¿Cobrar o no cobrar? (Novena parte)

¿Cobrar o no cobrar? (Novena parte)

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Trece preguntas y una más.

En estos últimos artículos de la serie contestaré algunas preguntas relacionadas con el tema del dinero y los ministros itinerantes. Son preguntas que a veces me han hecho o que he visto que la gente se formula cuando de invitar a cantantes se trata. Me anticipo a decirle que lo más probable es que usted no esté de acuerdo con mis respuestas. Seguramente usted ya tiene sus propias opiniones al respecto; sin embargo, le invito a que vea las mías como lo que son: Mis respuestas. Si por alguna razón no está de acuerdo, le animo que deje sus comentarios allá abajo. Estoy abierto a escuchar otras posiciones y a reevaluar las mías. ¡Espero que usted también! Comencemos:

1. ¿Es bíblico el ministerio itinerante de los músicos y cantantes?

He escuchado a algunos decir que aunque el ministerio de música es bíblico, el hecho de que anden viajando de iglesia en iglesia o de evento en evento, no lo es. Mmm… Francamente no comprendo la base de dicha afirmación, pues si fuera así muchos oficios que no se mencionan en la Biblia y las diferentes formas de implementarse tampoco lo serían. ¿O qué? ¿Ha leído en la Biblia acerca de los visitadores médicos, enfermeras comunitarias o conferencistas internacionales? ¿Es anti bíblico que viajen de ciudad en ciudad ayudando a la gente y capacitándola?

Obvio que no.

Tengo la impresión que quienes señalan de anti bíblico que los cantantes y músicos viajen se fundamentan más en prejuicios que en un sustento escritural sólido. En este sentido, si vemos a los ministros de música como maestros de la Palabra que usan sus talentos artísticos para predicar el evangelio, no tendría que haber alguna objeción de considerarlos con toda propiedad como ministros del Señor.

Es cierto, hay cantantes y músicos que están usando sus dones para aprovecharse de la gente; pero también hay pastores y predicadores así. ¡Hasta gente de otras profesiones! Sin embargo, no son todos. Por ese pequeño porcentaje que anda desprestigiando profesiones, ocupaciones u oficios, no debemos denigrar al resto que con integridad y con mucho esfuerzo están desarrollando sus labores para la gloria de Dios y el beneficio de sus semejantes.

2. ¿Qué hago si apenas estoy comenzando en el ministerio musical?

Por lo que he visto en amigos cercanos con un genuino llamado al ministerio de la música, ellos no se dedicaron a itinerar de primas a primeras. No, lo que pasó es que cuando fueron fieles en su iglesia local, ministrando cada domingo o aun, después de grabar algún disco, las invitaciones comenzaron a llegar. Con el transcurrir del tiempo las invitaciones crecieron al punto que tuvieron que tomar la decisión de dedicarse a tiempo completo y quizá considerar la posibilidad de tener un manager. La demanda de sus servicios fue tanta que hasta entonces evaluaron la posibilidad de dejar sus profesiones o solicitar permisos especiales a sus iglesias para ausentarse periódicamente y entonces ir y bendecir al cuerpo de Cristo.

¿Cuál sería mi consejo entonces? Que tengan paciencia. Si Dios lo ha llamado, las iglesias en su país y en las naciones requerirán sus servicios poco a poco. Cuando comience a pasar eso, vamos, no exija nada. Sea que usted ministre en su iglesia local o que ya tenga una grabación profesional, si apenas está comenzado no se ponga en la posición de condicionar su ministerio. Reciba cuanta invitación surja, póngalas en oración y vaya a servir conforme el Señor le indique.

3. ¿Qué opinas que los ministerios tengan un manager?

El manager o representante es la persona que se encarga de administrar las invitaciones y acordar los honorarios del cantante o banda musical, entre otras cosas. Cuando alguien comienza en el ministerio no estoy seguro que sea necesario tener uno; sin embargo, según la afluencia de invitaciones podría requerirse.

En lo personal yo no tengo problema que alguien tenga un manager, lo que sí me preocupa de esta práctica es que los representados (cantantes, músicos, etc.) no estén conscientes de que los managers realmente son una extensión de sus vidas. ¿A qué me refiero? A que los managers verdaderamente los representan. Por lo tanto, deberían reflejar fielmente su carácter y forma de hacer ministerio.

El problema de algunos es que tienen managers ásperos, duros e intransigentes que en lugar de contribuir a la buena imagen del ministro, la deterioran. Recientemente un amigo me contó que un cantante muy famoso había dicho que no quería que “gentuza” abriera su concierto. Esa fue la expresión que usó. Mi amigo se sentía indignado porque ellos serían quienes abrirían el evento. ¿Sabe qué le dije? “Fulano, te aseguro que este cantante no está enterado del epíteto que usaron para referirse a ustedes. El problema no fue el cantante, sino su representante”.

Si va a tener un manager asegúrese que tenga un carácter como el de Cristo y que honre su filosofía de hacer ministerio. No es válida la excusa de que los managers “son los que hacen el trabajo sucio que el cantante no quiere hacer”. No, dicha persona debe tener un carácter moldeado por Cristo y reflejar fielmente la filosofía sobre el pago de los servicios que tenga su representado.

Por eso, pensando que su forma proceder es solicitar una ofrenda mínima flexible y buscar la voluntad de Dios para sus viajes, entonces asegúrese que su manager respete dicho proceder. Lamentablemente hay cantantes que ni se enteran de los atropellos que sus representantes cometen con quienes alguna vez hemos enviado invitaciones.

4. ¿Es bíblico que los eventos cristianos sean cobrados?

