Canciones escatológicas (Octava parte)

Canciones escatológicas (Octava parte)

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10 razones por las que abandoné el dispensacionalismo.

Ya expliqué cuatro razones de por qué abandoné el dispensacionalismo. En esta hablaré de la quinta. Aquí está:

5. Porque el dispensacionalismo saca de contexto Juan 14:1-3 y suele obviar el significado de todo el capítulo.

Cuando he compartido mis convicciones con amigos que abogan por el dispensacionalismo y les explico el significado de 1 de Tesalonicenses 4:13-17, así como lo hice en la entrada anterior, casi de inmediato reaccionan: “¿pero no has leído Juan 14:1-3 que dice que Jesús volverá para llevarnos con él?”

Así que en esta entrada y la siguiente me concentraré en explicar este pasaje; sin embargo, antes de hacerlo, permíteme recordarte que cuando uno se acerca al texto bíblico debe hacerlo con una actitud de análisis y no con ideas preconcebidas porque sino se corre el peligro de cometer eiségesis (hacer que la Biblia diga lo que nosotros queremos) en lugar de hacer exégesis (dejar que la Biblia diga lo que el autor quiso decir).

En este sentido, Juan capítulo 14 requiere una lectura detenida y sin preconceptos, cosa que a los dispensacionalistas les cuesta un mundo hacer ya que están muy aferrados a sus esquemas. Pero si nos quitamos de la mente cualquier prejuicio y dejamos que el texto hable por sí mismo, podríamos descubrir que Juan capítulo 14 no habla de un rapto secreto sino de otra cosa. Veamos:

No se turbe vuestro corazón; creed en Dios,
creed también en mí. En la casa de mi Padre
hay muchas moradas; si no fuera así,
os lo hubiera dicho; porque voy a preparar
un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo
un lugar para vosotros, vendré otra vez y os
tomaré conmigo; para que donde yo estoy,
allí
estéis también vosotros.
Juan 14:1-3.

Para empezar, si revisas bien el contexto de estas palabras notarás que por ningún lado se habla del fin de los tiempos ni tampoco la Segunda venida. Por ningún lugar aparecen los eventos antes del fin y mucho menos el tema de la gran tribulación. Como afirma Hank Hanegraaff, autor del renombrado libro “Cristianismo en crisis Siglo XXI”: “Antes del Siglo XIX, todos los cristianos, hasta los futuristas, creían que una lectura sencilla de la Escritura inevitablemente llevaría a la conclusión de que la segunda venida, el rapto y la resurrección de los creyentes eran sucesos simultáneos. Por lo tanto, una forma clara de leer los pasajes como Juan 14:1-3 no hacía que los cristianos creyeran en un rapto pre-tribulacional” (1).

Por eso dije antes, uno debe acercarse a la Escritura, en este caso, a Juan 14:1-3, sin ideas preconcebidas. En este sentido, si revisas el contexto notarás dos cosas: primero, que estas palabras están dentro del marco de las últimas que Jesús habló en la última cena, antes de que fuera traicionado por Judas y antes que iniciara su sufrimiento la noche previa a la crucifixión. He allí por qué les dijo: “no se turbe vuestro corazón”, porque les estaba diciendo que se iría. Y segundo, si revisas el contexto del capítulo, Jesús se está refiriendo a la venida del Espíritu Santo. En este pasaje, cuando Jesús dijo “vendré otra vez” se refería a que vendría a través del Espíritu. ¿Por qué estoy afirmando esto? Porque Jesús mismo lo dijo más adelante, a la mitad del capítulo, mira:

Y yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Consolador
para que esté con vosotros para siempre; es decir,
el Espíritu de verdad
, a quien el mundo no puede
recibir, porque ni le ve ni le conoce, pero vosotros
sí le conocéis porque mora con vosotros y estará
en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Juan 14:16-18.

¿Viste que el v. 18 utiliza la misma expresión del v. 3? Dice: “vendré a vosotros”, que es lo mismo que decir: “vendré otra vez” . ¿Cómo es entonces que Jesús vendría a sus discípulos según Juan 14? ¿Cómo vendría “otra vez”? A través del Espíritu Santo. Este pasaje, aunque muchos lo usan en el contexto de la Segunda venida, realmente se refiere a la venida del Espíritu.

