¿Cobrar o no cobrar? (Cuarta parte)

¿Cobrar o no cobrar? (Cuarta parte)

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El tema de la voluntad de Dios.

Como parte del equipo que se encarga de organizar uno de los congresos de alabanza de mayor afluencia en El Salvador, el Congreso Integral, tengo la oportunidad de accesar a información privilegiada en cuanto a la invitación de los salmistas. Por eso, a Alex Navas y a mí nos impresionó la forma como Mike Herron, que en su momento fue mentor de Marcos Witt, abordó el tema de la ofrenda para su visita en Mayo de 2011. Cuando Alex le preguntó sobre el tema de sus honorarios, Mike le respondió en un email: “Sean lo más generosos que puedan ser sin que eso perjudique su presupuesto”.

¡Uau! Ambos estábamos sorprendidos y Alex, como cabeza del evento, le dio una ofrenda sumamente generosa por su actitud y por lo especial que fueron sus participaciones.

¿No cree usted que eso es mejor que decir: “Si no me das 2,500 dólares… ¡No voy!”?

No es malo que el predicador o el cantante reciba dinero en concepto de ofrenda y honorarios por sus participaciones en un evento. Es totalmente legítimo que lo reciba porque el Señor dijo que “el obrero es digno de su salario” y porque culturalmente la iglesia evangélica ha honrado de esa manera a quienes ministran desde el altar.

Lea detenidamente las siguientes palabras del apóstol Pablo:

Primeramente doy gracias a mi Dios, mediante Jesucristo,
por todos vosotros, porque vuestra fe se divulga por todo
el mundo.
Dios, a quien sirvo en mi espíritu anunciando el
evangelio de su Hijo, me es testigo de que sin cesar hago
mención de vosotros siempre en mis oraciones,
rogando
que de alguna manera, si es la voluntad de Dios, tenga
al fin un próspero viaje para ir a vosotros,
porque deseo
veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de
que seáis fortalecidos;
esto es, para ser mutuamente
confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí.
Romanos 1:8-12.

Fíjese, la motivación del apóstol de viajar era un ardiente deseo de estar con sus hermanos y compartir “algún don espiritual”. Es decir, serles de bendición a todos ellos. Pero ojo, él menciona un detalle sumamente interesante con respecto a su viaje: “La voluntad de Dios”. ¿Lo notó?

¿Era la voluntad de Dios que Pablo viajara a Roma? ¿Era el momento de estar con los hermanos y ministrarles? Aparentemente no, ya que el contexto de Romanos uno nos dice que había tenido estorbos para conseguir dicho objetivo.

Mi pregunta para quienes establecen una tarifa mínima para ir a ministrar a las iglesias o a algún país, es: ¿Qué tal si es la voluntad de Dios que vayan a compartir sus dones espirituales a cierto lugar? ¿Qué tal si está dentro de los planes de Dios que vayan a bendecir a los hermanos de una ciudad? ¿Irían?

¿Sabe qué pasaría con algunos ministerios itinerantes? Que es muy probable que no vayan a pesar de que fuera la voluntad de Dios. ¿Sabe por qué? Porque han condicionado su obediencia a si les dan o no cierta cantidad de dinero. “Si me dan tanto voy, sino… ¡Olvídalo!”

El problema de establecer una cuota mínima es que tendrían problemas para obedecer al Señor debido a que si él les indicara ir, no discernirían su guianza producto del paradigma de la ofrenda mínima. Es decir, su obediencia se vería frenada por su filosofía de ministerio.

Ojo: Yo no estoy diciendo que el predicador o el cantante deba ir de gratis. Aunque pensándolo bien… Y si el Espíritu Santo les indicara que lo hicieran, ¿irían gratis? ¿Ah? Quién les hizo el llamado al ministerio es el mismo que les proveerá, ¿no es cierto? ¿No es eso a lo que un momento le llamábamos “Vivir por fe”? ¿En dónde nos extraviamos del camino?

Mi punto es que el Señor debe ser el dueño de nuestra agenda y que debemos poner en oración toda invitación. ¿Por qué? Porque así como hay lugares que Dios quiere que usted vaya a ministrar, habrá lugares que no. ¿No dijo Pablo: “Si es la voluntad de Dios, tenga un próspero viaje para ir a vosotros”? Por lo tanto, la voluntad de Dios es la que debe regirnos y no cuánto dinero nos darán.

Mire, unos primos míos son pastores en Guatemala y por años han sido amigos del cantante Oscar Medina. Aunque actualmente él no es muy conocido, pues por la década de los 80´s y 90´s era muy popular. En ese entonces mis primos tenían una iglesia de unas cien personas y Oscar Medina se comprometió a ir a cantar el domingo a la congregación.

Un día antes, me cuentan mis primos, Oscar recibió una llamada de una de las mega iglesias que hay en Guatemala. Más de cinco mil miembros en aquel entonces. Lo estaban invitando a cantar el domingo a la misma hora que él tenía que estar en el culto con mis primos. Oscar les dijo que no podía, que tenía otro compromiso. Esta mega iglesia tenía tantos deseos de que él estuviera con ellos que le prometieron una ofrenda de miles de dólares para que los acompañara. ¿Sabe qué hizo Oscar Medina? Les agradeció el gesto pero les dijo que tenía que honrar su palabra de estar en la iglesia de mis primos.

