Canciones escatológicas (Vigésimoctava parte)

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10 razones por las que abandoné el dispensacionalismo.

Esta es la penúltima entrada de esta serie. En la anterior comencé a explicar las razones de por qué creer en un milenio literal se cae en algunas incongruencias. Allí expliqué la primera, he aquí las siguientes tres.

b) Quien cree en un milenio literal cae en la incongruencia de afirmar que habrá sobrevivientes de la gran tribulación.

Cuando se lee Apocalipsis 20:1-3, que son los versículos introductorios a la descripción del milenio, se habla de naciones que no serán más engañadas por Satanás y en Apocalipsis 20:7-11 se dice que al final del milenio, esas mismas naciones se aliarán con él para pelear contra el Señor Jesucristo. Según el dispensacionalismo, estas naciones serán las sobrevivientes de la gran tribulación y cuyos ciudadanos entrarán al milenio con cuerpos mortales. ¿Ahora entiendes de dónde sacan ellos que en el milenio coexistirán seres humanos con cuerpos glorificados (que vinieron con Jesús en su venida) y otros con cuerpos mortales (que sobrevivieron a la gran tribulación)?

La pregunta es: ¿es esto cierto? ¿Realmente habrá sobrevivientes de la gran tribulación que tendrán cuerpos mortales? No, ya repetí varias veces que después del juicio no quedará nadie, solo aquellos que hayan heredado la vida eterna con cuerpos glorificados (Mateo 25:46) y el resto serán condenados (Mateo 25:46). La pregunta es: ¿quiénes son entonces estas naciones? ¿De dónde salieron si después que Jesús regrese será el juicio y solo quedarán los justos?

El problema es que, si ves Apocalipsis como una narración cronológica, no tendrás una buena respuesta. Y mucho menos si eres un dispensacionalista que insiste en que serán naciones sobrevivientes de la gran tribulación. Como ya demostré, eso contradice la Escritura porque después del juicio no quedará nadie sino solo los justos con cuerpos glorificados. ¿Quiénes son entonces estas naciones? ¿De dónde salieron? Bueno, si te quitas de la mente que todo Apocalipsis está escrito en orden y recuerdas lo que mencioné en la entrada anterior donde mostré que Apocalipsis 6:12-17 y Apocalipsis 12:1-2 ejemplifican muy bien que el libro no es cronológico en su totalidad, entonces podrás entender que Apocalipsis 20:1-10 es una visión intercalada. No es cronológica, sino una visión insertada entre Apocalipsis 19 y Apocalipsis 20. Es decir, el milenio es una interrupción de la narración, así como Apocalipsis tiene otras interrupciones. Por ejemplo:

La interrupción de Apocalipsis 7:1-17. En esta, en lugar de que después del sexto sello (6:12-17) siga la narración del séptimo sello (8:1-5), aparece la visión de los 144,000 (7:1-8) y la multitud con ropas blancas (7:9-17).

La interrupción de Apocalipsis 10:1-11:14.
En esta, en lugar de que después de la sexta trompeta ((9:13-21) siga la séptima trompeta (11:15-19), aparece la visión del ángel con el librito (10:1-11) y la visión de los dos testigos (11:1-14).

La interrupción de Apocalipsis 20:1-10. En esta, en lugar de que después de la Segunda venida de Cristo (19:11-21) siga el juicio final (20:11-15), tal como enseña el resto del Nuevo Testamento, aparece la visión del milenio (20:1-10).

¿Lo ves? Apocalipsis, además de ser un libro que no está escrito cronológicamente en su totalidad, es un libro con visiones intercaladas, que aparecen como interrupciones que Juan ubicó allí deliberadamente. En este sentido, el relato del milenio es una visión interpuesta que interrumpe la narración de la Segunda venida y del juicio final. Y he allí por qué este orden de eventos no coincide con el descrito en el resto del Nuevo Testamento que claramente dice que después del regreso del Señor será el juicio y el inicio de la eternidad a través de los cielos nuevos y tierra nueva (Mateo 25:31-46 y 2 Pedro 3:1-13).

En este sentido, para muchos que creemos que el milenio no es literal, Apocalipsis 20:1-10 es una narración simbólica no cronológica que describe la época de la iglesia, desde la primera venida de Cristo, donde derrotó a Satanás, hasta los tiempos del fin donde se enfrentarán las fuerzas del bien contra las del mal en una batalla final. Claro, simbólicamente hablando.

c) Quien cree en un milenio literal cae en la incongruencia de afirmar que en el milenio se sacrificarán animales.

Según el dispensacionalismo, en el milenio los sacrificios de animales del Antiguo Testamento serán reestablecidos. ¿Dónde dice eso la Biblia? Bueno, en pasajes que el literalismo dispensacionalista toma del libro de Ezequiel y que aseguran que no se han cumplido. Es decir, ellos predicen que en un momento del futuro el templo de Jerusalén será reedificado y que durante el milenio será restablecido el sistema levítico sacrificial.

