exploracian-de-la-adoracianSugerencias para cuando enseñe cantos nuevos.

Pensé que con la última entrada había dado por concluida la serie: Cantando nuestras propias canciones, la cual usted ha dado seguimiento durante las últimas semanas, pero recordé la sección de un libro que leí hace muchos años y que habla del tema de la enseñanza de canciones nuevas en la iglesia. Al revisarla decidí extender a una entrada más la serie e incluir lo que Bob Sorge dice en su libro “Exploración de la adoración” sobre la introducción de cantos nuevos en el repertorio de la iglesia local. He aquí lo que él recomienda:

“Al enseñar con frecuencia nuevos cánticos a la congregación, el director de adoración puede animarla a aprenderlos. Como regla general, a las personas no les gusta aprender cantos nuevos. Es un proceso que requiere energía y pensamiento, y se supone que la iglesia es el lugar donde se debe minimizar el uso de estos recursos. Se espera cierta resistencia inicial cuando se enseñe un canto nuevo, pero con la insistencia se verán resultados positivos. He aquí algunas sugerencias para la enseñanza de cantos nuevos:

1. Use ayudas visuales para la enseñanza de cantos nuevos, como un proyector, un papel en el boletín con la letra u otro método. Una excepción podría ser un canto con palabras sencillas, por ejemplo, “Aleluya”, donde las palabras impresas podrían ser más bien un obstáculo para el aprendizaje de la canción.

2. Hay que asegurar que los que enseñan la canción y los músicos que la acompañan la sepan bien por anticipado.

3. El coro podría aprender la canción primero y enseñarla a la congregación. Se podría cantar la canción primero como invocación de la adoración y después enseñársela a todos.

4. Tenga un plan definido para el aprendizaje de himnos y coros nuevos. Algunas iglesias enseñan “el himno del mes”.

5. Nunca pase demasiado tiempo en una canción nueva durante su primera lección, pues podría restarle interés. Repase la canción unas pocas veces y continúe con el culto. Vuelve a la canción a la semana siguiente y siga reforzándola periódicamente hasta que sea bien conocida. No se desanime si una canción nueva no capta el interés de la congregación la primera vez. Algunas canciones se deben repetir unas veces antes de que la gente de veras las reciba, pero después de aceptar una canción ya no la dejan.

6. Por otra parte, el director debe estar dispuesto a dejar a un lado una canción nueva si no tiene el favor de la congregación. No todas las canciones son significativas o aptas para todas las congregaciones.

7. Hay que tener cuidado con el tiempo al enseñar una canción nueva. Si se introduce a mal tiempo en el culto, la canción puede parecer una interrupción. Cuando se introduce una canción nueva, los hermanos tienen que apartar el corazón del Señor y concentrarse en el aprendizaje de la nueva tonada. Al memorizar la nueva melodía, la congregación puede pensar que se ha desintegrado, de repente, la intensidad espiritual del culto, y le echa la culpa a la canción nueva. Sugiero que se presente la canción nueva al principio del culto y se siga con una canción bien conocida para que el culto siga en marcha.

8. Si el objetivo del director es enseñar nuevos himnos, un repaso cuidadoso del himnario le revelará por lo general himnos buenos que la iglesia desconoce.

9. No trate de enseñar más de dos o tres coros nuevos al mes, para que la congregación pueda aprenderlos bien. Además, los hermanos se cansan rápido de aprender cantos nuevos, si parece que eso es todo lo que hacen” (1).

Bueno, espero que la mayoría de estas sugerencias puedan aplicarse a la dinámica de sus reuniones y contribuir a introducir de forma correcta canciones nuevas en el repertorio de su iglesia. Si usted tiene algunos consejos adicionales a los sugeridos por Bob Sorge, me encantaría conocerlos.

Noel Navas.

Notas:

(1) Sorge, Bob. Exploración de la Adoración, Segunda Edición, 2002. Editorial Vida. Pág. 202-204 .