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	<title>La Aventura de Componer &#124; El blog de Noel Navas &#187; La primera canción</title>
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	<description>¿Cómo escribir canciones?, artículos, recursos y más.</description>
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		<title>La primera canción (Séptima parte)</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jan 2009 17:58:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noel Navas</dc:creator>
				<category><![CDATA[La primera canción]]></category>

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		<description><![CDATA[Lecciones prácticas de la primera canción de la Biblia. La vez pasada comencé a enumerar 2 de los 5 parámetros que debemos tomar en cuenta para asegurarnos de escribir canciones completamente bíblicas. Los primeros dos que vimos fueron: ¿Tiene cada frase de mi canción respaldo bíblico? Y, ¿tiene cada frase de mi canción la cosmovisión correcta? Si la respuesta a estas interrogantes es sí, ¡va por buen camino! Sin embargo, recuerde que los parámetros que estoy sugiriendo deben evaluarse en... <a href="http://www.laaventuradecomponer.com/la-primera-cancion/la-primera-cancion-septima-parte/"> Leer más... </a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><img src="http://www.laaventuradecomponer.com/wp-content/uploads/2008/12/clip_image0021.jpg" alt="" hspace="5" vspace="5" align="left" />Lecciones prácticas de la primera canción de la Biblia.</em></strong></p>
<p>La vez pasada comencé a enumerar 2 de los 5 parámetros que debemos tomar en cuenta para asegurarnos de escribir canciones completamente bíblicas. Los primeros dos que vimos fueron: <em>¿Tiene cada frase de mi canción respaldo bíblico? </em>Y, <em>¿tiene cada frase de mi canción la cosmovisión correcta? </em>Si la respuesta a estas interrogantes es sí, ¡va por buen camino! Sin embargo, recuerde que los parámetros que estoy sugiriendo deben evaluarse en conjunto y no de forma aislada. En esta oportunidad concluiré la serie: <em>La primera canción, </em>mencionando los últimos 3 parámetros que debemos tomar en cuenta si esperamos componer sin contradecir la Escritura. </p>
<p><span id="more-588"></span></p>
<p>Antes de mencionarlos permítame hacer la misma aclaración que hice en la entrada anterior, que por cierto si no la ha leído le recomiendo que lo haga antes de leer esta, en el sentido de que los ejemplos que mencionaré hoy los utilizaré con la intención de concientizarlo a usted de que cuando componga se asegure lo más posible que todo cuanto escriba no contradiga la Escritura en los absoluto. Soy fiel admirador de estos compositores, pero también soy conciente de que ellos, ¡al igual que yo!, podemos equivocarnos alguna vez y dejar pasar alguna inexactitud bíblica. Por lo tanto, sepa que mi actitud al citar estos ejemplos es de concientización más que de crítica.</p>
<p>Sigamos:</p>
<p><em>No. 3: ¿He filtrado mis experiencias a través de las Escrituras?</em></p>
<p>Componer desde las experiencias es habitual en el compositor cristiano. Las vivencias son un caudal fértil para escribir grandes canciones; sin embargo, aunque sus experiencias sean ¡grandes experiencias! nunca las ponga por encima de la Escritura. La Palabra de Dios debe reinar por encima de todo, inclusive sobre todo cuanto usted viva.</p>
<p>En ese sentido, debemos canalizar las letras de este tipo de composición por el filtro de la Escritura para no caer en inexactitudes doctrinales. Aclaro: las experiencias son lindas y las canciones basadas en ellas también. Pero cuando componga en base a ellas asegúrese de no contradecir ninguna verdad bíblica.</p>
<p>Cito mi tercer ejemplo.</p>
<p>La canción es: <em>“Esperar en ti”, </em>de Jesús Adrián Romero. <em>“¡Ay, qué barbaridad! ¡Ahora le va a tirar duro a Jesús Adrián! ¿No es cierto?” </em>No, no es cierto. Jesús Adrián Romero es uno de mis compositores favoritos. Creo que junto con Marcos Vidal son de mis compositores preferidos en español. Incluso, si usted no se ha dado cuenta, en el blog puede escuchar una conferencia de Jesús Adrián sobre composición (<strong><a href="http://www.laaventuradecomponer.com/?p=155" target="_blank">haga click aquí</a></strong>). Es decir, tengo un profundo respeto por su persona y ministerio a pesar de no tener el gusto de conocerlo.</p>
<p>Para que el error de esta canción sea más evidente citaré a uno de los predicadores que más he estado escuchando desde que lo conocí en Noviembre de 2008. Sugel Michelén, pastor de la Iglesia Bautista Reformada de República Dominicana, dice sobre la canción:</p>
<p>“Aclaro que no tengo la intención de juzgar al autor de esta letra. No estamos juzgando aquí si es un verdadero creyente o no. No estamos juzgando aquí su amor por el Señor. No estamos juzgando aquí el deseo que este hermano pueda tener de beneficiar al pueblo de Dios con sus canciones. Pero mis hermanos, nosotros debemos aprender a discernir el error de la verdad. ¡Aún cuando viene en un envoltorio poético!</p>
<p>La letra de este canto dice (<strong><a href="javascript:player('/audio/pagina81.html');">escúchelo aquí</a></strong>):</p>
<p><em>Esperar en ti difícil sé que es, </em><br />
<em>mi mente dice no, no es posible</em><br />
<em>Pero mi corazón confiado esta en ti, </em><br />
<em>tú siempre haz sido fiel, me haz sostenido</em></p>
<p><em>Y esperaré pacientemente, </em><br />
<em>aunque la duda me atormente, </em><br />
<em>yo no confío con la mente, </em><br />
<em>lo hago con el corazón”. </em></p>
<p>El canto dice: <em>“Aunque la duda me atormente, yo no confío con la mente, lo hago con el corazón”.</em> El autor de esta canción contrapone la mente y el corazón dando a entender que la fe no es algo que se piensa sino que se siente. Pero hermanos, ese no es el concepto bíblico de la fe. La fe bíblica nace del entendimiento y de la aceptación de ciertas verdades reveladas por Dios que nos permiten confiar en él aun por encima de nuestros sentimientos. Queridos hermanos, ¿acaso no es cierto que en algunas ocasiones el creyente siente que Dios no está a su lado? ¿Acaso no es verdad que muchas veces el creyente siente que Dios no está oyendo sus oraciones? Hermanos, ¿no es verdad que muchas veces siente que ya Dios no lo ama? Ah, pero aun en esos momentos podemos descansar en aquellas verdades que el Señor nos ha revelado en su Palabra y que nosotros entendemos con nuestra mente aun cuando no nos sintamos así&#8221; (1)<em>.</em></p>
<p>En lo personal estoy de acuerdo con el pastor Michelén, principalmente después de haber leído el libro: <em>“Evangelio completo en mentes incompletas” </em>de Rick Nañez y publicado por Editorial Vida, donde el autor habla de cómo a veces los predicadores, sin querer, dan a entender entre líneas que la mente no es relevante en la vida de fe. Por supuesto que lo es. La Biblia lo enseña. En fin, tema para otra ocasión. Ahora, creo que si intentamos ponernos del lado del compositor y evaluamos la canción desde su intención al escribirla podríamos comprender lo que quiso decir. Por ejemplo, Jesús Adrián afirma que <em>“Esperar en ti” </em>la escribió después de un largo período de enfermedad según lo relata en su libro: <em>“Cenando con Jesús” </em>(2). En este sentido, lo que Jesús Adrián quiso dar a entender es: <em>“Miren, en medio de mi padecimiento yo seguí confiando en Dios a pesar de que a veces mi mente dudaba”. </em>Creo que por ahí es válida la letra. Pero una vez más, siendo estrictos: la canción claramente divide la mente y la fe cuando la Biblia no lo hace, como bien Sugel Michelén señaló antes.</p>
<p><em>No. 4: ¿Desde qué ángulos podría ser mal interpretada mi canción?</em></p>
<p>Hay canciones que tienen más riesgo de ser mal malinterpretadas que otras, principalmente aquellas que usan lenguaje metafórico o se basan en experiencias personales. Aún así podemos reducir el riesgo de mal interpretación hasta cero si usamos los parámetros que estoy proponiendo.</p>
<p>Aquí está mi cuarto ejemplo.</p>
<p>La canción es: <em>“Manos vacías” </em>de Jesús Adrián Romero. <em>“¡Ya ve! ¡Usted tiene algo contra Jesús Adrián!” </em>No, no lo tengo. Reitero lo que dije antes: Jesús Adrián es de mis compositores favoritos y admiro su vida, obra y ministerio; sin embargo, el ejemplo que voy a citar es un tanto confuso ya que en lo personal comprendo la intención del autor al componerla, pero he oído a muchas personas decir que esta canción está mal, que no es bíblica. Es decir, ¡la han malinterpretado!</p>
<p>La letra de la canción dice (<strong><a href="javascript:player('/audio/pagina82.html');">escúchela aquí</a></strong>):</p>
<p><em>Con manos vacias vengo a ti<br />
no tengo nada que darte<br />
no hay nada de valor en mi<br />
no puedo impresionarte</em><br />
<em><br />
Te puedo entregar mi corazón<br />
pero esta quebrantado<br />
recibelo mi buen pastor<br />
tú puedes restaurarlo</p>
<p>Pongo mi vida a tus servicio Señor<br />
no será mucho pero la entrego hoy<br />
y si mis manos hoy vacias están<br />
puedes llenarlas con tu gran poder y amor<br />
usa mis manos Señor.<br />
</em><br />
