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	<title>La Aventura de Componer &#124; El blog de Noel Navas &#187; La aventura de componer</title>
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	<description>¿Cómo escribir canciones?, artículos, recursos y más.</description>
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		<title>Mis primeras dos canciones</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Sep 2011 19:01:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noel Navas</dc:creator>
				<category><![CDATA[La aventura de componer]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonios de composición]]></category>

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		<description><![CDATA[Las primeras lecciones que aprendí. Recuerdo las dos primeras canciones que escribí. La primera fue cuando no sabía tocar ningún instrumento y la segunda cuando recién había comenzado a tocar el piano. Permítame hablarle de la primera canción y luego de la segunda. He aquí las lecciones que aprendí de mis primeras experiencias de composición. Espero que le sean útiles. Bueno, mi primera canción se llamó: “Majestuoso Señor”. Una balada de adoración que escribí mientras estaba orando en mi habitación.... <a href="http://www.laaventuradecomponer.com/la-aventura-de-componer/mis-primeras-dos-canciones-primera-parte/"> Leer más... </a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong><br />
<img class="size-medium wp-image-5847 alignleft" title="Noel Guitarra" src="http://www.laaventuradecomponer.com/wp-content/uploads/2011/09/Noel-Guitarra-201x300.jpg" alt="Noel Guitarra" width="150" height="224" />Las primeras lecciones que aprendí.</strong></em></p>
<p>Recuerdo las dos primeras canciones que escribí. La primera fue cuando no sabía tocar ningún instrumento y la segunda cuando recién había comenzado a tocar el piano. Permítame hablarle de la primera canción y luego de la segunda. He aquí las lecciones que aprendí de mis primeras experiencias de composición. Espero que le sean útiles. Bueno, mi primera canción se llamó: <em>“Majestuoso Señor”.</em> Una balada de adoración que escribí mientras estaba orando en mi habitación. Recuerdo que estaba de rodillas a la par de mi cama cuando de repente comencé a entonar una melodía con letra acerca de la soberanía de Dios. Las líneas melódicas eran sencillas y las frases cortas.</p>
<p><span id="more-5846"></span></p>
<p>Mientras oraba esa vez comencé a cantar: <em>“Majestuoso Señor, majestuoso eres tú. Majestuoso y digno de adorar/Majestuoso Señor, majestuoso eres ti. No hay nadie como tú Señor/Coro: Majestuoso, sí. Majestuoso, tú. Majestuoso y digno de adorar, etc…”</em> (<a href="javascript:player('/audio/pagina403.html');"><strong>escúchela aquí</strong></a>).</p>
<p>Me sorprendí de lo que estaba haciendo. Jamás había hecho planes de hacer una canción y… ¡Zas!&#8230; Hice una sencillita de dos estrofas y un coro con sus variantes melódicas de una sola vez.</p>
<p>Después de haber entonado la canción unas cuantas veces e intentado no desconectarme de mi comunión con Dios, elevé una oración adicional: <em>“Señor, no tengo cómo grabar esta canción que he hecho así que la puedo olvidar. Si es tu voluntad que no la olvide tendrás que recordármela mañana”.</em> Así que decidí olvidarme de mi primera experiencia de composición y continué orando como lo estaba haciendo antes que apareciera la canción.</p>
<p>A la mañana siguiente, mi hermano Elí, estaba en la sala de la casa con Roni, un amigo nuestro. Ambos estaban “traveseando” (dicho en buen salvadoreño) el piano Roland que Roni había llevado. Cuando los oí me acerqué a ellos y le dije a mi hermano: <em>“Elí… ¿Sabe qué? ¡Ayer escribí una canción! ¿Me ayuda a ponerle música?”</em> Él me dijo que sí, que se la mostrara. Y sin mayor esfuerzo comencé a cantársela. ¡Recordé toda la letra y las líneas melódicas en ese momento! Fue entonces que él buscó y encontró los acordes respectivos de <em>“Majestuoso Señor”.</em></p>
