La música y la ley

La música y la ley

- en Base bíblica de la composición
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La banda sonora de los 10 mandamientos.

Recientemente, mientras desarrollaba mi devocional personal, me encontré leyendo algunos capítulos del libro de Éxodo. Entre ellos el famoso capítulo veinte donde aparecen  los 10 mandamientos. Lo que me llamó la atención, entre varias cosas, fue que mientras Dios le exponía los mandamientos a Moisés hubo música de fondo. Sí, probablemente usted no lo haya notado, ¡yo tampoco lo había hecho!, hasta que leí lo que a continuación voy a compartirle. En este sentido, a través de esta entrada, confirmaremos una vez más cómo la música y la ley de Dios (su Palabra) siempre han estado íntimamente ligadas.

La salida de Israel de Egipto estuvo rodeada por un gran despliegue de poder, tanto por las plagas que sobrenaturalmente atormentaron a los egipcios como por el hecho de pasar el Mar en seco. La liberación hebrea bajo el liderazgo de Moisés no solo estuvo rodeada de poder, sino también… ¡De canciones! Dos para ser exactos. La de Moisés descrita en Éxodo 15:1-18 y la de Miriam, descrita inmediatamente después de la de su hermano, en Éxodo 15:19-21.

Según Éxodo 19, el pueblo de Israel llegó al monte Sinaí tres meses después de salir de Egipto. Cuando acamparon frente al monte, el Señor le dijo a Moisés… Por favor, note las alusiones musicales subrayadas…

Pon un cerco alrededor del monte para que el pueblo no pase.
Diles que no suban al monte, y que ni siquiera pongan un pie en él,
pues cualquiera que lo toque será condenado a muerte.
Sólo podrán subir al monte cuando se oiga el toque largo de la trompeta…
En la madrugada del tercer día hubo truenos y relámpagos,
y una densa nube se posó sobre el monte. Un toque muy fuerte de trompeta
puso a temblar a todos los que estaban en el campamento.
Entonces Moisés sacó del campamento al pueblo para que fuera
a su encuentro con Dios, y ellos se detuvieron al pie del monte Sinaí.
El monte estaba cubierto de humo, porque el Señor había descendido
sobre él en medio de fuego. Era tanto el humo que salía del monte,
que parecía un horno; todo el monte se sacudía violentamente,
y el sonido de la trompeta era cada vez más fuerte. Entonces habló Moisés,
y Dios le respondió en el trueno. El Señor descendió a la cumbre del monte Sinaí,
y desde allí llamó a Moisés para que subiera.
Éxodo 19:12-13 y 16-20.

El texto bíblico no es claro en decirnos si la música de fondo, es decir, el toque de trompeta, fue solo en ciertos momentos o fue un sonido melódico permanente. Por lo que percibo del contexto, la música sonaba esporádicamente, no de forma continua; sin embargo, fue cuando Moisés subió al monte que Dios le expuso los 10 mandamientos. La Escritura dice:

“Dios habló, y dio a conocer todos estos mandamientos…”
Éxodo 20:1.

Los 10 mandamientos son:

1. No tendrás dioses ajenos delante de mí.
2. No te harás imagen ni ninguna semejanza.
3. No tomarás el nombre de Dios en vano.
4. Acuérdate del día de reposo.
5. Honra a tu padre y a tu madre.
6. No matarás.
7. No cometerás aduleterio
.
8. No hurtarás.
9. No hablarás falso testimonio.
10. No codiciarás
Éxodo 20:2-17.

Ya vimos que antes de que Moisés subiera al monte hubo humo, truenos y sonidos de trompeta, y también cómo le fueron revelados los 10 mandamientos estando sobre el monte; sin embargo, ¿el sonido de trompeta se oyó únicamente antes de que Moisés subiera o continuó sonando mientras estuvo arriba?

La Escritura dice que antes, durante y después de que Moisés recibiera los 10 mandamientos, la música permaneció sonando. Léalo usted mismo:

Ante ese espectáculo de truenos y relámpagos, de sonidos de trompeta
y de la montaña envuelta en humo, los israelitas temblaban de miedo
y se mantenían a distancia. Así que le suplicaron a Moisés:
—Háblanos tú, y te escucharemos. Si Dios nos habla, seguramente moriremos.
—No tengan miedo —
les respondió Moisés—. Dios ha venido a ponerlos
a prueba, para que sientan temor de él y no pequen.
Éxodo 20:18-20.

¿Qué melodía emitían las trompetas? ¿Cuánto tiempo duró la música? ¿Quién o quiénes la tocaban?

Bueno, seguramente eran melodías majestuosas, sonido típico del instrumento, melodías que transmitían una sensación de grandeza en quienes las oían. Éxodo dice que el sonido ponía a temblar a todo el campamento israelí (Éxodo 19:16 y 20:18). Es decir, eran melodías que provocaban asombro.

Sobre su duración, el texto simplemente afirma que era un sonido “largo” (Éxodo 19:13). Lo suficiente como para que todos se concentraran en él y despertara dentro de ellos un sentido de reverencia.

