Canciones escatológicas (Décimoprimera parte)

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10 razones por las que abandoné el dispensacionalismo.

En la entrada anterior examinamos el orden de eventos que plantea el dispensacionalismo y lo comparamos con Mateo 24 y 2 de Tesalonicenses 2:1-12. Hoy compararemos el mismo orden de eventos, pero con el libro de Apocalipsis.

El libro de Apocalipsis.

Para comenzar, el dispensacionalismo enseña que el libro de Apocalipsis debe interpretarse siempre de forma literal. Siempre. Así como todas las profecías del Antiguo Testamento y cualquier otra que se encuentre en el Nuevo. Aunque hay una corriente llamada: dispensacionalismo progresivo, que surgió a mediados de los 80´s  y que se ha abierto a la posibilidad de que algunas profecías puedan interpretrarse de forma simbólica, en términos generales, el dispensacionalismo clásico que domina el pensamiento escatológico latinoamericano afirma que la Biblia debe interpretarse siempre literalmente.

Ahora bien, personalmente yo creo que esa dinámica de interpretación es un error; sin embargo, voy a seguir esa línea de pensamiento dispensacionalista y demostrar desde su propia perspectiva interpretativa que el orden de eventos que ellos derivan del Apocalipsis dista del que verdaderamente enseña el mismo libro.

Basándose en Apocalipsis ellos afirman que el orden de eventos será así:

Primero: La época de la iglesia (Apoc. 1-3).
Segundo: El rapto o arrebatamiento (Apoc. 4:1-2).
Tercero: La gran tribulación (Apoc. 4:3-18).
Cuarto: La Segunda venida (Apoc. 19).
Quinto: El milenio (Apoc. 20).
Sexto: La eternidad (Apoc. 21-22).

Una lectura superficial de Apocalipsis dejaría en evidencia que en ninguno de sus capítulos o versículos habla del arrebatamiento. ¿Lo sabías? Vamos, cítame un solo texto del Apocalipsis que hable del rapto de la iglesia y de la desapareción de millones de personas del planeta Tierra, no encontrarás ni uno solo.

“Ah…” dirá un dispensacionalista, “lo que pasa es que cuando Apocalipsis 4:1-2 afirma que se le dijo a Juan “sube acá” allí ocurre el rapto. ¡Ya ves! ¡Apocalipsis sí habla del rapto!”

Según el dispensacionalismo, Juan, el escritor de Apocalipsis, simboliza a toda la iglesia del Señor y su ascenso al cielo representa a millones de personas raptadas en ese momento. Pero, ¿es esto cierto? ¿Realmente la ascensión de Juan al cielo equivale al arrebatamiento descrito en 1 de Tesalonicenses 4:13-17 y él simboliza a toda la iglesia?

No, no es así. Simplemente compara los pasajes que hablan del arrebatamiento con Apocalipsis 4:1-2 y analiza las implicaciones de dicha aseveración y comprobarás que Juan no simboliza a la iglesia raptada.

A continuación, te mostraré cinco razones de por qué la ascención de Juan al tercer cielo no tiene nada que ver con el rapto de la iglesia.

En primer lugar, si Juan simboliza a la iglesia raptada, ¿no se contradice a sí mismo el dispensacionalismo ya que ellos enseñan que el libro de Apocalipsis debe interpretarse literalmente? ¿En qué quedamos entonces? ¿Se interpreta solo literalmente o también simbólicamente?

En segundo lugar, en ningún texto de Apocalipsis se sugiere que Juan simboliza a millones de cristianos raptados. Es más, cuando lees el libro ves que el ángel que le mostró las visiones a Juan siempre se refiere a él por su nombre. Es decir, le está hablando de forma personal porque la visión fue personal. Es por eso que le pide escribir todo lo que vio y luego se lo comunique a las siete iglesias de Asia (Apocalipsis 1:11 y 22:6-10, 18-19). ¿Por qué el ángel le encomendó esta tarea? Porque Juan era el receptor del mensaje y el mensajero por medio del cual la iglesia se enteraria de esta revelación.

