30 consejos para componer mejor (Primera parte)

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Por: Paul Baloche y Jimmy y Carol Owens.

En el libro God songs”, escrito por Paul Baloche y Jimmy y Carol Owens, se aborda el tema de la composición de canciones desde una perspectiva bíblica y práctica. Francamente no tengo un ejemplar del libro, pero resulta que mientras navegaba por la web me topé con un sitio que tradujo la sección donde se dan estos “30 consejos”. Revisándolos vi los enunciados y la breve explicación debajo de cada uno y se me ocurrió ampliarlos para beneficio de quienes leen el blog. Es decir, lo que leerá a continuación serán los consejos de los autores más mis pensamientos. Espero que le sean útiles.

Características comunes que cada canción debe tener

1. Una idea “de peso”.  

“La canción ha de ser universal (que se entienda en todos lados). Esta idea debe ser llamativa y extraordinaria a modo que pueda ser recordada siempre”.

Una forma muy práctica para conseguir que la canción sea universal es que la canción responda a una inquietud humana. Por ejemplo, la soledad. ¿No está barriendo la soledad interior el corazón de esta generación? Por supuesto. Entonces, abordar este tema con una canción que responda a esta inquietud que muchos enfrentan aumentaría las posibilidades de que tuviera eco en la mente de las personas y por ende, en que fuera exitosa.

Encuentre inquietudes del alma humana y componga sobre ellas.

En cuanto a canciones de adoración congregacional, debemos hacer lo mismo. Debemos reflexionar acerca de las necesidades que tiene la iglesia del Señor en la ciudad, el país o el continente y entonces intentar contribuir con nuestras canciones a la vida de los creyentes. Como bien me dijo Marcos Vidal (haga click aquí para leer la entrevista) la vez que lo entrevisté para el blog: Yo creo que para que haya más profundidad en la música es necesario que quienes componen usen la música para expresar inquietudes, no solo para alabar y adorar. Lo cual es lícito y es un uso muy bueno… La música también se puede usar para ese tipo de reflexión y no solo para alabar”.

2. Impacto emocional.

“Debe producir sensaciones. Debe hacer sentir y ese sentimiento debe acentuar lo que la canción está diciendo”.

Como suelo decir cuando me preguntan acerca de las características de una buena canción: “Si una canción no emociona, ¡no es una buena canción!” Es decir, cuando componga no busque solamente una buena letra, cosa que debe procurar con ahínco y de lo cual más adelante hablaremos; sino también debe buscar emocionar.

¿Cómo se sabe si una canción emociona? Contestando las siguientes preguntas:

¿Lo emociona a usted mismo?
¿Brota de sí algún sentimiento a medida que escucha la estrofa y el coro?
¿Emociona a más personas aparte de usted?
¿Reaccionan efusivamente quienes la escuchan?
Etc.

Ahora, con esto de la emoción hay un grado de relatividad que no debe desanimarlo. Con que la canción emocione no estoy diciendo que debe emocionar a todos. No, lograr eso es muy difícil, porque las sensaciones son variables en cada persona. La vez que entrevisté a Emmanuel Espinoza (haga click aquí si desea leer la entrevista) me relató que cuando le mostró la canción “Te alabaré mi buen Jesús” a Juan Salinas, no mostró ni un ápice de emoción. Emmanuel dijo: Se la canté y como Juan no es muy expresivo mientras yo se la cantaba él estaba viendo al piso y escribiendo algo que tenía que hacer. Cuando terminé de cantarla me dijo: ´Ok, la grabamos´. No me dijo más”.

En este sentido, con que un buen porcentaje de personas sienta algo podría ser suficiente para calificar su canción como emocionante. Por eso, discierna primeramente en usted si verdaderamente la canción le produce algo, pregúntese: “¿Emergen en mí sentimientos especiales al comenzar a cantarla o cuesta que aparezcan?” Y luego, muestre su canción a otros y pregúnteles: “¿Crees que la canción despierta en ti un sentimiento al nomás oír la melodía? ¿Te emociona en alguna medida mientras la oyes”

Son preguntas evaluativas que podrían ayudarle.

