30 consejos para componer mejor (Quinta parte)

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Consejos de Paul Baloche y Jimmy y Carol Owens.

Después de 19 consejos prácticos sobre componer canciones y que han tenido que ver con aspectos generales, con letra y melodía, desde hoy abordaremos algunos aspectos relacionados más con melodía y armonía. Solo nos faltan 11 consejos para terminar esta serie y en lo personal puedo asegurarle que estos últimos son tan buenos como los primeros. Veamos…

Características que la música debe tener

20. Que la melodía sea interesante.

“Que la melodía le atrape y lo lleve”.

En otras palabras: Componga melodías que capturen el alma, secuestren el corazón y aprisionen los pensamientos. Esas melodías existen y usted puede encontrarlas para ser usadas dentro de sus canciones.

Si usted hiciera el ejercicio de escuchar el Top de canciones que están sonando en las radios seculares e inclusive en las radios cristianas, notará que la mayoría posee esta característica: Tienen melodías que con solo escucharlas una vez, no se olvidan. Son tan hermosas, tan pegajosas y tan adhesivas que aunque uno lo intenta no puede despegarse de nuestro cerebro a pesar de que no recordemos la letra.

Muchas veces el compositor comete el error de escribir letras extraordinarias pero débiles melódicamente. Para evitar esa falla le comparto un pequeño consejo: Esfuércese por encontrar melodías pegajosas. No se conforme con la primera que aparezca mientras toca la guitarra o el piano, o con la que surja espontáneamente mientras se baña. No, procure buscar más opciones melódicas para sus versos, ganchos o coros, a modo que al finalizar el proceso usted tenga la certeza que se esforzó por encontrar la mejor opción entre muchas posibles.

Aunado a lo anterior le recomiendo que cuando haya definido la melodía de su canción busque la opinión de otros, de amigos con algún gusto por la música y a quienes les pueda preguntar si su melodía es cautivante y atractiva. Es decir, aunque su propia emoción puede ser un parámetro para definir que su melodía es pegajosa, no se conforme con eso. Pregúnteles si les gusta, si se les pega y les agrada.

21. Rango melódico.

“Una octava aportará brillantez, pero no es aconsejable tener intervalos mayores de una onceava”.

Cuando componga procure definir el tono final en que irá su canción según su propio rango melódico o de quien la va a interpretar. Es decir, busque el tono que maximice el registro vocal de quien la cantará. Por lo general dicho tono rondará la parte superior del registro, no el inferior.

Por ejemplo, la mayoría de canciones que yo compongo las hago en Do, Re o Sol. No me pregunte por qué pero allí suelo componer. Entonces, cuando compongo en Do al final las dejo allí, pero no siempre. Si siento que Do en un registro muy alto para mí, entonces busco bajar la canción a  Si o Si bemol y a veces hasta La.

El punto aquí es buscar, como dicen los autores de “God Songs”, la brillantez de la voz. Que no se oiga muy grave ni tampoco que se está sobre esforzando la voz. Se debe establecer el tono definitivo y final de una canción según el rango melódico del que es capaz el intérprete, donde su voz se oirá agradable y cómoda al cantar.

22. Que esté en la tonalidad adecuada.

“Para una voz ´normal´, el rango iría desde un ´La´ grave hasta un ´Mi´ agudo. Menos o más que eso sería poco aconsejable para una congregación”.

Si el consejo anterior se concentró en la voz del intérprete, este se concentra en la voz de la congregación. Como estamos hablando de canciones de adoración congregacional y que la iglesia participe cantando, entonces debe haber un equilibrio entre el registro vocal del cantante y el registro vocal de quienes cantarán con nosotros.

Yo he estado en reuniones de adoración donde se interpretan canciones tan pero tan altas que la congregación o no canta o prefieren usar una voz grave para acompañar al director. En este último caso, las voces se oyen cantando tan bajo que parece coro de funeral. Por eso, ni uno ni lo otro. Busque el tono apropiado donde la gente sí se unirá a cantar con usted y donde darán lo mejor de sí para acompañarlo en adoración.

Una canción que en mi opinión el tono original es asesino es “Señor eres fiel”. Originalmente Israel Houghton la compuso e interpreta en Mi mayor. Haga el intento, cante la canción en su congregación en dicho tono y verá que o la gente no canta o la cantan con voz grave, principalmente al llegar al coro. ¡Sabiamente Coalo Zamorano la grabó en Re! Je.

