¿Cobrar o no cobrar? (Doceava parte)

¿Cobrar o no cobrar? (Doceava parte)

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Aquí está “La una más”…

Hasta el momento he respondido trece preguntas que suelen surgir ante un tema tan candente como este. Me confieso amateur en el tema; sin embargo, mi deseo al compartir mis opiniones es contribuir al debate sobre los ministros itinerantes y sus ganancias. Estoy seguro que muchos de ustedes no han estado de acuerdo con mis planteamientos y respeto eso. Aun así, como dije en la “Primera parte” de este vuelo que empezó hace varias semanas, le invito a que use estos artículos para evaluar su propia filosofía ministerial con respecto al dinero y continuar este debate con otros amigos cantantes y músicos, y juntos definan una postura propia. A continuación la última pregunta que suele surgir cuando se toca un tema como este. ¡Señoras y señores! Les habla su capitán, ¡gracias por haber volado con LADC! ¡Feliz aterrizaje!

14. ¿Realmente los ministros que cobran se están aprovechando del evangelio?

Esta pregunta la he venido respondiendo a lo largo del vuelo. Supongo que usted ya dedujo mi respuesta. Sin embargo, como resumen a todo el trayecto permítame decir lo siguiente con respecto al tema de si los ministros itinerantes se están aprovechando o no del evangelio.

QUÉ NO ES APROVECHARSE

Aprovecharse del evangelio no es salir en una portada ni firmar autógrafos

Salir en las portadas de las revistas o de los discos no tiene nada de malo si se hace con la  intención correcta. Si usted no lo sabe, la mayoría de personas que compramos estos productos queremos conocer visualmente quién es la persona de la que se habla o que interpreta las canciones.

Basado en esa curiosidad natural, los mercadólogos recomiendan que en un disco o una revista posea un rostro humano como manera de identificarse con el consumidor. Ojo, si quien sale en las portadas lo hace porque tiene un concepto muy elevado de sí mismo o porque adora su propia imagen, más que aprovecharse del evangelio sería alguien que le hace falta conocer su verdadera identidad en Cristo. Y eso le compete a Dios y a él repararlo, no a nosotros.

Sobre dar autógrafos… Mire, la mayoría de cantantes a quienes les he preguntado se sintieron sumamente incómodos cuando al principio se los pedían. Si por ellos fuera nunca hubieran firmado una Biblia, un disco o un libro; sin embargo, esta práctica la provocaron los miles de cristianos admiradores de los ministros. Entonces, ante la gran ola de peticiones, ¿qué debían hacer ellos? ¿Negarse a firmar? Tal vez, pero no lo hicieron para no ser descorteces ni maleducados con la gente.

¿Sabe qué hacen algunos cantantes? Acompañan su firma con una frase de aliento o un texto bíblico como forma de motivar a los hermanos. Repito: Si por ellos fuera, no lo hicieran. Pero hoy en día es tantísima la gente que pide este tipo de cosas que no acceder se considera una descortesía. Imagínese, ¡hasta a mí me los piden! ¿A caso la gente ha enloquecido? Je.

Aprovecharse del evangelio no es promover los materiales

Cuando un predicador o un ministro promueve sus libros o su música desde la plataforma no es aprovecharse del evangelio. Muchas veces los pastores u organizadores que los invitan les piden que promuevan ellos mismos sus recursos o también pasa que quienes lo invitan se les olvida decirle a la gente que estos materiales están disponibles en una mesa a la salida del lugar. Los ministros acceden a hacer esto porque recuerde, parte de su sustento proviene de la venta de sus productos y no solo de las ofrendas. Aunque reconozco que hay predicadores o cantantes que se extralimitan al promover sus materiales y parecen más vendedores que otra cosa, eso no significa necesariamente que se quieran aprovechar del evangelio. Simplemente se han olvidado de la sobriedad y la prudencia.

Aprovecharse del evangelio no es solicitar una ofrenda

Como he intentado explicar a lo largo de esta serie, el ministro debería basar la ofrenda sugerida en su presupuesto familiar y una sana expectativa de ingresos. Cuando el cantante o predicador itinerante recibe una invitación a un evento gratuito debe poner en oración esta invitación y discernir la voluntad de Dios sobre su participación en dicha actividad. Por lo tanto, basado en su presupuesto, la guía de Dios y la gratuidad del evento, debe llegar a un acuerdo con respecto a sus honorarios. En este sentido, quienes tienen una forma de proceder correcta sobre este tema no deberían ser catalogados como mercaderes del evangelio.

