primavera1Hay condiciones que propician la composición.

Hace unas semanas estuve meditando en el pasaje del libro de Cantares que dice: “El tiempo de la canción ha venido”. La verdad es que siempre me ha gustado esa expresión y hasta la he utilizado cuando he enseñado sobre composición. Pero honestamente nunca había meditado en esa frase dentro de su contexto. Así que hace unos días decidí reflexionar lo que está antes y después de Cantares 2:12 y ver qué descubrimiento hacía. ¡Y vaya descubrimiento! Encontré una clave muy importante dentro de La Aventura de Componer que quiero compartir con usted.

El pasaje completo del Cantar de los cantares dice:

Mi amado me habló y me dijo:
Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
Porque he aquí ha pasado el invierno,
se ha mudado, la lluvia se fue;
Se han mostrado las flores en la tierra,
el tiempo de la canción ha venido,
Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.
La higuera ha echado sus higos
y las vides en cierne dieron olor;
levántate, oh amiga mía, hermosa mía y ven.
Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña,
en lo escondido de escarpados parajes,
muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz,
porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.
Cantares 2:10-14.

Después que leí la frase en su contexto completo una palabra vino a mi mente: ´Atmósferas´. Según Cantares el tiempo de la canción ha venido cuando se dan las condiciones adecuadas. Es decir, hay atmósferas que propician la composición. Lea el pasaje una vez más y verá que antes de que el Amado diga a su Amada que el tiempo de la canción ha venido, primero le dice: “Ha pasado el invierno, la lluvia se fue, se han mostrado las flores” y es entonces que dice: “el tiempo de la canción ha venido”. Esto es como si él dijera: “¡Mi amor! Las condiciones están dadas. La atmósfera ha cambiado. ¡Es tiempo de componer!”

Siga leyendo y verá que después que el Amado ha dicho que el tiempo de la canción ha venido insiste en que las condiciones están dadas, por eso dice: “En nuestro país se ha oído la voz de la tórtola, la higuera ha echado sus frutos y las vides en cierne dieron su olor”. Como enfatizando: “¡Mi amor! ¡Ves, te lo dije! La atmósfera ha cambiado. ¡Es tiempo de componer!”

El contexto de Cantares 2:12, de donde extraemos la expresión el tiempo de la canción ha venido, nos habla de dos tipos de atmósferas, de dos estaciones. Del ´invierno´ y de la ´primavera´. ¿Lo notó? Es como que si una fuera más propicia para componer que la otra. Según el autor de Cantares la primavera es oportuna mientras que el invierno no. Las condiciones de una son mejores que la otra. Claro, él está utilizando una metáfora. En este sentido, así como en Cantares el Amado es el Señor y la Amada es la Iglesia, el invierno nos habla de un tiempo de oscuridad y la primavera de un tiempo de luz. 

El invierno y la primavera que habla Cantares son atmósferas que suceden en el interior del humano. No se refiere a condiciones del clima ni a las estaciones del año que rigen al planeta. No, estas atmósferas se dan en nuestra vida interior. ¿Cuándo es que es hay invierno y cuando es que hay primavera en nuestro ser? ¡Cuando el Señor está cerca de nosotros! Su presencia perpetúa la primavera en nuestro corazón y desplaza el invierno. Es cuando eso sucede que el tiempo de la canción viene. ¿No es cierto que cuando pasamos tiempo con él y aprendemos a vivir a diario en su presencia las nubes invernales se disipan? ¿No es verdad que cuando disfrutamos tiempos significativos en su presencia sentimos que nuestra atmósfera se llena de luz y esperanza? ¡Hasta sentimos deseos de cantar! Es decir, el tiempo de la canción viene. En este sentido, la primavera o el invierno están supeditados al grado de intimidad que tenemos con Dios.

Ahora bien, como usted sabe, la cercanía con Dios no necesariamente impide que experimentemos tormentas y vicisitudes en la vida. Eso no es lo que enseña la Biblia; sin embargo, lo sobrenatural de su presencia en nuestro espíritu es que aún en medio del invierno más oscuro la primavera puede abrirse campo. Experimentar “paz en medio de la tormenta”,  como canta por ahí alguien. En este sentido, la estabilidad espiritual y emocional del cristiano no están sujetas a las situaciones adversas que lo rodean, sino a la presencia del Espíritu Santo en nuestro ser. Aquí radica la diferencia entre alguien que es cristiano y alguien que no: En que uno depende de las condiciones externas para sentir la primavera y el otro en las condiciones internas que provee el Espíritu.

Somos llamados a una primavera perpetua en el Señor y a permanecer en esa atmósfera. Claro, no digo que sea fácil permanecer en ese estado, ¡pero se puede! En esto consiste la vida cristiana: en caminar en pos de ese tipo de madurez donde ni el invierno más frío es capaz de apagar nuestro fervor por Dios. Esa es la verdadera primavera, donde sin importar las condiciones externas uno permanece firme en la intimidad con Dios. ¡Y es allí donde las canciones verdaderamente ungidas nacen! Donde el tiempo de la canción viene, no una vez, sino siempre que deseemos crear un cántico nuevo para el Dios cuya presencia inunda nuestra atmósfera.

Continúa…

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: ¿Alguna vez había reflexionado en el contexto de la expresión “el tiempo de la canción ha venido” de Cantares 2:12? ¿Cree realmente que existen atmósferas internas que propician la composición de canciones?