La calidad de las canciones ha disminuido

La calidad de las canciones ha disminuido

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Estudio científico lo confirma.

Algunos me han preguntado cómo me entero de ciertas noticias del mundo relacionadas con la composición de canciones. Simple: He automatizado mi cuenta de Gmail para que semanalmente caigan a mi bandeja todos los artículos que contengan las palabras: Canciones, componer, compositores, etc. Por lo que revisando mi bandeja, hace unos días encontré esta investigación que he leído por lo menos tres veces debido a lo enriquecedora que es. Trata sobre una estudio que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, realizó sobre más de 460 mil canciones escritas entre 1955 y 2010. ¿Quiere conocer a qué conclusiones llegaron después de evaluar semejante cantidad de composiciones? Bueno, léalo conmigo y sorpréndase de cómo este artículo confirma lo que empíricamente muchos hemos percibido ya: Lo que se compone hoy en día padece de poca originalidad. Al final, como siempre, una reflexión personal.

Estudio asegura que calidad de la música ha disminuido en las últimas décadas
Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, hecho en casi medio millón de canciones publicadas desde 1955, muestra la creciente pérdida de la calidad en la música.

La música de las últimas cinco décadas es poco imaginativa y “previsible”, según un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, donde fue analizado casi medio millón de canciones compuestas desde 1955 hasta 2010.

Las canciones compuestas en las décadas más recientes tienden a parecerse más entre ellas que las antiguas y son cada vez más homogéneas y con menos sonoridades, apunta el informe del CSIC.

El estudio, publicado en el reciente número de la revista ‘Scientific Reports’, analizó 464.411 canciones, y según sus resultados “las transiciones entre los grupos de notas han disminuido de forma continua durante los últimos 55 años”.

El trabajo fue dirigido por Joan Serra, investigador del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC. Según explicó en la publicación, “estos parámetros musicales en las canciones son como las palabras de un texto y hemos observado que cada vez hay menos ‘palabras’ diferentes”.

Música uniforme

Dada una nota musical, es relativamente más fácil predecir cuál será la siguiente en una canción actual. Del mismo modo, las composiciones musicales más recientes también presentan una menor diversidad de timbres y tienden a interpretarse con los mismos instrumentos.

Joan Serra opina que “en la década de los 60, por ejemplo, grupos como Pink Floyd experimentaban mucho más con la sonoridad que ahora”.

Otra de las tendencias que refleja el estudio es el aumento paulatino del volumen intrínseco al que se graban las canciones. Este volumen es independiente del que cada usuario puede seleccionar para reproducirlas luego.

Según el investigador “hasta ahora, este efecto, largamente comentado, no se había podido comprobar empíricamente a gran escala”.

Los resultados del estudio ofrecen, por tanto, una receta teórica para crear canciones que suenen modernas y actuales: “Los cambios de acordes sencillos, los instrumentos comunes y el volumen fuerte son los ingredientes de la música actual y al ejecutar estos cambios sobre canciones antiguas se puede hacer que suenen a nuevas”, escribió el investigador.

En opinión de Serra este proceso de homogeneización podría deberse a la fuerza de las modas, ya que “se observa una tendencia a engancharse a la corriente dominante”.

Las piezas analizadas por el equipo de investigación proceden de una base de datos pública de más de un millón de canciones elaborada en la Universidad de Columbia (Estados Unidos), las cuales fueron publicadas entre 1955 y 2010. Las obras responden a un amplio número de estilos como rock, pop, hip hop, metal y electrónica.

Dado que una canción dura en promedio cuatro minutos y que un experto para poder anotar los parámetros de interés para el estudio, necesita un mínimo de cuatro escuchas, la investigación hubiera requerido en otros tiempos de 16 años de escuchar temas musicales, trabajando los 365 días del año, las 24 horas del día.

Pero el uso de ordenadores facilitó este trabajo, que contó con la colaboración de investigadores del Centro de Estudios Matemáticos de Bellaterra y de las universidades de Barcelona y de Pompeu Fabra, quienes se unieron a los estudiosos del del CSIC.

Hablan otros expertos

En este lado del Atlántico también se han interesado en el tema. Por ejemplo, en declaraciones concedidas a El País en 2006, el director de orquesta español Dionisio Riol explicó: “Los músicos de hoy en día tocan menos acordes por minuto que los de antaño. Los de ahora no son capaces de hacer lo que en otros tiempos se hacía”. Este músico fallecido en 2007, fue el mentor de la soprano caleña Zorayda Salazar.

También el investigador y folclorólogo caldense Julián Bueno Rodríguez atribuyó la pérdida de sonoridad y la homogenización de las músicas actuales al hecho de que hoy en día ya no se apela al esquema melodía-armonía-ritmo, “debido a la frivolización de las músicas y la simplificación de las estructuras, pues se privilegian los instrumentos de percusión por encima de los melódicos y los armónicos”.

Este estudioso también dijo que son cada vez más los grupos musicales que suprimen los instrumentos melódicos: “Estos pueden ser sustituidos por una gran voz, pero esas agrupaciones no siempre las tienen, con lo cual la música que interpretan resulta bastante pobre”.

También influye en el fenómeno estudiado por el CSIC el hecho de que no pocos compositores trabajan con programas de computador preestablecidos (1).

UNA REFLEXIÓN PERSONAL

No sé si a usted, pero a mí este estudio me ha impresionado. Seguramente de las más de 460 mil canciones estudiadas un ínfimo porcentaje incluía canciones compuestas por cristianos. Aun así el estudio es sumamente enriquecedor y un llamado a la reflexión para quienes componemos desde una perspectiva evangélica.

La expresión: “Las canciones compuestas en las décadas más recientes tienden a parecerse más entre ellas que las antiguas y son cada vez más homogéneas y con menos sonoridades”, es una forma elegante de decir: “¡La mayoría de lo que se compone se parece demasiado entre sí!” De paso, decir: “Este proceso de homogeneización podría deberse a la fuerza de las modas, ya que se observa una tendencia a engancharse a la corriente dominante”, es otra forma de decir: “¡Los compositores poseen menos originalidad de la que creen tener!”

Siendo muy pero muy sinceros y tajantemente honestos, si se hubiera hecho este mismo estudio exclusivamente sobre canciones cristianas escritas por latinoamericanos, los resultados hubieran sido más preocupantes.

El desafío de la composición de hoy radica en componer canciones verdaderamente ingeniosas tanto en melódico, armónico y rítmico, pero principalmente en el contenido de sus letras. Estamos componiendo en demasía canciones que se parecen a otras, a las que componen las bandas que más admiramos y a los estereotipos enquistados en nuestras mentes.

En mi opinión, esta investigación es un llamado a que reflexionemos profundamente sobre nuestro quehacer creativo y de este modo, tomar decisiones en pro de una ingeniosidad que probablemente algunos nunca hayamos conocido.

Noel Navas.

Notas:

(1) Tomado de: http://www.elpais.com.co/elpais/cultura/noticias/estudio-asegura-calidad-musica-ha-disminuido-en-ultimas-decadas

1 Comentario

  1. Bueno, se ve en las producciones de A&A, muchas suenan «Hillsonificadas» 😀

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