La confusión surge cuando contraponen la letra de la canción con el texto que dice: <em>“Y ninguno se presentará delante de mi con las manos vacías”</em> (Éxodo 23:15). <em>“¿Lo ve?” </em>dicen los críticos, <em>“¡la canción de Jesús Adrián en antibíblica!” </em>Pienso que lo que pasa aquí es que estamos hablando de dos cosas distintas. Por un lado Jesús Adrián se refiere a prensentarse delante el Señor para ser lleno, restaurado y ser usado por él, y por otro Éxodo habla de presentarse en la fiesta de los panes sin levadura para ofrendar.</p>
<p>En este sentido, cuando componga evalúe lo más posible cualquier posible confusión que pueda generar su letra. Si la confusión podria ser leve, usted decide si dejarla así como está o cambiarla; pero si el riesgo a ser mal interpretado es alto, vamos, aminore el riesgo cambiando frases o ideas completas de la canción.</p>
<p><em>No. 5: ¿Someteré mi canción ante un grupo evaluador?</em></p>
<p>Como mencioné en el primer punto de la entrada anterior: los parámetros que estoy sugiriendo deben usarse de forma conjunta y no aislada. De esta forma las probabilidades de equivocarse podrán disminuirse a cero. Por eso, cuando escriba una canción oblíguese a usted mismo a mostrarla a un grupo evaluador. Sí, leyó bien, dije: ¡Oblíguese! Sé que muchos de los que estamos envueltos en ramas artísticas no nos gusta la crítica. Pero vamos, ¿qué prefiere? ¿Someter a evaluación sus letras o sacar a la luz pública una canción antibíblica? <em>“Mmm… ¡No! ¡Eso no me va a pasar a mí! ¡Todo cuanto escribo es bíblico!” </em>presumirá alguien. Puede ser, pero si Marcos Witt, Jesús Adrián y Danny Berríos, ¡como cualquiera de nosotros!, tienen probabilidades de equivocarse, ¿quiénes nos creemos que somos? ¿Acaso somos mejores que ellos? Todos necesitamos tener filtros teológicos para nuestras canciones.</p>
<p>Sin importar de que usted sea un pastor o un líder en su iglesia, lo años que lleve en el evangelio o sus grados académicos, siempre existe el riesgo de dejarse llevar por la emoción y pensar que alguna de sus letras es una gran composición sin percatare de inexactitudes doctrinales que puedan tener. Por eso, antes de hacer pública una canción le invito a que tenga un grupo que pueda sopesar las letras que usted escribe. ¿Qué tal sus pastores? ¿Qué tal los hermanos de la iglesia que han cursado estudios teológicos? ¿Qué tal esos líderes con madurez que usted admira?</p>
<p>Fíjese que en estas tres preguntas no incluí a su cónyuge, sus hijos ni familiares. ¿Por qué? Porque si usted le muestra sus canciones a personas con fuertes lazos afectivos existe la posibilidad de que le brinden una evaluación demasiado generosa de su composición. ¿Es malo eso? No, está bien. Todos necesitamos el estímulo de nuestros seres queridos en algún momento; sin embargo, lo que quiero animarle es que vaya más allá de su círculo afectivo y busque la evaluación teológica y objetiva de gente que no andará con <em>´medias tintas´</em> cuando se trate de velar por la sana doctrina. Sí, muestre sus canciones a su cónyuge, hijos y familiares. Pero por favor, vaya más allá y busque a más personas. De este modo disminuirá el riesgo de equivocarse en lo que escribe.</p>
<p><strong>Noel Navas.</strong></p>
<p><strong>PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: </strong><em>Ahora que ha estudiado los 5 parámetros para asegurarse de que sus canciones vayan conforme a la sana doctrina, ¿qué opina de ellos en conjunto? ¿Cree que hay algún otro que debiera tomarse en cuenta para enriquecer los que ya hemos visto?</em></p>
<p><strong>Notas: </strong></p>
<p>(1) <a href="http://www.ibsj.org/preview.php?id_sermon=69" target="_blank">http://www.ibsj.org/preview.php?id_sermon=69</a></p>
<p>(2) Romero, Jesús Adrián, <em>“Cenando con Jesús”, </em>Editorial Casa Creación, Florida, EEUU, 2002. Pág. 148.</p>
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		<title>La primera canción (Sexta parte)</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Jan 2009 14:04:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noel Navas</dc:creator>
				<category><![CDATA[La primera canción]]></category>

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		<description><![CDATA[Lecciones prácticas de la primera canción de la Biblia. Hasta el momento hemos visto cinco principios derivados de los capítulos 31 y 32 de Deuteronomio. Principios que nos ayudan a moldear nuestro pensamiento y a adquirir una filosofía de composición más bíblica. En esta oportunidad veremos el último de los principios extraídos de La primera canción que el Señor inspiró a un hombre, Moisés. A través de este comprenderemos que componer canciones basadas en la Escritura no es cuestión de... <a href="http://www.laaventuradecomponer.com/la-primera-cancion/la-primera-cancion-sexta-parte/"> Leer más... </a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laaventuradecomponer.com/wp-content/uploads/2008/12/clip_image0021.jpg" alt="" hspace="5" vspace="5" align="left" /><strong><em>Lecciones prácticas de la primera canción de la Biblia.</em></strong></p>
<p>Hasta el momento hemos visto cinco principios derivados de los capítulos 31 y 32 de Deuteronomio. Principios que nos ayudan a moldear nuestro pensamiento y a adquirir una filosofía de composición más bíblica. En esta oportunidad veremos el último de los principios extraídos de <em>La primera canción </em>que el Señor inspiró a un hombre, Moisés. A través de este comprenderemos que componer canciones basadas en la Escritura no es cuestión de simple cristiandad, sino un imperativo de parte del Señor.</p>
<p><span id="more-573"></span><strong>En último lugar, debemos escribir canciones basados en la Palabra de Dios.</strong></p>
<p>Cuando Moisés terminó de cantar ante el pueblo la canción que Dios mismo le inspiró, dijo a todos: <em>“Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. Porque no es cosa vana, es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra a donde vais…”</em> (Deuteronomio 32:46-47).</p>
<p>Si lee detenidamente el contexto dentro del cual fue escrita la canción y revisa la letra que Dios le dio a Moisés, comprenderá que el hecho de que el Señor haya dictado las palabras del cántico convertía dicha letra en la mismísima Palabra de Dios, ¿no es cierto? Por eso Moisés instó al pueblo a <em>“cumplir las palabras de esta ley”. </em>Es decir, las que él les había cantado un momento antes. Por eso añadió: <em>“Estas palabras no son cosa vana, son vuestra vida, y por medio de esta ley harán prolongar sus días en Canaán”. </em>La ley a la que Moisés se refería era la letra de la canción que equivalía a la Palabra de Dios. ¿De qué nos habla esto? De que debemos escribir canciones basados en las Escrituras.</p>
<p>En la primera parte de la serie: <strong><em><a href="http://www.laaventuradecomponer.com/?cat=31" target="_blank">Cómo escribir cantos escriturales</a></em></strong><em>, </em>que publiqué hace un par de meses, escribí lo siguiente:</p>
<p>“Si somos estrictos con el concepto un canto escritural es una canción cuya letra ha sido tomada de forma literal de la Biblia, sin ninguna o poca variación del texto fuente. Ahora, en un sentido más amplio toda canción cristiana (bien escrita por supuesto) es un canto escritural. ¿Por qué? Porque toda canción compuesta por un cristiano debe estar basada en la Palabra y no contradecirla. Si un canto cristiano contradice algún principio de la Escritura ese canto entraría en la categoría de antibíblico. Por lo tanto, aquellos que tenemos el llamado a componer música cristiana debemos ser fieles a la Palabra y ser consecuentes con sus enseñanzas. Nuestros cantos deben ser reflejo de nuestra comprensión de las doctrinas básicas de la fe y de su aplicación práctica a la cotidianeidad de la vida. En este sentido, así como la enseñanza de un predicador debe ser bíblica, las canciones del compositor también. Si no lo son estaríamos ante un compositor cuyas canciones podrían estar rayando con la herejía y deshonrando el Espíritu de la Palabra. Repito: en términos generales toda canción cristiana es escritural”.</p>
<p>Tomo ese párrafo que escribí porque describe perfectamente el principio que en esta ocasión deseo dejar en su mente. Que componer según las doctrinas de la Biblia es muy importante si queremos convertirnos en compositores que escriben conforme a la voluntad de Dios.</p>
<p>A pesar de lo que algunos digan debemos reconocer que dentro del universo de melodías cristianas hay letras que teológicamente están mal escritas. Gracias a Dios son pocas, pero que las hay, ¡las hay! ¿Quiere que cite ejemplos? Imagino que sí; sin embargo, antes de hacerlo le suplico que entienda el espíritu desde el cual lo voy a hacer. En ningún momento pretendo desacreditar el ministerio ni la vida de los cantantes y compositores que voy a mencionar. Estoy convencido que todos y cada uno de ellos son hombres de Dios y dignos de mi más profunda admiración. Los ejemplos que citaré a continuación son errores que cualquiera de nosotros pudo haber cometido. Por lo tanto, mi intención al señalarlos es concientizarlo de que vele, repito: ¡vele!, de que sus canciones honren las doctrinas de la Escritura.</p>
