30 consejos para componer mejor (Sexta parte)

30 consejos para componer mejor (Sexta parte)

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Consejos de Paul Baloche y Jimmy y Carol Owens.

Después de 25 consejos llegamos al final de esta serie. Los últimos cinco vuelven a abordar aspectos generales de la composición pero abarcando tanto letra, melodía como armonía. No por separado, sino unidos entre sí.

Otras características generales

26. Prosodia.

“Debe existir un ´matrimonio´ entre la música y la letra. Que todos los elementos funcionen juntos”.

Sinceramente llevaba mucho tiempo sin escuchar la palabra “Prosodia”. Por eso, para poder explicar mejor este consejo de composición hice un brevísimo estudio de la palabra y esto es lo que encontré.

La palabra “Prosodia” proviene de tres palabras griegas: Pros (al lado, cerca de), Oide (canción) y Ia (cualidad). Y originalmente se usó en el ámbito teatral refiriéndose a la cualidad junto al canto, es decir, al tono, al acento y la modulación. Actualmente “Prosodia” tiene que ver más con la fonética del idioma, su pronunciación, acentuación, métrica, secuencia de palabras, etc.

Por lo tanto, cuando los autores de “God Songs” hablan de “Prosodia” se están refiriendo a que tanto la letra y la música de lo que usted componga deben estar perfectamente integrados. Que cuando la gente escuche su canción perciban que tanto el mensaje y el sentimiento musical vayan en una misma dirección, no en dos caminos distintos.

Quizá una palabra que podría ayudarle a entender mejor el concepto sería: Fusión. Es decir, que la letra y la música estén perfectamente fusionadas, que se perciba que son uno solo y no dos entidades distintas. Esto no necesariamente tiene que ver con la mezcla final de la canción; sino más bien, con que al terminar de componer se perciba que ambos elementos persiguen un mismo objetivo tanto comunicativo como melódico.

Prosodia en la composición también tiene que ver con que cada parte de la canción ocupe su respectivo lugar. Por ejemplo, en la introducción el protagonismo lo lleva el arreglo musical, no la letra ni la voz del intérprete. Sin embargo, cuando el intérprete inicia cantando la primera estrofa el protagonismo recae en la letra, ya no en la musicalización y es por eso que disminuye su intensidad para dar lugar al mensaje.

Lo mismo se aplica para el resto de la canción, durante el coro protagoniza la interpretación del cantante y el mensaje de la letra a pesar de que simultáneamente la intensidad musical los acompañe. Por eso, en el solo instrumental el cantante y su mensaje desaparecen para dar lugar a la belleza del arreglo.

En resumen, la música protagoniza donde debe protagonizar y la letra protagoniza donde debe protagonizar. No hay competencia ni divorcio, sino un perfecto matrimonio.

27. Progresión lógica.

“Debe haber lógica entre la letra, melodía y armonía”.

Pienso que aquí cabe muy bien un concepto que los músicos conocen pero que a veces muy poco se entiende: Crescendo. Según la Real Academia de la Lengua, crescendo significa “Creciente” y tiene que ver con el aumento gradual de la intensidad del sonido.

Por lo tanto, su canción debe reflejar un crecimiento progresivo desde que inicia, va a avanzando y hasta que finaliza. La canción no debe mostrar todo cuanto tiene desde un inicio, debe irnos revelando poco a poco su contenido a modo que al ir desarrollándose las ideas líricas, melódicas y armónicas vayamos capturando toda la riqueza detrás del mensaje y la emoción de la canción.

Por ejemplo, si la letra de su canción va hablarnos de la paternidad de Dios, es decir, Dios como Padre, las estrofas podrían describir las características que usted admira de su padre terrenal pero sin relacionarlo con la divinidad. Luego, el precoro puede ir acercándonos a la idea de que esas características que usted ve en su papá también las tiene el Señor, a modo que al llegar al coro usted nos revele que Dios no solo tiene esas características sino que las supera infinitivamente y con creces.

¿Lo vio? Usted está siguiendo una progresión lógica en su letra de tal modo que quien la escuche querrá descubrir más y más a medida que la va escuchando, al punto que cuando llegue al coro su mente brillará debido a la línea ascendente con que fue desarrollando su tema.

