pablo.jpgLa invitación de Pablo a la composición.

Hace unos días estaba meditando sobre el proceso de composición del que hemos venido hablando durante las últimas semanas y recordé un pasaje del Nuevo Testamento que bien puede confirmarnos que el camino de la ´exteriorización melódica´ es legítimo. Cuando leí el pasaje que a continuación estudiaremos me sorprendí por lo musical que es y por la íntima relación que tiene con el proceso de creación de canciones. Por favor lea con detenimiento lo que el apóstol Pablo escribió:


No os embriaguéis con vino,
en lo cual hay disolución;
antes bien sed llenos del Espíritu,
hablando entre vosotros con salmos,
con himnos y con cánticos espirituales,
cantando y alabando al Señor
en vuestros corazones;
dando siempre gracias a Dios
por todo al Dios y Padre,
en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Efesios 5:18-19.

Si se fija bien, este pasaje es un pasaje musical. Habla de “salmos, himnos y cánticos”, además de “cantar y alabar en nuestros corazones”. Es un pasaje sobre composición. Lo que el apóstol Pablo está haciendo aquí es animándonos a componer melodías nuevas a partir de la llenura del Espíritu. Por lo tanto, permítame extraer algunos principios que el apóstol presenta y que bien pueden contribuir a nuestra vida como compositores.

Pablo dice que seamos llenos.

No de vino, sino del Espíritu. Como todos sabemos ser llenos del Espíritu tiene que ver más con ser investidos del poder (Hechos 1:8) y del carácter del Espíritu (Gálatas 5:22-23) que con sentir escalofríos. Con ser inundados de su fruto, “amor, gozo, paz, paciencia”, etc, que con experimentar alguna sensación; sin embargo, aunque ser llenos del Espíritu sobrepasa la dimensión emocional, sí se manifiesta en nuestras emociones. Es decir, nos hace sentir algo; sino en el preciso instante en que el Espíritu nos inunda, en algún punto de nuestro caminar con él. Es decir, todo aquel que es lleno de poder sentirá ese poder, si es lleno de amor, sentirá amor y si de gozo, gozo. Repito: sino al inicio, en algún momento después. Pero de que sentirá algo, sentirá algo.

En este sentido, cuando el apóstol Pablo dice que seamos llenos del Espíritu es porque está invitándonos a ser inundados de los pensamientos y sentimientos del Espíritu. De su poder y de su carácter. Los cuales, a su debido tiempo, podrán convertirse en la base de nuestra composición. Fíjese, primero nos invita a ser llenos y luego a expresarnos por medio de “salmos, himnos, cánticos espirituales” así como a “cantar en nuestros corazones”. ¿Por qué? Porque todo lo que está dentro suyo, pensamientos y sentimientos, tiene potencial melódico. Y si estos provienen del Espíritu que lo ha llenado, entonces usted puede partir de dicha llenura para crear melodías para el Señor.

Pablo dice que cantemos en nuestros corazones.

Luego de que el apóstol nos invita a ser llenos de los pensamientos y sentimientos del Espíritu, dice que ´melodiémos´. Por eso escribió: “cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”. La palabra que en Efesios 5:19 se usa para ´cantando´ es la palabra griega: ´Psalló´, que significa: “crear melodías”. ¡Interesante! ¿No cree? Pues esto es lo que hemos venido hablando durante la serie “El génesis de una canción”, que las melodías se crean en nuestro corazón y luego se sacan a la luz por medio de un ejercicio de exteriorización, que incluye: melodiar, tararear o cantar.

Cuando usted experimente la llenura del Espíritu una de las primeras cosas que sentirá serán deseos de adorar a Dios profundamente. De ´melodiar´ en su corazón sin importar el lugar donde se encuentre. Ya sea que esté orando en su habitación o caminando por la calle, un canto nuevo brotará de forma natural de sus labios. Este desbordar de su espíritu por adorar espontáneamente es evidencia de que la ´exteriorización melódica´ puede ser impulsada por el Espíritu Santo. Por lo tanto, asegúrese de experimentar su continua llenura y tendrá la certeza de que en su interior nunca faltarán melodías con potencial de convertirse en canción.