<p>He aquí algunas cosas que aprendí esa mañana:</p>
<p><em>Uno:</em> ¡Puedo componer!</p>
<p><em>Dos:</em> No necesito saber tocar un instrumento para poder escribir canciones.</p>
<p><em>Tres:</em> Las canciones pueden surgir mientras se tiene un tiempo significativo de comunión con Dios.</p>
<p>Cuatro: Las canciones que surgen en la presencia de Dios son los cánticos espontáneos que uno entona mientras se adora y que a la vez vamos estructurando hasta completar las partes de la misma. Es decir, las estrofas y el coro.</p>
<p><em>Cinco:</em> Debo comprar una grabadora portátil y así despreocuparme que se me puedan olvidar las canciones.</p>
<p><em>Seis:</em> Si surge una canción mientras tengo mi tiempo devocional no debo detenerme de orar por comenzar a componer. No, debo grabarla y almacenarla, luego seguir orando y después de terminar mi tiempo devocional puedo seguir trabajando la canción que comencé mientras oraba. No busco al Señor por las canciones que me puede dar. Si surgen mientras lo adoro, bien. Y si no, ¡también! Lo importante es él, no lo que puede surgir mientras estoy con él.</p>
<p><em>Siete:</em> Como no sé tocar un instrumento musical, cuando en el futuro haga una canción debo buscar a algún músico (mi hermano) para que me ayude a poner los acordes respectivos.</p>
<p>La segunda canción que escribí la titulé: <em>“Salmo 139”.</em> Fue la primera canción que compuse después de haber aprendido mis primeros ´pininos´ de piano. Después de mi primera clase comencé a practicar en el piano todo lo que estaba aprendiendo: Los nombres de las notas, la posición de los dedos para armar acordes, etc. ¡De repente! Mientras tocaba dije: <em>“¡Qué bien se oyen estos acordes!”</em> Eran las notas de Do, Fa, La menor, Sol y Re. Abrí la Biblia en el Salmo 139 (no sé por qué allí) y comencé a crear una melodía con las palabras que iba leyendo mientras tocaba el piano.</p>
<p>Mientras tocaba comencé a cantar: <em>“Oh, Señor, tú conoces mi andar, y he aquí mis pensamientos son de ti/Delante y detrás me rodeaste y sobre mi pusiste tu mano. ¿A dónde huiré yo de ti?/Coro: Si subiere a los cielos estás tú, si a lo profundo bajo estás tú, si habitare en el extremo del mar. Allí me asirá tu diestra, allí me guiará tu mano. ¿A dónde huiré de tu Espíritu?&#8230; etc.”</em> (<a href="javascript:player('/audio/pagina404.html');"><strong>escúchela aquí</strong></a>).</p>
<p>En ese momento saqué una grabadora un tanto viejita que tenía mi mamá y comencé a grabar todo lo que estaba haciendo.</p>
<p>Cuando terminé de grabar sonó el teléfono. Era mi amiga Linda. Mientras hablábamos le dije: <em>“Linda, ¿te cuento un secreto? Estoy escribiendo una canción. ¿Quieres oír lo que he hecho hasta ahorita?”</em> No estoy seguro que le haya gustado pero igual se la mostré. Después me reuní con mi amigo Albert y me sugirió algunos cambios y quedó genial.</p>
<p>He aquí algunas cosas que aprendí esa vez que compuse mí segunda canción:</p>
<p><em>Uno:</em> ¡Realmente puedo componer!</p>
<p><em>Dos:</em> Es bueno saber tocar un instrumento para poder escribir canciones.</p>
<p><em>Tres:</em> Las canciones pueden surgir cuando me siento al piano, durante el día, no necesariamente cuando tengo un momento significativo de comunión con Dios.</p>
<p><em>Cuatro:</em> Las canciones que surgen mientras me siento al piano, durante el día, pueden ser expresiones deliberadas que puedo ir estructurando hasta completar las partes de la misma. O sea, las estrofas y el coro.</p>
<p><em>Cinco:</em> ¡Qué alivio es grabar mientras uno compone! Eso evita preocuparse de que las ideas se puedan olvidar después.</p>
