Cómo traer los cantos de los cielos a la Tierra (Sexta parte)

Cómo traer los cantos de los cielos a la Tierra (Sexta parte)

En esta entrada me concentraré en lo que Apocalipsis dice sobre el tema que hemos venido tratando durante toda esta serie. Principalmente me ocuparé de los capítulos 7 y 14 y qué relación tienen con los cantos de los cielos en la tierra.

Pero antes, permíteme recordarte que el libro de Apocalipsis es un libro altamente simbólico. Déjame repetirlo: Apocalipsis es un libro altamente simbólico. Por lo tanto, apelaré a ese simbolismo para explicar quiénes son los 144,000 sellados del capítulo 7 y luego procederé a extraer algunas lecciones que nos brinda el capítulo 14 sobre nuestra relación con Cristo y sus demandas a ese remanente que sabe cantar los cantos de los cielos.

Para comenzar, si conoces este tema por lo menos de forma elemental, sabrás que se han formulado muchas hipótesis sobre cuál es la identidad de los 144,000 sellados de Apocalipsis. Probablemente las dos más conocidas sean la de los Testigos de Jehová que dicen que será un grupo selecto de su propia secta y la que los evangélicos dispensacionalistas enseñan al decir que serán 144,000 judíos que predicarán durante el período de la gran tribulación. Sin embargo, como te explicaré a continuación, ninguna de estas dos teorías es acertada. Como intentaré demostrar, los 144,000 es un número simbólico que representa a todo el pueblo de Dios, es decir, a la iglesia. No a los Testigos de Jehová ni tampoco a redimidos de origen judío.

Ahora bien, yo sé que muchos de quienes me leen son acérrimos dispensacionalistas que interpretan Apocalipsis de forma estrictamente literal y he allí por qué ellos creen que los 144,000 serán judíos naturales. Pero como dije antes, Apocalipsis es un libro altamente simbólico y los números que este describe deben interpretarse de esa manera. Eso sí, si por alguna razón mi explicación no te convence y quieres seguir creyendo lo que el dispensacionalismo enseña, no pasa nada. De todas formas hablaré de los 144,000 de forma simbólica como representantes del pueblo de Dios y de cómo, quienes pertenecen a Cristo, pueden escuchar los cantos de los cielos en la Tierra. Es decir, si quieres seguir creyendo la interpretación dispensacionalista, ábrete nomás a los principios que voy a extraer de Apocalipsis 7 y 14 (este capítulo principalmente) para que juntos obtengamos algún provecho de estos pasajes.

9 RAZONES POR LAS QUE LOS 144,000 REPRESENTAN AL PUEBLO UNIVERSAL DE DIOS (1):

He aquí algunas razones de peso para creer que los 144,000 representan al pueblo redimido de Dios, es decir, a la iglesia:

1. Apocalipsis 7 habla de 144,000, y por ser un libro lleno de simbolismos, este número debe entenderse simbólicamente. En la Biblia el número 12 señala al pueblo de Dios: 12 tribus de Israel y 12 apóstoles del Jesucristo. 12×12=144. Y 144×1000=144,000. El número 12 representa al pueblo de Dios y el número 1,000 en la Biblia representa plenitud. Es decir, los 144,000 es un múltiplo superlativo de 12 y, por lo tanto, representa la plenitud del pueblo de Dios.

2. Apocalipsis 7 llama a los 144,000 sellados “siervos de nuestro Dios”, frase que en el resto de Apocalipsis nunca se refiere a los judíos (ver: 1:1, 2:20, 10:7, 11:8, 19:2, 5, 22.3, 6). Es decir, estos “siervos” son el pueblo universal de Dios, no solo unos miles de judíos conversos.

3. Apocalipsis 7 no lo dice, pero históricamente está comprobado que hacía siglos las tribus del norte habían desaparecido con la caída de Samaria en 271-272 a.C.; las únicas tribus que sobrevivieron como entidades históricas eran las de Judá, Benjamín y Leví. En la actualidad no existe forma de demostrar con exactitud que un grupo de judíos desciende de forma directa de las tribus originales del Antiguo Testamento.

4. Apocalipsis 7 habla de tribus simétrica y matemáticamente iguales. No hay ningún pasaje en la Biblia ni ninguna lista en el Antiguo Testamento que hable de las tribus de Israel de ese modo. En dichos listados aparecen el número de sus integrantes, pero son diferentes numéricamente, nunca son iguales en cantidad. Por lo tanto, el número 144,000 es simbólico y un recurso literario que Juan utiliza para expresar bellamente la total y completa salvación de los siervos de Dios.

5. Apocalipsis 7, extrañamente, incluye a la tribu de José y, además, la de su hijo Manasés en la lista. Esto es imposible ya que el padre de una tribu y la de su hijo no pueden representar tribus distintas, sino la misma. No existe explicación alguna para esta anomalía, excepto que la lista de tribus sea simbólica.

