Canciones escatológicas (Vigésimocuarta parte)

Canciones escatológicas (Vigésimocuarta parte)

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10 razones por las que abandoné el dispensacionalismo.

Después de ocho premisas por las que creo que el dispensacionalismo no brinda una correcta visión del futuro, aquí están dos más.

En noveno lugar, el dispensacionalismo no brinda una correcta visión del futuro porque afirma que quienes reciban el 666 podrán ser salvos.

Hay muchas teorías acerca de qué podría ser el 666 de Apocalipsis. Desde el uso de la gematría, que es la asignación de un valor numérico a cada letra de un nombre y que era practicado por los antiguos hebreros, hasta ser un número simbólico debido a que Apocalipsis está plagado de símbolos y porque existen manuscritos antiguos que dicen 616 en lugar de 666, en la actualidad conocer el significado de dicho número es complicado.

Debido al alto grado de dificultad que implica saber qué es o qué será y a que ya pasaron casi dos mil años desde que se escribió el Apocalipsis, en lo personal me satisface la idea de que el 666 representa una marca que dirime pertenencia y lealtad. Apelando al principio hermenéutico de que la Biblia es su propia intérprete, creo que una gran pista que apunta a esto es la propia acotación del autor de Apocalipsis al decir que la bestia “hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les dé una marca en la mano derecha o en la frente…” (Apocalipsis 13:16).

La mayoría de cristianos estamos familiarizados con la noche pascual descrita en Éxodo 12 y con la liberación de la esclavitud egipcia de Éxodo 14; sin embargo, muy pocos recuerdan de qué habla Éxodo 13. Si tú eres uno de ellos, déjame decirte que el libro de Apocalipsis tiene muchos paralelos con el libro de Éxodo. Por ejemplo, el Cordero inmolado de Apocalipsis 5 es el cordero pascual de Éxodo 12, los juicios descritos en Apocalipsis 8, 9 y 16 se equiparan a las plagas de Egipto de Éxodo 7-11 y 14 y el cántico de Moisés de Apocalipsis 15:3 es el cántico de Moisés de Éxodo 15. En este sentido, ¿qué tal si otro paralelo de Apocalipsis y Éxodo es la marca?

El motivo de tal afirmación es el parecido entre la expresión: “se les dé una marca en la mano derecha y en la frente” de Apocalipsis 13:16 y la expresión “y te será como una señal en tu mano, y como un recordatorio en tu frente” de Éxodo 13:9 y 16.

¿De qué habla entonces Éxodo 13? De la consagración de los primogénitos judíos antes de salir de Egipto.

La señal en la mano y en la frente de los primogénitos era un recordatorio de que ellos estaban consagrados al Señor, de a quién le pertenecían y a quién le debían su entera lealtad. Más que pertenecer a sus propios padres o a la nación judía, ellos le pertenecían al Dios de Israel que les salvó la vida la noche previa a su liberación. Pero el punto es que dicha marca o señal es imborrable, irrevocable y para toda la vida. Como afirma el Comentario Bíblico Moody del Antiguo Testamento, al hablar de Éxodo 13:9: “como otras razas llevaban señales, incluyendo cortes y tatuajes, para recordarles de sus dioses, así esta fiesta era para traer ante Israel el recuerdo de la redención de Jehová”.

En este sentido, es probable que el paralelo entre la señal en la mano y en la frente de Éxodo 13 y Apocalipsis 13 sea lo que haya llevado a muchos escatólogos a asegurar que el 666 será una marca en la piel o un biochip debajo de la misma. Sin embargo, la verdad es que como puede que sea eso pueda que no y a esta altura de la historia todo queda en el campo de la especulación. Aun así, la marca de Éxodo efectivamente tiene su equivalente en la marca de la bestia de Apocalipsis, en el sentido que más allá de lo que vaya a ser, recibir la marca es consagrarse y pertenecer absolutamente a alguien.

El asunto es que hay algunos dispensacionalistas prominentes, entre ellos John MacArthur, que afirman que quien reciba la marca de la bestia podría después desmarcarse y encontrar la salvación, contradiciendo así la propia enseñanza de Apocalipsis, que dice:

Los seguía un tercer ángel que clamaba a grandes voces:
Si alguien adora a la bestia y a su imagen, y se deja poner
en la frente o en la mano la marca de la bestia beberá también
el vino del furor de Dios
, que en la copa de su ira está puro,
no diluido. Será atormentado con fuego y azufre, en presencia
de los santos ángeles y del Cordero. El humo de ese tormento
sube por los siglos de los siglos. No habrá descanso ni de día
ni de noche para el que adore a la bestia y su imagen, ni para
quien se deje poner la marca de su nombre.
¡En esto consiste
la perseverancia de los santos, los cuales obedecen los
mandamientos de Dios y se mantienen fieles a Jesús!”
Apocalipsis 14:9-12 (ver también: 16:2 y 19:20).

¿Qué dice este pasaje con relación a quienes reciban la marca de la bestia? Que dejarse marcar es una sentencia de condenación eterna y el tono del texto da la impresión de que será irrevocable. Sin embargo, John MacArthur afirma: “ahora, la pregunta es, si usted está viviendo durante el período de la Tribulación, y recibe la marca, es decir, se identifica con el imperio de la bestia, ¿usted todavía puede salvarse? Yo creo que la respuesta es sí” (1).

