30 consejos para componer mejor (Tercera parte)

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Consejos de Paul Baloche y Jimmy y Carol Owens.

Continuando con el libro “God songs”, escrito por Paul Baloche y Jimmy y Carol Owens, hasta el momento hemos visto 10 utilísimos consejos a la hora de componer canciones. Estos se aplican tanto a canciones congregacionales como a no congregacionales (de solistas). En esta oportunidad veremos 5 consejos más y al terminar habremos llegado a la mitad del camino. Sigamos…

11. Letra fácil de cantar.

“Tenga cuidado de no acentuar las palabras de manera diferente”.

Un error muy común en la composición de canciones es que al escribir no se piensa en los acentos. El problema no se percibe tanto cuando se escribe la letra, sino cuando se canta. Hay palabras que al entonarse la canción pierden su sonido natural y hasta su sentido.

Por ejemplo, la palabra “amor”, que no lleva tilde escrita pero sí lleva acento (prosódico) al pronunciarse se dice: “amór”, no “ámor”. La palabra “perdón” se pronuncia “perdón” no “pérdon”, o la palabra “gracia” se pronuncia “grácia” no “gracía”. ¿Ve la diferencia?

Muchos compositores cometen el error de irrespetar el acento natural de las palabras por darle demasiada importancia a su melodía o porque no quieren buscar una palabra que sustituya esa a la que están irrespetando el acento. En este sentido, cuando componga procure respetar el acento natural. Eso le dará belleza a la canción al cantarse y de paso, no sonará chocante en la mente de quienes la escuchen.

Como bien me dijo César Garza (haga click aquí para leer la entrevista) la vez que lo entrevisté: “Esto que te voy a decir es algo que los compositores suelen fallar: El acento natural de las palabras. Hay composiciones que cuando leen las palabras se oye bien, pero al escucharlas cantadas se pronuncian con acentuación incorrecta. Por ejemplo, la letra dice “Él salvará”, pero lo cantan Él sálvara”. Lo que sucede es que la melodía los lleva a cambiar el acento natural y entonces lo dejan así, ¡pero se oye mal! En mi opinión eso es un grave, grave error”.

12. Letra fácil de escuchar.

“Este tiene estrecha relación con el anterior. La elección de palabras es vital, tanto para expresar el mensaje, como para hacerla memorizable y recordable”.

Que en las letras de las canciones no se abuse del hipérbaton y que las palabras suenen bien acentuadas al cantarse, contribuirá a que la letra sea agradable de escuchar. Sin embargo, hay un elemento al que también debe prestarle atención si espera lograr este objetivo: La métrica.

La métrica tiene que ver con una medida, la medida que debe tener cada verso de su estrofa, precoro, coro o puente. Esa medida se toma del número de sílabas que los componen. Aunque no todos los versos podrían sumar el mismo número de sílabas, el conteo métrico le permite al compositor escribir letras que al ser cantadas, sean agradables al oído.

¿Alguna vez ha escuchado una canción donde lo que se dice se oye atropellado? ¿No le ha pasado que al oírlas percibe que algo se escucha mal pero no sabe definir qué es? Ojo: No me refiero a las desafinaciones del cantante, je, sino a que cuando escucha la canción usted siente que se está apresurando la pronunciación. Bueno, si alguna vez ha percibido eso, probablemente se deba a una mala métrica en la letra.

Como esta serie tiene que ver más con consejos, mi recomendación es que estudie los tres artículos que publiqué hace unas semanas y que titulé: Ojo con la métrica. Allí podrá profundizar en el tema y hasta revisar ejemplos prácticos. Si quiere ir a esa serie solo haga click sobre el título de la serie.

13. Letra fácil de entender.

“Sin códigos secretos ni necesidad de explicar su significado”.

Cuando se dio la Reforma Protestante del siglo XVI muchas áreas de la vida fueron positivamente afectadas, una de ellas: las canciones de la época. Es decir, no solo la predicación dejó de darse en latín, las canciones también. Martín Lutero buscó que se tradujeran al lenguaje del pueblo (el alemán) y así la adoración congregacional fuera más participativa.

¿Alguna vez se ha imaginado cómo eran las reuniones de adoración de aquel entonces? Bueno, toda la homilía era en latín, por lo tanto, la mayoría no entendía nada. Por eso Lutero abogó que las canciones y la predicación fueran en alemán. Fue cuando lo consiguió que el pueblo hambriento de la Palabra comenzó a disfrutar del culto a Dios.

Cuando usted componga tenga en mente eso, escriba canciones en el lenguaje del pueblo. Que sus letras sean entendibles, que aunque no está mal usar metáforas, conceptos teológicos y de diccionario, procure que sus canciones sean entendibles.

Por ejemplo, tenga cuidado con el lenguaje arcaico. Es decir, el lenguaje antiguo y que está en desuso. Si compone una canción basado en el Salmo 23, no ponga: “Tu cayado me infundirá aliento”. ¿Tu “cayado”? ¿Qué es eso?