Todas las ocupaciones, oficios y profesiones son dignos de una remuneración. Por lo tanto, quienes se dedican a organizar eventos con cantantes cristianos merecen obtener ganancias. La crítica de los que dicen que quienes organizan eventos están usando el evangelio para enriquecerse, únicamente sería válida si realmente fuera así. Es decir, si quien organiza un evento tiene como único motor ganar dinero y nada más, y de paso, enmascara su plan bajo la fachada de querer bendecir a las personas; entonces podría entrar dentro del calificativo de mercader del evangelio.

Pero como usted y yo no conocemos el corazón de las personas, la verdad es muy difícil determinar quién sí y quién no tiene motivaciones puras. El hecho de que un evento sea caro no es suficiente elemento para juzgar a alguien de aprovechado y mercantilista. Recuerde que dedicarse a organizar eventos cristianos es una ocupación como la del que se dedica a organizar eventos con gente que no es cristiana. Es igual. La diferencia estriba en que el cristiano organizador de eventos con más razón debe regirse por una ética cristiana de trabajo en su forma de hacer negocios. En este sentido, quien tenga una visión empresarial y de bendecir a las personas, estaría obrando bien.

En un par de ocasiones he escuchado decir: “¡Pero es que no se puede poner precio a la Palabra de Dios!” Muy buen punto, pero en un evento cristiano nadie le está poniendo precio a la Palabra de Dios. Se le está poniendo precio a un evento que tiene un presupuesto que cubrir, con la intención de que sea rentable, pueda repetirse en el futuro y así seguir bendiciendo a las personas. Si fuera malo ponerle precio a la Palabra de Dios, entonces no vuelva a comprar una Biblia en su vida. ¡Y vaya que algunas son caras eh!

Otras veces he oído: “Pero si un alma perdida no tiene dinero para pagar la entrada y quiere escuchar el mensaje, ¡no podemos negarle que entre!” Otro buen punto. Sería interesante que los organizadores de eventos instruyeran a sus asistentes de que si ellos llegaran a presenciar algo así, pudieran dejarlos entrar y permitirles ser bendecidos, ¿no?

Sin embargo, los eventos cobrados no son todos los días ni cada semana. Se realizan periódicamente, quizá cada 3 ó 4 meses (hablo por mí país El Salvador). ¿Qué hace un alma perdida y sin dinero todo ese lapso de tiempo? ¿Esperar un evento cristiano para ir a escuchar la Palabra? Supongo que no. En Latinoamérica tenemos radio y televisión cristiana, miles de iglesias en cada país, y millones de cristianos esparcidos por toda partes. ¿Alguien tiene hambre de la Palabra pero no tiene dinero? He allí dónde escuchar el mensaje mientras tanto.

Por último, si después de leer mis argumentos, a usted no le sigue pareciendo que los eventos sean cobrados. Está bien. Mi consejo para usted sería que cuando haya uno… No vaya. Nadie obliga a nadie a ir a una actividad como estas. Como dice un amigo: “¿O qué? ¿Te pusieron una pistola en la cabeza para que compraras tu boleto?”

5. ¿Es correcto que en los eventos cristianos se divida a la gente en General, V.I.P. o Platinun?

Si quienes organizan un evento dividen a la gente de ese modo porque en su corazón verdaderamente creen que hay gente que vale más que otras y que merecen un trato superior al de otros; entonces sí, está mal. El apóstol Santiago escribió que el trato a nuestros semejantes debía ser “sin acepción de personas” (Santiago 2:1).

Ahora, ¿realmente los cristianos que organizan eventos y que separan a la gente de ese modo, están haciendo acepción de personas? Una vez más, eso sería juzgar las intenciones del corazón y la Biblia nos llama a no pecar de ese modo. Lo que sucede con la separación de sillas en los eventos es que es una práctica que se imitó de los eventos seculares.

Si no lo sabe, los boletos más caros, V.I.P. o Platinun, son los que financian un gran porcentaje del presupuesto, sino es que todo. En este sentido, la idea de imitar dicha práctica se debió a que es una forma de asegurar la rentabilidad basado en el interés de los asistentes de estar lo más cerca posible de la plataforma.

Quizá porque ya me acostumbré a presenciar este tipo de separaciones ya no me choca tanto. Sinceramente al principio sí. Y francamente me incomoda mucho cuando se establecen asientos V.I.P. dentro de un templo evangélico. En lo personal eso raya con lo que el apóstol advirtió en Santiago 2:1-4 de no tratar a las personas según su nivel de ingreso.

Una sugerencia para quienes organizan eventos podría ser que en lugar de marcar separaciones tipo General, V.I.P o Platinun, es que las nombren de otro modo. Digamos: Primeros asientos, Asientos intermedios y Asientos finales. ¿No sonaría menos discriminatorio?

Si algún organizador de evento le parece esta idea y la adopta, vamos, ¡regáleme unas entraditas! Je.

Continúa…

2 Comentarios

  1. Hola amigo, mi concepto es difernte… pero no quiere decir que estes equivocado.
    en mi congregacion intentamos asumir en su totalidad los costos de algunos eventos que realizamos haciendo con anterioridad algunas actividades para recoger los fondos… ventas de comidas, de ropas, ferias familiares… y bueno, hasta ahora siempre con la misericordia de Dios todo nos ha salido bien, tenemos en mente organizar cosas mayores a medida que la voluntad de Dios nos inquiete y siempre con el mismo principio…
    Dios te bendiga y espero puedan asumir el ejemplo… no organizar para recoger, si no al reves…
    haa, sele da una ofrenda a quienes colaboran…

  2. no hay que cobrar. laburá para pagar todo y no enganchar a la gente con tu gasto. si no tenés plata para hacer un evento cristiano, no lo hagas. esperá en Dios. no lucrées.

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