Cómo traer los cantos de los cielos a la Tierra (Quinta parte)

Cómo traer los cantos de los cielos a la Tierra (Quinta parte)

Pasemos ahora a lo que el Nuevo Testamento dice sobre el tema que estamos tratando. Como ya vimos, el Espíritu Santo tiene que ver con la composición de las canciones de los cielos en la tierra. Pero dicha relación no es exclusiva del Antiguo Testamento, sino que también aparece en el Nuevo, mira:

No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución;
antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros
con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando
y alabando al Señor en vuestros corazones.
Efesios 5:18-19.

En este pasaje Pablo nos muestra una relación de causa y efecto. La causa: ser llenos del Espíritu Santo. El efecto: cantar salmos, himnos, cánticos espirituales, ¡y no solo eso!, también dice: “cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (v. 19). Pero antes de concentrarme en esta expresión permíteme explicar a qué se refiere el apóstol Pablo con la expresión “Salmos, himnos y cánticos espirituales”. 

Por años yo creí lo que en los 90´s enseñó el movimiento de adoración con relación a qué son cada una de estas categorías. Por ejemplo, en el libro “Adoremos”, más específicamente en el capítulo “Allá en el cielo”, Marcos Witt extrae algunas lecciones de Apocalipsis acerca de cómo es la adoración en el cielo y cómo la deberíamos emular aquí en la tierra. En este explica que “salmos” se refiere a las canciones de los salmos, “himnos” a los himnos de antaño y “cánticos espirituales” a canciones nuevas que espontáneamente podemos componer (1). El asunto es que esto no es del todo exacto. Sugel Michelén, pastor de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en República Dominicana, en su blog “Todo pensamiento cautivo”, profundiza en esta expresión “salmos, himnos y cánticos espirituales” y dice lo siguiente:

“Varias respuestas se han dado a esta pregunta al tratar de identificar el significado distintivo de cada uno de esos términos; pero lamentablemente algunos han exportado hacia la Biblia definiciones modernas que oscurecen su significado en vez de aclararlos. Una de las reglas que debemos aplicar en nuestro estudio de la Biblia, es que la Biblia se interpreta a sí misma. Veamos, entonces, cuál es el uso que la Biblia da a estos términos:

La palabra “salmos” significa simplemente “canción de alabanza” y aparece 87 veces en la Septuaginta, la versión griega del AT que tanto Cristo como los apóstoles usaron. De esas 87 veces, 78 se encuentran en el libro de los Salmos; y de esas 78, 67 veces aparecen en los títulos de los Salmos. En el NT, esta palabra aparece 7 veces, 3 de ellas citando directamente el libro de los Salmos. Así que, de las 87 veces que esta palabra aparece en la Septuaginta, y de las 7 que aparece en el NT, por lo menos unas 70 veces se usa en referencia directa a los salmos inspirados del salterio. En los otros pasajes en que esta palabra es usada, la mayoría de las veces aparece en textos donde se nos exhorta cantar salmos o donde alguien expresa su determinación de cantarlos. Así que no cabe ninguna duda de que esta palabra se refiere primariamente, aunque no únicamente, a los salmos inspirados que encontramos en las Sagradas Escrituras.

La palabra “himnos” ocurre 17 veces en la Septuaginta, 13 de ellas en el libro de los Salmos; y de esas 13 apariciones, 6 son incluidas como parte del título de algunos salmos. En el NT la palabra aparece sólo dos veces, en Ef. 5:19 y Col. 3:16. Es interesante notar que esta palabra se usa en varias ocasiones en la Septuaginta para traducir la palabra hebrea tehillah que es la que usaban los hebreos para designar el libro de los Salmos.

La tercera palabra que Pablo usa en Efesios 5 es “cánticos”, la cual es usada 80 veces en la Septuaginta, 45 de ellas en los salmos; y de esas 45, 36 veces en los títulos de algunos salmos. Mientras que, en el NT, esta palabra aparece en los dos pasajes de Efesios y Colosenses, así como 4 veces más en el libro de Apocalipsis.

De manera que los tres términos que Pablo usa en Ef. 5:19 “salmos, himnos y cánticos espirituales”, se usan en la Septuaginta para designar las composiciones inspiradas del salterio. Algunas de esas composiciones son señaladas como “salmos”, otras como “himnos” y otras como “cánticos”. Y aún tenemos el caso de que algunos de los salmos parecen encajar en más de una categoría a la vez, ya que algunos son designados en sus títulos como salmos y como cánticos al mismo tiempo” (2).

¿Qué entonces quiso decir el apóstol Pablo con la expresión “salmos, himnos y cánticos espirituales”? ¿A qué se refería con estas tres categorías? A que cuando un creyente es lleno del Espíritu Santo se sentirá impulsado a cantar los Salmos de la Biblia. Es decir, las canciones del cielo que él mismo inspiró.

