biblia-abierta1La importancia de los cantos escriturales.

La vez pasada vimos qué es un canto escritural y las tres clases que hay. En esta oportunidad contestaré la pregunta: ¿Por qué es importante escribir cantos escriturales?

Básicamente la respuesta a esta pregunta la encontramos al responder otra: ¿Por qué es importante la Palabra de Dios? Todas las respuestas a esta interrogante tienen su aplicación a los cantos escriturales. En el sentido de que si alguien dice que la Palabra de Dios es importante porque transforma la vida del hombre, entonces los cantos escriturales son importantes también por eso. ¿Por qué? Porque entre la Palabra de Dios y los cantos escriturales no hay diferencia, excepto la musical. Recuerde: un canto escritural son versos bíblicos metodizados. Del mismo modo, quienes digan que la Palabra de Dios es importante porque fortalece la fe del creyente, significa que los cantos escriturales también tienen ese mismo efecto: fortalecer la fe.

En este sentido permítame preguntarle: ¿Por qué cree usted que es importante la Palabra de Dios? ¿Por qué significan tanto las Escrituras en su vida? A continuación menciono algunas posibles respuestas:

Porque le inspiran.
Porque le renuevan.
Porque le dan sabiduría.
Porque le consuelan.
Porque le llenan.
Porque le guían.
Porque le santifican.
Porque le ayudan a orar.
Porque le limpian.
Porque le alimentan.
Etc. etc.

Si usted está de acuerdo con todas o algunas de estas razones por las cuales las Escrituras son importantes, entonces podrá comprender que los cantos escriturales son importantes por esas mismas razones; sin embargo, permítame resaltar 3 razones más, a parte de las ya mencionadas, por las cuales es importante escribir cantos escriturales:

Los cantos escriturales exaltan la Palabra.

Escribir cantos escriturales le da preeminencia a la Biblia. Es una forma de decirle a una congregación el valor que el Libro de Dios tiene para nosotros. Es anunciar por medio de una canción que las Palabras de Dios son dignas de formar parte de nuestras letras. Es una manera de honrar las Escrituras que tanto nos han bendecido y ministrado. Es una señal de agradecimiento al Dios que nos ha concedido el privilegio de tener a nuestro alcance por lo menos un ejemplar de la Biblia.

En lo personal siempre me han gustado los cantos escriturales. Al punto que siempre que podía incluía alguno dentro de mi lista de cantos cuando me tocaba dirigir la adoración. Mi convicción siempre ha sido: “La Palabra es la Palabra… ¡Por eso debemos cantarla!” Es decir, la Palabra de Dios es lo más grande que existe en el universo. ¿No dice la Biblia: “El cielo y la Tierra pasarán pero mis palabras no pasarán”? No hay nada más grande que ella. Por eso, cantar cantos escriturales es una forma de testificar a todos: “¡Hey! ¡Oigan este canto! ¡La letra la obtuvimos de la mismísima Palabra de nuestro Dios!”

En una ocasión canté en la congregación un canto escritural al que llamábamos de cariño: “Árboles del campo” y que está basado en el texto de Isaías 55:12. No sé si usted alguna vez lo ha escuchado. Es de ritmo rápido y la letra dice: “Con alegría saldrás, serás guiado con paz, montes y collados prorrumpirán en cantos y habrá voz de gozo y los árboles de campo sus manos palmearán”. A esta altura de la canción entrábamos al coro que decía: “¡Árboles del campo palmearán!”, donde hacíamos una pausa y la gente aplaudía dos veces. Hacíamos eso tres ocasiones más y terminábamos diciendo: “¡Al salir con gozo!”

El asunto es que una vez uno de los pastores de la iglesia se me acercó y me dijo con voz indignada: “¡Mire Noel! Yo no sé por qué ustedes los del Ministerio de Alabanza cantan ese canto: ´Árboles del campo´. Porque… ¿Cómo es eso que los árboles del campo palmearán? ¿Ah?” Yo le respondí: “Bueno, lo cantamos por el significado que tiene, porque es una canción basada en un texto bíblico”. En ese momento el pastor no me dijo nada, pero unas semanas después se me acercó muy apenado: “Mire Noel, qué gran lección me enseñó usted ese día que me quejé de por qué cantaban la canción ´Árboles del campo´. Usted tiene razón, ¿por qué voy a menospreciar un canto que ha sido extraído de la mismísima Palabra de Dios”. Por lo tanto, cuando usted componga cantos escriturales esté conciente que está dándole a las Escrituras el lugar de preeminencia que se merecen. 