Francamente, dicha interpretación de Ezequiel sobre un futuro templo es objetable. ¿Por qué? Porque cuando estudias el ministerio de Jesús mientras caminó sobre la tierra, lo ves restándole importancia al templo de Jerusalén. Por ejemplo, cuando le dijo a la samaritana “ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre” (Juan 4:21), prácticamente le dijo que la adoración a Dios no estaba supeditada a dicho santuario. Es decir, Jesús relevó la importancia del templo y le aseguró a ella que vendría la hora (y llegó) en que adoraríamos al Padre desde nuestro espíritu, en cualquier momento y en cualquier lugar. Ya no en el templo de Jerusalén.

Además, Jesús profetizó: “¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella!… He aquí, vuestra casa se os deja desierta” (Mateo 23:37-38). Y de forma tajante les dijo a sus discípulos cuando estos quisieron presumirle el templo: “¿veis todo esto? En verdad os digo: no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada” (Mateo 24:2). ¿Sabes lo que significaban estas expresiones? Que para Jesús el templo ya no era importante. Él sabía que el templo sería derribado y por eso profetizó su destrucción (cosa que ocurrió en el 70 d. C.). Y para rematar, Jesús también dijo: “pues yo les digo que aquí está uno más grande que el templo” (Mateo 12:6). Es decir, Jesús no solo le restó importancia al templo sino que hasta creyó que él mismo era superior al gran templo de Jerusalén.

En este sentido, si Jesús no le dio al templo la preponderancia que sus contemporáneos le dieron, ¿por qué entonces el dispensacionalismo quiere volverle a dar la relevancia que Jesús no le dio? ¿Por qué le queremos dar importancia a algo que para él ya no es importante ya que su verdadero templo ahora es la iglesia? (Ver: 1 Corintios 3:16-17; Efesios 3:20-22 y 1 Pedro 2:5). ¿No será que los pasajes de Ezequiel y otros más, que supuestamente profetizan la aparición de un templo futuro, tendrán otra explicación e interpretación y no la de una nueva reedificación junto con su antiguo sistema levítico sacrificial?

Hablando del sistema levítico sacrificial… el libro de los Hebreos afirma que el sacrificio de Cristo abolió totalmente el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento. Claro, en su defensa, los dispensacionalistas aseguran que dichos sacrificios en el templo del milenio solo serán conmemorativos y para recordarnos lo que hizo Jesús en la cruz. Sin embargo, el libro de Hebreos dice lo contrario: cuando los pecados han sido perdonados, ya no hace falta ofrecer más sacrificios” (Hebreos 10:18). Vamos, ponte a pensar, estaremos eternamente contemplando al Cordero que fue inmolado, ¿qué recordatorio adicional necesitamos? ¿Qué mejor que ver a Cristo mismo para recordar que él fue el sacrificio eterno por nuestros pecados?

d) Quien cree en un milenio literal cae en la incongruencia de asegurar que Gog y Magog son ciertos países de la actualidad.

El dispensacionalismo afirma que en el plan profético de Dios, Rusia y China actuales juegan un papel muy importante. Ellos dicen que Gog y Magog, mencionados en Apocalipsis 20:7-10, representan a estos países ya sea por su ubicación geográfica, porque en el idioma hebreo sus nombres se parecen o porque para ellos no hay otras naciones que posean los millones de habitantes como para conformar el número total del ejército mencionado en Apocalipsis y desencadenar así la última gran batalla de la historia de la humanidad. Por estas y otras razones más, dispensacionalistas como Tim LaHaye, John Hagee, Jack Van Impe, etc., han recomendado a sus audiencias a que estén pendientes de las noticias internacionales sobre estas naciones porque están íntimamente relacionadas con el cumplimiento de las profecías de los últimos tiempos. Por ejemplo, recientemente John Hagge dijo: nos estamos preparando para asistir al comienzo de la guerra de Gog y Magog” debido a la movilización de algunas tropas rusas a Medio Oriente (1).

Yo pregunto: si la guerra que se describe en Apocalipsis 20:7-10 y que “supuestamente” ocurrirá cuando finalice el milenio, vamos, ¡eso sucederá dentro de más de mil años! ¿Qué tienen que ver entonces Rusia y China actuales si eso sucederá dentro más de diez siglos? ¿No que el milenio de Apocalipsis será literal pues? ¿Qué tienen que ver estas naciones del presente si para dentro de mil años es probable que hasta hayan desaparecido del mapamundi?

Los dispensacionalistas que afirmen, como Hagge, de que estamos por presenciar la batalla de Gog y Magog simplemente están perdidos en el tiempo, súper confundidos y hay que obsequiarles un calendario. ¿Por qué? Porque por afirmar este tipo de cosas es que a algunos nos hace pensar que creer en un milenio literal te hace incurrir en incongruencias.

Continúa leyendo la Vigésimonovenaparte.

Notas:

(1) Tomado de: http://www.noticiacristiana.com/iglesia/escatologia/2017/07/teologo-lunas-de-sangre-gog-magog.html

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