Aprovecharse del evangelio no es cobrar en ciertos eventos

Una vez más, como expliqué en la entrada anterior, es justo que un ministro cobre cierta cantidad si el evento será cobrado. Y por supuesto, sus honorarios deberán ser proporcionales al costo por entrada y a la cantidad de gente que asistirá. Por lo general, quienes juzgan de pecaminoso este proceder olvidan que impartir conferencias o brindar un concierto son oficios legítimos que ameritan remuneración. El hecho de que un cristiano se mueva en estos ámbitos no significa que lo deba hacer gratis. Principalmente si el evento será cobrado. Si alguien quiere servir gratis, ¡genial! Pero si no, Jesús dijo: “El obrero es digno de su salario”.

Aprovecharse del evangelio no es participar en ceremonias premiadas

Las dos principales ceremonias de premios en la industria cristiana son los Dove Awards y los Premios Arpa. En el primero hay una categoría para las producciones en español y la segunda es enteramente en nuestro idioma. ¿Tiene algo de malo inscribir las producciones para intentar ganar un premio? No si la intención es buscar sobriamente el reconocimiento de la industria.

Si fuera malo entonces también sería malo que cristianos participen en competiciones como los Juegos Olímpicos y hasta en la Copa Mundial de Fútbol. Ambas son eventos premiados que buscan sacar lo mejor de las delegaciones participantes. Aunque los Dove y los Arpa no son los Juegos Olímpicos ni la Copa Mundial, lo que quiero decir es que hay eventos que buscan premiar la excelencia de quienes están involucrados en el ministerio de la música. Nada más. Si hay otras intenciones no las conozco y no me corresponde juzgarlas. ¡Eso sí! Quienes participen de ceremonias como estas deben cuidar sus corazones para no hacerlo por rivalidad o por vanidad; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Filipenses 2:3).

QUÉ SÍ ES APROVECHARSE

Con relación a qué sí es aprovecharse del evangelio permítame decir lo siguiente:

Aprovecharse del evangelio es servir sólo por dinero

Jesús dijo: Ninguno puede servir a dos señores. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24). Por lo tanto, cuando un ministro, llámese predicador o cantante, tiene sus ojos puestos únicamente en la recompensa económica que obtendrá producto de un evento y no la voluntad de Dios sobre si debe o no debe asistir, entonces se ha desenfocado. Los ejemplos bíblicos del profeta Balaam (Números 22-24), el siervo del profeta Eliseo: Giezi (2 Reyes 5) y los mercaderes que el Señor Jesucristo expulsó del templo de Jerusalén (Mateo 21), son casos verídicos del desagrado de Dios por quienes quieren lucrarse financieramente a costas de su nombre. Como he dicho antes: Aunque ser remunerados económicamente por nuestros servicios es totalmente legítimo, el ministro debe guardar su corazón de no hacer lo que hace por puro interés monetario.

Aprovecharse del evangelio es no preocuparse por las personas

El apóstol Pablo dijo:

Ahora, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y
no os seré una carga, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros,
pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres
para los hijos.
Y yo, con el mayor placer, gastaré lo mío, y aun yo
mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque
amándoos más, sea amado menos.
2 Corintios 12:14-15.

¿Notó las expresiones: “No busco lo vuestro” y “Por amor de vuestras almas”?

Más claro no puede estar. El verdadero ministro del evangelio, sea cantante o predicador, deben sentir un genuino interés por el bienestar y la edificación de las personas. Si alguien únicamente participa por interés financiero, entonces ha perdido la visión y se está aprovechando de los dones que Dios le dio para su egoísta deseo personal.

Aprovecharse del evangelio es abusar de quienes lo invitan

La obligación de una iglesia u organizador de eventos es honrar su palabra de darle al invitado la ofrenda o pago acordado, claro, además de pagar su boleto de viaje,  alimentación y hospedaje. Si hay más cosas que acordaron también hay que cumplirlas. Sin embargo, que el predicador o cantante abuse del anfitrión exigiéndole que pague la ropa que mandó a lavar y planchar en el hotel, las comidas y bebidas extras que ordenó a la habitación y hasta las llamadas internacionales que realizó, sin haberse acordado eso, es un abuso. Lamentablemente hay muchos ministros que cuando están en un país exigen más de lo acordado y hasta acusan al organizador de ser un mal anfitrión por no cumplir sus caprichos. Vamos, si lo invitan a algún lado, ¡no se aproveche!

