Cómo identificar falsos maestros (Octava parte)

Cómo identificar falsos maestros (Octava parte)

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¿Son falsos profetas algunos cantantes que son pastores?

Ya estudiamos cuatro piezas del rompecabezas que nos ayudará a identificar quién sí y quién no es un falso maestro. Ya hablamos acerca de su fuente, su mensaje, su método y su carácter. Pero antes de finalizar esta serie quiero recordarle que el motivo de compartir este tema fue ayudarle a discernir si los salmistas cristianos que ahora son pastores son verdaderamente legítimos embajadores de Cristo o no. Lamentablemente muchos evangélicos son muy ligeros para determinar este tipo de cosas. Y de repente se dejan vencer más por prejuicios o por las opiniones de otros que por lo que nos enseña la Biblia al respecto. Aun así, le recuerdo que antes de juzgar a alguien de falso maestro, júzguese a usted mismo para saber si no está recorriendo la misma senda. Como he venido diciendo en artículos anteriores, muchas veces un falso maestro ni siquiera sabe que él mismo lo es. No digo que a todos les pase, pero hay un porcentaje de ellos que ni siquiera se han dado cuenta del camino de error que han tomado. Y entre ellos podríamos estar nosotros. ¿Me doy a entender?

Así que, para terminar, ¿cuál es la quinta característica de un falso maestro? ¿Cómo se puede lograr identificar a un falso profeta?

5. Por su motivación.

El apóstol Pedro escribió: “En el pueblo judío hubo falsos profetas, y también entre ustedes habrá falsos maestros que encubiertamente introducirán herejías destructivas… Muchos los seguirán en sus prácticas vergonzosas, y por causa de ellos se difamará el camino de la verdad. Llevados por la avaricia, estos maestros los explotarán a ustedes con palabras engañosas…” (2 Pedro 2:1-3).

Otras versiones traducen así el verso tres:

“Y en su avaricia os explotarán con palabras falsas…” (BLA),

“Llevados por la avaricia, inventarán mentiras ingeniosas para apoderarse del dinero de ustedes…” (NTV),

“Esos falsos maestros desearán tener más y más dinero, y lo ganarán enseñando mentiras…” (TLA).

¿Cuál es la motivación del falso maestro? El dinero.

El tema del ministerio musical y el dinero es un tema polémico. Y aunque sé que muchos tienen una postura tajante y radical de que el salmista que solicita una ofrenda por default es un falso ministro, no voy a entrar en detalles de si cobrar o no cobrar por ir a ministrar a una iglesia o un evento es correcto o no. ¿Por qué? Porque ese tema yo ya lo hablé en el blog. Así que me voy a limitar a invitarle a que lea la serie: ¿Cobrar o no cobrar? y conozca mi posición en cuanto a qué sí y a qué no es correcto en cuanto al tema de las ofrendas y honorarios que deben pedir y dárseles a los ministerios musicales. Si quiere leerla en este momento por favor haga clic sobre el título.

Lo que sí voy a decir es lo siguiente:

-Sí, sí hay salmistas cuyo único motor es el dinero.
-No, no todos los salmistas les motiva el dinero.
-Sí, los salmistas no deberían ponerse honorarios exorbitantes.

-No, las iglesias no deberían ser mezquinas con los salmistas.
-Sí, el salmista que se extralimita podría ser considerado un falso ministro.

-No, no todos los salmistas que solicitan honorarios mínimos son falsos maestros.

Por favor, lea la serie ¿Cobrar o no cobrar? y le ayudará a tener una visión más equilibrada acerca de este aspecto del ministerio musical.

Volviendo a lo que el apóstol Pedro escribió, él dijo que un falso maestro sería “llevado por la avaricia” y que “explotaría a los creyentes” (2 Pedro 2:1-3). ¿Vienen a su mente los predicadores que aparecen en la cadena de Televisión ENLACE? ¿Recuerda las Telemaratones trimestrales que suelen celebrar?

Ellos son el cumplimiento literal de las palabras de Pedro, cuando dijo que, “por su avaricia los explotarán a ustedes”. Pero no solo ellos, el círculo de predicadores que aparecen en las Telemaratones es muy reducido. No a cualquiera se le da el “privilegio” (entre comillas) de pararse ante las cámaras para pedir ofrendas a diestra y a siniestra. Así que no crea que este tipo de predicadores están confinados a la televisión y que son unos pocos. ¡Qué va! El modus operandi de estos predicadores está siendo imitado por muchos pastores y ministros en las iglesias locales.

Un amigo me contó que hace unos años vino al país un predicador. Un elocuente maestro de la Palabra que además de demostrar un conocimiento agudo de las Escrituras, oraba por milagros y luego la gente pasaba al frente a testificar. Al punto que algunos decían que tenían polvo de oro en sus manos y hasta implantes de plata en sus dientes.

Un día visitó la iglesia de mi amigo y antes de terminar el mensaje dijo: “¡Hermanos! ¿Ven esas cámaras de televisión? ¿No les gustaría que esta iglesia tuviera mejores equipos para predicar la Palabra?” Todo mundo dijo amén y se desbocaron en ofrendar.

Al final mi amigo buscó al predicador en el cuarto detrás de la plataforma y vio cómo vertía todos los canastos de la ofrenda en una valija. Cuando lo vio mi amigo le dijo: “Hermano, ¿ese dinero no era para comprar cámaras y mejores equipos para el ministerio?” “No…” respondió él, “eso Dios se los proveerá de otra parte. ¡Esto es para mí!”

¿Quién era este predicador? Un falso profeta.

Mire, cualquier predicador que usted escuche, sea su propio pastor o sea quien sea, que durante la predicación se detenga y diga: “¡Hermanos! El Señor me dice que me detenga y que recoja una ofrenda especial y quienes vengan a ofrendar generosamente Dios los va a bendecir como no se imaginan”, ese pastor va rumbo a convertirse (si es que no lo es ya) en un falso maestro. ¿Por qué? Porque eso se llama: manipulación. Y la manipulación es una treta engañosa para hacer sangrar los bolsillos de las ovejas.

¿Significa esto que un pastor no debería pedir la ofrenda durante una reunión? No, pero una cosa es recoger las ofrendas como parte del servicio de adoración, y otra darle ínfulas de sobrenaturalidad al acto mismo de ofrendar. Una cosa es recoger las ofrendas sobriamente y otra ofertar milagros y bendiciones a quién en ese instante den. ¿Ve la diferencia?

Bueno, es hora de finalizar esta serie. Espero que estas cinco piezas del rompecabezas puedan serle útiles a la hora de querer identificar si un salmista o un predicador es un falso maestro o no.

¡Hasta la próxima!

Noel Navas.

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