¿Sabe cómo se llama eso? Se llama tener las motivaciones correctas y no dejarse tentar por el dinero para ministrar o no en un lugar. Le aseguro que algunos cantantes de hoy hubieran hecho hasta lo imposible por cancelar su compromiso con la iglesita de mis primos con tal de ir a la mega iglesia y recibir semejante suma de dinero.

¿Qué hubiera hecho usted? ¿Qué hubiera hecho yo? No nos engañemos, ¡se nos hubiera acelerado el corazón! Je.

Alguien me dirá: “Noel, lo que pasa es que vos no estás a tiempo completo en la música, tenés un trabajo que te permite tener tus ingresos; sin embargo, quienes están de lleno en la música deben cobrar para llevar sustento a sus casas”.

Muy buen punto.

Yo no estoy en contra de que alguien reciba dinero por ir a ministrar a algún lugar. Lo que no me parece es que se exija cierta cantidad y se condicione el servicio al Señor a una tarifa rígida. Es decir, el problema estriba en la actitud y la intransigencia. No tanto en que se acuerde una cantidad. ¿Me doy a entender?

Por ejemplo, en lugar de ser inflexible y exigir un pago mínimo, ¿qué tal si buscáramos acordar con quienes nos invitan algo como lo que Mike Herron más o menos bosquejó? Imaginemos la siguiente conversación entre el organizador de un evento y un cantante más o menos conocido:

Hola Hermano Fulano, gracias por recibir nuestra llamada. Estamos muy interesados en que nos acompañe en el evento de nuestra iglesia. ¿Cree que podría?

Sí, claro. ¿Qué fecha será? Responde el cantante.

Tales días y a tales horas.

–¡Ah ok! Me parece bien. ¿Por qué no me da unos días para orar al respecto y tomar una decisión?

–Claro que sí Hermano Fulano. De paso, aprovecho para preguntarle sobre el tema de la ofrenda. Sabemos que debemos honrar sus servicios y por eso quisiéramos saber cuánto tenemos que darle y así evaluar si el monto se acopla a nuestro presupuesto?

Sí, claro. Después de pagar mi boleto aéreo, mi hospedaje y alimentación, por esa cantidad de días suelen ofrendarme 1,500 dólares.

¡Uau Hermano Fulano! Francamente eso se pasa de nuestro presupuesto. Pero si usted aceptara, con mucho esfuerzo podríamos ofrendarle 1,000 dólares. ¿Estaría dispuesto a venir a pesar que le demos eso?

¡Claro que sí Hermano! Yo estoy para servirle. Pero como le dije al principio, permítame orar al respecto, sigamos en contacto y cuando yo haya tomado una decisión podemos ultimar los detalles para hacer efectiva mi visita en las fechas que me mencionó.

Manejarse de ese modo suena más agradable que establecer un cantidad inamovible y decir: “Si usted no me da 1,500 dólares… ¡Olvídese de que yo vaya!”

El ejemplo anterior se aplica tanto a si usted espera que le den 100, 1,000 o 10,000 dólares de ofrenda. El tema aquí es ser flexible, buscar la voluntad de Dios sobre la visita a dicho lugar y ceder en cuanto a la ofrenda que se le dará. El punto central es la voluntad de Dios y no los dólares que le pongan sobre la mesa.

Continúa…

6 Comentarios

  1. Estoy motivado por segur leyendo…. Bendiciones hermano…

  2. Creo que la postura de Mike Herron es la mejor. Si me dan mucho, bien. Si me dan mas o menos, bien. Si me dan menos que más, bien. Y si no me dan….bien también.

    Una pregunta importante es: En qué momento dejó de ser ministerio, donde si me dan ofrenda ok y si no, ok también, a poner tarifa?

    Mientras disertaba con un amigo al respecto surgió esto:
    Supongamos que alguien que empieza siendo ministro, creyendo que Dios lo llamó al ministerio y por ello mismo Dios lo usa y se hace una persona conocida (o famosa) tiene que dedicarse al “ministerio” a tiempo completo. Pero antes de ello todo era “por fe”.
    Por qué ahora que es a tiempo completo deja de serlo? Fue Dios quien lo llamó a tiempo completo? Si fue Dios, el lo sostendrá y proveerá para sus necesidades, pero poner precio al “ministerio” creo es un grave error.

  3. Gracias Noel! muy bueno, y tus puntos de vista con el respaldo de la palabra mucho mejor.

  4. Muy buen tema y principalmente la postura imparcial que ha tomado Noel. Creo q la pregunta q todo cantante o musico crsitiano debe hacerse frente al espejo es “cual es mi motivación al ir a ministrar?” Pero, tampoco los organizadores de los eventos e iglesias deben lucrarse a costillas de ellos, si no mas bien compartir la bendicion economica q Dios trae a travez de ambos al pueblo de Dios. Cual es la MOTIVACION de ambos lados?

  5. Que admirable el hno. Oscar Medina! digno de imitar!

  6. Buenísimo el ejemplo que usted da, para ambas partes….. antes de tomar un compromiso.

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