<p><em>Seis:</em> Si surge una canción mientras me siento al piano debo detenerme el tiempo que sea necesario hasta terminar de componer. Debo grabar las ideas que surgen mientras compongo y luego seguir componiendo y seguir grabando según crea conveniente.</p>
<p><em>Siete:</em> Ahora que sé tocar un instrumento, en el futuro, cuando haga una canción, no será necesario buscar a algún músico (mi hermano) para que me ayude a poner los acordes respectivos.</p>
<p><strong>Noel Navas.</strong></p>
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		<title>La Aventura de Componer (Cuarta parte)</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Apr 2008 06:31:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noel Navas</dc:creator>
				<category><![CDATA[La aventura de componer]]></category>

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		<description><![CDATA[Campaña evangelística: &#8220;Salvemos la familia, salvemos la nación&#8221;. Recordar lo que sucedió por causa de una sola canción, “Un amigo”, aún me sorprende; sin embargo, uno no debe dormirse en sus laureles. Por eso, en los años siguientes continué escribiendo y gracias al estímulo de mi hermano menor, Elí, preparé un Taller de Composición de una hora y media de duración que ya he impartido en varios lugares, entre iglesias y congresos. Mi hermano me dijo: “Noel, ya que estás incursionando en... <a href="http://www.laaventuradecomponer.com/la-aventura-de-componer/la-aventura-de-componer-cuarta-parte/"> Leer más... </a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><img style="float: left; margin: 5px;" src="http://www.laaventuradecomponer.com/wp-content/uploads/2008/04/campana.gif" alt="campana.gif" width="160" height="215" /></p>
<p style="text-align: justify"><strong><em><br />
Campaña evangelística: &#8220;Salvemos la familia, salvemos la nación&#8221;.</em></strong></p>
<p style="text-align: justify">Recordar lo que sucedió por causa de una sola canción, <em>“Un amigo”, </em>aún me sorprende; sin embargo, uno no debe dormirse en sus laureles. Por eso, en los años siguientes continué escribiendo y gracias al estímulo de mi hermano menor, Elí, preparé un Taller de Composición<em> </em>de una hora y media de duración que ya he impartido en varios lugares, entre iglesias y congresos. Mi hermano me dijo: “<em>Noel, ya que estás incursionando en esto de la composición, ¿por qué no escribes los principios que tú utilizas para crear canciones e impartes un Taller para el grupo de alabanza de mi iglesia?”</em> Lo hice. Es más, algunas de las lecciones que enseño en dicho Taller usted las verá reflejadas en este blog.</p>
<p><span id="more-23"></span></p>
<p style="text-align: justify">A finales del año 2006, gracias a la invitación de mi amiga Raquel de Villatoro hice la canción lema de la campaña evangelística <em>“Salvemos la familia, salvemos la nación” </em>que el evangelista Alberto Mottesi llevó a cabo en la ciudad de Santa Tecla. Recuerdo que ella, su esposo y yo estábamos participando del evento COICOM 2006 cuando me dijo si podía colaborarles haciendo la canción de la campaña. Era día jueves cuando me lo pidió y yo le respondí: <em>“¿Cuánto tiempo tengo para entregarla?”</em> Ella me dijo: <em>“¡Un mes!”</em> Como vi que tenía un espacio lo suficientemente amplio para hacerla, acepté.</p>