<p>En este sentido, los siguientes <em>5 parámetros</em>, presentados en forma de preguntas, pueden ayudarle a asegurarse de que cualquier de sus composiciones sean completamente bíblica.</p>
<p><em>No. 1: ¿Tiene cada frase de mi canción respaldo bíblico?</em></p>
<p>Le mentiría si le digo que usted podrá cumplir este parámetro sin ser un estudioso de la Escritura. Todo compositor cristiano debe ser un asiduo lector de la Palabra de Dios. Si no se convierte en uno corre el riesgo de escribir una canción que la contradiga. Le recomiendo que nunca dé por hecho de que su canción es bíblica. Claro, según su grado de conocimiento de la Escritura usted desarrollará un mayor nivel de certeza de que su letra es correcta comparado con aquellos que no la conocen como usted. Pero aún así, no dé por sentado de que cada frase de su canción es bíblica. Es mejor asegurarse de todas las maneras habidas y por haber que realmente es así.</p>
<p>Me faltarían palabras para concientizarlo en este punto; sin embargo, déjeme decirle que si usted no se cerciora de que la letra completa de su canción tenga respaldo bíblico y se deja llevar por la emoción de mostrarla a todo mundo, la gente notará su error. Por supuesto, la gente que conoce la Palabra, quienes no la conocen simplemente se dejarán llevar por la emoción y cantarán junto con usted algo que no tiene fundamento. Ojo: quienes sí noten su desacierto tendrán la impresión de que lo que a usted le hace falta es estudiar más la Biblia. Cosa que podría ser cierto.</p>
<p>Repito: no subestime este punto. Comprenda que aunque usted fuera graduado del Seminario Bíblico aún así corre el riesgo de equivocarse. Por eso pienso que los 5 parámetros que a manera de propuesta he comenzado a compartir con usted deben usarse juntos y no de forma aislada. Siempre se requerirá reflexionar en todos para tener la certeza que ha escrito conforme a la sana doctrina.</p>
<p>Aquí va mi primer ejemplo.</p>
<p>La canción es: <em>“Dios de pactos”</em> que interpreta Marcos Witt. <em>“¡Ay no!” </em>se alarmará alguien, <em>“¡De seguro usted va a hablar mal de Marcos como lo hacen todos! ¿Verdad?” </em>No, no es mi intención. Soy un admirador de su ministerio desde los inicios de Canzion Producciones allá por 1986. Mi hermano David y yo fuimos de los primeros en El Salvador en conseguir el casete original de <em>“Canción a Dios”. </em>Sí, el de la portada color vino donde Marcos aparece con peinado de línea en medio y sonriendo chistoso. Exacto, ¡ese! <em>Jeje. </em>Desde entonces siempre he respetado y dado seguimiento a su ministerio. ¡Pero! El hecho de que él posea mi admiración no significa que no pueda juzgar su trabajo conforme a los parámetros de la Escritura. A mi modo de ver, y como muchos lo reconocen, la obra de Marcos merece ser incluida dentro de anales de la historia de la iglesia; sin embargo, la canción <em>“Dios de pactos” </em>tiene una frase que raya con la inexactitud bíblica.</p>
<p>La segunda estrofa de la canción dice (<strong><a href="javascript:player('/audio/pagina79.html');">escúchela aquí</a></strong>):</p>
<p><em>Tengo redención<br />
por la sangre que descansa </em><br />
<em>en tu altar para mí<br />
La gracia y el perdón </em><br />
<em>son los frutos de vivir </em><br />
<em>en comunión y adoración<br />
Nunca más seré igual<br />
al salir de este Santísimo Lugar&#8230;</em></p>
<p>¿Notó el detalle al que me quiero referir? Probablemente no. He aquí mi punto, lea bien lo que dice la letra:</p>
<p><em>La gracia y el perdón </em><br />
<em>son los frutos de vivir </em><br />
<em>en comunión y adoración</em></p>
<p>Yo pregunto: ¿es eso cierto? ¿Son la gracia y el perdón los frutos de vivir en comunión y adoración? ¿No es al revés? ¿No es la comunión y la adoración productos de la gracia y el perdón? Según la Biblia sí: <em>“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”</em> (Efesios 2:8). En ninguna parte de la Escritura se dice que las obras, como tener comunión y brindar adoración, lo harán merecedor de la gracia y el perdón de Dios. Al contrario, la gracia y el perdón son los que nos facultan para experimentar esa vida de comunión y adoración que Marcos habla.</p>
<p>Lastimosamente nunca he tenido la oportunidad de conversar con Marcos sobre este punto, pero si lo tuviera me gustaría preguntarle: <em>“¿Qué pasó aquí?” </em>Una posible respuesta que él daría sería que la gracia y el perdón a los que se refiere no son la gracia y el perdón que recibimos cuando nos entregamos a Cristo por primera vez, sino a esa gracia continua y perdón continuo que generosamente el Señor nos otorga cuando vivimos en comunión y adoración. Si ese fuera el caso la letra es válida, ¡no he dicho nada entonces! Pero pienso que debemos de tener cuidado con lo que componemos y asegurarnos de que nuestras canciones no van a necesitar una explicación doctrinal adicional para que la gente comprenda lo que escribimos. Nuestras letras deben ser lo más claras posibles.</p>
<p>No se adelante a juzgarme mal. Reitero mi respeto por el ministerio de Marcos. Tengo la mayoría de sus discos y además, ¡ya descubrí el campeón que hay en mí! Pero visitando un foro en Internet para ministros de alabanza encontré la sugerencia de alguien que decía que la letra de esta canción mejor debería decir:</p>
<p><em>La gracia y el perdón</em><br />
<em>dan poder para vivir</em><br />
<em>en comunión y adoración</em></p>
<p>Interesante propuesta, ¿no le parece? Sin embargo, sé de un par de congregaciones aquí en El Salvador que cuando cantan esta canción en sus reuniones omiten la segunda estrofa debido al punto que ya expliqué. Una vez más: seguramente la intención de Marcos cuando escribió la canción fue buena, lo que probablemente pasó es que no previó una posible mal interpretación de su letra, no se fijó o simplemente no le alcanzó el espacio melódico para desarrollar la idea. No lo sé, por lo menos yo le doy el beneficio de la duda.</p>
<p><em>No. 2: ¿Tiene cada frase de mi canción la cosmovisión correcta?</em></p>
<p>Este segundo parámetro está íntimamente ligado con el primero. Bien podría decir que son lo mismo; sin embargo, lo que quiero resaltar con esta pregunta es que debemos evaluar nuestras canciones bajo la lupa de una cosmovisión correcta.</p>
<p>En esencia la cosmovisión es la forma en que interpretamos el mundo que nos rodea. El compositor cristiano debe poseer una cosmovisión bíblica producto de su comunión con la Escritura, su correcta interpretación y su adecuada aplicación a lo cotidiano. De este modo disminuirá el riesgo de componer algo que raye con la inexactitud doctrinal de la Palabra.</p>
<p>Hace un par de meses el predicador dominicano Sugel Michelén me dijo: <em>“Los compositores de antaño eran teólogos que sabían expresarse poéticamente. Los compositores de hoy dan la impresión que solo saben expresarse poéticamente”. </em>Interesante pensamiento, ¿no cree? Como usted sabe, básicamente la teología es el estudio de Dios y su Palabra, y tiene como objetivo ayudarnos a desarrollar una cosmovisión correcta de la vida. En este sentido, los compositores cristianos deberíamos ser los principales interesados en estudiar teología. Es decir, las doctrinas completas de la fe y correcta aplicación a la vida diaria. De este modo, como dije antes, al componer tendríamos menos riesgos de contradecir la Escritura.</p>
<p>Aquí va mi segundo ejemplo.</p>
<p>La canción es: <em>“Alaba a Dios”, </em>que interpreta el cantante Danny Berríos. <em>“¡Ay no!” </em>dirá otro, <em>“¡Ahora va a hablar mal de Danny!” </em>No, no lo voy a hacer. Admiro a Danny Berríos como no tiene idea. Yo me involucré en la música cristiana a causa de su música. Hace unos meses estuvo cantando en mi iglesia y en un momento de la reunión me salí para ir a saludarlo a la mesa donde vendía sus discos y agradecerle la influencia de sus primeras grabaciones en mi vida.</p>
<p>La primera estrofa de esta canción dice (<strong><a href="javascript:player('/audio/pagina80.html');">escúchela aquí</a></strong>):</p>
<p><em>Dios no rechaza oración<br />
oración es alimento<br />
nunca vi un justo sin respuesta<br />
o quedar en sufrimiento.</em></p>
<p>Probablemente en esta canción le sea más fácil notar el error en la que el compositor incurre. Primero, al afirmar que <em>“Dios no rechaza la oración” </em>cuando la Biblia dice que hay ocasiones que sí: <em>“He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre” (Isaías 59:1-3). </em>¿Rechaza o no Dios la oración? Claro, según este verso pueden haber ocasiones que sí.</p>
<p>Y segundo, que es el punto que quiero enfatizar, la letra falla en su perspectiva de la vida ya que afirma que los cristianos no padecen sufrimiento, lea: <em>“Nunca vi un justo sin respuesta o quedar en sufrimiento”. </em>Bueno, la Biblia dice otra cosa: <em>“Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados. De los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas, y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros” </em>(Hebreos 11:36-40). ¿Lo ve? Hay justos que quedan sin respuesta y en sufrimiento.</p>
