“Adornando tumbas”, Jesús Adrián y el movimiento progresista (Primera parte)

“Adornando tumbas”, Jesús Adrián y el movimiento progresista (Primera parte)

Ya se está vendiendo el libro de Jesús Adrián Romero “Adornando tumbas y matando profetas” en El Salvador y por tal motivo me he animado a compartir mi opinión sobre este. Supongo que habrá seguidores de Jesús Adrián que pasarán a dejar un comentario ácido allá abajo por el solo hecho de hablar del libro, pero aun así me arriesgaré a brindar mi reseña tratando de ser imparcial y resaltando tanto los aciertos como los desaciertos. Francamente son estos últimos los que me preocupan. Más cuando al iniciar su lectura encuentras las recomendaciones de personalidades de la industria musical y de la literatura cristiana dando sus impresiones y motivándonos a leerlo. Francamente me sorprende que todos ellos se decanten en elogios como si este no tuviera desatinos incluso en la interpretación elemental de algunas Escrituras.

¿Acaso Edgar Lira, Timmy Ost, Daniel Fraire, Alex Sampedro y el propio Lucas Leys no leyeron el libro? ¿O es que le enviaron a Jesús Adrián su recomendación por el simple hecho de que su amigo se los pidió?

“¡Ay, Noel!” dirá alguien, “si estás comenzando así de seguro para vos el libro es muy, pero muy malo”.

No, no considero que todo lo que se dice esté mal. La verdad es que hay señalamientos muy certeros y que la iglesia evangélica latinoamericana debería considerar. El problema es que cuando Jesús Adrián se equivoca, estas equivocaciones pueden tener repercusiones “principalmente…” dice mi amigo Miguel Reyes, “en la mente del lector no informado”. 

¿Por qué tendrá repercusiones? Primero porque las ideas tienen consecuencias. Simple. Y segundo porque quien está escribiendo es uno de los artistas cristianos con mayor influencia a nivel evangélico. “Si él siendo quien es cree esto”, pensarán algunos, “¿por qué no puedo creerlo yo también?”

He allí por qué es importante que los líderes cristianos sean ejemplares incluso en la forma de interpretar la fe

Para comenzar, definamos qué es el movimiento de iglesias emergentes, ¿ok?

¿Por qué es importante definirlo? Porque Jesús Adrián Romero abiertamente se identifica con dicho movimiento. Mira:

“Después de algún tiempo, veremos el resultado positivo que la teología emergente tendrá sobre la iglesia… El movimiento de iglesias emergentes será la clave para lo que sucederá en la iglesia en las décadas venideras. Es mi convicción, porque lo he notado en mis lecturas de teología emergente, que el corazón de este movimiento es más pastoral que teológico.  Tiene una carga por el mundo y están dispuestos a ser catalogados como herejes para comunicar el mensaje de Jesús” (Pag. 192-193.).

Sus palabras suenan a reforma. Como si esperara que este movimiento traerá un cambio sustancial al cristianismo en Latinoamérica. Y vamos, yo no digo que esté mal soñar con eso. La pregunta es: ¿cómo? O, ¿a costa de qué? Digo esto porque cuando él dice que el movimiento de iglesias emergentes “es más pastoral que teológico” deja entrever que la teología y la práctica pastoral no pudieran caminar juntas o que es mejor escoger una en vez de la otra. Y dejar entrever eso no es acertado.

Mira, el movimiento de iglesias emergentes inició allá por los 90´s (algunos dicen que pudo haber iniciado en los 80´s) con la intención de hacer que el evangelio fuera más relevante para la cultura. Hasta allí todo bien. Vamos, ¿quién no quisiera que el evangelio tuviera más impacto en esta generación? El asunto es que este movimiento que en EE.UU. pretendía influenciar la cultura con el evangelio terminó siendo influenciado por la cultura y cediendo valores bíblicos fundamentales. Hoy algunos de sus exponentes como Brian McLaren y Rob Bell —por citarlos a ellos— cedieron tanto a sus convicciones que en la actualidad no solo ponen en tela de duda la autoridad de las Escrituras y el tema de la verdad absoluta, sino que avalan la práctica de la homosexualidad dentro de la iglesia cristiana y hasta abogan por que dejemos de ser tan dogmáticos con el tema. ¡Todo bajo la bandera de que “este movimiento es más pastoral que teológico”!