<p style="text-align: justify">Dos días después, el Sábado por la mañana, curiosamente me levanté a las 5:00 a.m. para ir al baño (¡Mentiría si digo que me levanté a tener mi devocional!) y bueno, cuando regresaba para meterme de nuevo a la cama una melodía y una frase vinieron a mi mente: <em>“Sálvanos, salva mi familia y nuestra nación que lleva tu nombre&#8221;. </em>A partir de ese momento no pude conciliar el sueño, me senté a escribir y terminé la canción a eso de las 7:30 a.m.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando llegué al lugar del evento COICOM 2006 busqué a Raquel y le dije: <em>“¡Hey! ¡Ya tengo la canción lema de la campaña!” </em>Efectivamente, esa fue la que usamos. A inicios del mes de Noviembre, mis amigos: Any Vásquez, Lucía Parker, Carlos Mario Villatoro, Alfredo Maravilla y yo, entonamos la canción ante miles de personas (<a href="JavaScript:player('/audio/pagina3.html');"><strong>escúchela aquí</strong></a>). ¡Fue una experiencia emocionante! Conocimos al evangelista, a muchos pastores, a Marcos Witt, a los integrantes del grupo Rojo, a Daniel Calveti, entre otros.</p>
<p style="text-align: justify">Actualmente continúo en la Aventura de Componer. Como dice Andy Park en su libro <em>&#8220;Para conocerte mejor&#8221;</em>: “<em>Si Dios lo ha llamado a realizarlo [o sea, a componer canciones] lo difícil será dejar de hacerlo. Dios continuará dándole ideas para cantos y el deseo de escribirlos&#8221; </em>(1). Prescisamente eso es lo que me ha ocurrido. Siento realmente el llamado a escribir y a animar a otros a que lo hagan. No soy un gran compositor, me falta mucho por aprender. Es más, si lo ve, ningún gran cantante o ministerio de renombre usa canciones que yo haya escrito. Sería un honor que lo hicieran. Pero eso todavía no ha sucedido y tampoco es mi máximo anhelo. Hace un par de años mi amigo Luis Fernando Solares Jr., que también compone, me dijo algo la vez que le expresé mi pequeña frustración de que ya había intentado enviar canciones a grandes cantantes y ministerios y que no había sucedido nada:</p>
<p style="text-align: justify"><strong>–</strong><em>“Noel, ¿para quién escribiste tus canciones?”</em> –Me preguntó.<br />
<strong>–</strong><em>“Para Dios…”</em> –Le respondí.<br />
<strong>–</strong><em>“¿Y ya las escuchó él?”</em> –Volvió a preguntar.<br />
<strong>–</strong><em>“¡Sí, claro!”</em> –Le dije.<br />
<strong>–</strong><em>“Entonces… ¡Date por satisfecho!”</em> –Concluyó.</p>
<p style="text-align: justify">Luis Fernando tienes razón, lo cual no significa que uno debe quedarse de brazos cruzados esperando que las puertas se abran. Pero la verdad es que como compositores cristianos escribimos para algo más importante que grabar nuestras canciones u obtener regalías. Escribimos para Dios y para estimular la vida espiritual e intelectual de las personas. En este sentido, nuestras composiciones tienen el potencial de ayudar a la gente a interpretar la vida de forma bíblica y a conocer más profundamente a Dios. Escribimos por una razón más grande que nosotros mismos.</p>
<p style="text-align: justify">Le puedo testificar que involucrarse en la Aventura de Componer es algo sumamente gratificante. No por el dinero que un compositor tiene el potencial de recibir; sino por la satisfacción misma de hacer aquello que a uno le gusta y que Dios lo ha llamado. Oír que sus canciones suenan en la radio o en algún disco no tiene comparación con saber que la gente se está conectando con Dios o reflexionando en alguna verdad de la Palabra a través de lo que usted está escribiendo.</p>
<p style="text-align: justify">La Aventura de Componer lo está esperando. Vamos, ¡anímese! <em>“Corra con paciencia la carrera que tiene por delante”</em> (Hebreos 12:2). Que después de que haya aprendido los rudimentos básicos de la composición es cuestión de tiempo para que usted escriba sus primeras canciones.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>Noel Navas. </strong></p>
<p style="text-align: justify"><strong>Notas: </strong></p>
<p style="text-align: justify">(1) Park, Andy. Para Conocerte mejor, Cultivando el corazón de un adorador, Editorial Vida, 2006, Pág. 280.</p>
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		<title>La Aventura de Componer (Tercera parte)</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Apr 2008 06:20:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noel Navas</dc:creator>
