Canciones escatológicas (Décimoséptima parte)

Canciones escatológicas (Décimoséptima parte)

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10 razones por las que abandoné el dispensacionalismo.

Ya vimos ocho de las diez razones por las cuales abandoné el dispensacionalismo. He tratado de explicar en pocas palabras y de la forma más entendible posible un tema que me costó meses aprender debido a que cuando el dispensacionalismo se incrusta en tu mente, es bien difícil sacártelo de adentro. A continuación, comparto la novena razón por la cual dejé el dispensacionalismo.

9. Porque el dispensacionalismo no respeta el esquema de eventos del futuro que Cristo y los apóstoles creyeron relacionados con el presente siglo y el siglo venidero.

Cuando a finales del año 2001 fui descubriendo los vacíos teológicos del dispensacionalismo y fui abandonando dicha forma de interpretar los eventos del porvenir, prácticamente me quedé en el aire. “Si las cosas no van a ser como me han dicho”, pensaba yo, “¿cómo serán entonces?” Mi mente sistemática, acostumbrada a tener un esquema de eventos futuros y de tener la certeza de que las cosas serían como las había aprendido, ahora solo sabía que Jesús regresaría por Segunda vez y que ese día también sería el arrebatamiento. De ahí no sabía más. Y sin exagerar, francamente me sentía confundido y un poco defraudado.

Gracias a Dios, durante las semanas y meses siguientes, fueron viniendo a mi vida libros y fui conociendo ministerios e iglesias no dispensacionalistas que tenían un camino en la Escritura más transitado que el mío. Así que paulatinamente fui renovando mi visión y descubriendo en detalle el esquema de eventos futuros que claramente están plasmados en los evangelios y en las epístolas del Nuevo Testamento. Las dudas y hasta esa sensación de vacío fueron desapareciendo cuando vi directamente en el texto bíblico qué esquema es el que creyeron Jesús y sus discípulos.

¿De cuál esquema estoy hablando? R/ El del presente siglo y el siglo venidero.

Piensa en este esquema como un gavetero, uno que solo tiene dos gavetas o compartimentos. Uno a la izquierda y otro a la derecha. Y todos los eventos escatológicos pertenecen a una de estas dos gavetas. En este sentido, el esquema que creyó Cristo y los apóstoles es muchísimo más sencillo que el esquema dispensacionalista cuyo gavetero tiene decenas de gavetas donde a veces no sabes en cuál poner ciertos eventos. Pero antes de mostrártelo, vayamos primero a la Escritura y extraigamos de allí el esquema del que estoy hablando. En la Palabra de Dios aparece descrito el orden de eventos que están por ocurrir. Por favor, lee con detenimiento los siguientes pasajes:

Cualquiera que diga alguna palabra contra
el Hijo del hombre, será perdonado; pero
el que hable contra el Espíritu Santo, no será
perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.
Mateo 12:32.

¡Ahí está! En este texto, y en los siguientes que veremos, se nos habla de dos siglos, del presente y del venidero. Esas son las dos gavetas que hablé antes. Y todos los eventos escatológicos del porvenir caben en ambas.

Ahora bien, en el idioma original del Nuevo Testamento, la palabra griega para “siglo” es “aion”, que significa: “edad, época, era, período de tiempo”. Y a veces se traduce “mundo”, como lo hace la Biblia de las Américas.

La cuestión es que en griego, “siglo”, no solo se refiere a un período específico de tiempo, sino que implica también un espacio indeterminado de tiempo. Es decir, la palabra “siglo”, tal como la conocemos en español, en griego tiene más implicaciones. Por lo tanto, cuando Jesús habló de este siglo y el siglo venidero se refería a dos épocas, dos edades, dos períodos de tiempo. En este sentido, que Jesús dijera que la blasfemia contra el Espíritu Santo no sería perdonada “ni en este siglo ni en el venidero” significa que esta blasfemia no sería perdonada nunca en la historia. ¿Por qué? Porque para Cristo la historia de la humanidad estaba dividida en esas dos épocas.

La pregunta es: ¿de dónde sacó Jesús la creencia de que la historia se divide en dos siglos, presente y venidero? ¿Dónde aprendió dicha visión escatológica? Al parecer, del pensamiento judío de su época. Recuerda que Jesús era judío y según algunos estudiosos los judíos de ese entonces dividían la historia de la creación en dichos períodos. Es decir, por el hecho de que Jesús de Nazaret vivió en el Israel de aquella época creyó la escatología de su tiempo y he allí de dónde obtuvo su convicción. Pero no solo Jesús, como veremos a continuación, los apóstoles también dividieron los eventos del porvernir en estos dos períodos. Ellos no veían el presente y el futuro como el dispensacionalismo lo mira y hasta dibuja en sus esquemas. No, el dispensacionalimo tal como lo conocemos hoy se inventó después de 1800. Por lo tanto, no tiene sentido decir como dicen muchos dispensacionalistas: “¡Nosotros creemos la escatología que se creyó desde el inicio del cristianismo!”, porque eso no es cierto. Quien afirma tal cosa simplemente ignora lo que creían los primeros cristianos y de paso, ignora el contexto de muchos pasajes bíblicos de donde se deriva, muchas veces de forma forzada, la visión dispensacionalista de la venida de Cristo en dos etapas. ¿Me estoy dando a entender?

