No solo yo era el payaso. La otra vez fui a la compañía que me brinda el servicio de telefonía y les pedí me habilitaran el acceso a Internet desde mi teléfono celular. A las semanas de disfrutar de mi nuevo servicio mi Sony Ericsson W580i sonó. Qué va, esta vez no sonó, ¡vibró! “¿Ajá?” dije yo. “¡Hey! ¡Oye! Este servicio Internet está genial, ¿por qué no lo habías habilitado antes?” preguntó entusiasmado. “Porque no tenía plata hasta ahorita”. “Es… Leer más…
Mi celular siguió hablando… Después de mi última conversación con mi Sony Ericsson W580i no volví a escuchar esa voz robótica masculina agradable, ¡ni la banda sonora de Psicosis! Algunas noches cuando apagaba la luz para acostarme tomaba mi celular y le decía: “¡Hey, hey! ¿Estás allí?” Lo agitaba y me lo ponía al oído: “Aló, aló…” Pero no había respuesta. Hasta que un día luego de meter varios discos de música a su memoria se rompió el silencio. Fue… Leer más…
Y mi celular habló… El otro día estaba escribiendo una canción en mi piano Korg de cinco octavas y de repente, mi celular Sony Ericsson W580i sonó. Como lo había puesto sobre el piano lo levanté y vi que la pantalla decía: Desconocido. “¡Uy!” dije yo, “¿Quién me llamará?” Deslicé el slider (valga la redundancia) y contesté: “¿Aló?” “Sí, ¿aló?” respondió una voz robótica masculina bien agradable. “Sí, ¿quién habla?” contesté. “¡Hey… Noel! ¡Soy yo! Tu Sony Ericsson W580i con… Leer más…
Aventuras con mi celular. Si mi Sony Ericsson W580i hablara estoy más que seguro que lo primero que me diría sería: “¡Oye! ¿Por qué me dejaste caer al piso aquella primera vez que me pusiste sobre el piano?” Resulta que tengo un piano Korg de cinco octavas a la par de mi cama. Piano con el cual compongo. Es allí donde suelo poner el teléfono por las noches para recargarse mientras duermo. El asunto es que unos días después de… Leer más…