<p>Antes de seguir permítame aclarar que el error que estoy señalando está en la primera estrofa, no en lo demás. Como en el caso de <em>“Dios de pactos” </em>la falla está en una pequeña parte de la letra, no en el resto. Lo demás de estas dos canciones es espectacular. Ambas nos estimulan a una relación más profunda con el Señor a través de la adoración y la alabanza, respectivamente; sin embargo, el hecho de que a uno le guste una canción no significa que deba aprobar todo cuanto diga. Debemos ser como los habitantes de Berea, que cuando escucharon las enseñanzas de Pablo y Silas ellos <em>“recibieron la Palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” </em>(Hechos 17:11). Esto significa que cada vez que escuche una canción usted debe ir a las Escrituras para corroborar que la letra armonice con ella. Así como los de Berea.</p>
<p>Volviendo a <em>“Alaba a Dios” </em>probablemente el error radique más en la traducción que en la letra original. No lo sé, estoy especulando. Hasta donde tengo entendido Danny Berríos traduce sus cantos del portugués y del inglés. Por eso pienso que quizá el compositor quiso dar a entender otra cosa que en español no necesariamente se refleja. A lo mejor la idea en el idioma original se basó en el Salmo 37:25 que dice: <em>“Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan”. </em>Si ese fuera el caso no creo que haya problema, pero como dije antes: el problema a aquí podría ser la traducción. ¡O en mí que estoy interpretando mal la letra!</p>
<p><strong><a href="http://www.laaventuradecomponer.com/?p=588">Continúa&#8230;</a></strong></p>
<p><strong>PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: </strong><em>¿Qué opinión le merecen los primeros dos parámetros planteados en esta entrada? Independientemente de que usted esté de acuerdo o no con los ejemplos presentados, ¿no cree que los compositores cristianos debemos velar para que verdaderamente nuestras canciones sean reflejo de la sana doctrina?</em></p>
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		<title>La primera canción (Quinta parte)</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jan 2009 14:39:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noel Navas</dc:creator>
				<category><![CDATA[La primera canción]]></category>

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		<description><![CDATA[Lecciones prácticas de la primera canción de la Biblia. Continuando con esta serie que llevo varias semanas compartiendo, permítame reiterarle algo que he dicho en otras ocasiones. Y es que verdaderamente la Biblia habla del tema de escribir canciones. Todo cuanto hemos visto en las entradas anteriores nos muestra que a Dios le interesa que adoptemos una forma de pensar más bíblica cuando se trata de componer. Deuteronomio 31 y 32 nos dan pautas sumamente útiles para lograrlo. Por eso,... <a href="http://www.laaventuradecomponer.com/la-primera-cancion/la-primera-cancion-quinta-parte/"> Leer más... </a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laaventuradecomponer.com/wp-content/uploads/2008/12/clip_image0021.jpg" alt="" hspace="12" width="133" height="168" align="left" /><strong><em>Lecciones prácticas de la primera canción de la Biblia.</em></strong></p>
<p>Continuando con esta serie que llevo varias semanas compartiendo, permítame reiterarle algo que he dicho en otras ocasiones. Y es que verdaderamente la Biblia habla del tema de escribir canciones. Todo cuanto hemos visto en las entradas anteriores nos muestra que a Dios le interesa que adoptemos una forma de pensar más bíblica cuando se trata de componer. Deuteronomio 31 y 32 nos dan pautas sumamente útiles para lograrlo. Por eso, en esta oportunidad presento el quinto principio relacionado con <em>La primera canción </em>que el Señor inspiró a un hombre, Moisés.</p>
<p><span id="more-551"></span></p>
<p><strong>En quinto lugar, Dios nos llama a que vivamos lo que escribimos.</strong></p>
<p>Luego de darle instrucciones de escribir y enseñar el cántico al pueblo, y de mostrarle que éste sería testigo y respuesta, Moisés cantó la canción entera delante de todo Israel. Ese momento está descrito en Deuteronomio 32:1-44. Cuando la hubo enseñado la Escritura dice: <em>“Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel; y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy…” </em>(Deuteronomio 32:45-46). Esto significa que el pueblo no solo debía oír y disfrutar del cántico, sino aplicar todo cuanto escucharan. En otras palabras lo que Moisés les dijo fue: <em>“¡Vivan la letra de la canción!”</em></p>
<p>Mientras quien oye una canción es desafiado a vivir su mensaje, el escritor de la misma ya lo debe de estar viviendo. Las canciones deben brotar de nuestra vivencia real, no de cosas que no creemos o hayamos experimentado. Hace un par de días encontré esta cita: <em>“Mira que lo que cantas con tu boca lo creas en tu corazón, y que lo que creas en tu corazón lo expreses con tus obras” </em>(1). Me gustó, todo cuanto cantemos, compuesto por nosotros mismos o no, debe verse reflejado en nuestros hechos.</p>
<p>Cuando escribimos no hay que mentir. Si la canción que usted está componiendo va a decir: <em>“El amor que siento por ti me hace madrugar y buscar tu rostro para adorar”</em> debe ser porque usted verdaderamente se levanta de madrugada para adorar. Si va a decir: <em>“Mi corazón se conmueve cuando oigo de las gentes que se pierden”</em> debe ser porque realmente usted siente dolor por los perdidos. Es fácil escribir mentiras; sin embargo, si va a escribir así mejor no lo haga. El salmista dijo: <em>“He aquí tu amas la verdad en lo íntimo”</em> (Salmo 51:6). Lo cual significa que cuando usted escribe, sea del tema que sea, Dios ve en lo más íntimo de su ser si lo que usted está componiendo es verdad o es mentira. Mi mamá me decía de pequeño: <em>“Tú puedes engañar a las personas, inclusive a mi, pero a Dios jamás lo podrás engañar”.</em></p>
<p>El Señor nos dice en el Nuevo Testamento<em>: “No tengo yo mayor gozo que éste, el saber que mis hijos andan en la verdad”</em> (3 Juan 4). La verdad le dará poder a la hora de componer. Le brindará herramientas y lo facultará para escribir con autoridad. La fuente de donde fluirán sus letras y melodías nunca se secará. Escribirá, no porque se lo hayan contado, sino porque usted mismo lo cree, lo vive y experimenta. Alguien dijo una vez: <em>“Los cristianos cuando más mienten es cuando cantan”. </em>No permita que lo incluyan dentro de esa categoría. Mejor haga un compromiso con la verdad y fundamente en ella todas las áreas de su vida.</p>
<p>Hace unos años Jesús Adrián Romero escribió una canción que se titula: <em>“Hambre de ti”, </em>que está en el disco <em>“Te daré lo mejor”</em>. A mi modo de ver es una gran canción. Pero la letra dice algo que por lo menos a mi me inquieta cada vez que se canta en mi iglesia: <em>“Por un momento en tu presencia, por un instante de tu amor/Por un destello de tu gloria, por un minuto nada más/Todo daría, no importaría lo que tenga que pasar, lo que tenga que esperar/Tengo hambre de ti, de tu presencia, de tu fragancia, de tu poder/Hambre que duele, que debilita, que desespera, por ti” </em>(<strong><a href="javascript:player('/audio/pagina78.html');">escúchala aquí</a></strong>). No sé si usted ya la había escuchado, es una canción preciosa.</p>
<p>Le pregunto: ¿ha reflexionado seriamente en lo que la letra dice? O, ¿solamente se ha dejado llevar por la emoción mientras la canta? Le soy sincero, cuando ponen esa canción en la lista de cantos yo dudo en unirme a cantarlo con la congregación. Me cuestiono a mi mismo: <em>“¿Realmente estoy dispuesto a dar todo y a pasar lo que tenga que pasar con tal de encontrarme con el Señor así como dice la canción?”</em> Otras veces pienso: <em>“Si a penas consigo orar 20 minutos diarios, ¿cómo me puedo atrever a decir que no importa lo que tenga que esperar si oro tan poco?</em> Es más, cuando el ministerio de alabanza llega al coro me alarmo y digo: <em>“¡No hombre! ¡Yo no tengo esa hambre que duele, que desespera y que debilita! ¡Si la tuviera no viera tanta televisión y ayunara más seguido!”</em> </p>
<p>No piense que soy demasiado severo conmigo mismo, simplemente estoy diciendo la verdad. Si no reflexiono en lo que canto estaría cantando algo que no estoy viviendo. Examinarse a uno mismo es honesto y saludable. Cuando no lo hacemos tendemos a caer en lo que Jesús dijo: <em>“Este pueblo de labios me honra; más su corazón está lejos de mi” </em>(Mateo 15:8). Por eso, cuando en mi iglesia cantan esa canción u otras similares, si por alguna razón no estoy viviendo la letra de una canción, uso las frases de ella como motivos de oración y le pido al Señor que me permita ser veraz y vivir lo que canto.</p>
<p>Ahora, vayamos del lado del compositor, Jesús Adrián Romero, ¿cree usted que él vive lo que compone? ¿Realmente cree que a él no le importa el tiempo que tenga que esperar con tal de encontrarse con Dios? ¿Experimenta él esa hambre que duele, debilita y desespera? Para aquellos que no lo conocemos en persona pero que tenemos amigos que sí y para aquellos hemos participado de reuniones de adoración en las que él ha ministrado, pienso que podemos afirmar con certeza que este hombre vive lo que canta y lo que compone. De eso no cabe duda. El punto importante aquí es: nosotros. ¿Vivimos lo que escribimos? ¿Es verdad cada cosa que componemos? Son preguntas para reflexionar.</p>
