Canciones escatológicas (Vigésimosexta parte)

Canciones escatológicas (Vigésimosexta parte)

- en Canciones escatológicas
191
0

10 razones por las que abandoné el dispensacionalismo.

En la entrada anterior comencé a explicar las razones por las cuales muchos cristianos vemos que el milenio descrito en Apocalipsis 20:1-10 es simbólico. Que, si bien no quisiéramos ser dogmáticos en esta interpretación, vemos en esas y otras razones que es más bíblico pensar en un milenio simbólico que en uno literal.

He aquí un par de razones más por las que creo que los mil años de Apocalipsis no es literal:

3) Porque Jesús dijo que al final del presente siglo solo quedará el trigo.

Un de los pasajes más problemáticos para el dispensacionalismo es Mateo capítulo trece, más específicamente la Parábola del trigo y la cizaña descrita en los versos 24-30 y su explicación en los versos 36-43. La “zafada” (decimo en mi país) de los dispensacionalistas ante estos textos es afirmar que la Parábola del trigo y la cizaña se refiere exclusivamente al pueblo de Israel, no a la iglesia. Y no solo eso, sino que como saben que esta parábola habla del fin del mundo, entonces confinan su cumplimiento a los siete años de gran tribulación que según ellos sufrirá la Tierra después del rapto.

La pregunta es: ¿es esto cierto? ¿La Parábola del trigo y la cizaña solo se refiere a Israel y se cumplirá exclusivamente durante la gran tribulación?

R/ No.

Para comenzar, comprendamos el propósito por el cual Jesús relató esta parábola. Recuerda que los discípulos de Jesús de aquella época tenían grandes expectativas sobre la venida del reino de Dios y que al venir a la Tierra los malvados serían exterminados inmediatamente, experimentaría la liberación de la subyugación romana y entonces iniciaría una era de prosperidad, paz y bienestar. Es decir, el reino de Dios.

El asunto es que ellos creían que Jesús era el Mesías, que él era el Rey de dicho reino; sin embargo, no estaban presenciando que los impíos fueron desplazados y mucho menos siendo aniquilados frente a sus ojos. Y fue en ese contexto que la Parábola del trigo y la cizaña cobra sentido. ¿Por qué? Porque lo que Jesús les explicó por medio de ella era que sí, que efectivamente el reino de Dios había llegado, pero no como ellos lo esperaban. Por ejemplo, el Señor les explicó que él era el sembrador (v. 37), el campo es el mundo (v. 38), la semilla los hijos del reino (v. 38) y la cizaña los hijos del malo (v. 38). El hombre malo que sembró la cizaña es el diablo (v. 39), la cosecha es el fin del siglo (v. 39) y los segadores los ángeles (v. 39). Y entonces añadió:

De manera que como se arranca la cizaña, y se quema
en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el
Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino
a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen
iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será
el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos
resplandecerán como el sol en el reino de su Padre.
El que tiene oídos para oír, oiga.
Mateo 13:40-43).

Como ya estudiamos en las partes 17-19 de esta serie, donde hablé del presente siglo y el siglo venidero, Jesús dijo: “así será el fin de este siglo” (v. 40). Es decir, “esta es la forma como terminará este siglo para dar paso al siglo venidero”. ¿Qué sucederá el día en que finalice este siglo? Los ángeles tomarán a quienes aman la maldad y los arrojarán al infierno; mientras tanto, los justos “resplandecerán como el sol en el reino de su Padre” (v. 43).

La enseñanza es clara: “¡muchachos! Es cierto, el reino de Dios ya vino, pero solo en su fase inicial. Mientras llega el fin del siglo los justos y los injustos cohabitarán este planeta a pesar de que el reino de Dios esté aquí presente. ¡Así que tengan paciencia! Que mientras llega el fin del mundo ambos grupos vivirán el uno junto al otro, ¡pero sepan esto! Al final de todo ellos se irán”.

En ningún momento de esta parábola se dice que solo compete a Israel y mucho menos que se llevará a cabo dentro de los siete años de la gran tribulación dispensacionalista. Al contrario, le compete al mundo entero porque según las palabras de Jesús ese es el escenario donde se está llevando a cabo el gran drama del trigo y la cizaña, y además, abarca todo el tiempo desde que Jesús trajo el reino de Dios a la Tierra hasta que el día que él regrese por segunda vez.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver esta parábola con el tema del milenio? El siguiente…

Dime: según la Parábola del trigo y la cizaña, ¿quiénes quedarán al finalizar el presente siglo? ¿Quiénes sobrevivirán?