Como no sabemos qué piensa MacArthur sobre qué exactamente será la marca de la bestia, lo que sí dice es que quien se deje marcar puede desmarcarse después. Pero dicha especulación es riesgosa ya que cualquier cristiano durante la tribulación podría pensar: “¡Ah! Me voy a dejar marcar ahorita y después me reconcilio con el Señor”. Yo mismo he escuchado a amigos dispensacionalistas decir: “Si llegara a pasar de que me quedo en el rapto, en la tribulación me voy a dejar marcar y luego me desmarco para dejar que me decapiten y poder ser salvo”.

¿Ah, sí?

Como dije, el tono de Apocalipsis es otro. Por lo tanto, dejarse marcar pensando que después podrá haber vuelta hacia atrás sería fatal, espiritualmente hablando. Y es por eso que insisto en que el dispensacionalismo no brinda una correcta visión del futuro.

En décimo lugar, el dispensacionalismo no brinda una correcta visión del futuro porque afirma que se podrá saber la fecha exacta de la Segunda venida.

Allá por marzo de 2011 íbamos hacia la iglesia con unos amigos y en un punto de la carretera vimos en lo alto un letrero gigantesco que decía: “¡El día del juicio final! 21 de mayo de 2011”. Y abajo: “Family Radio”. Durante los siguientes meses vimos más y más de esos rótulos desplegados por toda la ciudad.

De algún modo todos los evangélicos supimos de esa campaña de advertencia de Harold Camping y Family Radio que inundó casi todos los países del continente con ese tipo de letreros que anunciaban el fin del mundo, cosa que al final de cuentas no sucedió. Cuando llegó el 21 de mayo y no pasó nada, Camping anunció que se había equivocado y propuso una nueva fecha para el 21 de octubre de 2011. Lo demás es historia, ningún incidente sobrenatural ocurrió y él murió dos años después con el mal testimonio de haber hecho el ridículo y desperdiciado alrededor de 3 millones de dólares en una campaña infructuosa.

Lo que muchos no saben es que Camping no solo había predicho el fin del mundo en 2011 sino que ya lo había predicho para el 21 de mayo de 1988 y el 7 de septiembre de 1994 (2).

El asunto es que Harold Camping no fue el único “calculacionista” (persona empeñada en ponerle fecha a la Segunda venida) que ha augurado el día del rapto. Hal Lindsay (“La agonía del planeta Tierra”), Jack Van Impe (“Jack Van Impe Presenta”), entre otros, en algún momento de sus ministerios han dejado entre ver que al rapto ocurriría una generación después de la fundación de la nación de Israel en 1948 y bueno, como todos sabemos, ya casi vamos sobre la tercera generación y hasta el momento no se ha asomado el Señor.

Alguien podría decir: “pero estos predicadores han pronosticado el rapto de la iglesia a título personal, no a nombre del dispensacionalismo”. Sí, en eso estoy de acuerdo. Sin embargo, el dispensacionalismo por default es “calculacionista” y como demostraré a continuación, aunque tú seas un dispensacionalista que defienda a capa y espada las palabras de Jesús: “pero del día y la hora nadie sabe ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre” (Mate 24:36), por el solo hecho de ser dispensacionalista contradices la afirmación de Cristo. ¿Por qué? Por lo siguiente…

Fíjate, debido a que el dispensacionalismo divide la Segunda venida de Cristo en dos etapas, primero el rapto y siete años después la Segunda venida, cuando sea el rapto, quienes hayan sido “dejados atrás” solo tienen que sumar siete años más para saber el día y la hora de la Segunda venida. ¿Me doy a entender?

Por ejemplo, supongamos que el rapto ocurra el 3 de octubre de 2017, por lógica, si la gran tribulación del dispensacionalismo durará siete años exactos, entonces la Segunda venida ocurrirá el 3 de octubre de 2024. Es decir, por default sabes cuándo será el regreso del Señor.  Vamos, pregúntale a cualquier dispensacionalista serio y te dirá que, ya que la gran tribulación durará siete años, con solo saber el momento del rapto se puede conocer con exactitud cuándo será la Segunda venida de Jesucristo contradiciendo así Mateo 24:36.

Ahora bien, durante esta serie, desde la parte 3 hasta la 19, he demostrado con el Nuevo Testamento que la Segunda venida y el arrebatamiento ocurrirán el mismo día, por lo tanto, esto coincide con las palabras de Jesús de que verdaderamente no sabremos cuándo ocurrirá su venida; sin embargo, creer como el dispensacionalismo cree incurre en la contradicción de sus palabras pues según ellos sí se podrá saber el día y la hora con solo saber cuándo sucedió el rapto.

¿Lo ves? Es por este tipo de cosas que creo que dispensacionalismo no brinda una correcta visión del futuro.

Continúa leyendo la Vigésimoquinta parte.

Notas:

(1) Tomado de: https://www.gty.org/library/sermons-library/1301-I/

(2) Tomado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Harold_Camping

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