<p>Tenemos un gran desafío: “<em>aplicar nuestro corazón”</em> a las palabras de los cánticos que escribimos. Si no lo hacemos corremos el riesgo de componer melodías falsas y letras que no son ciertas. Sí, emocionarán; sí, parecerán ingeniosas. Pero fundamentadas en la mentira. ¿Son así el tipo de canciones que usted y yo queremos escribir?</p>
<p><strong><a href="http://www.laaventuradecomponer.com/?p=573">Continúa&#8230;</a></strong></p>
<p><strong>PREGUNTAS A LOS LECTORES DEL BLOG: </strong><em>¿Qué opina de aquellos compositores que no viven lo que escriben? ¿No cree que es una lucha que todos enfrentamos y un desafío para todos aquellos que escribimos canciones?</em></p>
<p><strong>Notas: </strong></p>
<p>(1) Martínez, José M., <em>Grandes cánticos de la Biblia, </em>Pensamiento Cristiano Publicaciones, España, 2008. Pág. 13.</p>
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		<title>La primera canción (Cuarta  parte)</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Jan 2009 15:08:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noel Navas</dc:creator>
				<category><![CDATA[La primera canción]]></category>

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		<description><![CDATA[Lecciones prácticas de la primera canción de la Biblia. Retomando la serie que comencé el año pasado (como si hubiera sido hace mucho eh, jeje), continuaré extrayendo algunos principios de composición del libro de Deuteronomio, donde se nos muestra al mismísimo Dios de Israel inspirando a su siervo, Moisés, a escribir una canción que aunque en ese momento el pueblo no lo notara unos años después sería clave para que ellos se volvieran de su idolatría. El contexto que rodeó... <a href="http://www.laaventuradecomponer.com/la-primera-cancion/la-primera-cancion-cuarta-parte/"> Leer más... </a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laaventuradecomponer.com/wp-content/uploads/2008/12/clip_image0021.jpg" alt="" hspace="5" vspace="5" align="left" /><strong><em>Lecciones prácticas de la primera canción de la Biblia.</em></strong></p>
<p>Retomando la serie que comencé el año pasado (como si hubiera sido hace mucho eh, <em>jeje</em>), continuaré extrayendo algunos principios de composición del libro de Deuteronomio, donde se nos muestra al mismísimo Dios de Israel inspirando a su siervo, Moisés, a escribir una canción que aunque en ese momento el pueblo no lo notara unos años después sería clave para que ellos se volvieran de su idolatría. El contexto que rodeó la escritura de esa canción y la canción misma nos siguen brindando algunas lecciones que pueden contribuir a nuestra propia filosofía de composición.</p>
<p><span id="more-545"></span></p>
<p><strong>En cuarto lugar, las canciones que escribimos deben traer respuesta a la vida de las personas.</strong></p>
<p>Después de instarlo a escribir, a mostrar la canción al pueblo y revelarle la función de testigo que tendría en la congregación, Dios le dijo a Moisés: <em>“Y cuando les vinieren muchos males y angustias, entonces este cántico responderá en su cara como testigo, pues será recordado por la boca de sus descendientes”</em> (Deuteronomio 31:21). Si puede leer este versículo una vez más se lo recomiendo. ¿Lo hizo? Muy bien. Si se fija, el texto dice que cuando el pueblo experimentara tiempos malos y momentos de angustia el cántico <em>“traería una respuesta delante de sus rostros”</em> al solo recordarlo. Esto nos habla de uno de los propósitos por los cuales debemos escribir canciones: brindar respuestas a la vida de las personas.</p>
<p>El compositor, cristiano o no, debe estar conciente del poder que conlleva su don. Las ideas y pensamientos que atractivamente se sirven sobre la bandeja melódica tienen el potencial de traer solución a las almas de los hombres. La expresión: <em>“¡Dios me habló por medio de tal canción!” </em>cabe muy bien aquí. ¿Alguna vez le ha ocurrido eso? A mí sí. ¡Muchas veces! Preguntas que siempre me había formulado encontraron respuesta en una frase escrita por un compositor. Cosas que siempre quise expresar encontraron eco en alguna estrofa con la que me identifiqué. De verdad que Dios puede usar las canciones para mostrarnos el camino por el que debemos andar.</p>
<p>Mire, la mayoría de gente en el mundo siente que tiene problemas. Seguramente muchos están atravesando tormentas que ni usted se imagina o simplemente se encuentran afligidos en soledad. No vaya muy lejos, en su propia iglesia ha de haber gente así, que aunque en la reunión se vean sonrientes y bien vestidos están sufriendo por dentro. Ese tipo de gente es la que alguna vez oirá sus canciones. Cuando eso suceda, permítame preguntarle: ¿encontrarán una respuesta para su situación a través de lo que usted ha escrito? ¿Verán alguna luz para sus vidas por medio de lo que ha compuesto? Son buenas preguntas para reflexionar.</p>
<p>Basado en lo anterior podemos decir que existen dos tipos de canciones que se pueden escribir: <em>Las que brindan una respuesta </em>y <em>las que no. </em>¡Simple! ¿Verdad? Bueno, hablemos brevemente de cada una de ellas.</p>
<p><em>Canciones que brindan respuesta. </em></p>
<p>Las canciones que brindan una respuesta son aquellas con la que la gente se identifica, no nada más por la emoción que les causa, sino por el mensaje que contribuye a que sus vidas avancen en pos de una relación más profunda con Dios, con su familia, sus semejantes o por lo menos, con su entorno. No estoy hablando de géneros musicales específicos. Aquí caben todo tipo de canciones: las congregacionales de alabanza y adoración y las de solistas que abordan diferentes temas. ¡Incluso algunas canciones seculares!</p>
<p>Dos ejemplos vienen a mi mente cuando pienso en este tipo de canciones:</p>
<p>El primero, hace algunos años ví por la televisión una entrevista que le hicieron al cantante y compositor de renombre mundial, Don Moen (Integrity Music), donde relató cómo escribió una canción pensando en un matrimonio de amigos suyos que recién habían perdido un hijo. Él se dio a la tarea de componer con la intención de ministrarles en medio del dolor y la confusión que estaban experimentando. ¿Sabe cuál fue la canción que escribió? <em>“God will make a way” </em>que en español se tituló: <em>“Sendas Dios hará”</em> y que interpretó el cantante guatemalteco Juan Carlos Alvarado en la producción <em>“Glorifícate”</em>. La letra dice: <em>“Sendas Dios hará donde piensas que no hay/Él obra en maneras que no podemos entender/Él me guiará, a su lado estaré, amor y fuerza me dará/Un camino hará donde no lo hay</em><strong> </strong>(<strong><a href="javascript:player('/audio/pagina75.html');">escúchela aquí</a></strong>)<em>.</em></p>
<p>Miles han sido consolados y motivados en su fe a causa de esta canción. Quizá hasta usted también lo fue cuando en su tiempo sonaba en las radios o se cantaba en las iglesias. ¿Recuerda? Esta canción bendijo no solo a Latinoamérica sino a todo el pueblo Anglo en cuyo idioma originalmente fue escrita. ¿De qué nos habla esto? De que verdaderamente una canción puede traer respuesta a la vida de la gente. Don Moen conocía ese potencial y por eso decidió escribir una canción que no solo ministró a sus amigos, sino a todas las naciones.</p>
<p>Segundo, otro ejemplo que podría ilustrar el poder que tienen las canciones de traer respuesta es: <em>“Color esperanza”</em> del compositor argentino Diego Torres. ¿Recuerda la letra? <em>“Sé que hay en tus ojos con solo mirar, que estas cansado de andar y de andar y caminar girando siempre en un lugar/Sé que las ventanas se pueden abrir, cambiar el aire depende de ti, te ayudará, vale la pena una vez más/Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse los miedos, sacarlos afuera/Pintarse la cara color esperanza, tentar al futuro con el corazón”</em> (<strong><a href="javascript:player('/audio/pagina76.html');">escúchela aquí</a></strong>)<em>.</em></p>
<p>Hasta donde yo sé Diego Torres no es cristiano, pero escribió una canción, que como dice Dante Gebel, a la que se le atribuye haber ayudado a la nación Argentina a no bajar sus brazos en medio de la peor crisis económica que sacudió al país a finales de 2001. Incluso se asegura que dicha canción se adoptó como himno lema en alrededor del 70% de las escuelas de todo el país (1). ¿Por qué? Porque la canción trajo respuesta al corazón angustiado de la gente y los animó a tener fe a pesar de la adversidad. Me hacen reflexionar las palabras de Dante: <em>“Probablemente Dios haya inspirado a Diego Torres a componer esa canción porque no encontró a un cristiano dispuesto a escribirla sin importar de que la letra no mencionara a Dios” </em>(2)<em>. </em></p>
<p>La verdad es que como cristianos debemos ser humildes en reconocer de que no solo la música cristiana tiene el poder de traer respuesta al corazón humano, sino toda la música en sí posee dicho potencial. Dios permita que más compositores que no conocen al Señor compongan canciones que honren los valores de la Palabra y de esta forma más gente pueda encontrar fe, amor y esperanza, o mejor dicho: <em>respuestas,</em> en medio de cualquier circunstancia que los rodee.</p>
<p><em>Canciones que no brindan respuesta.</em></p>
