foco2Ideas para comenzar a cantar lo nuestro

En esta ocasión me detendré a brindar algunas ideas que creo pueden ayudar a pastores, directores y equipos de adoración a incluir dentro del repertorio musical de la iglesia canciones que ellos mismos o miembros de la congregación están componiendo. Las siguientes son algunas de las muchas cosas que pudieran hacer:

Haga una invitación.

Sí, invite a los miembros del equipo de alabanza a que muestren las canciones que ya hayan escrito o que estén escribiendo. Dígales que desean impulsar, poco a poco y con paciencia, la propia identidad musical del grupo y de la iglesia. Que cantar lo propio puede bendecir a la congregación. Anímeles a vencer el temor, a creer en sus canciones y a que las muestren a su líder inmediato para considerar su utilización. Muy probablemente muchos ministerios de adoración se llevarán gratas sorpresas al decubrir canciones que nunca pensaron que sus integrantes podían escribir. Otros tal vez no, pero nada pierde con intentarlo.

Amplíe la invitación.

Sí, amplíe la invitación. No sólo a los miembros del equipo de alabanza, sino también a los miembros de la iglesia local en general. Pongan un anuncio en el boletín o mural de la iglesia, anúncielo desde el púlpito. Invite a sus miembros a que traigan sus composiciones para considerar su utilización. No les prometa que las usarán, solo dígales que desean considerarlas. Antes de ampliar la invitación sería prudente establecer requisitos básicos que debe llenar la persona que desea ofrecer sus canciones para ser cantadas. Por ejemplo: un tiempo mínimo como miembro de la congregación, bautizado en agua, fiel diezmador, miembro de alguna casa de oración o célula, fiel en congregarse los domingos, etc. El propósito de esto es asegurase, en la medida de lo posible, que el compositor tenga una vida cristiana consecuente con su fe. No vaya a llevarse la sorpresa de que están cantando canciones de alguien con una vida desordenada. Por eso, filtre de forma flexible.

Defina un perfil.

Defina un perfil básico con las características que desea de las canciones que quiere que los miembros de la iglesia presenten ante ustedes. Yo le recomiendo comenzar porque sean canciones de alabanza y adoración congregacional. No tienen que ser necesariamente canciones muy largas, pueden ser cortas. Apegadas a la enseñanza bíblica y a la sana doctrina. Que honren el espíritu de celebración y adoración del cristianismo. Pegajosas en melodía y apropiadas para el estilo rítmico musical que caracteriza a la congregación.

Si por alguna razón las canciones que les muestran no son congregacionales o de ritmos que no usarían durante un tiempo de alabanza, no las deseche. Estas pueden ser usadas en el futuro para el momento de recoger la ofrenda, puntos especiales de la reunión, en dramas, conciertos o tardes de talentos organizados por la iglesia. En este sentido, considere para utilización todas las canciones que se presenten. Claro, conforme al perfil básico que hayan elaborado.

Cumpla su promesa.

De nade sirve invitar a que la gente presente sus canciones si con el transcurrir del tiempo no van mostrarse públicamente en alguna reunión. Eso sería prometer algo que no se va a cumplir. Si logra reunir un grupo de canciones, por lo menos debería mostrar una cada cuatro o seis semanas. Si usted cree que eso es muy poco tiempo, está bien. Cada líder y equipo de alabanza deben establecer sus propios períodos de innovación y exposición de canciones nuevas. Por mi parte le recomiendo mostrar una cada mes o mes y medio.

Insisto: si por alguna razón las canciones que lleguen a sus manos no son de alabanza y adoración congregacional, no deben desecharse. Estas se pueden mostrar como punto especial en alguna reunión o evento. Lo importante aquí es que quienes muestren sus canciones para evaluación vean que sí se están cantando en público conforme a lo que se prometió y que no se les está incentivando a una utopía. Esto no significa que usted está obligado a cantar todo lo que los hermanos le han dado. No, debe escoger las mejores canciones para enseñarlas a la iglesia. No todas. Pero por favor: ¡Cumpla su palabra! Déle seguimiento a esta inciativa y muestre en públco lo que sus propios compositores están haciendo.

¡Anime, anime, anime!

Anime a los miembros del equipo de alabanza y de la iglesia local a escribir canciones permanentemente. No solo una vez; sino, siempre. Pídales que hagan canciones basadas en los sermones dominicales, que compongan según el trato personal que Dios está llevando acabo en sus vidas, que escriban cantos escriturales, etc. Es decir, no basta con invitarlos a que muestren sus canciones una vez. Ese sólo debe ser el paso inicial. Debe animarlos periódicamente a que compongan y muestren sus obras para consideración las veces que sea necesario. No se duerma en sus laureles. Animar a otros a que escriban debe convertirse en un estilo de vida para la iglesia. No en un evento que hará una sola vez. Debe motivarlos cada vez que pueda.

Continúa…