Los cantos escriturales facilitan la memorización.

¿Le gustaría que los hermanos de la iglesia memorizaran cada semana o por lo menos una vez al mes algún texto bíblico? ¿Le gustaría que ellos fueran diestros en citar las Escrituras cuando conversen o cuando testifiquen? Entonces… ¡Escriba cantos escriturales! El secreto de la memorización es la repetición. Si usted canta uno o varios textos de la Palabra, los miembros de su iglesia estarán memorizando las Escrituras sin siquiera ellos darse cuenta.

Los publicistas se basan en el principio de la repetición para diseñar sus comerciales. ¿Lo sabía? Ellos siempre incluyen dentro de sus anuncios de televisión un pequeño eslogan melodizado porque saben que cuando termine el comercial la gente se llevará en sus mentes esa melodía pegajosa y por lo tanto, su mensaje, aumentando así las probabilidades de compra. Del mismo modo, una buena melodía pegada a algunos textos de la Palabra de Dios provocará que los hermanos no olviden ese pasaje bíblico y muy probablemente que lo vivan en su vida diaria.

Hace poco entrevisté a Coalo Zamorano, director de alabanza de la iglesia Lakewood en EEUU. La entrevista la publicaré dentro de unos meses como parte de la serie: Conversando sobre composición. El asunto es que mientras conversé con él hablamos de la etapa de su vida donde formó parte de la banda: VCV (Vida, Camino y Verdad), junto con Gadiel Espinoza. La dinámica de esta agrupación era que cantaban puros cantos escriturales o semiescriturales. ¿Con qué propósito? Que los jóvenes memorizaran las Escrituras. Y no sólo eso, además de memorizar la Palabra de Dios a través de sus canciones, los jóvenes también memorizaban la cita bíblica en la que estaban basadas las canciones. En este sentido, VCV en lugar de ponerle de título a una canción: “Sé ejemplo”, la titulaban: “1 Timoteo 4:12-16”. O en lugar de ponerle: “Hónralos”, le ponían: “Efesios 6:1”. “De esta forma…”, dice Coalo, “logramos que muchos jóvenes memorizaran la Palabra y además, las citas bíblicas”.

¿Lo ve? Los cantos escriturales son una excelente herramienta de momorización.

Los cantos escriturales estimulan el amor por la Palabra.

Quien proponga en su corazón escribir cantos escriturales debe hacerlo con la motivación correcta. No por ahorrarse el tiempo de pensar en una letra o para dar la impresión de que su canción está ungida. No, quien se sienta motivado a escribir este tipo de canciones debe hacerlo a causa del amor que siente por la Palabra de Dios. Si un compositor compone basado en el afecto que tiene por las Escrituras entonces sus canciones producirán ese mismo efecto: sus oyentes se sentirán estimulados a amar y valorar la Biblia.

El ejemplo clásico de un compositor cuyo amor por la Palabra desbordó en una canción es el autor del Salmo 119. Este salmo es el más grande del libro de los Salmos y el capítulo más grande de la Biblia. Si usted se diera a la tarea de leerlo y estudiarlo notaría que vez tras vez, a lo largo de sus 176 versículos, se hace mención de la Escritura. Este compositor tenía en tan alta estima la Palabra que escribió un canto exclusivamente sobre ella. Pero para componerlo no le bastaron unas cuantas estrofas, tuvo que escribir estrofa tras estrofa hasta sentir que había dicho todo lo que tenía que decir sobre el Libro que tanto valoraba. Es decir, lo que el salmista hizo a través de su canción fue manifestar el amor que sentía por las Escrituras. Los siguientes versos nos lo demuestran: “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo” (Salmo 119:97-98).

Usted y yo podemos imitar el ejemplo del compositor del Salmo 119 si optamos por musicalizar periódicamente pasajes de la Palabra. No por el simple hecho de hacerlo, sino porque realmente amamos el Libro de Dios y anhelamos que otros también aprendan a amarlo como nosotros lo hacemos.

Continúa…

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: ¿Qué opina de las razones por las cuales deberíamos escribir cantos escriturales? ¿Podría usted mencionar otras razones más?