Ahora bien, pasando de Efesios 5:18 a Efesios 5:19, después de que Pablo relacionó la llenura del Espíritu Santo con cantar salmos, himnos y cánticos espirituales, añadió: “cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (v. 19). Aquí, la palabra “cantando” proviene del griego “psalló”, que significa “crear melodías” o si quieres: “melodiar”, que es lo mismo. Es decir, cuando una persona experimenta la llenura del Espíritu Santo se sentirá impulsado a cantar, sí, los Salmos, pero también a crear melodías nuevas. No solo a los Salmos de la Biblia, sino a crear sus propias melodías que emularán las palabras de los Salmos y hasta componer sus propias canciones. Como afirma Bob Sorge, en su libro “Sumérgete en el río de Dios”: “Cuando el Espíritu Santo se apodera de nuestra adoración, él está generando nuevas canciones en el corazón de los creyentes. La adoración conducida por el Espíritu tendrá una ´novedad´… cuando te topes con el río no podrás evitarlo: una canción nueva fluirá automáticamente” (3).

El Espíritu Santo fue enviado desde el cielo (Luc. 11:13, Jn. 14:26, 15:26, Hch. 5:32, Rom. 5:5, etc.), por lo tanto, cuando él te inspire a adorar puede que en dicha dinámica surjan melodías inéditas y versos especiales que provengan de arriba.

Si no lo sabías, Efesios y Colosenses son cartas hermanas. Los comentaristas aseguran que por sus características tan similares (Colosenses contiene el 30% aprox. de la carta de Efesios, por ej.), lo más probable es que Pablo las haya escrito al mismo tiempo mientras estuvo en prisión y he allí su gran parecido. En este sentido, cuando vas al equivalente de Efesios 5:18-19 en Colosenses te encuentras con el siguiente texto:

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros,
enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría,
cantando con gracia en vuestros corazones al Señor
con salmos e himnos y cánticos espirituales.
Colosenses 3:16.

En Efesios, la relación causa y efecto que Pablo nos muestra es: llenura del Espíritu te inspirará a cantar salmos, himnos, cánticos y melodías nuevas. En Colosenses la causa es: la Palabra de Cristo, y el efecto: cantar con gracia desde el corazón con salmos, himnos y cánticos. Es decir, la Palabra de Dios te inspirará a que también cantes con gracia los mismos salmos, himnos y melodías que describe Efesios. ¿Sabes por qué? Porque la llenura del Espíritu Santo está íntimamente relacionada con las Escrituras, Escrituras que el propio Espíritu Santo inspiró (2 Tim. 3:15) y que al estar depositadas abundantemente dentro de ti te inspirarán a que compongas música inédita para el Señor.

¿De dónde provendrá esa música? ¿De dónde aparecerán las canciones? Del cielo. ¿Por qué? Porque la Palabra de Dios y el Espíritu Santo provienen del cielo mismo y ambos están inundando tu corazón. El asunto es que esta llenura no se limitará a llenarte y ya, sino que no se detendrá y se convertirá en “ríos de agua viva” (Juan 7:37-39) que saturarán a tal grado tu ser que no podrás contener su caudal, estas desbordarán desde adentro de ti hasta rebalsar y convertirse, muchas veces, en una nueva canción.

Como vuelve a decir Bob Sorge: “cuando el río de Dios comienza a fluir y el adorador se ve atrapado por esta gloria y frescura de las aguas vivas, algo comienza a suceder dentro de su corazón. Comienza a tener una canción nueva que surge desde adentro, que ruega por su expresión. Valoramos las letras de quienes escriben canciones, pero cuando estamos en el río nuestra adoración supera las orillas de las letras escritas previamente y de los himnos publicados. De repente nos encontramos deseando expresar una canción del momento, una canción que proviene directamente desde el corazón del adorador enamorado. Probablemente no rime, y tal vez no tenga una buena métrica, pero es fresca, apasionada y viva. Nunca la cantamos así anteriormente y probablemente nunca la volvamos a cantar de esa manera, porque es una canción de ´ahora´ que expresa de inmediato el grito de nuestro corazón. ¡Y esto es poderoso!” (4).

Continúa leyendo la Sexta parte.

Notas:

(1) Witt, Marcos. “Adoremos”, págs. 208-209. Editorial Betania. Nashville, TN, EE. UU. 1993.

(2) Tomado de:  http://www.laaventuradecomponer.com/base-biblica-de-la-composicion/salmos-himnos-y-canticos-espirituales/

(3) Sorge, Bob. “Sumérgete en el río de Dios”, pág. 54. Editorial Vida, Miami, Florida. 2005.

(4) Sorge, Bob. “Sumérgete en el río de Dios”, pág. 54. Editorial Vida, Miami, Florida. 2005.

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