¿Aún no te convenzo? Bueno, revisa los siguientes versos y verás que el “vendré otra vez” que Jesús dijo al inicio en el v. 3 es el mismo con el que finaliza el capítulo. Lo notarás, no solo porque les vuelve a decir “vendré a vosotros”, sino también porque antes de decirlo les dijo: “no se turbe vuestro corazón”, al igual que hizo en el v. 1, mira:

Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas,
y os recordará todo lo que os he dicho. La paz os dejo,
mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da.
No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Oisteis
que yo os dije: “Me voy, y vendré a vosotros.”
Juan 14:26-28.

¿Cuándo les dijo Jesús “no se turbe vuestro corazón”? En Juan 14:1. ¿Y cuándo fue que les dijo: “vendré a vosotros”? En Juan 14:3, es decir, al iniciar el capítulo. ¿Por qué entonces les repitió las mismas palabras al finalizar el capítulo? Para que entendieran que cuando les dijo “vendré otra vez” (v. 3) se estaba refiriendo a la venida del Espíritu Santo.

Ahora bien, ¿qué significan entonces las palabras: para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros” (Juan 14:3)? Bueno, préstale atención a la expresión “donde yo estoy” y verás que está dicha en tiempo presente, ¿cierto? Lo que Jesús dijo en tiempo futuro fue: “allí estéis también vosotros”. La pregunta es: ¿por qué Jesús usó dos tiempos (presente y futuro) en una sola expresión? ¿Por qué dijo: “para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros” y no: “para que donde yo esté, allí estéis también vosotros”? ¿Por qué no dijo toda la frase en tiempo futuro?

Porque Jesús estaba hablando de un estado de comunión con el Padre en el que él estaba en ese momento (presente) y en el que los discípulos estarían a través del Espíritu cuando este viniera a ellos (futuro).

Permíteme explicarme mejor.

¿Dónde estaba Jesús en ese momento que dijo “donde yo estoy”? ¿Dónde estaba y a qué se refirió exactamente al decir eso en tiempo presente? El resto de la conversación descrita en Juan 14 nos revela dónde es que estaba Jesús. Por favor lee detenidamente:

Tomás le dijo: Señor, si no sabemos adónde vas,
¿cómo vamos a conocer el camino? Jesús le dijo:
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene
al Padre sino por mí. Si me hubierais conocido,
también hubierais conocido a mi Padre; desde ahora
le conocéis y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor,
muéstranos al Padre, y nos basta. Jesús le dijo:
¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no
me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto
al Padre; ¿cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”?
¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí?
Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia
cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace
las obras. Creedme que yo estoy en el Padre, y el
Padre en mí; y si no, creed por las obras mismas…
Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo rogaré
al Padre, y Él os dará otro Consolador para que esté con
vosotros para siempre; es decir, el Espíritu de verdad
a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve ni le
conoce, pero vosotros sí le conocéis porque mora con
vosotros y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos;
vendré a vosotros… En ese día conoceréis que yo estoy
en mi Padre
, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
Juan 14:5-11, 15-18, 20.

¿En dónde estaba Jesús? ¡En el Padre! ¿A qué entonces se refirió Jesús cuando dijo: “para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros”? A que cuando el Espíritu Santo viniera, ellos estarían en la misma unión con el Padre en la cual él estaba en ese momento. Jesús se refería a que cuando viniera el Espíritu estarían en el Padre a través del Espíritu.

Esto significa que cuando lees todo el contexto de Juan 14 descubres un mensaje muy distinto al que los dispensacionalistas han querido mostrarnos. Jesús no estaba hablando de la Segunda venida, estaba hablando de que los discípulos estarían en el Padre, así como él lo estaba, a través del Espíritu Santo que les enviaría.

Entonces, ¿qué quiso decir el Señor cuando al inicio del capítulo dijo: “en la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros” (Juan 14:2)?

Esta pregunta la responderé en la siguiente entrada.

Continúa leyendo la novena parte.

Notas:

(1) Hanegraaff, Hank. “El Código del Apocalipsis”. Grupo Nelson, Nashville, Tennesee, EE.UU., 2008, pág. 16-17. Si desea adquirirlo vía Amazon este es el link: https://www.amazon.com/c%C3%B3digo-del-Apocalipsis-importancia-actualidad/dp/1602550379/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1489171330&sr=8-1&keywords=hank+hanegraaff+apocalipsis

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