Cómo identificar falsos maestros (Séptima parte)

Cómo identificar falsos maestros (Séptima parte)

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¿Son falsos profetas algunos cantantes que son pastores?

Ya vimos tres piezas del rompecabezas que nos ayudará a identificar falsos maestros: su fuente, su mensaje y su método. Hoy veremos la cuarta pieza. ¿Cómo podemos descubrir que alguien es un falso profeta?

4. Por su carácter.

El apóstol Pedro no solo habló acerca del método de los falsos maestros, también de su carácter. Dijo: “Hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructoras… y muchos seguirán su libertinaje, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado” (2 Pedro 2:1-2).

El carácter de un falso maestro es “libertino”. Mire como traducen 2 Pedro 2:2 otras versiones de la Biblia:

“Muchos seguirán su sensualidad…” (BLA).

“Habrá muchos que seguirán su vergonzosa inmoralidad…” (NTV).

“Muchos los seguirán en sus prácticas vergonzosas…” (NVI).

Los siguientes tres pasajes bíblicos confirman el carácter inmoral de los falsos maestros:

Y entre los profetas de Jerusalén
he observado cosas terribles:
cometen adulterio, y viven en la mentira;
fortalecen las manos de los malhechores,
ninguno se convierte de su maldad.
Todos ellos son para mí como Sodoma;
los habitantes de Jerusalén son como Gomorra.

Jeremías 23:14.

Pues vendrá tiempo cuando no soportarán
la sana doctrina, sino que, teniendo comezón
de oír, se amontonarán maestros conforme
a sus propias pasiones.
2 Timoteo 4:3.

El problema es que se han infiltrado entre ustedes
ciertos individuos que desde hace mucho tiempo
han estado señalados para condenación. Son impíos
que cambian en libertinaje la gracia de nuestro Dios…
Judas 4.

Un falso maestro es condescendiente con el pecado tanto en su vida como en la de los demás, al punto de estimularlos a que vivan vidas licenciosas.

Cuando estudiamos el mensaje del falso profeta vimos que ellos procuran nunca predicar acerca del pecado, del juicio final y mucho menos de un infierno eterno. Esto no significa que un predicador solo deba predicar de estos temas, pero un verdadero mensajero de Dios hablará periódicamente, no solo de las cosas positivas de la Palabra, sino también de las negativas. En este sentido, si un predicador matiza sus mensajes hablando solo de cosas buenas y de remate, se vuelve indulgente con su propia vida y la de otros, está a un paso de persuadir a otros a que imiten su conducta, sino a un grupo pequeño, a todos los que pueda desde el púlpito.

Por ejemplo, el tema del homosexualismo en la iglesia. Fíjese, la Escritura es tajantemente clara acerca de que el homosexualismo es un pecado delante de Dios. Cualquier persona con tres dedos de frente que estudie objetivamente el Texto Sagrado comprobará que la Biblia no avala dicha conducta, sino que llama al pecador al arrepentimiento. Por lo tanto, basado en los textos que antes cité, cualquier predicador cristiano que consienta el homosexualismo en su vida y en la vida de otros, por medio de su ejemplo o de sus sermones, por default entra en la categoría de falso maestro.

Lo mismo se aplica a un pastor que consienta el adulterio, la fornicación y otro tipo de inmoralidades, al tolerar con conocimiento de causa que su liderazgo practique dichos pecados y ni se diga que estimule con su ejemplo o enseñanza a que las ovejas cometan este tipo de faltas.

Hace un tiempo un amigo me contó de una iglesia que contaba con un ministerio de alabanza muy pujante. Estaban por grabar un disco, hacían giras a nivel nacional e internacional y hasta salían en la televisión cristiana. En una ocasión esta banda salió de gira por un país de Centroamérica y para ahorrar dinero se hospedaron en un hotel de esos que meten hasta tres camas por habitación. Uno de los días de la gira él regresó al hotel y al entrar a su habitación, ¡oh, sorpresa!, encontró a un músico y un cantante desnudos abrazados sobre una de las camas. En ese momento mi amigo dijo: “¡¡¡Uy, perdón!!!” y salió corriendo hasta el lobby donde se encontraba el pastor y le relató lo que había visto. Este pastor le dijo: “¡Dejálos allí! ¡No les digás nada!” Mi amigo confrontó al pastor sobre esa conducta y como no le pareció su respuesta tomó sus maletas y se regresó a su casa.

Después me enteré que este pastor no solo asentía a dichos comportamientos, sino que también los practicaba. Incluso quiso convertir su congregación en la primera iglesia evangélica que estaba a favor el homosexualismo aquí en Centroamérica. Gracias a Dios que había un remanente de cristianos que al enterarse del plan abandonaron de inmediato la iglesia y les siguieron otros más. Hoy en día apenas cuentan con pocos miembros que se reúnen en una casa; sin embargo, él sigue liderándolos.

¿Quién es él? Un falso maestro.

Hace varios años se dio el caso un pastor que lideraba una misión de más de treinta iglesias en Latinoamérica, por cierto, tenían una sede en mi país, y él comenzó a enseñar acerca de la Poligamia Cristiana. ¿Sabe usted qué es la Poligamia Cristiana? Es un movimiento dentro del evangelicalismo contemporáneo que les permite a los hombres tener varias esposas conforme al modelo del rey David y de Salomón, los cuales tuvieron varias esposas durante su vida. Ellos afirman que hay ciertos siervos de Dios a quienes se les concede el don de tener muchas esposas y hasta de intercambiárselas con otros hermanos en Cristo. Así que si usted pone “Poligamia Cristiana” en Google se sorprenderá la cantidad de escritos y hasta cristianos que apoyan esa postura.

Según me relataron un par de amigos, los pastores de esta misión confrontaron al pastor general y le dijeron que lo que estaba creyendo y enseñando en pequeños círculos era adulterio disfrazado. Este pastor les dijo que no y hasta les relató la vez que se le apareció un ángel que lo comisionaba a practicar la Poligamia Cristiana. Al ver que no lo convencieron esta misión de disolvió; sin embargo, una amiga mía que era amiga de la esposa del pastor general, le preguntó que cómo estaba eso de la poligamia. La esposa le dijo: “¡Es que Dios se lo reveló! ¡Es un don que solo tienen algunos hombres!” Es decir, hasta a su esposa había engañado y logrado que consintiera el intercambio de maridos o que su esposo tuviera más mujeres.

¿Quién era este pastor? Un falso maestro.

Alguien podría preguntar: “un pastor descubierto en adulterio, ¿es un falso maestro?”

Depende.

Si este pastor simplemente pecó, pero al ser confrontado reconoció su error en arrepentimiento y decidió restaurarse, no necesariamente es un falso maestro. Simplemente es un siervo de Dios que incurrió en una grave falta y que ahora necesita ayuda. Sin embargo, si este pastor, al ser confrontado, no se arrepintió, sino que por el contrario justificó su conducta, decidió seguir en su vida licenciosa y hasta está animando a otros a que vivan como él, entonces sí, entra en la categoría de falso maestro. Y si usted está en una iglesia con un pastor así, vamos, ¡huya de ese lugar!

Sería demasiado largo seguir hablando de este tema, pero espero que con lo que he descrito tenga una noción de cómo es el carácter inmoral de un falso maestro.

Continúa…

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