Composición “Cristocéntrica”

Composición “Cristocéntrica”

- en Base bíblica de la composición
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Composición CristocéntricaReenfocando la adoración congregacional.

Desde hace unos meses tenía el deseo de publicar este artículo pero no encontraba la ocasión. Luego de publicar la entrada anterior donde hablé del movimiento: “Adora ES” que un grupo de amigos están (y estamos) impulsando, pensé: “¡Este es el momento!” Trata sobre algunas cosas que descubrí en el Nuevo Testamento relacionadas a la adoración de los cristianos del primer siglo. Después de revisar mis notas, un par de libros y documentos sobre historia de la iglesia me puse a escribir lo que a continuación leerá. Si “Adora ES” es un movimiento que busca “re-enfocar y re-direccionar la adoración en nuestro país”, pienso que es importante tener en cuenta el enfoque que tenían los compositores de canciones de adoración del primero siglo.

Resulta que hace algunos años me compré una Biblia nueva, una Versión Reina Valera 1995. Cuando la adquirí me entregué a la tarea de leerla por completo como había hecho veces anteriores. Cuando lo hice descubrí algunas cosas que no sabía, entre ellas una que tiene que ver con las canciones que aparecen en el Nuevo Testamento.

¿Sabía usted que el Nuevo Testamento contiene canciones escritas por los primeros cristianos? La mayoría no lo sabe, probablemente porque algunas traducciones usan un estilo de presentación diferente al que la Biblia Reina Valera 1995 utiliza. ¿A qué me refiero exactamente? A que esta versión presenta más poéticamente las canciones que aparecen a lo largo de la Biblia, incluyendo las del Nuevo Testamento.

Por ejemplo, quién no conoce el siguiente pasaje…

Nota: A continuación presento pasajes bíblicos que le suplico no se salte, léalos, ¡disfrútelos! Son poemas de alto valor histórico y doctrinal.

“En el principio era el Verbo,
el Verbo estaba con Dios
y el Verbo era Dios.
Este estaba en el principio con Dios.
Todas las cosas por medio de él fueron hechas,
y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.
En él estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz resplandece en las tinieblas,
y las tinieblas no la dominaron”.
Juan 1:1-6 y ss.

La nota de pié “a” de Juan 1:1-18 que aparece en la Versión Reina Valera 1995 dice: “El evangelio comienza con un himno llamado con frecuencia “Prólogo”, de profundo contenido teológico”.

Es decir que el gran pasaje que todos hemos conocido, que abre el telón del evangelio de Juan y que muchos hemos utilizado para defender la divinidad de Cristo, es una canción. Ojo: Probablemente escrita por el apóstol Juan. Pero ese es otro tema. Sigamos…

Vea el siguiente pasaje:

“Él, siendo en forma de Dios,
no estimó el ser igual a Dios
como cosa a que aferrarse,
sino que se despojó a sí mismo,
tomó la forma de siervo
y se hizo semejante a los hombres.
Mas aún,  hallándose en la condición de hombre,
se humilló a sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte,  y muerte de cruz.
Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas
y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
para que en el nombre de Jesús
se doble toda rodilla de los que están en los cielos,
en la tierra y debajo de la tierra;
y toda lengua confiese  que Jesucristo es el Señor,
para gloria de Dios Padre”.
Filipenses 2:6-11.

Todos conocemos este pasaje, ¿verdad? La nota de pié “h” de la RV1995 dice: “Los versos 6-11 presentan en forma poética la humillación de Cristo y su exaltación, en virtud de la cual fue constituido Señor del universo. Este himno posiblemente formaba parte del culto cristiano. Véanse otros semejantes en Juan 1:1-18; Colosenses 1:15-20; 1 Timoteo 3:16 y Hebreros 1:1-4”.

¡Ok! Veámoslos:

“Cristoes la imagen del Dios invisible,
el primogénito de toda creación,
porque en él fueron creadas todas las cosas,
las que hay en los cielos y las que hay en la tierra,
visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios,
sean principados, sean potestades;
todo fue creado por medio de él y para él.
Y él es antes que todas las cosas,
y todas las cosas en él subsisten.
Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia,
y es el principio,  el primogénito de entre los muertos,
para que en todo tenga la preeminencia,
porque al Padre agradó que en él habitara toda la plenitud,
y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas,
así las que están en la tierra como las que están en los cielos,
haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.
Colosenses 1:15-20.

“Dios fue manifestado en carne,
justificado en el Espíritu,
visto de los ángeles,
predicado a los gentiles,
creído en el mundo,
recibido arriba en gloria”.
1 Timoteo 3:16.

“Dios, habiendo hablado muchas veces
y de muchas maneras en otro tiempo
a los padres por los profetas,
en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo,
a quien constituyó heredero de todo
y por quien asimismo hizo el universo.
Él, que es el resplandorde su gloria,
la imagen misma de su sustancia
y quien sustenta todas las cosas
con la palabra de su poder,
habiendo efectuado la purificación
de nuestros pecadospor medio de sí mismo,
se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
hecho tanto superior a los ángeles
cuanto que heredó más excelente nombre que ellos”.
Hebreos 1:1-4.

Las respetivas notas de pié que la Biblia RV1995 da de cada uno de estos pasajes afirman que eran himnos enteros o secciones de himnos que los apóstoles, Pablo y el autor de Hebreos, tomaron e incluyeron dentro de sus escritos.