<p>El otro tipo de canciones que existen son aquellas que no ofrecen ninguna clase de respuestas al corazón humano. O simplemente entretienen o peor: lo hunden en más confusión. Seamos francos: hay canciones que algunos compositores están escribiendo y que están sonando en las radios que no aportan nada. Sí, emocionan; sí, son pegajosas. ¡Pero no contribuyen a la vida de la gente! Sin afán de ofender a nadie, aquí no solo entran las canciones que llamamos <em>seculares, </em>sino también algunas canciones cristianas.</p>
<p>Recientemente un pastor dominicano que conocí me dijo: <em>“Noel, aunque te sorprendas hay canciones seculares que yo escucho, ¡y hay canciones cristianas que no escucho! Porque no aportan nada a mi vida”. </em>Me resultó interesante su pensamiento. Por eso, cuando nos demos a la tarea de componer debemos reflexionar: <em>“Esta canción que estoy escribiendo, ¿contribuirá a la vida de alguien? ¿Ayudará a las personas a profundizar su relación con Dios, con su familia, su prójimo o por lo menos con su entorno?” </em>Si la respuesta es: <em>“Sí”, </em>adelante, continúe con la canción. Si la respuesta es: <em>“No”, </em>entonces deténgase y aprenda a maximizar su don de composición en pos de aquellas cosas que valen la pena escribir.</p>
<p>A causa de la serie: <strong><em><a href="http://www.laaventuradecomponer.com/?cat=17" target="_blank">Las mejores canciones de Latinoamérica</a></em> </strong>que publico en el blog he permanecido en contacto con el Hno. Carlos Rey Stewart, co-presentador del programa: Un Mensaje a la Conciencia. Sostuvimos algunas conversaciones en Panamá y entre ellas me sugirió ver el programa: <em>“La canción de la rebeldía”,</em> que bien puede ilustrar cómo una canción que pudo haber sido respuesta, no lo fue.</p>
<p>En el programa Carlos Rey relata el siguiente incidente:</p>
<p>Mientras escuchaba la canción <em>“Rebeldía”</em> en un bar del centro de la ciudad se apuntó al cráneo con su pistola y apretó el gatillo. El revólver falló, así que pidió que le sirvieran otra copa y que volvieran a tocar el mismo disco. Mientras se tomaba el nuevo trago, escuchó una vez más las siguientes palabras de la melancólica canción, escritas por su paisano Ángel Leonidas Araujo: <em>“Señor, no estoy conforme con mi suerte ni con la dura ley que has decretado/Pues no hay una razón bastante fuerte para que me hayas hecho desgraciado/Te he pedido justicia, te he pedido que aplaques mi dolor, calmes mi pena/Y no has querido oírme o no has podido revocar tu sentencia en mi condena” </em>(<strong><a href="javascript:player('/audio/pagina77.html');">escúchela aquí</a></strong>). Terminada la canción, con toda calma se apuntó el arma otra vez y volvió a apretar el gatillo. Esta vez el revólver disparó, y Ángel Polibio Loyola, policía de Guayaquil, Ecuador, murió en el acto (3).</p>
<p>Luego de narrar el incidente Carlos Rey hace una reflexión pertinente; sin embargo, lo que quiero resaltar del relato es que evidentemente este policía ecuatoriano se había identificado con las palabras de la canción: <em>“Rebeldía”. </em>Sea que lo haya hecho antes de entrar al bar o cuando se encontraba allí, este hombre se compenetró de tal forma con la letra que pidió tenerla como fondo mientras coqueteaba con el revólver. No estoy diciendo que el compositor es culpable de la tragedia ni que el suicida no habría consumado el acto si hubiera escuchado otra canción. Obviamente cuando alguien decide quitarse la vida es producto de muchos factores. Pero pienso que si este hombre, en medio de su crisis hubiera estado expuesto a otro tipo de canciones, a esas que brindan respuesta al corazón necesitado, probablemente otra sería su historia. Probablemente.</p>
<p>Cuando le comenté a Hno. Carlos Rey que quería utilizar su relato como ilustración en esta entrada, me escribió<em>: “</em><em>Como dato adicional a este programa, te comento que cuando simulé este Mensaje a la Conciencia en el Centro Cristiano de Guayaquil el 28 de septiembre de 2003, me dijeron luego del mensaje que muchas personas se habían suicidado ahí mismo en Guayaquil escuchando la letra de esa misma canción, y fue debido a eso que el mensaje en el que canté esa canción los conmovió tanto”. </em>Impresionante, ¿no cree? Pero inmediatamente añadió: <em>“Sin embargo, te comento además que si el compositor Araujo no hubiera escrito ni grabado esa canción, de todos modos es probable que la mayor parte, si no todos, de los que se suicidaron escuchándola hubieran hecho lo mismo escuchando la letra de otra canción, tal como “Adolorido corazón”, “Una lágrima por tu amor”, etc.”</em></p>
<p>Carlos Rey tiene razón, hay momentos específicos en la vida que las personas buscan identificarse con alguna canción para lamentar o manifestar sus penas. Si no es con una lo harán con otra. ¡Ojalá que en esa búsqueda encuentren una que les brinde la respuesta que tanto necesitan! ¿La quiere escribir usted?</p>
<p><strong><a href="http://www.laaventuradecomponer.com/?p=551">Continúa&#8230;</a></strong></p>
<p><strong>PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: </strong><em>¿Podría relatar brevemente algún testimonio personal de alguna canción que usted haya escuchado y que trajo respuesta a su vida en un momento determinado? Es más, ¿podría mencionar un testimonio similar pero de canciones suyas siendo respuesta en la vida de otros? </em></p>
<p><strong>Notas: </strong></p>
<p>(1) Gebel, Dante, <em>“HÉROES, Jornada intensiva para líderes”, </em>Línea Abierta-Editorial Vida-Zondervan, 2006, Disco No. 5.</p>
<p>(2) Gebel, Dante, <em>“HÉROES, Jornada intensiva para líderes”, </em>Línea Abierta-Editorial Vida-Zondervan, 2006, Disco No. 5, <em>paráfrasis mía.</em></p>
<p>(3) <a href="http://www.conciencia.net/main.aspx?ID=2007ago10&amp;q=conformaban#2007ago10" target="_blank">http://www.conciencia.net</a></p>
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		<title>La primera canción (Tercera parte)</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Dec 2008 06:52:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noel Navas</dc:creator>
				<category><![CDATA[La primera canción]]></category>

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		<description><![CDATA[Lecciones prácticas de la primera canción de la Biblia. Ya vimos dos principios bíblicos de composición extraídos de los últimos capítulos del libro de Deuteronomio. El primero fue que Dios es el principal interesado en que escribamos canciones. Vimos que efectivamente al Señor le interesa el ministerio de la composición. El segundo principio fue: Dios es el principal interesado en que mostremos nuestras canciones a otros. Donde vimos que su voluntad es que las canciones que él nos da trasciendan... <a href="http://www.laaventuradecomponer.com/la-primera-cancion/la-primera-cancion-tercera-parte/"> Leer más... </a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-453" title="clip_image0021" src="http://www.laaventuradecomponer.com/wp-content/uploads/2008/12/clip_image0021.jpg" alt="" hspace="5" vspace="5" width="133" height="168" align="left" /><strong><em>Lecciones prácticas de la primera canción de la Biblia.</em></strong></p>
<p>Ya vimos dos principios bíblicos de composición extraídos de los últimos capítulos del libro de Deuteronomio. El primero fue que <em>Dios es el principal interesado en que escribamos canciones. </em>Vimos que efectivamente al Señor le interesa el ministerio de la composición. El segundo principio fue: <em>Dios es el principal interesado en que mostremos nuestras canciones a otros. </em>Donde vimos que su voluntad es que las canciones que él nos da trasciendan más allá de nosotros y ministren a todos cuanto él ha destinado. En esta entrada abordaré un tercer principio.</p>
<p><span id="more-498"></span></p>
<p><strong>En tercer lugar, las canciones que escribimos deben ser testigos.</strong></p>
<p>Dios le dijo a Moisés que cuando escribiera el cántico y lo enseñara a todo el pueblo, éste se convertiría en un testigo: <em>“ponlo en la boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo” </em>(Deuteronomio 31:19). Francamente si no fuera por este texto jamás hubiera pensado en una canción como un testigo. Por ejemplo, la canción con la que inicié esta serie, <em>“Me alegraré en ti”,</em> ¿la recuerda?, fue testigo de un momento especial en el que yo me puse a cuentas con Dios por haberle desobedecido. Desde que la compuse hasta el día de hoy cuando lo canto recuerdo el alivio y la paz que el Señor me hizo sentir producto de ese tiempo especial de arrepentimiento.</p>
<p>Las canciones son testigos porque fungen como agentes presenciales de un momento específico de la vida. Cuando usted compone a partir de mensajes y experiencias extraordinarias la canción podrá atestiguar ante otros que eso que usted vio, oyó y experimentó realmente sucedió.</p>
<p>He escrito muchas canciones y de alguno u otro modo algunas de ellas han sido testigos de momentos decisivos en mi vida. Francamente pensé cuál de ellos relatar en esta entrada, pero como hace un par de días terminé de leer el libro: <em>“Del llanto a la sonrisa” </em>del compositor colombiano Alex Campos donde cuenta parte de su testimonio, me he tomado la libertad de compartir con usted uno de los episodios más difíciles que él atravesó y que propició el nacimiento de la canción: <em>“El taller del Maestro”.</em> Me parece que este relato ilustra de mejor manera, más que una canción mía, lo que la Biblia dice en Deuteronomio 31:19 que las canciones son testigos.</p>