Por eso me pregunto: ¿qué querrá decir Jesús Adrián cuando dice que el movimiento de iglesias emergentes “es más pastoral que teológico”? ¿Significará esto dejar de lado ciertas convicciones legítimamente bíblicas con tal de ser más inclusivos? ¿Querrá decir que hay que dejar de lado algunas cosas para aceptar algunas otras? Es más, ¿quién dice que debemos decidirnos por solo una de las dos y no por ambas? ¿Acaso no se puede ser teológico y a la vez pastoral?

¡Por supuesto que se puede! Pero como demostraré en esta serie, Jesús Adrián desdeña el tema doctrinal de forma tan generalista que pareciera que debemos preferir la práctica y la vivencia cristiana por encima del conocimiento bíblico y teológico, cuando el ideal debería ser abrazar tanto lo uno como lo otro. No solo uno de los dos.

Michael E. Wittmer, en su libro “Por qué vivir como Jesús no es suficiente”, dice que una de las características del movimiento de iglesias emergentes es izar la bandera de la duda como estandarte de espiritualidad. Wittmer afirma: “los innovadores posmodernos parecen competir respecto a quién tiene más dudas y se muestran así más genuinos… los pastores posmodernos suelen confesar las repetidas veces en que dudaron de Dios o su Palabra… después de escucharlos compartir sus dudas e interrogantes acerca de la fe cristiana, uno podría preguntarse en qué siguen creyendo… una cosa es admitir que Dios es más grande que nuestra “cajita” conservadora; otra muy distinta es sugerir que nuestras creencias centrales son discutibles” (1).

Es por eso que Jesús Adrián, en el primer capítulo “Peregrinos”, dice: “el peregrino vive en medio de la incertidumbre, y cuando analizo la verdadera fe, me doy cuenta que parece que Dios nos quiere mantener con cierto nivel de incertidumbre… La incertidumbre le da al peregrino una espiritualidad más acentuada y profunda, llevándolo a poner atención a las cosas ordinarias de la vida y manteniendo así el asombro de un niño… Esta fe mezclada con incertidumbre me parece más real” (pág. 32). Y luego: “la fe es prima hermana de lo incierto y lo desconocido; caminan juntos. El momento que trato de evitarlos, dejo de tener fe” (pág. 34).

Cuando lees el libro notas que Jesús Adrián entremezcla el tema de la incertidumbre con el tema de las doctrinas y entonces cuando dice algo como lo anterior, no sabes si se está refiriendo a la incertidumbre normal que uno experimenta mientras se está en busca de la verdad o si se está refiriendo a permanecer en un estado perenne de incerteza al estilo de los agnósticos o de quienes no creen que la verdad es absoluta sino relativa. En este sentido, como él no especifica qué creencias, qué doctrinas o qué dogmas deberíamos repensar, cuando llegas al capítulo “Humildad teológica”, te sorprendes al leer: “después de todo, debo ser honesto y aceptar que no puedo comprobar con absoluta certeza que la Biblia es la Palabra de Dios… Antes de argumentar que podemos comprobar con absoluta certeza que la Biblia es la Palabra de Dios, sería necesario tomar un examen de griego y hebreo para primero ver si podemos leer la Biblia en los idiomas originales” (pág. 230-231).

La línea de Jesús Adrián calza perfectamente con lo que afirmó Wittmer: “los postmodernos parecen competir respecto a quién tiene más dudas y los pastores posmodernos suelen confesar las repetidas veces en que dudaron de Dios o su Palabra”. 