En lugar de usar esa palabra, mejor pregúntese: “¿Sabe la gente qué es un ´cayado´? ¿Qué palabra podría utilizar para sustituir esta y así ser más entendible?”

Usar otra traducción bíblica podría ayudarle.

También tenga cuidado con el lenguaje figurado. Es decir, con las metáforas e imágenes que pondrá en sus letras. En la medida de lo posible procure que sean entendibles, que la gente no tenga que buscarlo a usted para preguntarle: “Brother, ¿qué rayos quisiste decir con estooo???”

Hace poco un amigo músico estaba arreglando la canción de alguien, tomé la letra y un verso decía: “Con ropa hecha de rocas rojas”. Leí el contexto alrededor de la frase y ninguna otra parte de la canción excepto ese verso usaba metáforas, todo era lenguaje literal. Cuando terminé de analizarla le dije a mi amigo: “¿Oye? O este tipo se cree la Mole (de los Cuatro fantásticos) o de veras tiene otra cosa en mente y no sé cuál es? ¿Qué significa ´con ropa hecha de rocas rojas?´” 

No supo explicarme.

Mi punto es que vele que sus canciones sean entendibles, es decir, tenga el espíritu de Martín Lutero; si no lo hace la gente sentirá que está oyendo una canción en latín.

14. Con fuerza en las primeras líneas.

“Establezca el tema con rapidez, no divague”.

A veces los compositores comenten el error de decir algo y no decir nada. Creen que están transmitiendo un mensaje pero en realidad lo que están haciendo es divagar, tardan en aterrizar las ideas y cuando se está repitiendo el coro por segunda vez quienes la escuchamos decimos: “¡Aaahhh! ¡De esto está hablandooo!!!”

Como dice mi amigo Miguel Ángel Villagrán (haga click aquí si desea leer la entrevista) con respecto a la composición de canciones: “Lo más importante es definir lo que querés hablar. Digamos, ¿querés hablar sobre el mar? Entonces las estrofas deberían hablar del mar sin siquiera mencionarlo y luego caer en el coro mencionando directamente al mar, que es azul, grandioso y que cubre la Tierra”.

Si tiene en cuenta eso, vea la estrofa de su canción como la introducción al tema que nos está presentando. Es más, vea la estrofa como el patio delantero de una casa que usted nos está invitando a visitar. Si ese fuera el caso, vea el precoro como la antesala de la casa y el coro como la sala y centro mismo del hogar. Si pone más estrofas o un puente, esas serían habitaciones adicionales que conoceríamos, pero una vez más volveremos a la sala, el coro de la canción, lugar en donde pasaremos la mayor parte de nuestra visita.

Por favor, métanos a la casa, no a un destino incierto.

15. Estilo “fotográfico”.

“Cada palabra debe tener un peso específico y esencia. Debe ser descriptiva (que diga mucho) y que esté orientado al tema central”.

Recientemente estuve leyendo el libro “Cómo mejorar un texto literario” y encontré algo que podría ayudarle a mejorar su forma de escribir letras de canciones. En el capítulo “Decir y mostrar” dice:

“El escritor posee dos métodos principales para transmitir la información de un relato: Decir y mostrar. Imaginemos que un autor quiera hacernos saber que uno de sus personajes, Silvia, está contenta. Podrá consignar ese dato directamente: “Silvia está contenta”, o bien sugerirlo: “Silvia no deja de reír”. En el primer caso, el escritor está diciendo y en el segundo, mostrando. Imaginemos que un autor quiera que sepamos que uno de sus personajes, Pedro, pertenecía a cierta clase social. Podrá decirnos sin rodeos: “Pedro era pobre”, o acudir al rodeo literario y escribir: “Pedro vestía harapos, dormía entre cartones y se alimentaba de mendrugos y sardinas”. De nuevo, la primera frase responde a la estrategia de decir y la segunda a la de mostrar.

Cuando un escritor dice, la idea que pretende transmitir aparece en el texto directamente. Cuando el escritor muestra, la idea aparece en el texto sugerida. Cuando un autor dice, utiliza principalmente términos abstractos; cuando muestra, se sirve, en cambio, de imágenes” (1).

La gran lección de ese capítulo es enseñarnos que la buena escritura es una combinación entre decir y mostrar. Estoy seguro que a eso se refieren los autores de “God songs” al decir que debemos usar un “estilo fotográfico”, es decir, que usar imágenes que digan más de lo que diríamos a secas.

Continuará…

Nota:

(1) Sabarich Lola y Dintel Felipe, “Cómo mejorar un texto literario, Un manual práctico para dominar las técnicas básicas de la narración”. Alba Editorial, 2001. Págs. 13-14.

1 Comentario

  1. Acostumbro cada mañana buscar webs para pasar un buen momento leyendo y de esta forma me he tropezado vuestra web. La verdad me ha gustado el post y pienso volver para seguir pasando buenos momentos.
    Saludos

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