<p><em>Recuerdo que terminamos el año con una presentación en la ciudad de Cali. Compartíamos escenario con la banda ´Rescate´ de Argentina. Al terminar noté que tenía una molestia con mi voz. Los siguientes días se hizo más aguda, pero pensé que se debía al cansancio, por eso decidí tomarme un tiempo de vacaciones. Cuando finalizaron, noté que no había mejorado. La molestia no me dejaba cantar con facilidad. Decidí entonces consultar a un especialista. </em></p>
<p><em>Después de que me examinaron, el médico encontró unos extraños tumores en mi garganta. Solo con escuchar la palabra tumor me asusté. Decidí pedir otra opinión con otro especialista para estar seguro de lo que me decían. Cuando llegué a esa segunda cita, el médico me hizo sentar y comenzó a llenar mi historial. Él no sabía que yo ya había visitado a otro especialista ni tampoco a qué me dedicaba. Al preguntarme cuál era mi profesión o trabajo, le respondí que era músico. “Ah, ¿y qué instrumento tocas?”, me preguntó muy amablemente. Le respondí: “Toco la guitarra, pero en realidad lo que yo hago es cantar”. Entonces me miró un poco preocupado y me preguntó que si mi vida se sostenía de esa profesión. Inicialmente no supe cómo responderle, ya que lo primero que vino a la mente fue que mi sustento siempre había sido mi Señor. Igual, después de unos segundos, le respondí que sí. Aquel doctor se puso un poco más tenso y, mirándome a los ojos, me dijo que lo que yo tenía en mis cuerdas vocales era un tumor que me impediría volver a cantar. No lo podía creer, no sabía qué pensar ni qué hacer. Quedé como una ´momia´. Después le pregunté qué debía hacer. Me dijo que requeriría una operación, pero que no estaba seguro de que mi voz llegara a recuperarse al ciento por ciento. En otras palabras, tenía que dedicarme a otra cosa que no fuera cantar. </em></p>
<p><em>Programamos la operación para un mes después. Me recomendó además que no hablara demasiado y que cancelara toda invitación donde tuviera que cantar. Cuando salí de aquel consultorio, no pude contener los deseos de llorar. Una vez más mis lágrimas comenzaron a ser protagonistas en mi vida, y no por algo que me llenara de alegría. Miles de preguntas pasaron por mi mente y sensaciones por mi corazón. El enemigo comenzó a bombardear mi mente y me hizo creer que me había equivocado al pensar que este era mi llamado. Me hizo pensar que Dios me había dejado, que me había botado y que no cumpliría sus promesas en mi. Realmente me sentía muy confundido; no sabía qué hacer. Cuando llegué a casa, me senté para tratar de analizar lo que me pasaba. Después de estar callado unas buenas horas, hice la siguiente declaración: “Dios, quiero que sepas que siempre encontrarás en mi corazón una canción de amor para ti. Que aunque me falte la voz o alguna parte de mi cuerpo, mi alma y mi espíritu nunca se cansarán de declarar que Jesús es el Señor de la Creación”. Recuerdo aquella oración como si fuera hoy.</em></p>
<p><em>Cuando terminé de orar, supe que Dios tenía el control de todo y traté de no preocuparme. Sin embargo, al pasar los días y no ver lo que esperaba, de inmediato la tensión empezó a crecer. Después de eso, toda mi familia se enteró. Esperaba por un milagro en mis cuerdas vocales, pero comencé a desfallecer al ver que no llegaba. En las noches no podía parar de llorar ni de pedirle a Dios que me sanara. Le rogaba que me ayudara a pasar esta nueva prueba, pero, como en ocasiones anteriores, su silencio se hizo presente. En una de esas noches tomé un papel y un lápiz para plasmar mi dolor y, por qué no, mi queja hacia él. Jamás lo podré olvidar porque esto que sigue fue lo que escribí: </em></p>
<p><em><strong>“El taller del Maestro” </strong></em>(<strong><a href="javascript:player('/audio/pagina73.html');">escúchela aquí</a></strong>).</p>
<p><em>¡Ay, cómo me duele estar despierto y no poder cantar!</em><br />
<em>¿Cómo expresarte sin palabras que me muero si no estás?</em><br />
<em>¿Que el tiempo pasa y todo cambia? Hoy lloro de soledad.</em><br />
<em>¿Que el sueño que llevo en el alma de repente ya no está?</em><br />
<em>¿Que la sonrisa se ha marchado? Mis lágrimas caerán.</em></p>
<p><em>Al taller del Maestro vengo, pues él me curará.</em><br />
<em>Me tomará entre sus brazos y cada herida sanará.</em><br />
<em>Las herramientas del Maestro, mi alma él remendará.</em><br />
<em>Martillo en mano y mucho fuego; aunque me duela ayudará </em><br />
<em>a conocerlo y a entenderlo, a saber que nada merezco.</em><br />
<em>Amar es más que un pretexto; es una entrega, es un negar.</em><br />
<em>Más que aquel sentimiento es la decisión de amar.</em></p>
<p><em>Al taller del Maestro vengo.</em><br />
<em>Allí el sol se pondrá. Carpintero, mi alma aquí está.</em><br />
<em>No importa el tiempo que allí he de estar.</em><br />
<em>Aunque me duela, eso me ayudará.</em><br />
<em>Aquí estoy Carpintero. Al taller del Maestro.</em></p>
<p><em>Ay de aquellos días que hizo frío, el sol no apareció.</em><br />
<em>Cuando el talento no lo es todo, y el silencio vale más </em><br />
<em>que mil palabras sin sentido y una vida que morirá.</em><br />
<em>Si tú no estás aquí conmigo, de qué sirve mi cantar.</em><br />
<em>Para qué la fama y las estrellas, si el Maestro allí no está.</em><br />
<em>Para qué decirte que te amo, si contigo no quiero estar.</em></p>
<p><em>Cando terminé, no puede evitar llorar de nuevo. Aunque fui yo el que había escrito esas palabras, sentía que él me hablaba a través de las mismas. Comencé a pedirle perdón a Jesús porque mi prioridad había cambiado sin darme cuenta. Entendí que más que los logros que pudiera obtener en esta tierra lo que necesitaba era su presencia en mi vida. sin embargo, luego algo cambió. Realmente ya no me importaba si sanaría o no sino conocerlo más y más. Creo que aquella noche entendí mayormente lo que es poder amar a Dios con más que una canción, una loca emoción o una simple y vana religión. Esto que sucedía y lo que me había pasado en años anteriores estaba formando mi carácter para entender que amar a Dios es más que un pretexto, realmente es una entrega y morir absoluto. Que si cada uno de nosotros no morimos a nuestro egoísmo, él no podrá hacerse vida en nosotros; pasaremos preguntándonos por qué es que Dios no nos responde. En esos momentos es cuando el diablo nos puede susurrar con otra cuestión: “Si Dios te ama, ¿por qué…?” y otras preguntas relacionadas a esa.</em></p>
<p><em>Después de esa noche, mi relación con Jesús pasaría a un nivel diferente, una nueva etapa donde comenzaría a experimentar una vida sobrenatural que él desea para cada uno de nosotros. En ese nuevo momento, paso a paso, minuto a minuto, dolor tras dolor, aprendí a depender de Jesús y a agradecerle sus procesos en mi vida. Finalmente comprendí lo que es tener a Dios como Rey y no solamente como Ayudador; como Señor y no solamente como Salvador. Pero también comprendí que hay momentos en que es muy difícil entender lo que él hace en nosotros…</em></p>
<p><em>En medio de aquel largo mes de espera para la intervención quirúrgica tomé la decisión de no operarme y comenzar a vivir en su promesa de sanidad para mi vida. Y algo importante: no digo que esto sea lo que deben hacer todos, pero tuve la convicción de que era lo que yo debía hacer. Un día antes de aquella operación fui a visitar al especialista que me operaría. Cuando me vio, recordó rápidamente quién era y me preguntó si estaba listo para la intervención. Le contesté que me sentía bien,  que no quería que me operaran. Le conté sobre mi creencia en Dios y le aseguré que él me había sanado. Aquel doctor me miró como pensando que no solo tenía afectadas mis cuerdas vocales sino también la cabeza. Me propuso examinarme una vez más para estar seguro si seguía o no el tumor ahí. Me pareció lo más lógico de parte de él. Me observaron detalladamente alrededor de cuatro personas aquella tarde. Uno a uno fueron pasando sin poder encontrar aquel tumor. Mi especialista fuel el último en hacerlo. Después de revisarme, no tuvo la menor duda de que el tumor había desaparecido. Incluso estaba impactado de ver lo bien que estaban mis cuerdas vocales, pues su color era muy normal. Pero yo la verdad no me impresioné mucho. Estaba más que seguro de la sanidad que había operado el poderoso y fiel Dios en mi vida. El doctor me dijo que esa era la segunda vez que veía algo así y que realmente tenia que ser un milagro. Sí, era un milagro, era el cumplimiento de las muchas promesas que Dios tiene para nosotros” </em>(1).</p>
<p>¡Qué testimoniazo! ¿No le parece? No solo porque nos habla del Dios tan poderoso al que servimos, sino también de cómo hay canciones que nos acompañan en ciertos episodios de nuestra vida y que pueden convertirse en testigos según lo enseña Deuteronomio 31:19. El caso particular de la canción: <em>“Taller del Maestro”</em> no solo le recuerda a Alex Campos ese momento tan crítico que experimentó y de la gran sanidad que Dios obró en su vida, sino también nos testifica a nosotros de que Dios se vale de ciertas circunstancias para obrar en nosotros y glorificarse.</p>