En tercer lugar, Apocalipsis 4:1 dice: “la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: sube acá”. La voz que Juan escucha parece ser la del Señor Jesucristo; sin embargo, cuando escucha la invitación de subir la recibe desde el tercer cielo, no desde las nubes como 1 de Tesalonicenses 4:13-17 describe a Jesús el día que arrebatará a la iglesia. El Señor lo invita a subir desde el tercer cielo y es allí a donde Juan llega, ve el trono de Dios y las primeras visiones descritas en los capítulos 4-5. En este sentido, la invitación a subir no simboliza el arrebatamiento ya que la invitación se realiza desde un lugar distinto al descrito en 1 de Tesalonicenses 4:13-17.

En cuarto lugar, luego que Apocalipsis 4:1 nos muestra la invitación a Juan de subir al cielo, Apocalipsis 4:2 dice: “al instante estaba yo en el Espíritu”. Juan estaba en el Espíritu, es decir, tuvo una experiencia sobrenatural y entonces recibió las revelaciones del Apocalipsis. Ahora bien, si comparas su experiencia, esta dista de la descrita en 1 Tesalonicenses 4:17 y 1 de Corintios 15:51-53 donde se habla que en el arrebatamiento nuestros cuerpos serán transformados. El cuerpo de Juan no fue transformado, él tuvo una visión en el Espíritu, que es diferente.

Y en último lugar, si Juan simboliza a la iglesia raptada, entonces la iglesia descenderá a la Tierra antes de que finalice la gran tribulación ya que Juan escribió: “y me llevó en el Espíritu al desierto” (Apocalipsis 17:3) donde presenció la visión de la gran ramera  (Apocalipsis 17:3-18). Según el dispensacionalismo, este episodio ocurrirá dentro de los siete años de tribulación que sufrirá el planeta, pero el texto dice claramente que Juan fue llevado “en el Espíritu” al desierto, así como fue llevado “en el Espiritu” al tercer cielo en 4:1-2.

Ahora, que yo sepa no hay desiertos en el cielo ni la gran ramera aparecerá en el cielo. Por lo tanto, este texto nos muestra a Juan descendiendo otra vez a la tierra en medio de la gran tribulación. ¿Qué pasó aquí? ¿No que Juan simboliza a millones de cristianos raptados pues? ¿Por qué aparece en medio de la tribulación si supuestamente debería estar allá arriba celebrando las bodas del Cordero?

Apocalipsis 17:3 contradice de forma contundente al dispensacionalismo que afirma que Juan representa a millones de cristianos raptados en 4:1-2, ya que si él realmente los simboliza entonces los creyentes descenderán en medio de la gran tribulación conforme el dispensacionalismo enseña al afirmar que Juan representa a la iglesia arrebatada. ¿Verdad que eso no tiene sentido?

¿Qué pasó entonces en Apocalipsis 4:1-2? Que Juan subió al tercer cielo para presenciar las visiones que se le revelarían. Nada más. Pero la ascensión de Juan en ningún momento representa a millones de personas raptadas.

“Pero Noel…” objetará alguien, “¿acaso no te has fijado que a partir de Apocalipsis 4:1 ya no se vuelve a mencionar la palabra ´iglesia´ sino hasta el final del libro? La iglesia solo se menciona en los primeros tres capítulos de Apocalipsis y a partir de allí ya no. ¿Lo ves? ¡Eso nos habla de que la iglesia será raptada y que no pasará la gran tribulación!”

Fíjate, si seguimos esa línea de pensamiento entonces debemos suponer que tampoco la iglesia se fue al cielo porque si revisas Apocalipsis 4 en adelante tampoco se menciona la palabra “iglesia” en el cielo. ¿Ves lo riesgoso de interpretar Apocalipsis así?

En conclusión, según el orden de eventos que los dispensacionalistas extraen del Apocalipsis, la Segunda venida será después de la gran tribulación. Y como acabo de demostrar, la ascensión de Juan al cielo no representa el rapto de la iglesia; por lo tanto, Apocalipsis no habla de un rapto ocurriendo siete años antes de la Segunda venida de Cristo, sino que nos confirma que la Segunda venida ocurrirá después de la gran tribulación tal cual lo revela el propio libro de Apocalipsis.