¿Cuál es el punto al que quiero llegar al mostrarle estos textos? El siguiente…

Las canciones que el Nuevo Testamento registra son “Cristocéntricas”. No estaban enfocadas en lo que el compositor sentía o no sentía, estaban centradas en elevar la mente y la emoción humana a la grandeza de Cristo.

Usted lo sabe, la composición puede ser una legítima expresión del estado de ánimo del compositor. Los mismos Salmos de la Biblia son prueba de ello; sin embargo, a lo que me estoy refiriendo es a la motivación que embargaba el corazón de los compositores del primer siglo. Su sentir estaba orientado a exaltar sobre todas  las cosas la persona y obra de Cristo independientemente de cómo se sintieran. Sus vidas habían sido marcadas de tal forma por el mensaje del evangelio que querían cantar de Aquel que consideraron el cumplimiento de las profecías.

¿Por qué compusieron sobre él? ¿Por qué escribían para él? No estoy seguro que la respuesta estribe en que la muerte, resurrección y ascensión de Cristo recién habían acontecido, pero lo que estos escritores primerizos tenían latente en su interior era su experiencia de conversión. Jesucristo era tan real, tan grande y tan importante que lo único que podían hacer era desbordar en melodías y cánticos hacia su persona,.

¿Es nuestra experiencia como compositores similar a la de ellos? ¿Es Jesús el motivo de nuestra canción el día de hoy?

Uno compone canciones de aquello que considera importante. La sensibilidad del compositor es tal que fácilmente se impresiona por algo más grande que él o que considera más sublime que cualquier cosa. “¿Es grande? ¿Es importante? ¿Es emocionante?…” Nos preguntamos, “¡Entonces se merece una canción!” decimos. Y nos entregamos a la tarea de componer.

La pregunta es: ¿Sigue siendo el Señor Jesucristo lo más grande para nosotros? ¿Sigue siendo su nacimiento, vida, muerte, resurrección y actual intercesión algo relevante para nuestras vidas?

A veces lo dudo, muchas de nuestras canciones de adoración no necesariamente están enfocadas en la persona de Jesús y su grandeza según el modelo que ya vimos en los cantos del Nuevo Testamento. No voy a citar nombres, no voy a citar canciones, simplemente échele un vistazo al próximo tiempo de adoración de su iglesia y a medida que  avancen los cantos pregúntese: ¿Estas canciones están exaltando realmente al Señor Jesucristo o hablan más de lo que sentimos o no sentimos?

Confío que está captando lo que estoy hablando. No debemos perder el enfoque de nuestra adoración y de la composición de canciones congregacionales.

Hace unos meses encontré en un documento de la historia de los himnos una canción considerada como la canción cristiana más vieja hasta el momento encontrada. Es decir, aparte de los himnos de Juan 1:1-18, Filipenses 2:6-11: Colosenses 1:15-20; 1 Timoteo 3:16 y Hebreros 1:1-4, esta canción es el himno cristiano más viejo del mundo fuera del Nuevo Testamento.

¿Sabe de qué trata? Sobre Jesucristo.

Aparece en una obra titulada: “Pedagogus”, que escribió Clemente de Alejandría allá por el 170 d. C. La canción se llama: “Himno a Cristo El Salvador”. Si lo lee con detenimiento descubrirá cuál era el énfasis y estructura de los himnos que escribían los primeros cristianos.

Pienso que en este “Año de la adoración” debemos reenfocar nuestros corazones a un tipo de adoración y composición más bíblica, más neotestamentaria, más centrada en Cristo que en nosotros mismos. Los primeros cristianos lo hicieron…. Los cristianos del siglo veintiuno deberíamos imitarlos.

“Himno a Cristo El Salvador”

Freno de potros indómitos,
alas de aves que no yerran el vuelo;
timón verdadero de las naves,
Pastor de corderos regios,
a tus inocentes niños congrégalos
para alabar santamente
y cantar con espontaneidad,
con labios puros a Cristo,
guía de los niños.
Rey de los santos, Oh Verbo
que domas todas las cosas,
conductor de la sabiduría
del Padre del Altísimo,
sostén de los trabajos.
tú gozas de la eternidad.

Oh, Jesús, Salvador
del género humano.
Pastor, sembrador,
timón del freno a la celeste.
Pescador de los hombres
de grey santísima,
que se ven libres
del vicio del mar;
tú pescas con dulce vida
a los castos peces
librándolos de dañosa ola.
Sé su guía, Pastor santo
de las ovejas dotadas de razón, sé guía.

Rey de los niños no mancillados,
huellas de Cristo, camino del cielo,
Verbo eterno, Evo infinito,
luz sin fin, fuente de misericordia;
obrador de la virtud, vida morigerada
de los que alaban a Dios,
Oh, Cristo Jesús, leche del cielo
exprimida de los dulces pechos
de la ninfa de la gracia
cual es tu sabiduría,
los pequeñuelos alimentados
con boca tierna
y llenos del rocío del Espíritu
que emana del pecho racional,
cantemos a una himnos de verdad
a Cristo Rey en santa gratitud;
por el don de su doctrina de vida
entonemos sencillas loas
al poderoso Niño.

Noel Navas.

3 Comentarios

  1. Christian Valdez

    me gusta leer lo que escribes, exelente artículo, noel hay que empezar a practicarlo, ya que a veces no lo hacemos

  2. CHRISTIAN: Gracias por tus palabras, por comentar. Así es, hay que comenzar a re-enfocarnos.

  3. El ejemple de Filipenses me hizo recordar a la canción “Señor de la Creación”: http://www.youtube.com/watch?v=Mf7D30BtRFQ (y)

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