Canciones escatológicas (Cuarta parte)

Canciones escatológicas (Cuarta parte)

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10 razones por las que abandoné el dispensacionalismo.

Continuando con las diez razones por las cuales abandoné el dispensacionalismo, en esta entrada y en la siguiente compartiré una más. ¿Por qué dejé de ser dispensacionalista?

2. Porque el dispensacionalismo incurre en algunas incongruencias bíblicas.

El dispensacionalismo tiene varias incongruencias, pero en esta segunda razón de por qué abandoné las filas del dispensacionalismo me limitaré a explicar tres.

a) La incongruencia de la dispensación de la gracia.

El dispensacionalismo afirma que la historia está dividida en varias dispensaciones o períodos. La mayoría afirma que son siete, pero en los últimos años el dispensacionalismo ha mutado y algunos dicen que son entre cuatro y nueve, y otros dicen que pueden ser hasta más. El punto es que según el dispensacionalismo clásico son siete y en este momento de la historia estamos en la dispensación de la gracia. ¿Qué significa eso? Que hoy para que tú seas salvo tienes que aceptar que Cristo murió por ti y en arrepentimiento y fe aceptar la gracia de Dios. Hasta allí todo bien. Sin embargo, según ellos, cuando la iglesia sea raptada terminará esta dispensación y entonces iniciará la gran tribulación que durará siete años. Ya no habrá gracia, ahora habrá tribulación.

Ellos dicen que, si en la dispensación de la gracia eras salvo porque Cristo murió por ti, en la gran tribulación tú tendrás que morir por él para ser salvo. En la gracia Cristo murió por ti, en la tribulación tú deberás morir por él. El meollo del asunto es que cuando se estudia el libro de Apocalipsis uno encuentra una historia muy distinta. Por ejemplo, lee detenidamente el siguiente pasaje:

Después de esto miré, y he aquí una gran multitud,
la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus
y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y
en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas,
y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz,
diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que
está sentado en el trono, y al Cordero… Entonces uno
de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están
vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde
han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me
dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación,
y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido
en la sangre del Cordero.
Por esto están delante
del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo;
y el que está sentado sobre el trono extenderá su
tabernáculo sobre ellos.
Apocalipsis 7:9-10, 13-15.

Si ya no habrá gracia al finalizar la dispensación de la gracia, ¿cómo entonces emblanquecieron sus vestidos estas personas? ¿Cómo es que encontraron la redención? ¿Por obras? Pues no, el texto dice que fue a través de “la sangre del Cordero”. Es decir, por gracia. ¿Pero no dice el dispensacionalismo que la gracia se acabará una vez finalizada la dispensación?

He ahí la incongruencia.

Si a esta le sumas que los dispensacionalistas afirman que el Espíritu Santo se irá de la Tierra cuando esta dispensación finalice, o sea, cuando la iglesia sea raptada, entonces surgen algunas preguntas cruciales que responder.

Recuerda, ellos afirman que cuando la iglesia se vaya en el rapto, también el Espíritu Santo lo hará. ¿Por qué? Porque el Espíritu Santo habita en los creyentes. Pero no solo eso, los dispensacionalistas también aseguran que el Espíritu Santo es quien detiene la manifestación del anticristo en este momento de la historia. Entonces, cuando él sea quitado, ¡hoy sí!, el terreno estará libre para que inicie la gran tribulación y se manifieste el anticristo ya que fue quitado “quien al presente lo detiene” (2 Tesalonicenses 2:7). Es decir, el Espíritu Santo que habita en la iglesia.