Eso en cuanto a la relación cantante-organizador de eventos.

En cuanto a la relación cantante-hermanos de la iglesia o de la ciudad, tampoco se debe abusar. Hace un par de años me llamaron de un país “x” para preguntarme cómo podían contactar a un cantante. Resulta que mientras estuvo en dicho país, este cantante le pidió de favor a un hermano que lo andaba llevando que si podía prestarle 500 dólares para comprar una cámara. Le dijo que se había quedado sin dinero pero que si se lo prestaba al nomás regresar a casa se lo enviaría. Como ya se imagina, la persona accedió a usar su tarjeta de crédito para pagar por la cámara y cuando me contactaron llevaban ya dos años esperando el dinero. Para rematar, cuando contacté al pastor de ese cantante  y le pedí el número telefónico, sin yo haberle contado nada me dijo: “Aquí está el teléfono. Ahora dime: ¿A quién estafó esta vez fulano de tal?”

Lamentablemente hay ministros que no solo se están aprovechando de los organizadores, sino hasta de los hermanos de las iglesias a las que asisten. Si está leyendo esto y esto no tiene nada que ver con usted, le animo a que sea muy pero muy prudente. Si comete un pecado como este, usted mismo estará cerrando las puertas que probablemente Dios le abrió en un inicio.

Aprovecharse del evangelio es manipular a las personas

Hace poco escuché de un predicador que estuvo enseñando en una iglesia y mientras lo hacía dijo: “Hermanos, quiero contarles que el Señor se me apareció en visión. Fue una experiencia que cambió mi vida. ¿Cuántos quieren saber qué es lo que vi? ¿Quiénes quieren saber qué es lo que se me reveló? Entonces al final del servicio pasen a la mesa de atrás que todo lo que me fue revelado está en un libro allí”.

Manipulación.

No está mal que los ministros anuncien sus libros o música que estarán a la venta al final. Pero cuando lo hagan deben hacerlo sobriamente sin manipular las emociones de la gente ofreciéndoles la luna y las estrellas como producto de comprar sus materiales. Si alguien exagera su invitación a comprar o coacciona de algún modo a la gente, se está aprovechando de su posición desde el frente y buscando su propia ganancia personal. ¡Tenga mucho cuidado!

Aprovecharse del evangelio es predicar un falso evangelio

El apóstol Pablo escribió:

Por tanto, yo os declaro en el día de hoy, que estoy limpio
de la sangre de todos,
porque no he rehuido anunciaros
todo el consejo de Dios.
Por tanto, mirad por vosotros
y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto
por obispos para apacentar la iglesia del Señor, la cual él
ganó por su propia sangre,
porque yo sé que después
de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces
que no perdonarán al rebaño.
Y de entre vosotros mismos
se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para a
rrastrar tras sí discípulos.
Hechos 20:26-30.

Sorprendentemente nuestra generación está presenciando el cumplimiento de la profecía de Pablo. Hay ministros, llámense predicadores o cantantes, que con sus mensajes y canciones están predicando un evangelio que no es el evangelio. Son más conferencistas motivacionales o showman´s que otra cosa. ¡Ojo! Yo no estoy diciendo que todos, pero que los hay, ¡lo hay eh! Y andan por allí sin atreverse a predicar “todo el consejo de Dios”.

¿Qué hacen estos falsos ministros? Predican lo que le gusta escuchar a la gente sin importarles el destino de las almas que los escuchan; profetizan cuanta salud y prosperidad pueden pisoteando así la sana doctrina y de paso, la soberanía de Dios. Y algunos hasta se autoproclaman  “Ungidos” cuando eso realmente lo debería determinar la gente, no ellos.

Pablo le dijo a Timoteo

Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello,
pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen.
1 Timoteo 4.16.

Así que quienes de alguno u otro modo estamos involucrados en la música y la enseñanza, vamos, tengamos cuidado de predicar el verdadero evangelio y no otro tipo de cosas que lo único que hacen es distraer a la iglesia de aquello que sí es relevante: El evangelio de Jesucristo.

Continúa…

1 Comentario

  1. Hermano que bendicion y que grandisimo trabajo el que usted ha hecho Dios te bendiga saludos desde merida yucatan mexico en representacion de una iglesia llamada centro cristiano periferico yo soy el lider de alabanza y esto me ha ayudado bendiciones
    Si tienes oportunidad visite nuestra pagina 🙂

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