“Adornando tumbas”, Jesús Adrián y el movimiento progresista (Sexta parte)

“Adornando tumbas”, Jesús Adrián y el movimiento progresista (Sexta parte)

Esta es la última entrada de esta breve serie y donde concluyo mi reseña sobre el libro “Adornando tumbas y matando profetas” de Jesús Adrián Romero. Antes de seguir hablando acerca del tema de la apologética y la predicación del evangelio, terminaré la idea que inicié al final de la entrada anterior.

Allí dije que al leer el libro tuve la impresión de que es una compilación de artículos o ensayos y no un libro escrito de corrido. Pero esa es solo mi percepción. No lo sé con certeza —Mmm… soné a Jesús Adrián, ¿no? ¡Lo siento! ¡Ya me está afectando el libro! — 😉 Lo que pasa es que en algunos momentos de la lectura se percibe una que otra contradicción. Por ejemplo, otra más aparece en el capítulo “Vino añejo” donde Jesús Adrián dice: “Predican en contra de la modernidad como uno de los enemigos de la iglesia y tratan de proteger a sus fieles en contra de su influencia. Hablan de regresar a las “sendas antiguas” porque todo era mejor antes. Existe un “culto a la iglesia primitiva”, esta idea de que la iglesia moderna está muy mal y que debemos volver a vivir como lo hizo la primera” (pág. 114).

Es cierto, los evangélicos no deberíamos darle “culto a la iglesia primitiva” —entiéndase: la iglesia del libro de los Hechos— pero que no le demos culto no significa que no debamos procurar imitar su ejemplo. El asunto es que cuando Jesús Adrián dice: “esta idea de que la iglesia moderna está muy mal y que debemos volver a vivir como lo hizo la primera” que él critica, ¡es lo mismo que nos incentivó a hacer unas páginas antes! En el capítulo “Peregrinos” dice: “los primeros discípulos actuaron más como peregrinos que como predicadores…” (pág. 35). Y en el capítulo “Ella”: “los defensores de la doctrina dirían que lo que hace a la iglesia es justamente esa doctrina; sin embargo; curiosamente para los primeros creyentes, su fe consistía en seguir a Jesús, y no fue hasta varios siglos después, que la fe se convirtió en doctrina… Los primeros cristianos eran conocidos por el amor que se tenían los unos a otros, no por su doctrina…” (pág. 76)

¿Por qué Jesús Adrián menciona a los primeros cristianos sino para que emulemos su ejemplo? ¿Por qué hace alusión a ellos sino para que imitemos su espíritu peregrino y de comunidad? ¿Por qué entonces critica a quienes dicen que debemos volver a vivir como la primera iglesia si prácticamente él está diciendo lo mismo?

¿Alguien revisó este libro?

Volviendo al tema de la predicación del evangelio, en “Adornando tumbas…”, Jesús Adrián nos exhorta a volver al mensaje de Jesús. Por eso, en el capítulo “Jesús por defecto”, nos anima a que lo conozcamos, pero de una forma un tanto parcializada. Él dice que deberíamos conocerlo principalmente a través de sus parábolas: “Si queremos conocer el carácter de Dios para ubicar nuestra teología, si buscamos entrever el corazón del Padre, su verdadera esencia; tenemos que buscarlo en las parábolas de Jesús. En ellas, el Unigénito Hijo que está en su seno, rechaza nuestra percepción de Dios y su reino. En ellas “toda forma de pensar es volcada, cada expectativa es hecha añicos. Todas las formas y normas de conducta son revestidas”. Sus parábolas anuncian la buena noticia del reino, anuncian a voz en cuello el amor, la compasión y la gracia de Dios” (pág. 182). Y en “Festival de nuevas lenguas”, dice: “Así era Jesús. Su lenguaje no fue religioso. Sus mensajes son predominantemente parábolas, historias de la cotidianidad. Relatos de cómo Dios ama y acoge al pecador. Cómo Dios se regocija cuando volvemos a casa. Sus parábolas eran historias de buenas nuevas” (pág. 100).

