Canciones escatológicas (Tercera parte)

Canciones escatológicas (Tercera parte)

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10 razones por las que abandoné el dispensacionalismo.

Esta es la tercera entrada de esta serie donde he querido compartir mis convicciones sobre lo que muchos hemos visto en la Escritura, que la Segunda venida de Cristo y el arrebatamiento ocurrirán el mismo día y no en dos etapas como enseña el dispensacionalismo. Así que a continuación comenzaré a compartir diez razones que me motivaron a repensar mi postura escatológica y, aunque no pretendo ser exhaustivo, mencionaré mis razones de la forma más clara posibles.

¿Por qué dejé de ser dispensacionalista?

1. Porque durante 18 siglos la iglesia cristiana no creyó en el dispensacionalismo.

Era octubre de 2001, un mes después de los atentados terroristas en Nueva York, teníamos una reunión del grupo de alabanza en la casa del pastor de mi entonces iglesia. Antes de comenzar la reunión tuvimos ocasión de conversar y aproveché para preguntarle: “¿qué lugar cree usted que ocupa el atentado a las Torres Gemelas en la profecía? El dispensacionalismo dice que EE.UU. no tiene nada que ver con la profecía bíblica e incluso algunos afirman que hasta podría ser totalmente destruido”.

Con su tono característico de aprecio hacia mí, me dijo: “Mirá Noelito, lo que no cabe en el esquema dispensacionalista ellos lo eliminan del mapa; pero si estudias bien la historia, la iglesia cristiana nunca creyó el dispensacionalismo sino hasta después de 1800. Andá a estudiar y verás que el dispensacionalismo es una doctrina prácticamente nueva”.

Eso fue lo único que me dijo, ya teníamos que comenzar la reunión. Sin embargo, sus palabras me dejaron pensativo. Así que durante los meses de octubre y noviembre me sumergí en un estudio sobre escatología como nunca antes. Yo llevaba varios meses dudando sobre algunas cosas que había aprendido del dispensacionalismo y veía vacíos en el esquema que había memorizado. Francamente pensaba: “¿por qué tengo la impresión de que algo no está bien con mis creencias sobre el futuro?”

¿Qué hice después de la charla con mi pastor? Ir a la Escritura. De la mejor forma que pude me quité de la mente el esquema de eventos dispensacionalista (¡cómo me costó!) y estudié todos los pasajes que hablan sobre la venida del Señor sin comentarios bíblicos. Yo quería extraer el orden de eventos que describía la Biblia, no ir a ella con un esquema preestablecido y mucho menos siguiendo la línea de pensamiento que otros decían de esos textos.

Luego de un mes estudiando, reflexionando y tomando notas, me armé de valor para reunirme en las siguientes semanas con pastores de corte no dispensacional. Solo el hecho de hacer esto me sorprendía a mí mismo ya que nunca antes lo hice por temor a la posibilidad de que yo estuviera equivocado. Pero esta vez era distinto, quería conocer la verdad sobre el tema del fin del mundo y al confrontar mis notas con las creencias de ellos resultó ser que coincidían con lo que estaba descubriendo en la Biblia. Lo más curioso de este ejercicio fue que en el camino me encontré con pastores y maestros de la denominación a la que pertenezco (Asambleas de Dios) que me confesaron que no creían que la Segunda venida sería en dos etapas, pero no tenían el valor de decirlo ni enseñarlo abiertamente.

Toda esta búsqueda me llevó a que solo un par de meses después me sintiera un tanto desilusionado. A medida que me vaciaba del dispensacionalismo y a la vez me llenaba con lo que descubría en la Biblia, experimentaba sentimientos encontrados. Por un lado, la emoción por tener la certeza de cómo ocurrirían las cosas y por otro, desilusión por haber creído por tanto tiempo algo que no necesariamente pasaría como lo había aprendido. “¿Cómo es posible que el evento más grandioso que la iglesia espera no vaya a ocurrir de la forma como la había oído desde mis cinco años?”, me preguntaba. “¿Cómo pude haber creído algo que no va a ser como me han dicho?”

Mi pastor tenía razón, el sistema dispensacionalista, tal como lo conocemos en la actualidad, nació con el predicador angloirlandés John Nelson Darby (1800-1882) alrededor de 1830, quien unas décadas después, por 1864, realizaría algunas giras de conferencias escatológicas en Estados Unidos y donde expuso abiertamente sus convicciones sobre las dispensaciones, la teoría de los dos pueblos de Dios y la Segunda venida ocurriendo en dos fases. Durante estas giras conoció al Dr. James Brooks (1830-1897), pastor de una iglesia presbiteriana en San Louis, el cual, con el tiempo, se constituyó en el padre del dispensacionalismo norteamericano (1). El Dr. Brooks tuvo como alumno a Cyrus Ingerson Scofield (1843-1921), quien años después publicaría la famosa Biblia de Referencia Scofield allá por 1909 y que catapultó el dispensacionalismo a niveles estratosféricos vendiéndose más de tres millones de ejemplares en todo el mundo durante las siguientes décadas.

