30 consejos para componer mejor (Cuarta parte)

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Consejos de Paul Baloche y Jimmy y Carol Owens.

En este momento vamos a la mitad de esta serie tan pero tan práctica sobre componer canciones. Tomada del libro “God songs”, escrito por Paul Baloche y Jimmy y Carol Owens, hemos visto desde aspectos generales a considerar en la canción hasta elementos relacionados con las letras. Hoy continuaremos con 4 consejos más.

16. Evite los clichés.

En la serie: Siete cosas que me preocupan de la composición de hoy (haga click sobre el título si desea leerla en este momento), compartí lo siguiente:

“Según Wikipedia: “El término cliché se refiere a una frase, expresión, acción o idea que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde la fuerza o novedad pretendida, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora”.

Dentro de la categoría clichés podría mencionar frases en nuestras canciones como:

Viviré sólo para ti
No puedo vivir sin ti
Te alabaré, te adoraré
Eres todo para mí
Te rindo mi ser a ti
Etc.

Usar estas expresiones no tiene nada de malo, pero considero que ya tenemos demasiadas canciones que las tienen. A veces me da la impresión que los compositores que las usan profusamente, se debe a que en el fondo no tienen (o tenemos) la creatividad suficiente para elaborar mejores frases literariamente hablando.

Aquí tengo que hacer una salvedad. Y es que cuando las personas están aprendiendo a componer suelen recurrir a este tipo de frases para sus primeras canciones. Vamos, hacer eso es válido porque están aprendiendo a componer. Sin embargo, el compositor amateur debe saber que usarlas es permitido si está en sus primeros años de formación. Pero a medida que va avanzando en su Aventura de Componer estas frases deberían ir desapareciendo paulatinamente hasta ser substituidas por otras con más peso literario. Repito: No es que sea malo usar frases así, pero si el compositor lleva varios años en el oficio y continúa haciéndolo, lo que refleja es estancamiento y que le falta estudiar más”.

17. Enfoque.

“Toque un solo tema y desarróllelo”.

Cuando mi hermano Elí estuvo estudiando teología llevó una clase de homilética y tuvo que leer el libro: “La escalera de la predicación”. Francamente yo nunca lo leí; sin embargo, un día que estábamos conversando me explicó que cuando uno enseña se debe tener la mente enfocada un solo conejo. Entiéndase por conejo: Una idea.

Resulta que cuando se está predicando aparecen muchos conejos (varias ideas) que nos quieren distraer de nuestra idea principal y esa es la razón por la que muchos se desenfocan al predicar, al punto que por querer atrapar varios conejos al final no atrapan ninguno y es por eso que algunos de nosotros después de escuchar ciertos sermones exclamamos: “¡Habló de todo pero de nada!”

Desde que mi hermano me enseñó El principio del conejo lo he extrapolado a otras áreas de mi vida, por ejemplo, cuando estoy conversando con una persona busco concentrarme en el conejo que ambos estamos siguiendo. Incluso cuando me sumerjo en la tarea de componer letras, procuro perseguir una sola idea.

Hace unos meses mi amigo Pablo Rosales y yo estábamos hablando sobre formas de escribir canciones y le compartí este principio. Después me contó que en un ejercicio de composición que hizo con todo el equipo de alabanza resultó ser que las canciones que estaban escribiendo, en lugar de abordar un solo tema, abarcaban demasiados. Fue allí que les dijo a todos: “Cuando escriban letras sigan un solo conejo”. Je.

Me gusta como lo dijo Ricardo Rodríguez (haga click aquí si desea leer la entrevista) la vez que hablamos de composición: “La composición tiene su fórmula. Por ejemplo, no puedes hablar de algo y luego irte a hablar de otra cosa. Tienes que mantener una misma línea, que el mensaje capte la atención de la gente pero siempre manteniendo una línea… Son pocos los compositores que son claros. Los temas que perduran son así, fáciles de recordar y donde el tema es uno solo. O sea, no van de un lado a otro”.

18. Que sea gramaticalmente correcta.

“Que las frases tengan sentido, sin faltas de ortografía”.

La escritora y novelista mexicana Keila Ochoa Harris escribió un breve post titulado: “¿Importa la ortografía?” donde dijo:

“¿Importa si en tu camisa blanca se ven manchas de comida? ¿Importa si tus zapatos nuevos traen lodo? ¿Importa si el recibo del teléfono trae un error de unos cuantos dólares de más? ¿Importa si el profesor se presenta a los alumnos sin haberse bañado? ¿Importa si hablas con la boca llena? ¿Importa si hablas con palabras altisonantes? ¿Importa si mascas chicle mientras te diriges a un público? ¿Importa si la canción venía sin dos acordes? ¿Importa si el actor decide saltarse unas líneas de su diálogo? ¿Importa si la pintura está terminada?

¿Importa la ortografía? No solo es tu carta de presentación, sino que dice mucho de ti. Si eres un futuro escritor, ¿no muestran las faltas de ortografía que has leído poco? Aún más, escribir con faltas de ortografía pudiera mandar el mensaje de que no amas el idioma. Y si no amas el idioma, ¿para qué quieres escribir?

El artista ama y respeta las teorías de los colores; el escultor ama las formas y el mármol; el músico ama los sonidos y sus combinaciones; el escritor ama el idioma. Si lo amas, mejora tu ortografía” (1).

Yo no hubiera podido explicado mejor.

19. Que sea teológicamente correcta.

“Una melodía preciosa y una armonía fantástica no servirán de nada si lo que se dice está en contra de lo que dice la Biblia”.

Cuando escriba una canción evidencie que conoce muy bien las doctrinas cristianas, que maneja hábilmente los temas bíblicos y tiene destreza en cuanto a la cosmovisión judeo-cristiana de la vida. Por lo tanto, así como componer letras con errores gramaticales habla de lo poco que ama el idioma, si su letra tiene inexactitudes bíblicas hablará de lo poco que ama las Escrituras.

Cuando le pregunté a Danilo Montero (haga click aquí si desea leer la entrevista) acerca de sus criterios para escoger canciones para sus discos, me dijo:Busco canciones con un contenido bíblico y teológico correcto. Yo siempre reviso eso. Yo entiendo que la música es una gran herramienta de enseñanza, por lo tanto, lo que decimos debe ser teológicamente correcto”.

Para lograr eso usted debe comprometerse con el estudio diario y serio de las Escrituras y de las doctrinas fundamentales de la fe. Por ejemplo, Juan Carlos Fernández, alias: Rabito (haga click aquí si desea leer la entrevista), afirma con respecto a su forma de componer canciones: “Una de las cosas que me ayuda es leer la Biblia y entender las cosas que están escritas… Esto de la fe es algo muy serio, entonces para mí la composición es algo muy serio. Por eso escribo despacio, para no escribir cualquier tontería”.

De paso, cuando termine de componer su canción, por más linda que haya quedado y por más bella que piense que es la letra, procure mostrarla a pastores, maestros o teólogos de su congregación o denominación, incluso a amigos cristianos que usted admire por su madurez y conocimiento bíblico. Hacer eso filtrará cualquier inexactitud teológica en la que haya incurrido sin que usted se haya percatado.

Continúa…

Notas:

(1) Tomado de: http://www.laaventuradecomponer.com/los-tres-carriles-hacia-una-cancion/

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