Pareciera que Jesús Adrián solo está describiendo la triada de parábolas de Lucas 15: la oveja perdida, la moneda perdida y la del hijo pródigo. Las cuales son bellísimas. Sin embargo, cuando vas a los evangelios encuentras parábolas que, si bien Jesús las disertó desde un espíritu compasivo, esas buenas noticias que comunican las parábolas también incluyen verdades cruciales y confrontativas. Pero de eso Jesús Adrián no habla en su libro. Por ejemplo: la parábola del trigo y la cizaña dice que al final de los tiempos la cizaña será echada al fuego eterno (Mt. 13:24-30 y 36-43), la parábola de los dos deudores dice que al final el siervo que no perdonó fue entregado a los verdugos (Mt. 18:23-35), la parábola de los talentos dice que el siervo infiel fue echado a las tinieblas de afuera (Mt. 25:14-30) y la parábola de las ovejas y las cabras dice que las cabras fueron condenadas al infierno eterno (Mt. 25:31-46).

Jesús Adrián quiere que nos inclinemos por un tipo de énfasis y que dejemos de lado el otro. Claro, con esto no estoy diciendo que solo se predique del juicio y del infierno. ¡No! Pero un predicador verdaderamente equilibrado va a enseñar tanto lo uno como lo otro. Es decir, predicará las verdades de la Escritura a modo que las ovejas coman, no solo el pasto que más les guste del campo de la Palabra, sino también del que no es tan apetecible pero que es necesario para que crezcan saludablemente.

A medida que avanzas por las páginas del libro vas teniendo la sensación de que Jesús Adrián ha decidido predicar las buenas nuevas a su manera. Seleccionando solo las cosas positivas del evangelio y dejando de lado aquellas que no son tan positivas. Por ejemplo, en “Dignificando al pecador” vuelve a apelar a la parábola del hijo pródigo diciendo: “El pensamiento cristiano, o por lo menos la forma en la que concebimos a Dios, el Padre está enojado con el pecador y quiere castigarlo, pero el Dios representado por el padre de la parábola del hijo pródigo, nos sorprende y hace añicos nuestras ideas acerca de él” (pág. 109).

Y es aquí donde comete otro error, la parábola del hijo pródigo es una de entre más parábolas que aparecen en los evangelios. Por lo tanto, interpretar el carácter de Dios a la luz de una sola parábola o de unas pocas, o, mejor dicho: interpretar el carácter de Dios a la luz de unas pocas Escrituras y no a la luz de TODA la Escritura, es peligroso. En el capítulo “Juan o Jesús”, después de imprimirle una connotación un tanto negativa al ministerio de Juan el Bautista, dice: “Jesús comienza a darle un enfoque diferente a su misión. El tema del juicio y el fuego purificador es casi omitido. Comparado con Juan hay un aparente silencio de parte de Jesús acerca de la ira de Dios. Cambia el mensaje de juicio por el tema de la misericordia de Dios. Cuando se levanta en la sinagoga a leer el pasaje de Isaías omite una parte del pasaje. El texto original de Isaías dice: “el día de la venganza de nuestro Dios”. Esta última parte Jesús la omite… Jesús no parece el profeta apocalíptico que Juan propone… no habla de juicio, de fuego que consume, sino de un reino” (pág. 173-174).

Yo te animo a que vayas a la concordancia de tu Biblia y busques la palabra “juicio”, y verás cuántos textos hay en los evangelios donde Jesús se detuvo a hablar del tema. En este sentido, Jesús Adrián se equivoca al decir que Jesús “no habla de juicio“ o que: “el tema del juicio es casi omitido”. Ahora, ¿por qué el pasaje de Lucas 4 omite la expresión “el día de venganza del Señor” que sí aparece en Isaías? Podrían haber algunas razones, pero te aseguro que la que Jesús Adrián brinda no es la correcta. ¿Por qué? Porque al estudiar los evangelios notas que Cristo sí habló del “día del venganza” solo que con otro nombre, no con el que Isaías usó. Además, ¿y que si en Lucas 4 ese día Jesús simplemente quiso predicar sobre esa porción y no del resto del pasaje? Pero que no haya mencionado la expresión “el día de venganza” no significaba que durante su ministerio no habló de juicio. Si aún así no me crees, ve a leer Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21 y te sorprenderás de la tremenda profecía que dio sobre la destrucción del templo de Jerusalén y que se cumplió en el año 70 d.C. donde la ciudad entera quedó devastada a causa del juicio de Dios.

¿Jesús no habló o habló poco del juicio? ¡¡¡Pfff!!!

¿No sé si a esta altura estás comprendiendo el lugar al que Jesús Adrián nos quiere llevar? ¿Notas que su énfasis es más en el amor de Dios que en la justicia de Dios? ¿Ves cuánto ha permeado el movimiento emergente su psiquis a modo de querernos persuadir a que enfaticemos una parte del mensaje de Jesús y no a TODO el mensaje de Jesús?