¡Señoras y señores! Lo que Cristo y los apóstoles creían sobre los eventos del por venir estaba basado en la visión del presente siglo y del siglo venidero. Ellos creían conforme al pensamiento judío de su generación y esa debería ser la forma en que los cristianos en la actualidad deberíamos ver la historia y los eventos escatológicos. Como veremos en esta y las siguientes dos entradas, los eventos del porvernir como: la Segunda venida y el arrebatamiento, la resurrección de los muertos, el juicio y los cielos nuevos y tierra nueva, calzan muy bien bajo la visión de los dos siglos. Cosa que no sucede con el esquema dispensacionalista que cuando se estudia minuciosamente descubres lagunas intelectuales insolventables.

En los siguientes pasajes notarás estas dos épocas de las que estoy hablando. Y si vas al idioma original, comprobarás en todos se usa la palabra “aion”. Mira:

Y él les dijo: De cierto os digo que no hay nadie
que haya dejado casa, o padres o hermanos o mujer
o hijos, por el reino de Dios,
que no haya de recibir
mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero
la vida eterna.
Lucas 18:29-30.

En este texto “este tiempo” se refiere al presente siglo, ya que la expresión que le sigue, “en el siglo venidero”, nos lleva a deducir por inferencia que la primera expresión es sinónima del presente siglo.

Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no
hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas,
o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa
de mí y del evangelio,
que no reciba cien veces más
ahora en este tiempo:
casas, hermanos, hermanas,
madres, hijos y tierras, aunque con persecuciones,
y en el siglo venidero la vida eterna.
Marcos 10:29-30.

Aquí sucede igual que en el pasaje anterior, por inferencia “en este tiempo” se refiere al presente siglo ya que la expresión que le sigue es “el siglo venidero”. Mostrándonos una vez más que en el pensamiento de Cristo la historia se dividía en estos dos períodos de tiempo.

Y alabó el amo al mayordomo malo por haber actuado
sagazmente, porque los hijos de este siglo son más sagaces
en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.

Lucas 16:8.

En este texto, la alusión “los hijos de este siglo” se refiere a quienes viven en el presente siglo. Y como veremos en el siguiente pasaje, “los hijos de la luz” es una alusión a los hijos del siglo venidero. Mira:

Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este
siglo se casan y se dan en casamiento,
pero los que son
tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo
y la resurrección
de entre los muertos,
ni se casan ni se dan en casamiento
porque tampoco pueden ya morir, pues son como ángeles,
y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.
Lucas 20:34-36.

Los “dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección” se refiere a quienes vivirán eternamente como “hijos de Dios”, “hijos de la resurrección” o “hijos de luz” (como decía el texto anterior). Es por eso que el v. 36 dice que serán “como los ángeles”, porque tendrán cuerpos muy luminosos.

El cual obró en Cristo cuando le resucitó de entre los muertos
y le sentó a su diestra en los lugares celestiales,
muy por encima
de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre
que se nombra, no solo en este siglo sino también en el venidero.

Efesios 1:20-21.

Aquí el apóstol Pablo utiliza las mismas expresiones de Cristo al diferenciar entre el presente siglo y el siglo venidero, afirmando que la autoridad del Señor Jesucristo sobrepasa cualquier nombre, reino, poder y dominio que existe o existirá jamás en la historia de la creación (compuesta por los dos siglos).

A los ricos de este siglo manda que no sean altivos ni
pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas,
sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en
abundancia para que las disfrutemos.
Que hagan bien,
que sean ricos en buenas obras, dadivosos y generosos.
atesorando para sí buen fundamento para lo por venir,
que echen mano de la vida eterna.
1 Timoteo 5:16-17.

La expresión que el apóstol Pablo usa “los ricos de este siglo” claramente se refiere a los ricos del presente siglo. Por lo tanto, por inferencia deducimos que el v. 17, que habla de “atesorar fundamentos para lo por venir” y de “echar mano de la vida eterna”, se refiere al siglo venidero.

Y, por último:

Y esto haremos, si Dios lo permite. Porque en el caso de
los que fueron una vez iluminados, que probaron del don
celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes
del siglo venidero

Hebreos 6:3-5.

En este pasaje, el escritor está hablando acerca de cristianos que experimentaron en el presente siglo el poder sobrenatural del siglo venidero. Ellos, por el Espíritu Santo, trajeron al presente la gloria del futuro. Y esta descripción muy probablemente tenga que ver con el poder que la iglesia experimentó durante el ministerio de los apóstoles según lo describe el libro de los Hechos.

Nota: ver también Rom. 12:2; 1 Co. 1:20, 2:6 y 8, 3:18; 2 Co. 4:4; Gál. 1:4; Ef. 6:12; Tito 2:12.

En resumen: ¿qué creyeron entonces el Señor Jesucristo y los apóstoles sobre cómo está esquematizada la historia? ¿Cuál era su visión escatológica de los tiempos? Que se dividía en presente siglo y siglo venidero. Nada más.

En este sentido, según el Nuevo Testamento, el esquema de eventos escatológicos es así:Con este fundamento puesto, en las siguientes entradas responderé la pregunta: ¿cuándo finalizará “el presente siglo” y cuándo iniciará “el siglo venidero”? ¿Qué evento será el que marque el final de uno y el inicio de otro?

Continúa leyendo la Décimoctava parte.

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