100 canciones con versos cuestionables (Vigésima parte)

100 canciones con versos cuestionables (Vigésima parte)

Seguimos con más canciones con versos cuestionables. Espero que este ejercicio te esté ayudando a tener más discernimiento a la hora de escuchar música cristiana, cantar durante la adoración de tu iglesia y hasta componer tus propias letras. Ojo, si pasara que alguna de estas canciones no la conoces, ve a Youtube que con solo poner el título y el intérprete, fácil las hallas.

CANCIONES CON VERSOS CUESTIONABLES (84-86)

84) “Estoy enamorado de un hombre” (“Dedicado a ti, Señor”, Ricardo Ceratto)

A finales de los 80´s, “Estoy enamorado de un hombre” era programada en las radios cristianas de mi país. En Radio Vida y Radio Restauración, por ejemplo. Y a pesar de que yo era adolescente cuando sonaba, su lenguaje me chocaba porque decir que un hombre está enamorado de otro hombre, sin importar que ese hombre fuera Jesucristo, era apelar al doble sentido.

Posteriormente, otros cantantes se sumaron a esta tendencia de presentar a los creyentes como personas enamoradas de Jesús al punto que hasta surgieron canciones de adoración congregacional que usaban este lenguaje. ¿La justificación para hacerlo? “El Cantar de los cantares” permite alegorizar la relación de la sulamita (la amada) con el rey Salomón (el amado) y entonces, la relación de la iglesia con Cristo puede también verse como una relación romántica.

La alegorización de Cantares viene desde los inicios del cristianismo. Algunos le atribuyen esta línea alegórica a Orígenes (185-253 d.C), uno de los padres de la iglesia, ya que fue de los primeros en hacerlo (1). A partir de allí muchos más imitaron sus pasos intentando extraer de este libro poético del Antiguo Testamento analogías, símiles y metáforas que pudieras maximizar nuestra comprensión de cómo es la relación que debemos desarrollar con el Señor.

En mi opinión, el problema de esta tendencia alegórica de Cantares es que se ha llevado demasiado lejos, por lo que, desde “Estoy enamorado de un hombre” , pasando por “Amante de ti” de Marcos Witt, hasta llegar a “Enamorado de ti” de Gerry Márquez y Gadiel Espinoza y “Bésame” de Julio Melgar y Marcos Brunet, pienso que ya es suficiente.

Como dije en una entrada pasada, hay otras analogías que la Biblia utiliza para ilustrarnos cómo debe ser nuestra relación con Jesús. La de un padre con sus hijos, la de un amo con sus siervos, ¡incluso la de un hermano mayor con sus hermanos menores! Y vamos, yo no digo de que sea un delito alegorizar Cantares o decir que la relación de Dios con su pueblo no tenga símiles con la relación conyugal, pero en pleno Siglo XXI y con la agenda gay a todo vapor, que los cantantes cristianos insistan con sus canciones que están enamorados de otro hombre (Jesús) como si la relación normal entre hombres debiera ser de enamoramiento, a mi modo de ver, no es del todo acertado.

Te aseguro que si tomáramos el “Cantar de los cantares” de forma literal para extraer enseñanzas sobre la relación de pareja e incluso, si lo usáramos como base para componer muchísimas más canciones de amor que las que actualmente escriben los compositores cristianos, sería más acorde al propósito por el cual se escribió Cantares que el de alegorizar un libro cuya intención original no fue primordialmente esa.

¡Tíldenme de machista si quieren! Pero el amor que Jesús nos dijo que debíamos tener hacia él, según Juan 14:15, no era de enamoramiento, sino de obediencia y sumisión a sus mandatos.

85) “Hola, soy Dios” (“AS”, Alex Sampedro)

♫ A mí me gusta ser más informal, sentarme en un bar…  ♪

Cuando escuché el disco “AS” de Alex Sampedro comencé a recomendar el disco a algunos de mis amigos y a veces que lo oía junto a ellos les expresaba cuáles eran mis favoritas. Pero siempre que llegábamos a la última canción, “Hola, soy Dios”, les decía: “¡No te vayas a espantar eh! Pero cuando oigas la palabra: “bar”, no pienses que se refiere a irse a embriagar, ¿ok?”