Para rematar, el último capítulo del libro “Celo por la gracia” finaliza diciendo: “Ya se ha dicho en otras ocasiones, es mejor equivocarnos como dispensadores de gracia, que como dispensadores de juicio y celo por la verdad” (pág. 242).

No Jesús Adrián. Ni solo dispensador de una cosa ni solo dispensador de la otra. ¡Dispensadores de ambas cosas! Es cierto, un buen predicador del evangelio no solo hablará de juicio. Alguien fiel en la enseñanza de las Escrituras obedecerá el mandato de Cristo de enseñarle a los discípulos a que “guarden todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:20). ¿Ves? No dice que le enseñemos a los discípulos solo sobre el amor de Dios y su bondad. Ni tampoco dice que solo les enseñemos sobre juicio. No, dice que les “enseñemos TODAS las cosas” que Cristo enseñó y eso incluye tanto lo agradable del evangelio como lo no tan agradable.

Francamente me sorprende que Jesús Adrián Romero haya escrito un libro como este. Que, si bien es cierto, señala algunos aspectos que la iglesia evangélica debería reconsiderar (cultivar más el espíritu de comunidad, tener más celo por las buenas obras, ser más compasivos al presentar el evangelio, por ej.), los elementos que ya expuse en estas seis entradas son preocupantes. Y si eres un cristiano comprometido con el Señor deberías de tener cuidado con este tipo de literatura.

Seguramente Jesús Adrián Romero tiene una buena intención con esta supuesta “Reforma” que quiere impulsar. Se nota a kilómetros que lleva años en una búsqueda espiritual para sí mismo y su congregación; sin embargo, como dije en la primera entrada: una “Reforma” que solo enfatiza las partes que más te gustan de la Escritura y no una que enfatiza el mensaje de TODA la Escritura, en lugar de una “Reforma” producirá una “Deforma”.

Noel Navas.

9 Comentarios

  1. Te agradezco el tiempo que invertiste Noel en hacer esta reseña. Me la leí en un solo día (diferentes breaks para tomar café). Y agradezco que hayas señalado las partes dignas de apreciar y las otras que son peligrosas. Toda la Escritura. Ella nos habla hoy. Y no sólo un puñado de versículos. Jim Cymbala en su sermón El día cuando Jesús se enojó, dice que nos gusta mucho la imagen de Jesús jugando con los niños y llorando por Lázaro, pero ese que porta un látigo y echa a los cambistas del templo nos parece francamente muy incómoda. Los seres humanos tendemos a erigirnos un dios a nuestra imagen y semejanza. Gracias nuevamente. Un abrazo.

  2. He disfrutado y he aprendido mucho de esta serie. Ahora entiendo muchos de los mensajes que comparten los pastores de vástago y otros emergentes. Que Dios tenga misericordia y que no caigamos en las redes de estas personas que diluyen el evangelio.
    Gracias a Dios por tu vida, Noel. Espero que mucha gente pueda leer esta serie.

  3. KALEB: Gracias por tu comentario! Dtb!

    Noel Navas.

  4. OSVALDO: ¡Saludos Osvaldo! Gracias por pasar a comentar.

    Noel Navas.

  5. He leído detenidamente cada una de las partes de esta serie,puedo decir con certeza que me hacen crecer y aumentan mi celo por las escrituras.

    Al leer las cosas que dice Jesús Adrián veo que conoce las escrituras y me pregunto ¿cómo es posible exponerse a las escrituras de forma recurrente y terminar pensando como él? ¿Cómo no pudo ser moldeado por ellas?

  6. Luis Miguel Ybañez

    Noel, excelente! no tengo más que decir, excelente describe perfectamente toda la reseña que hiciste del libro de JAR. De verdad que estamos viviendo tiempos de apostasía con estas iglesias con sus pastores post-modernos! sería muy útil conocer tu opinión acerca de la predicación de Gustavo Falcón (pastor de vástago) cuando dijo que “Jesús no era divino”, y que eso resumía un punto teológico importante en una frase sencilla. Sería interesante leerte respecto a ese tema. Saludos y bendiciones!

  7. LUIS MIGUEL: ¡Gracias por comentar!

    Noel Navas.

  8. Noel, me parecio mucho a la historia de Rob Bell el camino que JAR ah decidido tomar. Poco a Poco traera a la luz sus interpretaciones emergente.
    Gracias por tu trabajo de revisar y correjir.

  9. OSCAR: Gracias a ti por pasar a comentar!

    Noel Navas.

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