invierno2Canciones de invierno, canciones de primavera.

Como hemos venido estudiando durante las últimas entradas, según el lenguaje metafórico de Cantares 2:10-14 existen dos tipos de canciones: Canciones de invierno y canciones de primavera. Esta clasificación se deriva del tipo de atmósfera en la cual nació una canción. Si una canción fue compuesta desde la oscuridad y la frialdad que produce estar lejos de Dios, entonces esa canción será invernal; pero si surgió desde la calidez y frescura que provoca la presencia de Dios, esa canción será primaveral.

¿Cómo se puede saber desde qué atmósfera fue compuesta una canción? Bueno, permítame parafrasear las palabras de Jesús cuando dijo: “Por sus frutos los conoceréis”. Yo diría que para saber de dónde procede una canción: “Por su atmósfera la conocerá”. Como he dicho antes: toda canción producirá la misma atmósfera desde la cual se originó. En este sentido, si una canción produce:

Frialdad
Soledad
Inestabilidad
Desesperanza
Dureza
Tristeza
Amargura
Desilusión
Rencor
Impureza
Dolor
Pesimismo
Frustración
Lejanía
Etc.

Entonces esa canción proviene de un invierno sin Dios; sin embargo, si una canción produce:

Calidez
Estabilidad
Esperanza
Amor
Pureza
Entusiasmo
Perdón
Alegría
Paz
Gratitud
Humildad
Fe
Cercanía
Bondad
Etc.

Entonces esa canción proviene de la presencia primaveral de Dios.

¿Por qué me he detenido especificar los tipos de atmósfera que puede producir una canción? Porque quiero animarlo a reflexionar en dos cosas:

Primero: ¿qué tipo de canciones está escuchando? Sí, como compositor que desea hacer la voluntad de Dios, ¿qué tipo de música está acostumbrado a oír? “¡Oh, oh!” dirá alguien… “¡Terreno escabroso!” Sí, tiene razón, es escabroso. Me he fijado que últimamente las iglesias ya no hablan del tema. Pero quiero aprovechar esta entrada para hacerlo reflexionar sobre este asunto porque como compositores debemos tener cuidado del tipo de atmósfera que estamos dejando entrar a nuestra vida. Atmósfera desde la cual, al final de cuentas, partiremos para escribir nuestras canciones.

Mire, hay muchas formas de cómo nuestra atmósfera interior puede ser trastornada. Una de ellas es por medio de la música que escuchamos. En ocasiones me preguntan: “¿Es malo oír música secular?” La respuesta está en el tipo de atmósfera que esa música le está transmitiendo. Nada más y nada menos. Pero para contestar esta pregunta debemos ser totalmente honestos con nosotros mismos, transparentes delante de Dios y con nuestros hermanos. Si no lo hacemos simplemente nos estaremos engañando a nosotros mismos. En este sentido pregunto: ¿Qué tipo de pensamientos embargan su mente cuando oye ese tipo de canciones? ¿Qué tipo de sensaciones inundan su alma cuando las escucha? ¿Lo llenan de fe, amor, pureza y esperanza? ¿O de sensualidad, tristeza y soledad, entre otras cosas?

Debemos ser prudentes con el tipo de atmósfera que dejamos que nos invada. ¿Por qué? Porque usted escribirá canciones según el tipo de atmósfera que está acostumbrado a experimentar. Usted partirá de sus atmósferas interiores para componer. Por lo tanto, tenga cuidado del tipo de pensamientos y sensaciones que permite anidar en su ser. Si no tiene cuidado, lo que sucederá es que quienes escuchen sus canciones también experimentarán lo mismo que usted está permitiendo entrar en su vida. Como dije antes: toda canción producirá la misma atmósfera desde la cual se originó. Por eso, sea responsable, escuche música que esté a favor de los principios y valores del Reino, ya que posteriormente escribirá canciones según lo que haya permitido entrar en usted.

Y segundo: ¿qué tipo de canciones está componiendo? Sí, por favor dígame: ¿qué tipo de canciones está escribiendo? ¿Son de amor, fe, pureza y esperanza? ¿O de sensualidad, vacío y soledad, entre otras cosas más? Alguien dirá: “¿Pero por qué preguntas eso? ¿Acaso hay cristianos que escriben sobre cosas así?” Sí, los hay. Y por eso lo estoy diciendo. Porque somos llamados a escribir canciones que transmitan la atmósfera del Espíritu a los demás, no canciones que enfríen el espíritu humano y lo aparten de Dios. Somos llamados a inundar la atmósfera de la gente (y de nuestras ciudades) con canciones que sanen y reconforten a aquellos que las escuchen. Pero para lograrlo, Jesús debe convertirse en el Señor de nuestra vida y dejarlo transformar nuestro ser. Por eso vuelvo a preguntar: ¿Qué tipo de atmósfera está caracterizando su vida? ¿Una en donde Cristo es el Señor o una en donde no se sabe quién reina? Debemos examinar nuestro corazón y responder con sinceridad estas preguntas, si no lo hacemos quienes se estarán engañando a sí mismos seremos nosotros. Nadie más.

La atmósfera que como compositores deberíamos estar experimentando es una donde la presencia de Dios nos esté impartiendo amor, gozo, paz, etc. Que sin importar lo difícil que sea permanecer firmes, Cristo esté obrando en nuestro ser; donde a pesar de las circunstancias y los problemas que enfrentamos, Jesús esté venciendo y abriéndose campo ante las tempestades de nuestra vida. ¿Comprende? Esto no depende de lo que esté sucediendo a su alrededor; sino más bien, de lo que está ocurriendo adentro suyo. Si está dejando que Jesucristo gobierne su vida su atmósfera será primaveral, caracterizada por la luz, la calidez y la compañía de Dios. Si no, estará caracterizada por la oscuridad y la temperatura de una relación que se ha enfriado.

Le invito a que reflexione en estas preguntas y tome decisiones que favorezcan su atmósfera interior. Atmósfera que al fin de cuentas será su punto de partida para componer canciones que contribuyan a la vida de los demás.

Continúa…

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: A parte de cierto tipo de música, ¿qué otras cosas pueden trastornar la atmósfera interior de un compositor? ¿Podría enumerar algunas? Además, ¿qué le recomendaría a alguien para cersiorarse de que su atmósfera esté siendo gobernada por el Señor Jesucristo?