En El Salvador, supongo que en Centroamérica y otros países más también, un bar es un lugar donde simplemente se sirven licores. Es decir, es el espacio de un restaurante y a veces de una casa, donde hay varias repisas donde se ubican distintos tipos de bebidas alcohólicas para ser servidas, y, además, donde quienes se acercan lo hacen con miras a tomar unos tragos sino es que a embriagarse. Mi punto es que un “bar” por estos rumbos, principalmente en el ámbito evangélico, tiene una connotación muy negativa. Imagínate, en mi país es muy mal visto que un cristiano se tome una cerveza. ¡Ahora imagínate que esté sentado en un bar! Ese solo hecho lo haría que le propinen una disciplina eclesial.

El asunto es que un “bar” en España, de donde es Alex Sampedro, tiene otra connotación. Aunque sí puede relacionarse con el alcohol, en España hay distintos tipos de “bares”. Pero uno muy común es el “bar tradicional” donde acude todo tipo de público, desde familias con sus niños y hasta personas mayores. ¿Me doy a entender?

Aunque hay “bares” de vino y licor, el concepto de “bar” en España es más amplio que el que manejamos en Centroamérica. Nosotros diferenciamos entre un bar y un restaurante, ¿no es cierto? En este sentido, cuando escuches la canción “Hola, soy Dios”, y oigas los primeros versos: ♫ Hola, soy Dios. ¿Qué esperabas? ¿Una voz celestial? A mí me gusta ser más informal, sentarme en un bar…  ♪ no creas que Sampedro está livianizando el evangelio o queriendo rebajar las demandas de Cristo, sino que en España los “bares” son también para ir a comer, no solo para embriagarse. Es por eso que el verso en cuestión añade: ♫ sentarme en un bar, invitarte cenar, charlar contigo…  ♪ Es decir, se está refiriendo a un “bar familiar”, no a uno donde solo se va a beber.

Otro verso cuestionable de esta canción es: ♫ Y yo te quiero salvar, pero no te puedo obligar…  ♪ ¡Pero hay se los dejo en el menú para que lo degusten mis amigos calvinistas! 😉

86) “Adicto a tu amor” (“Aférrate a la fe”, Danny Berríos & Yadira Matos)

♫ Su amor me levanta me llena de vida. Estoy adicto a su amor… 

Supongo que con solo leer el verso te diste cuenta por dónde va el cuestionamiento del verso, es por la palabra “adicto”.

Según la Real Academia de la Lengua la palabra “adicción” tiene dos acepciones: primero, “dependencia de sustancias o actividades nocivas para la salud o el equilibrio psíquico”. Y seguramente es por esto que algunos cuestionan las canciones cristianas que utilizan esta expresión dentro de sus letras, porque el concepto en sí está vinculado a algo nocivo, dañino y destructivo como son las bebidas embriagantes y todo tipo de drogas. O sea, usualmente no se usa la palabra “adicto” asociado con algo bueno, sino con algo malo. Y vamos, ¿por qué deberíamos estar adictos al amor de Dios? ¿Acaso su amor es algo malo y perjudicial?

Es aquí entonces donde la segunda acepción podría salvar el verso. Y es por allí donde pueda que sea válido que se use la palabra “adicto” en esta y otras canciones para referirse a la relación con Dios. La Real Academia agrega: “Afición extrema a alguien o algo”. En este sentido, si nos familiarizáramos más con este concepto que con el primero, probablemente muchos no verían con recelo el término. Probablemente.

Como relata Mariano Sennewald, en su libro: “Devoción Extrema”:

“Recuerdo estar predicando en una iglesia y decir que em consideraba “un adicto a la Presencia de Dios”. Dije algo así como: “No puedo vivir un día sin estar con Él”. Entonces, al terminar el culto, un muchacho se acercó a mí. Con cara de enojado me dijo: “¿Cómo va a decir eso pastor? Yo he sido adicto y ésta es una enfermedad. Uno no pude dejar ni por voluntad propia aquello a lo que es adicto”. Lo escuché atentamente y le dije: “Es exactamente lo que siento. Yo no lo puedo dejar y Él tampoco a mí. Si es una enfermedad, me considero enfermo de amo por Él”. Como me gusta ponerle base bíblica a todo lo que digo y predico, el Espíritu Santo me trajo el texto de Cantar de los Cantares. Allí la mujer sulamita que representa proféticamente a la iglesia, usa esta expresión: “Si halláis a mi amado, que le hagáis saber que estoy enferma de amor” (5:8). Una vez que descubres este estilo de vida de amor íntimo con Dios, te vuelves adicto y quieres que todos sepan que amas a Cristo y no puedes vivir un instante sin él”.

Continúa leyendo la Vigésimoprimera parte.

Notas: 

(1) Ver: http://protestantedigital.com/magacin/43579/Lo_mistico_en_Cantar_de_Cantares

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