En mi caso personal me considero un cantante promedio, por eso suelo buscar mi máximo registro vocal como parámetro para definir si la congregación podrá unirse a mí o no cuando la muestre. Aunque sé que podría equivocarme hasta el momento nunca me ha sucedido. El problema surge cuando se compone una canción pensando en un registro vocal masculino y no en uno femenino.

En esos casos, lo recomendable es bajar la canción medio tono o un tono entero, primero, procurando la comodidad de la intérprete y segundo, velando por la comodidad de la congregación.

23. Que la armonía sea apropiada.

“Trate de ir más allá de los acordes ´populares´, pero sin que estos confundan”.

Un problema que experimentan los compositores es armonizar sus canciones de forma tan complicada que las arruinan. No sé exactamente la razón de dicho vicio, pero muy probablemente se deba a un afán de impresionar a otros músicos o a que simplemente no saben qué significa “economía musical”.

Aunque hay varios conceptos de “economía”, el que en lo personal me satisface es el que afirma que la canción debe llevar los acordes que necesita. No más, no menos. Los acordes que resalten la melodía y por ende, el mensaje a comunicar.

Muchas veces los compositores escogen acordes tan sofisticados que cuando se canta la canción se atrae más la atención a la armonía que a la melodía y la letra en sí. Por eso, cuando componga busque los acordes necesarios, acordes que resalten la melodía y no que disuenen demasiado. Es cierto, cada canción tiene personalidad propia y el músico debe buscar salir de los acordes habituales, pero vamos, procure ser sobrio.

A veces la colaboración de un buen arreglista ayuda a no meter la pata en este asunto.

24. Que el ritmo sea el apropiado.

“¿Suena y fluye mejor en 6/8? ¿En 4/4? En cualquier caso, hay que recordar que la canción debe ser fácil de cantar y de recordar. Evite compases demasiado complicados”.

La mayoría de canciones congregacionales que se cantan en la iglesia contemporánea son Pop, Pop rock o balada. Puede haber excepciones, pero lo importante aquí es escoger el ritmo apropiado según el mensaje y sentimiento que queremos transmitir.

Como me dijo Alejandro Alonzo (haga click aquí si desea leer la entrevista) la vez que lo entrevisté para el blog: “Siempre me pregunto: ´¿Qué quiero hablar con esta canción? Eso me sirve para escoger el ritmo que va a llevar… Necesitamos saber qué es lo que queremos decir. Yo no puedo usar rock pesado para hablar de lo dulce que es el nombre de Jesús. ¡No va con lo que estoy cantando!»

Hay canciones de adoración que he escuchado en algunos lugares cuyas letras son extraordinarias y cuyas melodías son sumamente atractivas, más no el ritmo. Cuando me toca presenciar eso concluyo que a veces un compositor no necesariamente posee todas las habilidades para componer una gran canción. Un escritor puede escribir una gran letra y una fantástica melodía, pero desatinar el ritmo apropiado para su canción.

A veces esto se debe a que el compositor está desfasado o desconoce los ritmos que actualmente está utilizando esta generación. Vamos, no me malentienda, el compositor debe componer según sus gustos y preferencias, pero a veces dichos gustos no son los que la mayoría prefiere. Por eso, cuando componga esté abierto a que otras mentes opinen si el ritmo de su canción es el apropiado para su iglesia, su país o esta generación.

Hacer equipo con otros compositores puede ser la solución a este problema.

25. Unidad y variedad.

“La canción debe ser homogénea, pero con variaciones para que no sea ´más de lo mismo´ ni aburrida”.

Otro detalle a tomar en cuenta cuando componga es buscar la variedad dentro de la canción. No estoy hablando de usar distintos ritmos dentro de una misma composición, que aunque hay ocasiones que se puede hacer, no es lo más recomendable, principalmente si hablamos de adoración congregacional. Algunas veces por variar demasiado rítmicamente se sacrifica la unidad.

Con variedad estamos hablando de buscar variar la intensidad melódica de las figuras, armonizar cada vez más complejamente y procurar el crescendo rítmico a medida que avanza la canción. Las estrofas podrían iniciar de forma dulce y al llegar al precoro y coro intensificar la emoción. Los armonía de la estrofa podría ir de acordes sencillos hasta más sofisticados cuando llegue al coro o el puente. Y el ritmo podría iniciar con la batería marcando levemente los compases a modo que al llegar al coro y desarrollar el resto de la cancón se estalle rítmicamente hablando.

Esfuércese porque su canción tenga variedad sin que la gente sienta que su canción son varias canciones en una misma, es decir, vele por la unidad.

Continúa…

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