				<category><![CDATA[La aventura de componer]]></category>

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		<description><![CDATA[El terremoto del 13 de Enero de 2001. Tres meses después de haber participado en la final del “Primer Festival de la canción salvadoreña” sucedió algo inesperado en mi país. El sábado 13 de Enero de 2001 un terremoto de 6 grados en la escala de Ricther sacudió a El Salvador. Lamentablemente muchos murieron. Pero lo más impactante fue un deslave de tierra que soterró a decenas de personas en la colonia Las Colinas de la ciudad de Santa Tecla.... <a href="http://www.laaventuradecomponer.com/la-aventura-de-componer/la-aventura-de-componer-tercera-parte/"> Leer más... </a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img style="float: left; margin: 5px;" src="http://www.laaventuradecomponer.com/wp-content/uploads/2008/04/jaime.jpg" alt="jaime.jpg" width="174" height="200" /></p>
<p><strong><em>El terremoto del 13 de Enero de 2001.</em></strong></p>
<p>Tres meses después de haber participado en la final del <em>“Primer Festival de la canción salvadoreña” </em>sucedió algo inesperado en mi país. El sábado 13 de Enero de 2001 un terremoto de 6 grados en la escala de Ricther sacudió a El Salvador. Lamentablemente muchos murieron. Pero lo más impactante fue un deslave de tierra que soterró a decenas de personas en la colonia Las Colinas de la ciudad de Santa Tecla. A dos kilómetros de mi casa. Por cierto, murieron algunos hermanos de la iglesia Comunidad Cristiana. Iglesia en la que me congrego actualmente.</p>
<p><span id="more-21"></span></p>
<p>Un día después del terremoto, mientras el país atravesaba esa terrible tragedia y aún se percibían réplicas de sismo, recuerdo que pasé la tarde entera en compañía de mi amigo Nery. Regresé a eso de las 7:00 p.m. a mi casa y cuando entré mi mamá me dijo: <em>“Noel, te han estado llamando tus amigos, dicen que tu canción “Un amigo” ha estado saliendo en la tele”. </em>Me sorprendí porque no sabía de qué estaba hablando. Media hora después vi un video clip que el Canal 4 de Televisión había hecho donde aparecían algunas escenas del terremoto, que veinticuatro horas antes había azotado al país, y mi canción (interpretada por mi amigo Jaime) sonando al compás de las imágenes. A pesar de lo terrible que estaba sucediendo en El Salvador, Jaime y yo nos sentímos muy contentos de que usaran la canción para dicho fin.</p>
<p>El martes siguiente acompañé a mi pastor al entierro de uno de los hermanos de la iglesia que había fallecido en el deslave de Las Colinas y mientras nos dirigíamos hacia allá me dijo: <em>“Noel, tú no lo sabías cuando entraste al concurso aquel que perdieron, pero para este momento quería Dios que sonara tu canción”. </em>Además, una par de semanas después, Willy Maldonado, presentador del programa de Televisión Fin de Semana, nos invitó a Jaime y a mí para entrevistarnos en vivo en su programa.</p>
<p>Recuerdo tres cosas ese día que nos entrevistó en la tele:</p>
<p>Primero, antes de salir al aire, Willy nos dijo: <em>“Muchachos, miren, su canción no ganó el Festival de la canción, pero la verdad es que ha sonado mucho más que la canción que ganó”.</em></p>
<p>Segundo, cuando terminó la entrevista, una de las asistentes del programa nos dijo: <em>“Ustedes no ganaron los 10,000 Colones, pero lo que han hecho por el país no tiene precio”.</em></p>
<p>Y tercero, esa semana, luego de la entrevista, recordé lo que originalmente le había dicho a Jaime unos meses antes cuando lo invité a interpretar mi canción, que si nos inscribíamos en el concurso <em>“a lo mejor y podíamos testificar del Señor”.</em> En efecto, eso fue lo que sucedió.</p>