En cuanto a la melodía también debe haber crescendo. Su estrofa podría iniciar con una melodía suave y tierna, que poco a poco debe ir incrementando la emoción a modo que al cruzar el precoro el corazón se acelere más que lo que lo aceleró la estrofa. Tanto así que cuando suene el coro los sentimientos bullan con tal intensidad y el corazón palpite con tal fuerza que quizá hasta provoque llorar.

Por último, lo mismo debe pasar con la armonía. La canción idealmente debe iniciar con un arreglo suave sin mostrar mayor variedad de acordes, sino solo los simples y necesarios ya que son introductorios. Quizá la rítmica que marque la batería ni aparezca. Sin embargo, durante la estrofa y el precoro la musicalización debe aumentar en complejidad comparado a lo que la estrofa mostró, quizá la batería debe ir marcando el paso de modo que nos prepare para lo que viene. Al punto que cuando se oiga el coro todos los instrumentos estallen en un fabuloso éxtasis junto a la melodía y la letra.

28. Simplicidad.

“Sólo un elemento complejo a la vez. Ni tan simplista que aburra ni tan complejo que sea confuso. Todo esto en la letra, melodía y armonía”.

Este consejo complemente el anterior. El hecho de que la canción no debe mostrar todo de una sola vez no significa que deba mostrar nada. El punto aquí es el equilibrio.

Me gusta cómo lo dijo Alejandro Sanz alguna vez que lo entrevistaron relacionado a su forma personal de componer. Él dijo: “Cuando compongo una canción busco que la gente vaya descubriendo cosas nuevas cada vez que la escuchen”.

Y es cierto, cuando tengo la oportunidad de escuchar algunas de sus canciones él sigue este patrón. Para empezar, sus estructuras melódicas se salen de las usualmente establecidas de estrofa, precoro y coro. Son tan amplias que a veces cuesta diferenciarlas sino hasta haberlas escuchado un par de veces. En sus segundas estrofas idea pequeñas transiciones melódicas que la diferencian de las primeras y eso le brinda una grata sensación de variación al escucha.

Con la letra es igual, lo único repetitivo (en el buen sentido) es el coro, durante las demás partes es muy improbable que se repita alguna frase. Aunque puede hacerlo no es lo usual y por eso al escuchar una y otra vez sus canciones uno va descubriendo pensamientos nuevos a través de los versos.

Musicalmente ni se diga. Si las armonías iniciaron de forma sencilla, a medida que avanza la canción van complejizándose no solo por la aparición continua de nuevos instrumentos, sino por variaciones armónicas que no necesariamente disuenan pero que le bridan al escucha una experiencia sonora sumamente agradable.

¿Se puede lograr esto en la música de adoración congregacional? Por supuesto. La clave está en tener equilibrio. En no mostrar todo de una sola vez pero tampoco nada. Exponga todo su arsenal lírico, melódico y armónico poco a poco y verá que compondrá canciones que crezcan ordenadamente y sobre todo, paulatinamente.

29. Singularidad.

“¿Qué hace a esta canción memorable y diferente a las demás? ¿Aporta algo nuevo? ¿Qué la hace destacar?”

Singularidad tiene que ver con ser distinto, hacer algo poco común. Pienso que este es el gran desafío en la composición de canciones en la actualidad. Tal pareciera que estamos reciclando lo de otros y que los únicos que nos creemos originales somos nosotros, no los demás.

Aquí tenemos que hablar de la creatividad. ¿Qué es la creatividad? En esencia es hacer algo nuevo que nunca se ha hecho o si ya se ha hecho, hacerlo de forma distinta. Es decir, singularidad.

Aunque rítmicamente es muy difícil ser original, a menos que idee una nueva y extraña fusión de ritmos, el desafío principal radica en las letras. Por eso, cuando esté componiendo pregúntese: “Esto que estoy escribiendo, ¿alguien lo dijo antes?” O, “¿Qué forma nueva puedo utilizar para decir esto que ya se ha dicho?”

