biblia-abierta312 pasos prácticos para escribir cantos escriturales.

La vez pasada vimos los primeros 6 pasos para escribir un canto escritural. Hablamos de escoger la versión bíblica, definir el tipo de canto, elegir el texto, definir la letra y escoger el ritmo de la canción. En esta ocasión estudiaremos los pasos que nos faltan. Veamos:

7. Melodice el texto.

Después de haber visto los pasos anteriores es hora de seguir con el séptimo: melodizar el texto. Sin afán de sonar espiritual le sugiero que cuando tenga en su corazón el deseo de componer un canto escritural pídale al Señor le dé una melodía para el pasaje que ha escogido. Sí, pídaselo, a Dios le gusta dar ese tipo de obsequios. Ahora, independientemente que lo haga recuerde que el acto de crear melodías depende de la voluntad. Es decir, melodizar es una decisión. Por eso, si siente una melodía brotar de su corazón o siente que Dios se la está dando, decida exteriorizarla hasta lograr que calce con la letra y viceversa.

Hay dos formas en las que usted puede melodizar un texto: Con un instrumento musical y sin un instrumento musical. Si usted sabe tocar un instrumento, como piano o guitarra, le puede resultar más fácil crear melodías que si lo hace sin ellos. ¿Por qué? Porque todo círculo armónico sugiere círculos melódicos. Sí, los acordes siempre sugieren melodías. En este sentido, quien sabe tocar tiene una facilidad para componer mayor que el que no. Esto no significa que quien no toca está en desventaja. No, simplemente que quien ya toca cuenta con mayores recursos. Por lo tanto, si sabe tocar un instrumento y basado en el ritmo que ha escogido, agrupe algunos acordes para su texto bíblico e identifique melodías que puedan mezclarse con las palabras que ha decidido que formen parte de su letra. Vamos, pruebe y verá que un par de acordes harán saltar dentro de usted algunas figuras melódicas que podrá fusionar a los textos que ha escogido. Cree círculos armónicos y melódicos distintos para la Estrofa y el Coro y poco a poco podrá ir construyendo su canción. Ojo: este proceso puede tardar unos minutos o algunas horas, de igual forma siga adelante hasta conseguirlo.

Ahora, si usted no toca ningún instrumento pero desea ponerle melodía a su texto permítame decirle que puede hacerlo. El hecho de que no sepa música no debe impedirle componer. Como recién me enseñó mi amigo Pablo Azael: “Es cierto, no todos pueden tocar un instrumento musical y componer… ¡Pero todos pueden tocar el ´Tarará´!” Y con ´Tarará´ se refería a esa facilidad que todos tenemos para ´tararear´ melodías espontáneas que brotan del corazón. Sí, por eso dije antes que melodizar es un acto de la voluntad, porque crear melodías tienen que ver con exteriorizar eso que nos hace sentir la Palabra y tararearlo en forma de tonaditas hasta convertirlo en melodías estructuradas. En este punto deseo invitarle a dirigirse a la columna derecha del blog, a la sección: “Temas publicados” y allí ingresar a la serie: “El génesis de una canción”, la cual consta de 8 partes. En ella descubrirá formas prácticas para crear melodías sepa o no tocar un instrumento musical. Si desea estudiarla en este instante por favor haga click aquí.

8. Musicalice el texto.

Si usted no toca un instrumento musical y ha creado una melodía para un pasaje bíblico lo único que le restaría hacer es buscar un músico que le ayude a completar su canción. Por otro lado, si usted sabe tocar entonces musicalizar no tendría que ser ningún problema. He aquí algunas sugerencias cuando lo haga: 

Primero: Le recomiendo que cuando musicalice dedique el tiempo suficiente para encontrar los acordes apropiados. Si usted es un músico diestro no debería tomarle mucho tiempo, pero si no lo es puede sentirse tentado a ponerle los acordes que primero encuentre aunque no necesariamente sean lo mejores. No musicalice de prisa. Como músico usted sabe que uno puede poner cualquier acorde y forzar que cace con la melodía; sin embargo, le invito a que ponga los acordes correctos, no cualquiera, sino los indicados. Como dije antes para lograr eso requerirá tiempo. Además, aunque la selección de los acordes puede ser un asunto de gustos y preferencias le sugiero a que no ponga acordes que disuenen de la melodía o que la hagan decaer. No, busque los acordes que más la hagan realzar.