<p>Por espacio de seis meses, después de ocurrido el terremoto, mi canción siguió saliendo en la televisión y al año siguiente Jaime la grabó en su primer disco de música cristiana: <em>“Muéstrame el camino”</em> (<a href="JavaScript:player('/audio/pagina2.html');"><strong>escúchela aquí</strong></a>).</p>
<p>Hoy en día, <em>“Un amigo” </em>sigue sonando ocasionalmente en algunas radios del país, sin importar que ya haya pasado mucho tiempo desde que la escribí. Para rematar el éxito que tuvo <em>“Un amigo”</em>,<em> </em>en el año 2003 los premios <em>“Más Música”</em>, organizados por Radio Progreso (una de las radios más escuchadas de El Salvador), nos adjudicaron un premio honorífico a causa de la influencia que tuvo la canción en los medios de comunicación.</p>
<p>Por eso, cuando reflexiono sobre todo lo que Jaime y yo vivimos a través de esa canción, pienso: <em>“La Aventura de Componer nos puede llevar a lugares que nunca nos hemos imaginado”.</em></p>
<p><strong><a href="http://www.laaventuradecomponer.com/?p=23">Continúa&#8230;</a></strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La Aventura de Componer (Segunda parte)</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Apr 2008 06:13:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noel Navas</dc:creator>
				<category><![CDATA[La aventura de componer]]></category>

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		<description><![CDATA[Primer Festival de la canción salvadoreña. Al inicio, cuando comencé la Aventura de Componer, tenía un ritmo de composición de una canción por semana. A veces mantuve esa velocidad, otras veces no. A veces la inspiración me hacía acelerar el ritmo y en otras parecía que el don me había abandonado; sin embargo, hasta el día de hoy sigo componiendo y almacenando mis canciones. Una canción que significó mucho para mi fue: “Un amigo”. Por cierto, la escribí en el... <a href="http://www.laaventuradecomponer.com/la-aventura-de-componer/la-aventura-de-componer-segunda-parte/"> Leer más... </a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img style="float: left" src="http://www.laaventuradecomponer.com/wp-content/uploads/2008/04/logo_c4.jpg" alt="logo_c4.jpg" hspace="5" vspace="5" /></p>
<p><strong><em>Primer Festival de la canción salvadoreña.</em></strong></p>
<p>Al inicio, cuando comencé la Aventura de Componer, tenía un ritmo de composición de una canción por semana. A veces mantuve esa velocidad, otras veces no. A veces la inspiración me hacía acelerar el ritmo y en otras parecía que el don me había abandonado; sin embargo, hasta el día de hoy sigo componiendo y almacenando mis canciones.</p>
<p><span id="more-20"></span></p>
<p>Una canción que significó mucho para mi fue: <em>“Un amigo”.</em> Por cierto, la escribí en el mismo lugar que escribí: <em>“Señor, ¿en qué puedo servirte?” </em>¡Mientras me bañaba! Juan Luis Guerra tiene razón: El baño es una buena pista de aterrizaje para canciones, <em>jeje. </em>Recuerdo que <em>“Un amigo” </em>la hice un sábado luego de ver un programa especial que se llamó: <em>&#8220;Celebración de amistad&#8221; </em>con Marcos Witt y sus amigos. Yo ya había visto ese programa un par de veces pero esa tercera vez que lo transmitieron me impresionó tanto que dejó un sabor muy especial en el alma. Como ya era la 1:00 de la tarde y tenía que estar a las 3:00 en el ministerio juvenil de la iglesia, apagué la tele y me fui a bañar. Fue allí donde comencé a cantar: <em>“Un amigo de verdad, ¿quién lo hallará? Honestidad, transparencia, respeto y sinceridad. Todos tenemos un ideal, quisieras que fuera una realidad/Un amigo que pueda amar, un amigo que quiera escuchar. Que en los tiempos difíciles contigo estará, más que un hermano un amigo será, etc”.</em> Inmediatamente cerré el grifo de la ducha, tomé una toalla y corrí hacia mi cuarto para escribir. Tardé unas siete horas en concluir la canción mientras alternaba mis actividades de la iglesia con el proceso creativo de componer. El resultado fue genial. Había hecho una canción que significaba mucho para mi, tanto por lo que decía como por lo que me hacía sentir.</p>