Pablo dice que estructuremos nuestras melodías.

El apóstol no sólo nos invita a que seamos llenos del Espíritu y a que ´melodiémos´ en nuestro corazón; sino también a que nos expresemos (´hablemos´) con “salmos, himnos y cánticos espirituales”. ¿Por qué? Porque como dije antes, cuando se es lleno del Espíritu uno rebalsa en deseos por alabar y adorar.

Si se fija bien, la forma a la que un cristiano lleno del Espíritu recurre para entrar en esa dimensión de adoración es por medio de los ´salmos´ e ´himnos´ que conoce. Pero cuando los salmos e himnos son insuficientes para expresarse, tiene que recurrir a los ´cánticos espirituales´. ¿Qué son los cánticos espirituales? Melodías inéditas que nadan en nuestro espíritu y que externamos con nuestros labios como cánticos espontáneos, sin forma ni estructura. ´Cánticos nuevos´ le llaman algunos. Por eso, cuando usted esté adorando al Señor y externe las melodías que hay en su espíritu, verá que en algún momento de su adoración surgirán este tipo de cánticos espirituales.

Los cánticos espirituales son como ´plastilina´ en nuestras manos. ¿Alguna vez jugó a hacer figuritas con esa masilla de colores mientras cursó el Kindergarten? Imagino que sí, todos lo hemos hecho. En este sentido, cuando surgen en nosotros cánticos espontáneos podemos darles forma y estructura tal cual lo hicimos de niños con la plastilina. Si prestamos atención a esas melodías y nos esmeramos podemos transformarlas en salmos, himnos o canciones según lo deseemos. ¿Por qué? Porque por lo general, un salmo, himno o canción primero fue un cántico espiritual antes de que alguien lleno del Espíritu lo estructurara.

Pablo dice que mostremos nuestras canciones a otros.

Cuando Pablo nos insta a que “hablemos entre nosotros con salmos, himnos y cánticos” bien puede estarnos animando a que mostremos nuestras canciones a otros. Sí, los cristianos de aquel entonces, al igual que los de hoy, tenían la costumbre de practicar la ´adoración personal´. La cual consiste en dedicar un tiempo específico del día para orar y adorar al Señor en privado. Una de las maneras en que una persona puede permanecer siendo llena del Espíritu constantemente es practicando este tipo de devoción diaria. Cuando alguien se compromete a hacerlo experimenta una relación con Dios más dinámica y más profunda. Además de que es en esos períodos de comunión que los cánticos espirituales aparecen. Por eso, cuando los creyentes del primer siglo se reunían, alguno le decía a su hermano: “¡Oye! ¿Sabes qué me sucedió ayer que tuve mi devocional personal?” “No…” contestaba el otro. “¡Escribí una canción para el Señor! ¿Quieres que te la muestre?” “¡Por supuesto!” contestaba con interés.

Este tipo de conversaciones sucedían entre los cristianos de aquella época. Por eso Pablo los invitaba a “hablar entre ellos” este tipo de cosas. Por lo tanto, cuando usted haya creado una canción producto de su relación con el Espíritu Santo compártasela a alguien. Seguramente su cántico ministrará de forma especial a esa persona. Ahora bien, cuando lo haga vaya más allá de sólo querer ministrarle, trate de pedir su opinión. Seguramente lo que le diga le servirá para mejorar su canción. No tenga miedo de lo que otros digan sobre lo que ha hecho. Usualmente cuando alguien comienza a componer se muestra renuente a enseñar a otros sus canciones. Sentir eso es normal. Pero debe vencer sus temores si es que espera convertirse en un buen compositor. En cuanto al arte de escribir recibir la ´crítica constructiva´ es imprescindible. Recuerde que mucho de lo que usted comienza a escribir y de lo que seguirá escribiendo está en ´bruto´. Aún no está pulido. Y la opinión de otros le puede ayudar a hacerlo.

Pablo dice que repitamos ´siempre´ este proceso.