La cuestión es que en ninguna parte de la Biblia se nos dice que lo que detiene la manifestación del anticristo es el Espíritu Santo. ¡En ninguna! Pero ellos insisten que sí, pero si revisas el contexto de 2 de Tesalonicenses 2:1-12, cualquiera de las cartas de Pablo o si quieres todo el Nuevo Testamento, en ningún lado se nos dice qué o quién es eso que “al presente lo detiene”. Por lo tanto, el dispensacionalismo comete eiségesis al forzar que la Biblia diga algo que ella misma no dice. Entendiéndose por eiségesis meter al texto bíblico un pensamiento externo que el autor no quiso transmitir y por exégesis dejar que el texto bíblico diga lo que el autor quiso decir. En este sentido, afirmar que el Espíritu Santo en la iglesia es quien impide que aparezca el anticristo es cometer eiségesis e incurrir en pura especulación. Entonces, ¿qué es lo que al presente lo detiene? ¿Qué o quién es eso que Pablo dice que impide la manifestación del anticristo?

No lo sabemos. Simple.

Volviendo al tema, si realmente el Espíritu Santo se irá de la Tierra cuando la iglesia sea raptada, ¿cómo entonces se convertirán quienes se salven durante la gran tribulación? ¿Cómo es que experimentarán convicción de pecado y entonces emblanquecerán sus vestidos con la sangre del Cordero? ¿Acaso no han leído Juan 3:5-8 (y otros pasajes más) que afirman que no puede haber conversión sin la obra del Espíritu Santo?

Es a todo esto que me refiero cuando afirmo que una de las cosas que me motivó a repensar mi posición escatológica fueron incongruencias como estas y que tienen que ver con la dispensación de la gracia.

b) La incongruencia de la primera resurrección.

Dependiendo del tipo de dispensacionalismo que hayas decidido abrazar, te habrán enseñado que al final de los tiempos habrá entre dos y cuatro resurrecciones. Y he oído a algunos decir que habrán más resurrecciones. Aun así, citando 1 Tesalonicenses 4:13-18, el famosísimo pasaje que habla del arrebatamiento, el dispensacionalismo afirma que la primera resurrección será la de los creyentes que murieron en Cristo y eso ocurrirá el día del rapto. Es decir, en la primera etapa de la Segunda venida. Mira lo que dice el pasaje:

Por lo cual os decimos esto por la palabra
del Señor: que nosotros los que estemos vivos
y
que permanezcamos hasta la venida del Señor,
no precederemos a los que durmieron pues el Señor
mismo descenderá del cielo con voz de mando,
con voz de arcángel y con la trompeta de Dios,
y los muertos en Cristo se levantarán primero.
Entonces nosotros, los que estemos vivos y que
permanezcamos, seremos arrebatados juntamente
con ellos.
1 Tesalonicenses 4:15-17.

Esto es lo que los dispensacionalistas llaman: la primera resurrección.

Lo curioso es que la Biblia ubica la primera resurrección por el tiempo del milenio, no el día del rapto. Mira:

También vi tronos, y se sentaron sobre ellos,
y se les concedió autoridad para juzgar.
Y vi las almas de los que habían sido
decapitados por causa del testimonio de Jesús
y de la palabra de Dios, y a los que no
habían adorado a la bestia ni a su imagen,
ni habían recibido la marca sobre su frente
ni sobre su mano; y volvieron a la vida
y reinaron con Cristo por mil años.
Los demás muertos no volvieron a la vida
hasta que se cumplieron los mil años.
Esta es la primera resurrección.
Bienaventurado
y santo es el que tiene parte en la primera
resurrección;
la muerte segunda no tiene poder
sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios
y de Cristo, y reinarán con El por mil años.
Apocalipsis 20:4-6.

Recuerdo que por 2003 tuve la oportunidad de sentarme a conversar con el pastor Edgar López Berltrand (Hermano Toby), pastor del Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel, una de las iglesias más dispensacionalistas que hay en mi país. Esa noche que hablamos aproveché para preguntarle sobre temas escatológicos y cuándo ocurriría la primera resurrección. Como buen dispensacionalista me dijo que sería el día del rapto. Luego procedí a mostrarle Apocalipsis 20:4-6 y después de leerlo, me dijo: “lo que pasa es que creemos que habrá más resurrecciones. ¡Incluso hasta podría haber varias más durante la gran tribulación!”

No me satisfizo su respuesta y me confirmó que el dispensacionalismo a veces cae en incongruencias.

Continúa leyendo la Quinta parte…

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