Segundo: Le sugiero que cuando musicalice la canción ponga los acordes necesarios. Ninguno más, ninguno menos. Hay compositores que se olvidan lo que en música se llama: ´economía musical´ y saturan de muchos acordes canciones que bien podrían llevar sólo unos pocos y de este modo sonar mucho mejor. Tenga  cuidado, no ceda a la tentación de querer impresionar a la gente, ponga los acordes que necesita su canción. Repito: ninguno más, ninguno menos. Recuerde que la canción no es sólo música, es también melodía y letra, por lo tanto, sepa equilibrar la balanza y escoja bien, no sólo los acordes correctos sino los que su canción realmente necesita.

Por último: Le recomiendo que cuando musicalice un texto bíblico trate de variar. Por ejemplo, si su canción es breve (como generalmente son los cantos escriturales) suba de tono cada cierta cantidad de repeticiones o busque armonías inusuales que enriquezcan la canción. Con canción breve me refiero a canciones que solo tienen un texto bíblico como base o mejor dicho: una sola Estrofa (o Coro). En este sentido, cuando tenga una canción así frente a usted trate de darle variedad subiendo de tono un par de veces o utilizando arpegios distintos para transmitir cierta sensación de cambio. Claro, esto es solo una sugerencia, depende de la particularidad de cada canto para decidir hacerlo; sin embargo, seguir este consejo puede ayudarle a que el canto escritural sea más atractivo y menos monótono. Lo mismo puede aplicarse a una canción conformada por más de una Estrofa.

9. Sea flexible.

Cuando melodice y musicalice la Palabra por favor sea flexible. En algunas ocasiones no será fácil encontrar la melodía adecuada para su letra y viceversa. En esos casos haga uso de la flexibilidad para lograr construir la canción. Con flexibilidad me refiero a que si por alguna razón usted tiene una melodía para su canción y ésta no caza con la letra, entonces modifique la letra en pro de la melodía que ha creado. Sí, hay ocasiones en las que uno debe ceder y buscar componer un canto semiescritural en lugar de uno escritural propiamente dicho debido a lo difícil que puede resultar componerlos; sin embargo, si su visión implica aferrarse a la literalidad del texto y su melodía no caza, entonces haga los cambios necesarios sobre la melodía hasta que la fusión entre letra y melodía sea perfecta.

Ahora, no olvide que a veces componer una canción implica más tiempo del que se planea. Por eso, si el proceso de adaptación (de letra a melodía o de melodía a letra) le está costando mucho entonces una buena alternativa es descansar. Usted no tiene por qué terminar una canción en una sentada. Aunque podría lograrlo volver a la canción luego de un descanso puede despejar la mente. En algunas ocasiones uno se encuentra con callejones sin salida y descansar puede abrirle las puertas de la creatividad. Por eso, descansar es una buena alternativa para salir de cualquier bloqueo mental que uno pueda experimentar durante el proceso de composición. Luego de descansar, retome la canción, muy probablemente su mente estará despejada y así podrá continuar hasta encontrar los elementos que darán por concluida su canción.

10. ¡Almacene!

Los pasos que hasta el momento he presentado no necesariamente deben ocurrir en ese orden. Muchos pasos son simultáneos el uno del otro. En este sentido el almacenaje debe ir a la par de algunos de ellos. ¿Por qué? Porque cada idea almacenada es un peldaño que se irá sumando a la escalera que le conducirá hasta su meta final: la canción. Mientras avance en el proceso de componer recuerde que habrá ocasiones en las que tendrá que retroceder y retomar ideas pasadas. Por lo tanto, si no las graba, en una grabadora o un teléfono celular, puede resultarle dificultoso componer.

El compositor que mientras compone no almacena sus ideas melódicas o armónicas menosprecia peldaños de la escalera. Usted, como constructor de canciones que es, debe comprender que el almacenamiento le irá dando la posibilidad de subir y bajar por esa escalera y de este modo podrá avanzar más eficientemente en la construcción del canto. Créame: almacenar sus ideas puede salvar su casa, digo: su canción. En lo personal me ha pasado que a veces he confiado demasiado en mi retentiva y he dicho: “Mmm… esta idea no la voy a grabar, seguro la recordaré después”, cosa que al final no ha sucedido y he tenido que lamentar el extravío de buenas ideas. Tener un sistema de almacenamiento puede marcar la diferencia en el proceso de composición. Por lo tanto, no lo menosprecie.