3. Ganchos.

“Se puede decir que un “gancho” es aquello que usted tararea después de escuchar una canción. Es aquello que no se le quita de la cabeza. El gancho puede estar en la letra, en la melodía, en el ritmo o en la armonía”.

Muy pocas veces he escuchado a alguien hablar acerca de los ganchos de canciones en la composición en español. Esencialmente un gancho es la parte de la canción, una frase melódica por ej., que usted sabe que se va a repetir más adelante y que desea llegar allí para volverla a oír. ¿Por qué? Porque ese segmento lo ha atrapado, lo ha “enganchado”. Como afirma la compositora irlandesa Katrhyn Scott: “Todos conocemos canciones con buenos ganchos; son aquellas que cantamos una y otra vez. Solo necesitamos uno o dos ganchos en una canción, y mientras el resto de la melodía sea buena, se ‘cantará’ con facilidad” (1).

La pregunta del millón de dólares es: ¿Cómo se crea un buen gancho? Respuesta: Con un espíritu de búsqueda, con mucho esfuerzo y con muchos intentos y errores. Aun así, mi consejo de consejos en cuanto a ganchos se refiere es que procure que TODA su canción sea un gancho en sí misma. Que cada parte de ella sea tan atractiva que la gente no pueda soltarse de ella y desee volverla a oír una y otra vez.

4. Repetición.

“La letra, la melodía, las progresiones de acordes, el ritmo, deben tener repeticiones para que la canción sea fácilmente recordada”.

Estudie los himnos de la historia y verá esta característica reflejada en ellos. Por ejemplo, himnos como “Castillo fuerte es nuestro Dios” o “Sublime gracia” lo evidencian. Que si bien la letra es amplia y no se repite a sí misma durante el desarrollo de la canción, la melodía sí. Revise otras canciones, de antaño o más recientes, y verá que hay repeticiones ya sea en la letra, melodía y ni se diga en la armonía.

¿Por qué es importante este elemento? Porque la clave de la educación es la repetición. Una canción no repite por repetir, sino que recurre a ella para alcanzar uno de los fines más altos de la composición: Educar. Por lo tanto, para que el mensaje quede grabado en la mente de las personas se debe repetir de manera sobria.

Lamentablemente muchas canciones cristianas en lugar de repetir se vuelven “repetitivas”, que es distinto. Tanto así que mientras se cantan, los directores de adoración y los adoradores mismos, caen en el error de “las vanas repeticiones” que nos advirtió el Señor no cometer cuando enseñó sobre la oración. En un par de ocasiones he escuchado a algunos pastores afirmar que las canciones de adoración contemporánea parecen más “mantras” que otra cosa. ¿Y sabe qué? ¡A veces tienen razón!

Por eso, esfuércese por crear melodías y letras lo suficientemente amplias a modo que cuando tenga que recurrir a la repetición su canción no se vuelva “repetitiva”.

5. El título.

“Debe ser corto y atrayente. Lo más parecido posible al gancho”.

Hay varias formas para derivar el título de una canción cuando al terminar de componer aún no se tiene. A veces el título emerge de forma natural mientras se escribe, otras veces cuesta un poco más. Para esos casos pregúntese:

¿Cuál es la frase que más se repite en la canción?
¿Esa frase envuelve el tema central de la canción?
¿Qué parte de la estrofa o del coro envuelve el tema de la canción?
Etc.

Si aun con estas preguntas le cuesta encontrar el título, le animo a que revise cuál es el mensaje principal y busque definir el título a partir de allí sin importar que dicho pensamiento no forme parte de la letra. A veces los títulos están implícitos, no explícitos.

Cuando defina el título de la canción recuerde algunas de las características que también debe reunir un título:

Brevedad (son cortos)
Ingeniosidad (son creativos)
Generalidad (abarcan el concepto total de la canción)
Memorables (fáciles de recordar)
Etc.

Continúa…

Notas:

(1) Tomado de: http://www.laaventuradecomponer.com/tips-de-composicion/tip-de-composicion-no-6/

 

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