<p>Guardé la canción casi dos años hasta que supe de un concurso de talentos en un canal de televisión en El Salvador. El concurso se llamó: <em>“Primer Festival de la canción salvadoreña”</em> organizado por el Canal 4, uno de los canales más importantes del país. Era Septiembre del año 2000 y faltaba una semana para cerrar inscripciones cuando me animé a ir y recoger el formulario de participación. Lo llené, pero no quería ser yo quien interpretara la canción. Así que llamé a mi amigo Jaime Carías (quien interpretó la canción: <em>“Señor, ¿en qué puedo servirte?”</em> un par de años antes) y le dije: <em>“Jaime, ¿por qué no interpretas mi canción en este concurso y vemos qué sucede? ¡A lo mejor y podemos testificar del Señor! Además, el primer premio son de 10,000 Colones”.</em> Hoy, con El Salvador ya dolarizado, esos 10,000 Colones serían $1,142 aproximadamente.</p>
<p>Después de Jaime aceptar cantar mi canción, nos inscribimos.</p>
<p>Para hacer de una historia larga una corta, avanzamos por todas las etapas eliminatorias hasta llegar a la final. Fueron cuatro las canciones finalistas. Sinceramente, ¡lo confieso!, pensé que íbamos a ganar. No sólo por el hecho de que la canción era buena, sino porque unos minutos antes de que iniciara la final conocimos a los cinco jurados calificadores. Casualmente tres de ellos conocían a Jaime. Sin embargo, mientras se desarrolló el evento percibí que una de las cantantes había hecho un mejor papel que el nuestro. En efecto, cuando Willy Maldonado, presentador del programa Fin de Semana, anunció el nombre de la canción ganadora no nos mencionó a nosotros, sino a otra. ¡Perdimos!</p>
<p>Era Noviembre del año 2000 y sin afán de sonar maduro, a pesar de que habíamos perdido yo sentí que habíamos ganado. Sí, entre más de setenta canciones participantes quedamos entre las cuatro finalistas y eso era lo que importaba para mí. ¡Me sentía satisfecho! Un tiempo después supe que habíamos quedado en segundo lugar.</p>
<p>Ese día que perdimos la final del concurso, cuando terminó el programa de TV, me acerqué a la interprete ganadora y le dije con una sonrisa: <em>“¡Felicidades, ganó la mejor canción!”</em> ignorando por completo que esta Aventura de Composición aún no había concluido.</p>
<p><strong><a href="http://www.laaventuradecomponer.com/?p=21">Continúa&#8230;</a></strong></p>
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		<title>La Aventura de Componer (Primera parte)</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Apr 2008 05:09:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noel Navas</dc:creator>
				<category><![CDATA[La aventura de componer]]></category>
		<category><![CDATA[aventura]]></category>
		<category><![CDATA[componer]]></category>

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		<description><![CDATA[Congreso: &#8220;Señor, ¿en qué puedo servirte?&#8221;, 1998. Son más de diez los años que llevo escribiendo. Al inicio no me sentía cómodo con afirmar que era un compositor pues a penas estaba comenzando. Pero con el transcurrir del tiempo he comprendido que realmente lo soy. No un compositor profesional; más bien, un amateur. Nunca estudié para serlo, simplemente me introduje a la Aventura de Componer cuando recibí mis primeras clases de piano. Tenía 21 años cuando conocí a Albert Allen, un... <a href="http://www.laaventuradecomponer.com/la-aventura-de-componer/la-aventura-de-componer-primera-parte/"> Leer más... </a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="float: left; margin-left: 5px; margin-right: 5px;" src="http://www.laaventuradecomponer.com/wp-content/uploads/2008/03/senorenquepuedoservirte3.jpg" alt="Señor, ¿en qué puedo servirte?" width="129" height="200" /></p>