11. Componga en equipo.

Si no sabe tocar ningún instrumento excepto el ´Tarará´, usted tendrá que recurrir obligatoriamente al trabajo en equipo para completar su canción. Sí, requerirá de un músico que le ayude a musicalizar el pasaje bíblico y la melodía. Sin embargo, cuando hablo de componer en equipo me refiero a que independientemente de que toque un instrumento musical o no, escribir canciones con alguien más puede potencializar su trabajo. Hay un refrán que dice: “Dos cabezas piensan mejor que una”, ¿lo ha oído? Bueno, en el mundo de la composición reza de otro modo: “Dos cabezas pueden componer mejor que una… ¡Y más mucho mejor!” Por lo tanto, no tema escribir canciones con alguien más.

Alguien dirá: “Pero yo no tengo compositores con los cuales pueda unirme a componer”. Bueno, pueda que tenga razón, pero le aseguro que eso no es del todo cierto. Por ejemplo, si usted forma parte del grupo de alabanza de su iglesia entonces allí tiene el grupo de compositores con las cuales puede reunirse. “¿Queeé…? ¡Pero nosotros nunca hemos compuesto nada juntos!” ¡Entonces es hora de hacerlo! Le invito a que lea la experiencia de composición que me relató la pastora Reina de Ayala, directora del ministerio de alabanza de la iglesia Comunidad Cristiana de Santa Ana, aquí en el Salvador y compruebe que a pesar de que sus integrantes nunca habían compuesto escribieron su primera canción en equipo. Si usted desea leer este impresionante testimonio por favor haga click aquí.

La composición en equipo puede facilitar la creación de cantos escriturales. No sólo si decide hacerlo desde el inicio, sino a medida que vaya avanzando en el proceso. Como dije antes, mientras se compone a veces uno se encuentra con callejones sin salida. Y hay callejones en los que ni el descanso mental contribuye para salir. A veces se necesita de alguien más para poder sacar adelante una canción. Por eso le invito a que no se cierre a la posibilidad de componer en equipo. Sea que haga uso de este recurso antes de iniciar la canción o mientras está dentro del proceso componer con más personas siempre potencializa la creación de cantos.

12. Verifique.

Bob Sorge, en su libro: “Exploración de la adoración”, dice que el proceso creativo de una canción tiene cuatro etapas: Preparación, incubación, iluminación y verificación (1). Y cuando se refiere a verificación está hablando a que alguien más escuche la canción a modo de dar un visto bueno a lo que se ha hecho.

Me sorprende encontrarme con compositores que escriben canciones y que no las muestran a otros por temor a que los critiquen. Yo comprendo perfectamente ese temor, pero si alguien piensa tomar con seriedad la composición debe hacer uso de las opiniones de los demás para crecer en este arte. El problema de no mostrar un canto escritural a otros radica en que el compositor amateur (como lo somos todos) tiene más probabilidades de que sus cantos no sean tan buenos como él piensa en comparación de aquellos compositores que tienen más experiencia. Por lo tanto, es mejor asegurarse de la calidad de un canto a través de las opiniones de otros. Claro, puede ser que escriba una gran canción a pesar de haberse saltado el proceso de verificación, pero las observaciones de otros hacia nuestras canciones nunca están demás si se espera crear una canción que bendiga al cuerpo de Cristo.

La verdad es que todos los cantos en algún momento serán verificados. Si usted piensa mostrar su canción en público siempre tendrá que atravesar esa etapa. Claro, si su canto escritural es para disfrutarlo usted y nadie más, probablemente no sea necesario hacerlo. Pero si va a mostrar su canto en público mi sugerencia es que por iniciativa propia lo muestre a otros para hacerle cualquier tipo de mejoras antes de cantarlo ante otros. La verdad es que la mayoría de canciones siempre necesitan mejoras, hay casos que no, pero eso dependerá de la pericia y experiencia del compositor. Como dije antes: siempre las canciones serán evaluadas, sino por un pequeño grupo de personas por la muchedumbre que oirá la canción. Por eso estoy convencido que es mejor que una canción sea corregida en privado y no en público. Las personas que escucharán su canto escritural deberían disfrutar del producto ya terminado y no cuando a penas está en proceso. Por lo tanto, cuando termine de componer algún canto sométalo a evaluación. Sus padres, cónyuge, líderes o pastores puede ser un instrumento beneficioso a media que usted adquiere experiencia en la Aventura de Componer.

Noel Navas. 

Notas:

(1) Sorge, Bob. Exploración de la Adoración, Segunda Edición, 2002. Editorial Vida. Pág. 213.

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: ¿Qué opinión le merecen los últimos 6 pasos para escribir cantos escriturales? ¿Cuáles cree que le serán más útiles cuando tenga que componer este tipo de canciones?