Cómo traer los cantos de los cielos a la Tierra (Novena parte)

Cómo traer los cantos de los cielos a la Tierra (Novena parte)

Continuando con algunos consejos para quienes quieran traer los cantos de los cielos a la Tierra y moverse de forma práctica en esta dinámica de la composición, aquí van algunas recomendaciones más: 

5) Componer producto de un sermón es componer según el Espíritu.

Es curioso que el Señor le llame “ángeles” a los pastores de las siete iglesias que aparecen en Apocalipsis (2:1, 8, 12 y 18 y 3:1, 7 y 14). Una vez más, Apocalipsis, con su lenguaje altamente simbólico, les llama “ángeles” porque precisamente la función del pastor de una iglesia local es la de ser un “mensajero” del cielo. El asunto es que la voz de un pastor que interpreta y enseña correctamente las Escrituras indudablemente será la voz del Espíritu Santo para esa comunidad cristiana. Por eso, Apocalipsis dice al final de cada una de las cartas: “el que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (2:7, 11, 17 y 29, 3:6, 13 y 22).

¿Qué es lo que el Espíritu Santo está diciendo a la iglesia? Los que los pastores de las iglesias locales están enseñando en sus sermones.

Esto significa que si tú eres un compositor comprometido con la visión de tu pastor y que amas a la comunidad cristiana donde te congregas, tú podrías crear versos de los sermones dominicales y ponerles una melodía para acompañar dichos mensajes y series de sermones que tu pastor está impartiendo. Y esto haría que esas canciones pudieran ser consideradas canciones que el Espíritu Santo del cielo está trayendo a tu iglesia para animarla, confrontarla o exhortarla.

Andy Park, en su libro: “Para conocerte mejor”, citando a Johann Sebastián Bach dice: “habiendo realizado con propiedad mis deberes oficiales el domingo en la iglesia, intentaba transformar los pensamientos más significativos del sermón en un lenguaje poético para mi propio uso devocional… Así es como nacieron las cantatas” (1).

Bueno, pues esa es otra forma en que pueden surgir canciones de los cielos en tu vida y para tu congregación.

6) Las canciones del cielo son dones que descienden del Padre.

Andrea Valentino, en su artículo para BBC Mundo sobre Martín Lutero y su contribución a la música de la Reforma, escribió: “Lutero rompió esas estrictas divisiones y transformó la vida musical cristiana que, para él, no era solo para sacerdotes y coros distantes, sino que estaba “al lado de la teología” y “era un regalo de Dios” (2).

Para Lutero, padre de la Reforma, la música era un regalo de Dios. ¡Y vaya que lo es! Cualquier persona que haya estudiado música y también las que no, podrían confirmar que para el mundo entero la música es un obsequio, un don, un regalo del cielo. Claro, a menos que alguien tenga un trastorno psiquiátrico no pensaría de ese modo. Pero por voto unánime el 99.99% de la población del mundo diría que la música es un don.

Mi amigo Fernando Solares, en una ocasión recibió una profecía personal relacionada a un trabajo de producción que hizo para Danilo Montero a inicios del 2000. Esa vez, una hermana se le acercó para decirle: “El Señor me mostró una bodega en el cielo y esa bodega tiene cajas grandes y cajas pequeñas. El Señor le está dando las llaves de esa bodega y cada caja es una canción con la que él quiere ministrar a su pueblo y con las cuales él quiere que su pueblo le adore. El Señor le da las llaves para que vaya a la bodega y baje esas cajas”. Fernando dice: “Mi trabajo entonces no va a ser componer, sino simplemente abrir cajas” (3).

Fue a partir de esa palabra profética que en los siguientes meses surgieron las canciones que conforman el disco “Sígueme” de Danilo.

Las canciones de los cielos son eso, cajas que están en el cielo y que el Señor nos permite abrir poco a poco, descubrir su contenido y compartirlo con quienes nos rodean. Santiago lo describió muy bien al decir: “Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes…” (Santiago 1:17).

Por lo tanto, las melodías y las líricas que el Señor nos inspira a componer son buenas dádivas, dones que vienen de arriba, del Padre que creó los cielos.

7) Las canciones del cielo tienen un fuerte énfasis en el Cordero.

Como habrás notado en las entradas anteriores, el libro de Apocalipsis contiene una riqueza inagotable para hablar del tema de la adoración celestial que como creyentes muy bien podríamos imitar en el ámbito terrenal. En este sentido, cuando lees todo el libro, notas que la adoración del cielo está enfocada en el Cordero de Dios. Mira:

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba
sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el libro,
los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se
postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas
de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;
y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de
tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste
inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios,
de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has
hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos
sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles
alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos;
y su número era millones de millones, que decían a gran voz:
El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder,
las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y
la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre
la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas
que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono,
y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder,
por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían:
Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros
y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.
Apocalipsis 5:7-14.