<p><strong><em>Congreso: &#8220;Señor, ¿en qué puedo servirte?&#8221;, 1998. </em></strong></p>
<p>Son más de diez los años que llevo escribiendo. Al inicio no me sentía cómodo con afirmar que era un compositor pues a penas estaba comenzando. Pero con el transcurrir del tiempo he comprendido que realmente lo soy. No un compositor profesional; más bien, un amateur.<em> </em>Nunca estudié para serlo, simplemente me introduje a la Aventura de Componer cuando recibí mis primeras clases de piano.</p>
<p><span id="more-19"></span></p>
<p>Tenía 21 años cuando conocí a Albert Allen, un compositor, músico y master en administración de empresas (graduado en EE.UU.) que vivía en El Salvador en los años noventa. Recuerdo que por hay de 1996 estábamos conversando en el parqueo de la iglesia cuando me dijo: <em>“Uno de los llamados que Dios ha puesto en mi vida es enseñar a otros a tocar piano”.</em> Al escucharlo le dije: <em>“Oye, yo estoy dispuesto a aprender, ¿me enseñarías?”</em> Una semana después comenzamos las clases.</p>
<p>La primera lección la recibí en la iglesia, las demás en su casa. Yo ya conocía algunas de sus canciones, pero cuando él se convirtió en mi maestro (y amigo) me mostró algunas más que había compuesto. No sé cómo sucedió, sólo sé que una semana después de haber aprendido mis primeros acordes ya había escrito una canción. Era una canción escritural basada en el Salmo 139. Se la mostré a Albert y le gustó. Me sugirió algunos cambios y quedó genial.</p>
<p>Un par de años después de haber iniciado mis clases (que por cierto no duraron mucho) mi iglesia organizó un congreso con Marcos Witt que se llamó: <em>“Señor, ¿en qué puedo servirte?”</em> basado en el libro que recién él había publicado. Mis líderes sabían que yo componía y uno de ellos me animó a escribir la canción lema del evento. Jamás había hecho una canción por encargo, pero como tenía algunos meses para hacerla, acepté el desafío.</p>
<p>Un mes después de que me la pidieran logré terminarla. Después de varios intentos fallidos de sentarme al piano, un día, mientras me bañaba, vino la inspiración. Por cierto, hace poco escuché una entrevista radial que le hicieron a Juan Luis Guerra donde dijo: <em>“Me gusta componer en el baño, por la acústica, porque allí todo suena mejor. El baño tiene un ´rever´ natural” </em>(1).<em> </em>Tiene razón. ¡Doy fe de ello!, <em>jeje. </em>Así que ese día mientras me bañaba brotó de mi la letra y las frases melódicas de lo que llegó a convertirse en la canción: <em>“Señor, ¿en qué puedo servirte?”</em> (<a href="JavaScript:player('/audio/pagina1.html');"><strong>escúchela aquí</strong></a>), que sirvió de lema para ese congreso que se celebró en San Salvador en el año de 1998.</p>
<p>Fue a través de esa experiencia que conocí a Jaime Carías, quien interpretó mi canción y con quien después trabajaríamos juntos en un par de ocasiones más. Fue a causa de esa canción que visité por primera vez un estudio de grabación y donde comencé a conocer lo que implica el proceso de producción musical. Además, tuve el privilegio de escuchar mi canción en algunas radios del país y a más de 25 mil personas cantarla en el Estadio Cuscatlán la noche de cierre del congreso <em>“Señor, ¿en qué puedo servirte?” </em>¡Se oyó espectacular!</p>
<p><strong><a title="La aventura de componer (Segunda parte)" href="http://www.laaventuradecomponer.com/?p=20">Continúa&#8230;</a></strong></p>
<p><strong>Notas:</strong><br />
escúchela aquí</p>
<p>(1) Entrevista a Juan Luis Guerra en Caracol 1260 AM, en Miami el 14 de Marzo de 2007.</p>
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