<p>Pienso que esa es una de las razones por las cuales Dios nos anima a componer, porque las canciones pueden testificar a otros de las cosas maravillosas que él nos ha ministrado o que nos han acontecido. En este sentido, pienso que el Señor nos llama a engendrar testigos que hagan oír su voz en medio de esta generación y hablen a otros de las cosas grandes que Dios está hablando y haciendo en nuestra vida o la de otros.</p>
<p><strong><a href="http://www.laaventuradecomponer.com/?p=545">Continúa&#8230;</a></strong></p>
<p><strong>PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: </strong><em>¿Alguna vez había pensado en una canción como un ´testigo´ según lo enseña Deuteronomio 31:19? ¿Qué experiencia personal de composición podría relatarnos donde una canción se convirtió en un testigo para usted?</em></p>
<p><strong>Notas: </strong></p>
<p>(1) Campos, Alex, <em>Del llanto a la sonrisa, </em>Editorial Vida-Especialidades Juveniles, Florida, EE.UU., 2008. Págs. 111-119.</p>
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		<title>La primera canción (Segunda parte)</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Dec 2008 15:37:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noel Navas</dc:creator>
				<category><![CDATA[La primera canción]]></category>

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		<description><![CDATA[Lecciones prácticas de la primera canción de la Biblia. La vez pasada extraje un principio bíblico de composición basado en los últimos capítulos de Deuteronomio donde la Escritura claramente nos dice que Dios inspiró a Moisés para componer. Hablamos de que efectivamente es bíblica la afirmación de que Dios da canciones y que él es el principal interesado en el ministerio de la composición. En esta oportunidad extraeré un principio más de esa Primera canción que el Señor inspiró. Segundo: Dios es el principal... <a href="http://www.laaventuradecomponer.com/la-primera-cancion/la-primera-cancion-segunda-parte/"> Leer más... </a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-453" title="clip_image0021" src="http://www.laaventuradecomponer.com/wp-content/uploads/2008/12/clip_image0021.jpg" alt="" hspace="5" vspace="5" width="133" height="168" align="left" /><strong><em>Lecciones prácticas de la primera canción de la Biblia.</em></strong></p>
<p>La vez pasada extraje un principio bíblico de composición basado en los últimos capítulos de Deuteronomio donde la Escritura claramente nos dice que Dios inspiró a Moisés para componer. Hablamos de que efectivamente es bíblica la afirmación de que Dios da canciones y que él es el principal interesado en el ministerio de la composición. En esta oportunidad extraeré un principio más de esa <em>Primera canción </em>que el Señor inspiró.</p>
<p><span id="more-473"></span></p>
<p><strong>Segundo: Dios es el principal interesado en que enseñemos a otros nuestras canciones.</strong></p>
<p>El texto de Deuteronomio que leímos en la entrada anterior no solo dice que Dios le ordenó a Moisés que escribiera una canción, sino también: “<em>Enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en la boca de ellos…” </em>(Deuteronomio 31:19). Es decir, Dios no lo instó a componer con el fin de que se deleitara solitariamente con su canción, sino a que la mostrara al pueblo para ministrarles. Una canción en la mente de alguien sólo impacta a una persona, pero puesta en la boca de otros impacta a muchos más. Jesús dijo: <em>“No se enciende una luz para ponerla debajo de almud [´vasija´], sino sobre un candelero y así alumbra a todos los que están en casa”</em> (Mateo 5:15). Las canciones se escriben para mostrarlas a la gente, no para esconderlas en una gaveta. Si se hace esto se trunca su posible trascendencia en la vida de muchos.</p>
<p>Cuando hablo de mostrar nuestras canciones no me refiero a que todas ellas tienen como destino final ser cantadas en una congregación o grabadas en un Cd. ¡Ojalá que sí! Pero no siempre sucede eso. A lo que me estoy refiriendo es a que mucho de lo que escribimos se puede cantar en privado a gente específica, y por qué no, en reuniones de grupos pequeños. Si somos obedientes a este llamado de enseñarlas a más personas Dios puede catapultar esa canción a niveles que nunca nos hemos imaginado. Pero debemos ser fieles en lo poco antes de esperar que miles las canten.</p>
<p>Mire, cuando el Señor le habla y le inspira para componer no lo hace para que se apropie del mensaje y se lo guarde solo para usted. Él se lo da, en forma de palabras y melodías, para que también ministre a otros. En mi caso personal he escrito canciones, muchas canciones, que únicamente he mostrado a amigos míos. Nadie más las ha escuchado. Tengo una canción muy especial que se llama: <em>“Déjame enamorarme de ti”, </em>cuyo coro dice: <em>“Que mi corazón con toda su fuerza te ame a ti Jesús/Que mi alma con sus sentimientos te ame a ti Jesús/Que mi mente no escatime el tiempo al pensar en ti Señor/Déjame enamorarme de ti”. </em>La canción tiene dos estrofas, una melodía y un arreglo musical que a mi modo de ver son intensos. La canción en sí habla de amar al Señor con todo el corazón, con toda la mente y con todas las fuerzas.</p>
<p>Bueno, cuando recién la escribí se la mostré a un amigo en la sala de mi casa. Se la canté y le relaté cómo es que decidí escribirla, cuando terminé de mostrársela suspirando me dijo: <em>“¡Wow! ¡Dios me acaba de hablar Noel!”. </em>Como esta pequeña anécdota podría contarle algunas más y en la mayoría de los casos la reacción ha sido la misma: <em>“¡Cómo me ha bendecido tu canción Noel!”. </em>Por eso le digo: si por alguna razón usted o yo no tenemos la oportunidad de que nuestras canciones sean cantadas en público, mostrémoselas a una persona más, por lo menos para comenzar. Si lo hacemos muy probablemente le ministrará y le ayudará en su vida cristiana como he visto que sucede cuando muestro a otros algunas de las mías.</p>
<p>Ahora bien, el hecho de que mostremos una canción a una sola persona no significa que no podamos mostrarla a más gente, digamos: en grupos pequeños o en la reunión de la iglesia. No, estoy hablando que enseñemos nuestras canciones en todos los frentes posibles pero con paciencia. Es más, si se anima, ¿por qué no dársela a un cantante o enviarla a una disquera para ver la posibilidad de que se grabe? Sé que lograrlo es difícil, pero cuando algo es de Dios, ¡es de Dios! Hay ocasiones en que el Señor tiene cosas que decirle a la iglesia, y esos mensajes, como en el caso de la canción de Moisés, se transmiten por medio de cánticos. Dios sabe el potencial que tiene una canción y por eso inspira a sus siervos, los compositores, a que plasmen sus palabras en melodías para poder hablar a su pueblo. ¡Quién no recuerda la famosa canción de Marcos Witt <em>“Renuévame”</em>! ¿Sabe cómo nació esa canción? ¡Mientras Marcos se bañaba! Luego la cantó en un retiro de jóvenes y lo demás es historia. En cuestión de semanas dio la vuelta al mundo. ¿Por qué? Porque seguramente Dios quería traer renovación a la vida de la iglesia y puso en la boca de Marcos esa <em>´oración cantada´</em> que millones de personas en el mundo cantaron para que la voluntad de Dios fuera hecha en la Tierra. Como el caso <em>“Renuévame” </em>podríamos citar decenas de ejemplos más donde Dios puso, y sigue poniendo, a cantar a su iglesia canciones específicas para poder ejecutar su voluntad en la vida de los hombres.</p>
<p><em>“¿Qué pasa si las canciones que envío a un cantante o una disquera no se graban?”</em> Nada. Usted lo intentó y obedeció al Señor de mostrárselas a otros<em>. “¿Qué pasa si se las muestro a mi líder del grupo de oración o de estudio bíblico, o al líder del ministerio de alabanza y no la toman en cuenta?”</em> Una vez más: Nada. Usted obedeció a su Señor que le dijo: <em>“Ve y muestra las canciones que te he dado”. </em>Su deber es enseñar a otros sus canciones y dejar los resultados a Dios. Si al intentar mostrarlas nadie las adopta para cantarlas en público, no se desanime. Dios a su tiempo abrirá las puertas para que su canción sea conocida. Siga tocando puertas y si aún así no se abren, no desfallezca. Su deber como compositor es componer independientemente de que sus canciones se canten en una congregación o se graben en un Cd. Vamos, insista pacientemente y a su tiempo las condiciones se darán para que su canción sea conocida en las esferas que Dios ha destinado que sea conocida. Y cuando eso suceda, ¡prepárese!, es cuestión de tiempo para comenzar a oír los testimonios de personas que a causa de una canción suya decidieron recibir a Cristo, reconciliarse con él o tomaron nuevas fuerzas en la vida cristiana.</p>
<p><strong><a href="http://www.laaventuradecomponer.com/?p=498">Continúa&#8230;</a></strong></p>
<p><strong>PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: </strong><em>¿Por qué cree que es importante enseñar a otros nuestras canciones? ¿Cree que es correcto guardarlas para uno mismo y nunca mostrarlas? </em></p>
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