Quien anhele traer los cantos de los cielos a la tierra debe estar consciente de que estas canciones serán cristocéntricas. Esto no es cuestión de que las canciones hablarán de nosotros mismos para exaltarnos a nosotros mismos, sino que tratarán sobre el Cordero para exaltar al Cordero. Como dice Bob Sorge en “Sumérgete en el río de Dios”, refiriéndose a la iglesia: “Esta novia tiene una fijación con el Cordero; solo puede pensar en el Cordero; todo lo que quiere hacer es estar con el Cordero. Está totalmente enamorada… No se separa, no pueden hacerlo, él llevó los clavos de sus manos y pies, y ahora ella es enteramente suya, para siempre” (4).

Un compositor cristiano es como Juan el Bautista, quien después de presentar al “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 12:29) sus seguidores se fueron diezmando considerablemente. Por eso, al percatarse de esto, exclamó: “es necesario que él crezca y que yo disminuya” (Juan 3:30). No hubo conflicto, no hubo drama. Él sabía que ese era el proceso normal de alguien que representaba a Cristo. La función de un adorador es traer más adoradores para el Hijo de Dios. No es conseguir más seguidores para sí mismo, sino más seguidores para el Señor Jesucristo. Ese es el gozo del compositor que escribe música del cielo, que quienes canten sus canciones se enfoquen en el Señor, no en él.

Esta labor de la que estoy hablando no limita la composición de canciones del cielo a puras canciones de adoración congregacional. Claro que pueden serlo y lo serán. Sin embargo, estas canciones también puede que traten acerca del Cordero y de los valores de su gran Reino. Canciones que, al ser interpretadas delante de los hombres, harán que comprendan el mensaje del evangelio y sus demandas. Es decir, las canciones de los cielos pueden dirigirse al Cordero y pueden hablar acerca del Cordero. Es a este tipo de canciones que llamamos: de mensaje o evangelísticas, ¿no es cierto? Pero hablar de esto requeriría una serie completa y será para otra ocasión. Lo importante de todo esto es saber que las canciones del cielo tratan acerca del Señor Jesucristo.

8) Una vida íntegra es una excelente pista de aterrizaje.

Quien verdaderamente tiene al Espíritu Santo morando en su vida evidenciará una vida santa delante de Dios y de los hombres. No me refiero a que será perfecto o que nunca se equivocará, pero evidenciará una vida pura. ¿Por qué? Porque el Espíritu Santo santifica todo lugar que él habita. Es que cuando el Espíritu hace de la vida de un ser humano su casa no se conforma con dejarla tal cual está. El Espíritu hará todos los cambios que sean necesarios para que su habitación sea digna de él.

Una vida santa es una excelente pista de aterrizaje para las canciones que el Padre nos envía desde el cielo a través de su Espíritu. Así como los 144,000 ejemplifican vidas leales al Señor, sin idolatría, obedientes y sin hábitos de mentira, como pueblo de Dios, hay un estándar de rectitud que se espera de cada uno de nosotros. ¡Principalmente si tenemos un rol de cantantes y músicos en su Reino! En este sentido, un corazón puro facilita la aparición de melodías, líricas y música santa.

Es más, cuando esto sucede todo cuanto compongamos reflejará la pureza y rectitud que el Espíritu Santo está generando en nuestra vida. Como afirma Darlene Zschech en el capítulo “Música eterna”, de su libro “Adoración sin reservas”: “Siempre debemos ser compositores celestiales cuyos corazones estén desesperados por atrapar el cántico nuevo en todo lo que escribamos. Debe permanecer una pasión en nuestras canciones por ser puros en espíritu y en verdad, sea que una canción se cante ante miles o para la audiencia de Uno” (5)

Continúa leyendo la Décima parte.

Notas: 

(1) Park Andy, “Para Conocerte mejor, Cultivando el corazón de un adorador”, Editorial Vida, 2006, Pág. 287.

(2) Tomado de: http://www.bbc.com/mundo/vert-cul-40114161

(3) Tomado de: http://www.laaventuradecomponer.com/conversando-sobre-composicion/conversando-sobre-composicion-con-luis-fernando-solares-segunda-parte/

(4) Sorge, Bob. “Sumérgete en el río de Dios”, pág. 76. Editorial Vida, Miami, Florida. 2005.

(5) Tomado de: http://www.laaventuradecomponer.com/fragmentos-de-libros/musica-eterna-segunda-parte/

 

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