R/ El trigo, ¿verdad? Eso dicen los v. 41-43. No sobrevivirá nadie más porque la cizaña será recogida y arrojada al fuego mientras que los justos, así como en la descripción de Mateo 25:31-46, heredarán la vida eterna y “resplandecerán en el reino de su Padre” (25:43).

¿De dónde sacan entonces los dispensacionalistas que después de la gran tribulación y el fin del mundo (descrito en esta parábola) quedarán sobrevivientes y que estos serán los que entrarán al milenio con cuerpos mortales? ¿En qué parte de Mateo 13 o del Nuevo Testamento dice que en el milenio cohabitarán seres con cuerpos glorificados y seres con cuerpos mortales?

R/ ¡EN NINGUNA PARTE SEÑORES!

Los únicos que quedarán el día que finalice el presente siglo serán los justos (el trigo). Ninguna persona más. Es más, aún si le concediéramos a los dispensacionalistas que este pasaje se refiere solo a la nación de Israel, ni aun así la Parábola calza con lo que ellos enseñan acerca de que después del fin del mundo coexistirán dos tipos de seres humanos que entrarán al milenio. ¿Por qué? Por lo mismo que dije antes, al final del siglo los ángeles recogerán la cizaña y la arrojarán al fuego. El resto que quede serán los justos que “resplandecerán” con cuerpos glorificados.

De nuevo: no hay respaldo bíblico para el milenio literal de los dispensacionalistas.

4) Porque el apóstol Pedro dijo que después del juicio seguirán los cielos nuevos y tierra nueva, no un milenio.

Cuando estudias 2 de Pedro 3:1-13, notas que el apóstol Pedro está hablando acerca de la Segunda venida de Cristo. Uno de los propósito de esta segunda epístola era darle a los cristianos herramientas para que enfrentaran a quienes se burlaban y preguntaban: ¿dónde está la promesa de su venida?” (v. 4). Después de decir esto, Pedro comienza a explicar qué ocurrirá en la Segunda venida. Por lo que al leer este pasaje ves que se describen tres cosas: la Segunda venida, el día del juicio y el inicio de los cielos nuevos y tierra nueva. Y como notarás, él afirmó que al día del juicio le siguirán los cielos nuevos y la tierra nueva, no el milenio. Revisa detenidamente el texto y verás que en la mente de Pedro no habría una etapa futura de mil años intercalada entre el juicio final y los cielos nuevos y tierra nueva. El dispensacionalismo dice que sí, que habrán mil años entre el juicio final y la nueva tierra, pero el apóstol Pedro dijo que no, que no habrá un espacio de tiempo entre uno y el otro, mira:

“Y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su venida? Porque
desde que los padres durmieron, todo continúa tal como
estaba desde el principio de la creación. Pues cuando dicen
esto, no se dan cuenta de que los cielos existían desde hace
mucho tiempo, y también la tierra, surgida del agua y
establecida entre las aguas por la palabra de Dios, por lo
cual el mundo de entonces fue destruido, siendo inundado
con agua; pero los cielos y la tierra actuales están reservados
por su palabra para el fuego, guardados para el día del juicio
y de la destrucción de los impíos. Pero el día del Señor vendrá

como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo,
y los elementos serán destruidos con fuego…
esperando la
venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos
por fuego
y los elementos se fundirán con intenso calor! Pero,
según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva
tierra, en los cuales mora la justicia.

2 de Pedro 3:10, 12-13.

Fíjate, el apóstol Pedro repite dos veces la expresión “en el cual”, ¿lo notaste? Y las dos veces es para enfatizar que el propio día del juicio iniciarían los cielos nuevos y tierra nueva. Dice: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual [“en el día del Señor”] los cielos pasarán con gran estruendo…” y después: “esperando la venida del día de Dios, en el cual [en “el día de Dios”] los cielos serán destruidos…”

¿Ves? Los dos “en el cual” son para enfatizar que la transformación del planeta iniciará el propio día del juicio. Y claramente especifica que después del juicio le seguirán los cielos nuevos y tierra nueva. ¿Y qué del milenio? No se menciona por ninguna parte ni en este texto ni tampoco en el pasaje del día del juicio de Mateo 25. ¿Por qué? Porque después del día del juicio seguirá la eternidad o los cielos nuevos y tierra nueva, que es lo mismo.

Repito: el milenio literal del dispensacionalismo contradice tanto al Señor Jesucristo en Mateo  13 y Mateo 25 como al apóstol Pedro en 2 Pedro 3, es decir, contradice varios pasajes de la Escritura.

Continúa leyendo al Vigésimoséptima parte.

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te podría interesar

Canciones escatológicas (Vigésimonovena parte)

10 razones por las que abandoné el dispensacionalismo.