Por eso, busque utilizar el lenguaje común de las personas, pero que no se haya utilizado excesivamente en canciones ya escritas. Elimine los clichés de sus canciones, frases como: “No puedo vivir sin ti”, “Eres todo para mí”, etc. deben ir siendo evacuadas de nuestras canciones. Busque ser más creativo literariamente hablando, procure usar metáforas, analogías y figuras ingeniosas.

Para lograrlo va a tener que invertir algunas horas a la semana leyendo libros. No solo la Biblia, sino también libros que enriquezcan su vocabulario y su forma de ver el idioma. Lo siento, la creatividad en las letras no proviene del azar, proviene de su amor por las palabras y el lenguaje.

30. Contenido espiritual y unción.

“Escuche lo que el Espíritu Santo le está diciendo y déjelo que lo diga a través de usted”.

¡Qué mejor consejo para terminar sino este! Por eso, si leer libros contribuye a la singularidad de las letras, la comunión íntima con Dios catapulta la creatividad a niveles inimaginables. Lo que usted debe escribir en sus letras debe ser la voz de Dios que usted está discerniendo en la Escritura y en su corazón en el lugar secreto.

El Espíritu Santo no es mudo, él siempre está hablando y le está hablando a la iglesia. Por eso la expresión: “Si alguno tiene oídos, escuche lo que el Espíritu dice”, que aparece repetidas veces en Apocalipsis 2 y 3, calza muy bien aquí.

Cuando entrevisté a Marcos Brunet (haga click aquí si desea leer la entrevista), me dijo: “Si tuviéramos que encasillar la composición dentro de un ministerio, tendría que ser dentro del ministerio profético. Y la parte del cuerpo que el profeta más debe desarrollar no son sus labios, son sus oídos”.

Los escritores de canciones, como compositores proféticos, debemos tener un sólido compromiso con la adoración privada y la lectura de la Palabra de Dios. Si lo hacemos aprenderemos a escuchar mejor los pensamientos de Dios y entonces plasmarlos en las letras de nuestras canciones. Si usted y yo nos comprometemos con la oración, el ayuno y la intercesión, le aseguro que  nuestra vida no será igual, nuestras canciones no serán igual y quienes nos escuchen tampoco.

Noel Navas.

3 Comentarios

  1. Buen aporte! Gran trabajo!

  2. hola Noel buenas noches sabes yo esta ya dispuesta para irme a dormir cuando sentí la necesidad de abrir mi pc y esque por estos días hay algo que esta rondando no solo mi cabeza si no mi espíritu y me encontré con tu blog son las 2:15 de la mañana y no podido dejar de leer tus artículos muy interesante de por si! he estado tomando nota de todo lo que refiere al tema de como nace un salmista y este tema en particular de componer(porque un día en medio de una ministración Dios me dijo que iba a empezar a componer canciones para el) y tengo que decir que me siento totalmente bendecida pues estoy queriendo descubrir mi llamado en Dios…el ha depositado en mi un gran regalo y es una buena voz, pero pienso no es suficiente, siempre nos han inculcado en nuestras iglesias que la alabanza no es un ministerio y puede que lo entienda, pero yo amo estar en su presencia y adorarlo y pienso finalmente es lo que vamos a hacer en el cielo adorarlo y personalmente anhelo con todo mi corazón pertenecer a esa gran coral celestial…. pues tengo que prepararme, estos días he escuchado el termino salmista una pregunta que tengo en mente es:¿es malo querer serlo y atravez de esto no solo conquistar el corazón de Dios si no atraer personas a los pies de jesus con mi voz o mi canto? se que tu respuesta seria obviamente ps siiii verdad…esto teniendo en cuenta que para muchas iglesias esta parte no es tan importante….me gustaría que pudiéramos seguir hablando de esto porque realmente he descubierto que es mi pasión y que soy una salmista en potencia gracias en verdad por dejarte usar y bendecir mi vida bendiciones desde colombia

  3. Francisco Jesús Reyes Alba

    Johana reyes,
    has intentado cantar los Salmos literalmente?
    yo creo que te puedo ayudar, de verdad, no se que he hecho, pero lo que hecho, es para la gloria de Dios.
    Te los envió si tu me escribes a mi correo,eh, puede que no te gusten, no se, tu me dices,
    no busco servir a Dios y a Maamon,
    por Favor,

    Francisquito Reyes.

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