6. Apocalipsis 7 no incluye a la tribu de Efraín, la tribu más importante del reino del norte. Esto es muy extraño ya que en Génesis 48:14-19 Jacob bendijo a Efraín, el hijo menor de José, dándole prioridad sobre la de Manasés, el primogénito.

7. Apocalipsis 7 tampoco incluye a la tribu de Dan. Esto también es un misterio porque en las tribus escatológicas de Ezequiel 48 la tribu de Dan ocupa el primer lugar (48:1). Si ambas listas escatológicas fueran literales, estarían en una frontal contradicción, y una tendría que estar equivocada.

8. Apocalipsis 7, si es interpretado dentro del contexto total del Nuevo Testamento, describe al pueblo de Dios ya que, a la luz de este, la iglesia, conformada por judíos que han creído en Cristo y gentiles que han creído en Cristo, son el nuevo Israel. Y todos ellos, como hijos de Dios, a través de Jesucristo, son vistos como los descendientes de Abraham (Rom. 2:28-29, 11:13-24, Gál. 2:28-29, Ef. 2:11-22, 1 Pe. 2:9).

9. Apocalipsis 7 inicia describiendo, no una visión, sino una audición (7:1-8). Juan escucha el desglose de los sellados tribu por tribu, pero no ve a los 144,000 que habla el ángel. Ve al ángel y escucha sus palabras, pero no a quienes describe. Mira:

Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol,
y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro
ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño
a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra,
ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en
sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número
de los sellados…
Apocalipsis 7:2-4.

En ese momento Juan oye el desglose de los 144,000 (leer Apocalipsis 7:4-8). Es decir, él no los vio, solo oyó la descripción en detalle de ellos. Es hasta después de escuchar dicho desglose que los ve, pero como muestra el texto, no son 144,000, sino una cantidad incontable de personas:

Después de esto miré, y he aquí una gran multitud,
la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus
y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono
y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas,
y con palmas en las manos…
Apocalipsis 7:9.

Juan primero oye la lista de las doce tribus y después ve a una muchedumbre. Primero oye el número 144,000 y luego ve a una gran multitud que no se puede contar. Es decir, primero se le anuncia lo que va a ver y luego lo contempla en todo su esplendor. Como afirma el teólogo Juan Stam en su comentario sobre Apocalipsis: “La segunda visión del capítulo 7 difícilmente podría ser más diferente de la primera. En vez de solo oír, como en 7:4-8, Juan ahora ve. En vez de la fría repetición matemática de estadísticas, Juan contempla ahora un escenario lleno de personajes…” (2).

Nuestro problema al estudiar Apocalipsis 7 es que pensamos que el capítulo está dividido en dos secciones: la de los 144,000 y la de la multitud en vestiduras blancas, cuando eso no es así. Recuerda que los números de los versículos y los subtítulos de nuestras Biblias fueron añadidos al texto bíblico. Eso no está en las copias originales. Si pudiéramos leer este pasaje sin títulos ni separación de versículos veríamos que la narración va de corrido y sin interrupciones. En este sentido, si leyeras Apocalipsis 7 comprobarías la unidad total de 7:1-17. Por lo tanto, esto nos confirma que los 144,000 es un número simbólico que representan al pueblo universal de Dios que nadie puede contar y que proviene de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas.

Ahora bien, ¿qué tiene todo esto que ver con el tema del que estamos hablando? ¿Qué relación existe entre los 144,000 y el hecho de traer los cantos de los cielos a la tierra? Bueno, resulta que Apocalipsis 7 introduce al lector del libro este pueblo representado por el número 144,000 y Apocalipsis 14 añade algo sumamente interesante:

Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre
el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil,
que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.
Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas,
y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como
de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico
nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes,
y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino
aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos
de entre los de la tierra.
Apocalipsis 14:1-3.

Según este pasaje, ¿en dónde está parado el Cordero? ¿Dónde dice que está de pie? En el monte de Sion. Es decir, en la Tierra. ¿Y dónde están los 144,000? ¿Dónde están ellos? ¡En el monte de Sion junto al Cordero! La pregunta es: ¿de dónde proviene la voz de cántico nuevo que Juan escucha? ¿De dónde proviene el sonido de arpistas tocando arpas? Del trono de Dios que está en el cielo, ¿verdad? Entonces, ¿quiénes son los únicos que pueden aprender este cántico nuevo? ¿Quiénes son los únicos que pueden cantarlo aquí en la Tierra? Los 144,000. Es decir, el pueblo de Dios.

¿Lo ves? La Escritura sí habla de que el pueblo redimido de Dios puede escuchar los sonidos y las canciones del cielo para aprenderlos e interpretarlos entre las naciones.

Continúa leyendo la Séptima parte.

Notas:

(1) Esta lista ha sido tomada, resumida y adaptada del tomo 2 del comentario de Apocalipsis de Juan Stam. Pág. 119-125. Ediciones Kairos, Buenos Aires, 2003.

(2) Stam, Juan. “Apocalipsis, Tomo 2”. Pág. 124. Ediciones Kairos, Buenos Aires, 2003.

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