invierno2¿Puede un cristiano componer en medio del invierno?

Al venir hablando de invierno y primavera, según el lenguaje metafórico de Cantares, puedo dejar la impresión de que un compositor nunca enfrentará dificultades o que no debe componer mientras esté atravesando tormentas. El propósito de esta entrada es mostrarle que aún en medio de la tempestad un compositor cristiano puede escribir canciones por encima de sus problemas. Si recuerda, según el autor de Cantares el tiempo de la canción viene junto con la primavera. Lo leímos en Cantares 2:10-14. ¿Lo recuerda? Esa es la atmósfera apropiada para componer. Una en donde “el invierno ha pasado, la lluvia se ha ido y las flores y frutos han brotado”. De allí surgen las canciones verdaderamente ungidas.

Ahora, también he dicho que la primavera es un estado interior del ser y que está profundamente ligada a nuestra relación con Dios. A más intimidad con él, más resplandeciente la primavera; a menos intimidad, más oscuro el invierno; sin embargo, hay ocasiones en que un cristiano atraviesa tiempos difíciles. No es que se haya descuidado en su amistad con Dios ni que haya dejado de buscar su presencia. No, lo que sucede es que la vida es así: difícil. Pero, como he mencionado antes, aún en medio de la pruebas un compositor puede experimentar paz en medio de la tormenta. ¿Por qué? Porque la presencia de Dios está con él y tiene todo bajo control. El cristiano puede ampararse en el poder y la soberanía de Dios y experimentar rasgos primaverales sin importar lo tempestuoso que esté todo allá afuera. Si el compositor aprende que las condiciones internas son las que deben gobernar las externas, ¡no al revés!, entonces habrá descubierto una lección importantísima de la vida cristiana: Que el invierno o la primavera están supeditados a la actitud interior de nuestro corazón.

Permítame brindarle un ejemplo de un compositor que atravesó uno de los inviernos más tempestuosos de su vida y aún así experimentó una atmósfera serena. El ejemplo lo extraigo del mejor compositor de todos los tiempos: El rey David. Él escribió una canción en medio de una tormenta que a cualquiera de nosotros hubiera devastado; sin embargo, debido a su confianza en el Señor se mantuvo firme y compuso una canción ´emblemática´ para todos aquellos compositores que teniendo una relación saludable con Dios están atravesando momentos de difíciles y no creen que deban componer estando así.

Resulta ser que Absalón, su hijo, confabuló un golpe de estado en contra del gobierno de su padre, al punto que estuvo dispuesto a matarlo con tal de apoderarse del trono. Cuando David se percató de la magnitud del plan, huyó inmediatamente de Jerusalén con su familia y sus muchos siervos. La Biblia dice que mientras escapaba: “subió la cuesta de los Olivos y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos” (2 Samuel 15:30). Imagine eso: Tal fue la urgencia de huir que ni tiempo le dio de calzarse los pies; sin embargo, lo que más quebraba su corazón fue que muchos de los que decían ser sus amigos lo traicionaron junto con su hijo. Esa era la razón por la cual lloraba. Fue en medio de ese contexto que el gran salmista compuso una de las canciones más importantes de su ministerio como compositor. Él escribió: “¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son lo que se levantan contra mí. Muchos son lo que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios” (Salmo 3:1-2). ¿Sabe lo que David estaba diciendo en su canción? Esto: “¡Oh Señor! ¡Estoy atravesando el invierno más oscuro y frío de mi vida!”

Fíjese, David estaba en serios aprietos y aún así compuso una canción. Pero él no la compuso para magnificar su invierno o simplemente como medio de desahogo como hacen muchos de los compositores de hoy y que no conocen al Señor. No, David escribió como muestra de su confianza en Dios. Pues si sigue leyendo el resto del Salmo 3 verá que, después de haber dicho que sus enemigos se habían multiplicado y que todos contra él se habían levantado, escribió: “Mas tú Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria y el que levanta mi cabeza” (Salmo 3:3). Es decir, David no compuso una canción para exaltar su depresión, sino para glorificar al Dios que lo sostenía en medio del dolor. Ojo: Aquí radica una de las más grandes diferencias entre un compositor cristiano y uno que no. Que el que no conoce al Señor por lo general magnifica su tristeza y depresión sin brindar ninguna clase de solución. Y si la brinda, no necesariamente es conforme a la voluntad de Dios; sin embargo, el compositor cristiano es diferente. Sí, experimenta inviernos y dificultades como todos, pero en medio de su dolor permanece firme y sereno confiando en el Señor. Sus canciones pueden hablar de tristezas y soledad, pero él no las dejará en ese punto. Él avanzará, como el salmista David, y mostrará cuál es la solución que encontró en medio de su situación.

Conclusión: la diferencia entre la música cristiana y la que no radica en una sola palabra: ´Esperanza´. Las canciones cristianas sin importar que nazcan en medio de la peor situación siempre brindan esperanza. Cosa que no necesariamente sucede con las canciones de compositores que no conocen a Dios.

¿Lo ve? David es un ejemplo de alguien que atravesó una imponente tormenta y aún así experimentó la primavera. Algo así como un ´invierno primaveral´. Fíjese, el Salmo 3 dice que luego de que David dijera que el Señor era su escudo y quien levantaba su cabeza, continuó diciendo: “Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo. Yo me acosté y dormí, porque Jehová me sustentaba” (Salmo 3:4). ¡Wow! ¡Qué impresionante! ¿Cómo es que alguien puede acostarse y descansar en medio de ese tipo de tormentas? Bueno, la respuesta está en que las circunstancias de su alrededor no gobernaban las de su interior. David sabía que la presencia de Dios gobernaba su actitud y eso moldeaba la atmósfera de su corazón. Por lo tanto, anímese, que en medio de cualquier invierno usted puede experimentar un ambiente como el que está reflejado en la canción de David y en la primavera de Cantares. Como dijera el gran poeta de antaño, Pablo Neruda: “Podrán cortar todas las flores, pero jamás detendrán la primavera”.

Continúa…

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: ¿Alguna vez ha atravesado un cruento invierno mientras en su interior ha experimentado rasgos primaverales? ¿Podría relatarnos brevemente su experiencia?