El apóstol dice que ´cantemos [´Psalló´, melodiar] y alabemos al Señor en nuestros corazones… siempre…” Es decir, nos invita a que repitamos este proceso continuamente. La forma en que podemos perfeccionarnos en la composición es practicando la llenura, la melodización y la estructuración cada vez que podamos. No estoy diciendo que debemos buscar al Espíritu Santo con el fin de escribir canciones. No, estoy diciendo que ya que estamos siendo llenos de él aprovechemos dicha llenura a favor del proceso de composición.

¿Ha oído el dicho que dice: “la práctica hace al maestro”? Bueno, es verdad. Si usted practica continuamente ejercicios de exteriorización melódica a partir de lo que el Espíritu Santo está haciendo en su vida, poco a poco se irá convirtiendo en un mejor compositor. Al punto que adquirirá un discernimiento tal que podrá identificar melodías con potencial. Y no sólo eso, luego de discernir ese potencial podrá avanzar al nivel de convertir sus melodías en canciones. ¡En buenas canciones! Pero para lograrlo tiene que practicar, practicar y practicar. Traduzca los pensamientos y sentimientos que el Espíritu pone en usted y conviértalos en canciones, y progresivamente se irá convirtiendo en un compositor prolífico.

Pablo dice que compongamos con seguridad.

El apóstol termina diciendo: “cantando y alabando al Señor… dando siempre gracias a Dios por todo… en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Como dijimos al principio: estos versículos son versículos musicales. Por eso, cuando Pablo escribe que “cantemos, alabemos y demos gracias” y luego dice que lo hagamos “en el nombre del Señor Jesucristo” nos está diciendo que lo hagamos con autoridad. Que no titubeemos al componer.

Mire, si usted experimenta chispazos repentinos en su interior y siente que de su espíritu brotan melodías ingeniosas, seguramente Dios lo está llamando a que le escriba una canción. ¡Y muy probablemente a que se convierta en compositor! Por lo tanto, practique la llenura, la melodización y la estructuración sin temor.

Probablemente cuando comience a incursionar en la composición se sentirá un poco raro. Sí, lo que pasa es que componer puede ser una actividad rara. Imagínelo: Alguien está caminando por la calle y va adorando al Señor. ¡De repente! Una melodía inédita lo toma por sorpresa. ¿Qué hace él? Se aparta del camino, busca grabar en su celular la melodía y le pide papel y lápiz a alguien que va pasando para tener donde escribir y así no olvidarse de la letra. Piénselo: Quien hace eso es una persona rara.

O imagine lo siguiente: Alguien está comiendo en un restaurante con su familia. Mientras conversa una melodía lo toma desprevenido. “¡Oh-oh!” dice él, “¡hay voy otra vez!” Se disculpa, se levanta de la mesa y se dirige a un lugar solitario (¡al baño!) para ir a grabar la nueva melodía. Repito: Quienes hacen eso son personas raras. ¿Por qué? Porque la composición puede ser una actividad extraña. Por eso, cuando lo sorprendan melodías espirituales deje la incomodidad de lado y siga adelante. Ármese de valor y exteriorice sus melodías. Luego, estructúrelas y conviértalas en canciones. Vamos, ¡hágalo en el nombre de Jesús! Que si lo hace, le aseguro que más pronto que tarde se encontrará escribiendo canciones que contribuirán a que otros también sean llenos del mismo Espíritu que lo ha llenado a usted.

Antes de terminar, recuerde lo que el apóstol Pablo escribió:

No se embriaguen del mundo,
mejor llénense de los pensamientos
y sentimientos del Espíritu.
Canten las melodías
que él deposita dentro de ustedes
y sáquenlas a la luz a través de sus labios
para mostrárselas a otros.
Compongan salmos, himnos y cánticos.
Desarrollen la habilidad de exteriorizar
lo que piensan y sienten y practiquen siempre
en el nombre del Señor Jesucristo”.
Efesio 5:18-19 (Paráfrasis mía).

Continúa…

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: ¿Qué opina sobre la perspectiva desde la cual se estudió el pasaje de Efesios 5:18-19? ¿Qué otras aplicaciones prácticas podría mencionar usted?