¿Quién o quiénes tocaban las trompetas? No era ningún músico israelí, si fuera así el texto lo diría. Pero como no se nos revela la identidad de los músicos podemos asumir que eran seres divinos. Seguramente una legión de ángeles músicos como los descritos en Apocalipsis 8:1-2 y 6, donde aparecen tocando trompetas.

El meollo de todo es que mientras Dios exponía los 10 mandamientos delante de Moisés, hubo música magistralmente ejecutada que catapultó la experiencia del Sinaí a niveles sumamente emocionantes. El episodio no se dio a secas. No solo fueron palabras y ya. Sino que Moisés conoció la voluntad de Dios simultáneamente sonaban melodías de fondo.

En lo personal me gusta imaginar que antes de que Dios mencionara el primer mandamiento se dejó oír un sonido majestuoso de trompeta. Y antes del segundo mandamiento otro sonido y así sucesivamente hasta que Dios terminó el decálogo. Ha de haber sido una experiencia intensamente impresionante. Música del mismísimo cielo en la Tierra. Palabras provenientes de la mismísima boca de Dios. ¡El concierto que nadie hubiera querido perderse!

La música y la Palabra de Dios siempre han caminado de la mano.

¿Y qué de nosotros? ¿Estamos imitando el modelo del Sinaí? ¿Reflejan nuestras canciones la grandeza de la Palabra de Dios?

Si usted nunca había relacionado la música con los 10 mandamientos, no se preocupe, ¡no es el único! Pero si le ha sorprendido esta fabulosa relación, permítame explicarle algo más relacionado al decálogo, principalmente algo que tiene que ver con el número “10”en la Biblia.

La mayoría de teólogos coinciden en afirmar que el número “10” es el número que en la Escritura representa “plenitud”. Por ejemplo, Apocalipsis 20:4-6 habla del reinado de mil años del Señor Jesucristo. Mil es un múltiplo de “10” y el pasaje claramente habla sobre el reinado pleno de Cristo sobre la creación.

Vemos entonces al número “10” hablándonos claramente de plenitud.

¿De qué entonces nos hablan los 10 mandamientos? ¿Por qué no fueron “7” ó “12”? Porque los mandamientos, y todos los mandamientos del Señor, nos fueron dados  para que viviéramos una vida plena sobre la Tierra. “Tus mandamientos no son gravosos”, dijo el salmista. ¿Por qué hizo tal afirmación? Porque ellos le fueron revelados a Moisés para que el pueblo de Israel viviera conforme a la voluntad de Dios. Y como dijera el apóstol Pablo, “la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta”.

Esta es la razón por la cual los 10 mandamientos abarcan todas las esferas de la vida. Desde nuestra relación con Dios hasta la relaciones familiares y con nuestros semejantes, el decálogo es un grandioso resumen de cómo debemos vivir nuestros años en el planeta.

De nuevo, ¿reflejan nuestras canciones el modelo del Sinaí? Como compositores cristianos, ¿hemos logrado fusionar la perfecta Palabra de Dios con el don inefable de la música?

Nuestras canciones deberían contar con ambos elementos, la maravilla melódica de la música y la grandeza del mensaje de las Escrituras. Ambos componentes deben estar presentes. Si tenemos una melodía fantástica y progresiones perfectamente acomodadas, más no el poderoso mensaje de la Palabra a través de la belleza de la poesía, nuestras canciones podrán gustar, pero no transformar. Por otro lado, si contamos con una letra ingeniosamente elaborada y literariamente relevante, más no armonías perfectamente escogidas y con el ritmo adecuado, nuestras canciones impresionarán la mente, pero no tocarán el corazón.

La música y la Palabra… He ahí el éxito del compositor cristiano.

Noel Navas.

4 Comentarios

  1. ¡Qué excelente reflexión! Me quedo con la maravillosa frase final que lo sintetiza todo “La música y la Palabra…He ahí el éxito del compositor cristiano” ¡Qué gran verdad! Necesitamos las dos, no nos sirve sólo dominar una de éstas, sólo así nos vamos a marcar la diferencia sobre los compositores del mundo. Dios lo bendiga mucho hermano 🙂

  2. Sobrino que revelación más hermosa de Dios que has encontrado. Acabo de terminar una serie de mensajes sobre los diez mandamientos. Voy a mencionar esto a la congregación, aunque ya haya terminado. A partir del domingo 22 inicio la serie de mensajes desde el libro de Apocalipsis, lo que he leído me ha dado luz para considerar la música en ese hermoso libro. Sólo te hago la observación, que en tu publicación mencionas que los que sonaban trompetas podrían ser “seres divinos”, me parece que te refería “seres angelicales” Te felicito por el trabajo de este blog.

  3. Gracias por su comentario tío! Sobre los eres “divinos”, sí, me refería a ellos, tendré más cuidado para la próxima!

    Slds!

  4. buenas noche Noel Navas la verdad quiero a prender aleer la biblia no se absolutamente nada perdona la ignorancia porfavor ayudame a entender la plabra del señor amigo porfavor espero q me puedas agregar al face o a mi correo mercenario_logan@live.com

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