Jesús Adrián pertenece al movimiento de iglesias emergentes y a través de su editorial Kate & Cumen, quiere introducir su teología en Latinoamérica con el fin de traer una especie de reforma. Pero como dije antes, un buen porcentaje de dicho movimiento en EE.UU. ya apostató de la fe al poner en tela de duda el texto bíblico y menospreciar la verdad absoluta. Es que por allí comienza la debacle de un movimiento, una iglesia o de un cristiano. Cuando pones en duda la autoridad de la Escritura no hay nada que detenga el tsunami de corrientes contrarias al cristianismo que quieren infiltrarse y minar tu fe. Y cuando eso pasa, en lugar de “reforma” ocurre una “deforma”.

En las siguientes entradas me enfocaré en algunos temas que Jesús Adrián aborda en su libro, y como verás, algunos señalamientos que él hace son muy certeros, pero en otros —como demostraré— se equivoca. Las áreas en que me enfocaré serán cuatro:

El valor de la Escritura y de la doctrina
La iglesia cristiana como comunidad
La adoración más allá del templo
La apologética y la predicación del evangelio   

Continúa leyendo la Segunda parte.

Notas:

(1) Wittmer, Michael E.; “Por qué vivir como Jesús no es suficiente: No dejes de creer” (Spanish Edition) (p. 147). Vida. Edición de Kindle.

10 Comentarios

  1. La verdad Noel, me parece que este señor está tratando de desviar del camino a mucha gente. La FE se trata de creer en algo que no ves o alguien en el caso del Espiritu Santo, y no se trata de la incertidumbre. Si tenes duda e incertidumbre entonces no tenes fe, porque fe es conviccion, certeza y en perspectiva duda e incertidumbre es lo contrario, es anti fe, o fe en lo negativo.

  2. ALEX: Es exactamente como dices. Saludos!

  3. Gracias por levantar la voz, Noel. Ante las herejías de los emergentes no podemos quedarnos callados.

  4. KALEB: Gracias por tu comentario, ojala más pensaran como tú. Saludos!

  5. Que tal Noe,

    Antes que nada, me da gusto que hayas tenido la oportunidad de leer el libro de Jesús Adrián, ya que incluso recibió críticas solo por su nombre.

    En lo personal difiero en ciertos puntos que mencionas en tu texto, pero el que mas ruido me hace es el de la verdad absoluta, ya que siendo honestos no se puede probar que la biblia es la palabra de Dios, pero se tiene la fe de que así sea; aun los autores de los poemas, historias o cartas que forman la biblia fueron personas influenciados por su entorno, por sus sentimientos y por sus maneras de pensar, creo que es peligroso mencionar que existe una verdad absoluta dentro de la manera de hacer teología, muchas personas afirman que la biblia incluso se contradice y en lo personal, yo creo que lo que ellos llaman contradicción es una evolución de pensamiento.

    Respecto a las dudas y cuestionamientos que se hacen los autores del movimiento emergente creo que estos agregaron el “Ecclesia reformata semper reformanda “ a su manera de ver las cosas, saludos ¡!

  6. JAR quiere ser mas bueno que Jesús.

  7. ALEJANDRO: Gracias por pasar a comentar. Lamentablemente no comparto tu postura de que “no se puede comprobar que la Biblia sea la Palabra de Dios” o lo que mencionas sobre la verdad absoluta. Si eso no se puede, tanto lo que dices de la Biblia o lo que dices de la verdad absoluta, entonces como dicen por allí “todos los caminos llevan a Dios”, que cada quien escoja qué religión seguir porque al final todas conducen al mismo destino. Un saludo para ti!

    Noel Navas.

  8. Exelente tu postura!!! Noel Navas, totalmente de acuerdo. Siempre dispuesto en defensa del genuino evangelio.

  9. FABIAN: Gracias por pasar a comentar! Saludos!

    Noel Navas.

  10. Wow, no me había tomado el tiempo de leer sobre este nuevo movimiento, la verdad es que tlodo lo que no tenga teología o que la tenga de una forma vana y superficial tendrá mucho éxito, y así es, JAR es uno de los que esta influenciando con su música a Latinoamérica, gracias por personas que se levantan como vos para desenmascarar a estos falsos maestros, Dios te bendiga y te siga dando gracia para seguir bendiciéndonos con tus artículos. Saludos Noel.

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