Es decir, a partir de 1900 el dispensacionalismo fue encontrando cabida en predicadores (el evangelista D. L. Moody, por ej.), seminarios teológicos (Bible Institute Moody y Dallas Theological Seminary, por ej.) y hasta en denominaciones enteras (Asambleas de Dios, por ej.) que abrazaron el sistema dispensacional como forma correcta de interpretar la Biblia. Todo esto sumado a misioneros que lo adoptaron dentro de sus convicciones fundamentales y se lanzaron por el mundo durante todo el Siglo XX, incluyendo Latinoamérica, provocando que el mensaje de la Segunda venida en dos etapas explotara estilo palomitas de maíz y a cuya explosión contribuyeron libros como: “La agonía del planeta Tierra” de Hal Lindsey (1929- ) publicado en 1970 y las novelas “Dejados atrás” de Tim LaHaye (1926-2016) y Jerry Jenkins (1949- ) publicadas desde 1995 y que cuentan con millones de ejemplares vendidos.

Esta es una brevísima síntesis de la popularización mundial de un sistema de interpretación bíblico que recién se formuló alrededor de 1830.

La pregunta es: ¿qué creyó la iglesia cristiana durante 18 siglos? ¿Qué creyeron los cristianos durante 1800 años de historia? La mayoría creía que la Segunda venida y el arrebatamiento serían eventos simultáneos.

Lo que sí creyeron desde el primer siglo fueron las posiciones escatológicas relacionadas con la Segunda venida y el milenio. Es decir, durante 18 siglos se creyó o el premilenialismo o el postmilenialismo. Pero no hay registros históricos anteriores a 1800 que digan que los cristianos creyeron el dispensacionalismo tal cual lo enseñó John N. Darby.

Recuerdo que por esa época estaba estudiando teología en una Universidad Cristiana de las Asambleas de Dios y busqué a mi profesor de “Historia de la Expansión de la Iglesia” para preguntarle: “¡Profe! ¿Es cierto que el dispensacionalismo tal como lo conocemos hoy nació a inicios de 1800? ¿Realmente fue así?” Él me dijo: “¡Así es! Antes nunca se enseñó”. Y como él era un ferviente dispensacionalista añadió emocionado: “¡Y el dispensacionalismo es el más extraordinario sistema de interpretación bíblica… bla, bla, bla!”

No podía creerlo.

Alguien dirá: “¡Pero eso no demuestra nada! Una doctrina no es verdadera o falsa por haberse descubierto recientemente, sino por su fundamento bíblico”. ¡Amén a eso! Pero recuerda que te estoy compartiendo una serie de razones que me motivaron a abandonar el dispensacionalismo y esta fue una de las primeras que me hicieron recapacitar. Yo pensaba: “¿por qué antes de 1800 no todos creyeron en una Segunda venida ocurriendo en dos actos? ¿Por qué durante 18 siglos la mayoría no vio las dos fases que el dispensacionalismo asegura que están en la Biblia?”

Lamentablemente quienes han abrazado el sistema escatológico de John N. Darby no conocen los orígenes del dispensacionalismo. Es más, en lo personal me parece deshonesto que cuando se imparten conferencias escatológicas de corte dispensacional no se diga la realidad que el dispensacionalismo es una corriente de interpretación nueva. No tiene ni 200 años de haberse formulado. Por eso, cuando he asistido o me he enterado de algún seminario o evento donde hablarán acerca de la Segunda venida ocurriendo en dos etapas, siempre me pregunto: “¿será que les van a decir a los asistentes que lo que están a punto de escuchar es un sistema de interpretación reciente? ¿Será que les van a decir que las dos fases en las que el dispensacionalismo divide la Segunda venida no lo creyó la mayoría de cristianos durante 1800 años?”

Alguien podría argumentar: “Si es cierto lo que dices que durante siglos la iglesia no creyó el dispensacionalismo tal como lo conocemos hoy, ¿cómo pueden estar equivocados predicadores de la talla de John MacArthur, Charles Stanley, John Hagee y muchos más?”

Bueno, así como una doctrina no es falsa por ser nueva, lo mismo podemos decir de que una doctrina no es verdadera porque la crean la mayoría o porque predicadores famosos la respalden. Una doctrina es verdadera o falsa si tiene o no sustento en la Escritura. Por lo que, así como alguien podría citar a MacArthur, Stanley y Hagee como forma de respaldar la veracidad de la Segunda venida en dos etapas, entonces yo también podría citar a otros predicadores más que no lo creyeron. Entre ellos Juan Clavino, Martín Lutero. John Wesley y hasta el mismo Charles Spurgeon.

¿Por qué no lo creyeron? Porque en la época en la que vivieron… o el dispensacionalismo no había sido formulado o a penas estaba en ciernes. Esto útlimo lo digo por Spurgeon, quien al enterarse de la nueva corriente escatológica usó palabras sumamente duras contra ella.

¿Lo ves? El dispensacionalismo, tal cual la conocemos hoy, es una doctrina nueva.

Continúa leyendo la 4ta. parte.

Notas:

(1) Existen varios sitios de Internet bien documentados que describen la historia del dispensacionalismo y con muchos más detalles; sin embargo, el siguiente sitio: http://www.edinburgseminary.org/resources/Biblioteca-Reformacional/Serie-Universitaria/Dispensacionalismo.pdf brinda un extracto sustentado de los orígenes de este sistema. Sitio visitado por última vez el 08/04/2017.

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