Orden de eventos según
el dispensacionalismo
Orden de eventos según
el libro de Apocalipsis
1) La época de la iglesia (Apoc. 1-3) 1) La época de la iglesia (Apoc. 1-3)
2) El rapto o arrebatamiento (Apoc. 4:1-2) 2) La gran tribulación (Apoc. 4-18)
3) La gran tribulación (Apoc. 4:3-18) 3) La Segunda venida (Apoc. 19)
4) La Segunda venida (Apoc. 19) 4) El milenio (Apoc. 20)
5) El milenio (Apoc. 20) 5) La eternidad (Apoc. 21-22).
6) La eternidad (Apoc. 21-22).  

Antes de terminar esta entrada, permítene extenderme un poquito más para explicar lo que, en mi opinión, ha pasado con el dispensacionalismo y con quienes alguna vez creímos en ese sistema de interpretación.

Después de años estudiando el tema de la escatología dispensacional y la forma en que se enseña en los púlpitos, institutos bíblicos y seminarios escatológicos, el problema estriba en que cuando se nos enseña el tema de los últimos tiempos siempre es desde la perspectiva de otros (pastores, líderes o conferencistas) y no leyendo primero la Biblia.

Por ejemplo, cuando uno se expone por primera vez al tema de la Segunda venida desde la perspectiva dispensacional, generalmente es a través de una predicación, serie de sermones o una conferencia. Y vamos, uno no se sienta a escuchar a los teólogos con miras de contradecir lo que van a enseñar. No, uno se sienta allí porque confía que lo que dirán es verdad y porque confía en que ellos son expertos. Entonces, si te fijas bien, quienes exponen el tema de la Segunda venida primero trazan un esquema o diagrama de acontecimientos finales y entonces te llevan a la Escritura, ¿cierto?

Primero te dibujan un orden de eventos en la pizarra o en la pantalla, establecen como verdad dicho esquema y después pegan los versículos bíblicos. Teológicamente eso podría catalogarse como eiségesis, es decir, hacer que el texto diga lo que el predicador quiere y no lo que el texto realmente dice. ¿Por qué? Porque primero te presentan un esquema y luego te llevan a la Biblia. No es que primero te abrieron la Escritura y de allí derivaron el esquema. No, primero ponen el esquema y luego van a la Biblia. ¡He ahí el error del dispensacionalismo! Primero deberían abrir el texto bíblico y entonces partir de allí para dibujar el esquema de eventos escatológicos.

Ahora bien, si a esto le sumas que tú no te sientas a escuchar al pastor o al conferencista con miras a poner en duda lo que te va a decir, ¡voilá!, debido a tu sana confianza estás a punto de convertirte en dispensacionalista, sino es que lo eras ya.

En este sentido, mi experiencia personal y la de otros que hemos abandonado el dispensacionalismo ha sido la de reconocer que hemos participado de este sesgado proceso de aprendizaje y que si queríamos ser objetivos en nuestra búsqueda teníamos que empezar de cero. ¡Vaya que a algunos nos costó! Así que primero pusimos el texto bíblico delante de nuestros ojos y partiendo de allí derivamos el esquema de eventos ahí descrito. Al hacerlo, descubrimos que por ningún lado aparece el orden de eventos que enseña el dispensacionalismo. ¡Por ninguno!

Así que, como testimonio personal, puedo decirte que al día de hoy creo haberme despojado de mucho del dispensacionalismo que había en mi mente; sin embargo, a veces encuentro uno que otro resto pupulando dentro de mí. Curiosamente el dispensacionalismo en un sistema de interpretación que cuando se enquista dentro de uno, cuesta mucho tiempo y trabajo sacarlo de ahí. Aun así, yo sigo en el proceso de despojarme de él y siento que he avanzado bastante a medida que voy creyendo lo que el Nuevo Testamento enseña sobre la Segunda venida de Cristo, más allá de creer lo que otros me digan que crea.

Para terminar, te invito a que estés pendiente de las próximas tres entradas, ya que me iré al idioma original del Nuevo Testamento y estudiaremos las tres principales palabras griegas que allí se utilizan para hablar de la Segunda venida, y como demostraré, Cristo y los apóstoles no diferenciaron entre un rapto y una Segunda venida de Cristo separados, sino que veían ambos eventos ocurriendo simultáneamente.

Continúa la décimo segunda parte.

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