Composición segura (Primera parte)

Composición segura (Primera parte)

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¿
Existe algún método que nos guarde del error?

Recientemente mi amigo Josh Morales, de MIEL San Marcos, publicó un estado en su Facebook que catapultó los pensamientos de esta breve serie. Él escribió: “¡Qué hermoso cantar la palabra de Dios! Es el cántico más seguro y va directo al trono del Señor”. La frase: “Es el cántico más seguro”, me llamó la atención. Y es tan pero tan cierta que pensé para mí: “Voy a escribir algo al respecto”. Bueno, de eso trata esta y las siguientes entradas.

Dentro del universo de canciones cristianas… Y créame, uso la palabra “universo” deliberadamente… Hay canciones mal escritas. Usted pensará que me estoy refiriendo exclusivamente a esas que escribimos los compositores amateurs, pero no. También me estoy refiriendo a canciones que ya han sido publicadas en discos o que se pueden descargar de Itunes. Si no lo ha hecho, le invito a revisar la serie: Siete cosas que me preocupan de la composición de hoy y las partes 6 y 7 de la serie: La primera canción (clickee sobre ambos títulos para leerlas en este momento). En ellas encontrará ejemplos de canciones mal escritas y que fueron grabadas. La mayoría hasta son cantadas en las iglesias.

Con esto no quiero decir que la mayoría de canciones cristianas se equivocan en sus letras. No, son la minoría. Sin embargo, mi reflexión es que si compositores de experiencia y que son conocidos en todo el mundo pueden equivocarse al componer, ¡cuánto más podríamos equivocarnos aquellos que no somos conocidos y que somos aficionados!

El riesgo de meter la pata es el mismo para todos, excepto si prestamos atención a los siguientes parámetros de los que hablaré. Confío que si los atiende el riesgo de equivocarse podría reducirse a cero, pero eso dependerá de nuestro compromiso con los estándares que muestro a continuación.

No. 1: La composición segura aumenta con la preparación.

La mayoría de quienes nos aventuramos a componer no hemos estudiado formalmente composición. Somos amateurs. Un día estábamos bañándonos, caminando por la calle o simplemente traveseando el piano o la guitarra, cuando de repente una idea melódica apreció junto a una letra ingeniosa y así iniciamos lo que yo llamo: La Aventura de Componer.

La mayoría de personas que componen en el mundo no han estudiado en Berkeley como el gran compositor Juan Luis Guerra. De paso, cabe decir que Juan Luis no solo estudió composición y arreglos en la prestigiosa universidad, sino también filosofía y letras en su país natal. Es decir, sus grandes composiciones no provienen de la casualidad. Emanan del acervo cultural que ha acumulado durante toda su vida.

¡Cuántas personas no he oído que les gustaría componer como Juan Luis Guerra! “¡Sí, como no!”, digo para mí, “¡Andá a estudiar a Berkeley o Filosofía y letras pues!” La aspiración a componer como los grandes se esfuma como CO2 porque creemos que no debemos estudiar.

Otros me han dicho que admiran la forma de componer de Marcos Vidal. ¡Yo también! Pero el éxito no es casualidad. Marcos se licenció en música en el conservatorio de Madrid y de paso, estudió teología en Alemania. Vamos, ¡la cuna del protestantismo! ¿Usted cree que componer como los grandes surge de la nada?

Espero que no.

¿Significa esto que quienes no hemos estudiado música profesional o una carrera intelectual no llegaremos a escribir grandes canciones? No. Por contradictorio que parezca, sí es posible llegar a ser un gran compositor sin haber seguido los pasos de Juan Luis o Marcos Vidal.

Lo que sucede es que para llegar a ser un gran compositor se requiere preparación. Sea sistemática (en una escuela de música o universidad) o empírica (con práctica continua y la experiencia), igual hay que prepararse. Debemos tener hambre por aprender. De este modo, lo que no lograremos en las aulas de una institución podríamos lograrlo en las aulas de la creación.

¿Estoy diciendo con esto que no es necesario pagar por educación formal y someterse a ella? Tampoco, pero muchos de nosotros no tendremos esa oportunidad. Por tiempo o dinero, es difícil exponerse a este tipo de preparación. Algunos, pensando en el país que resido, El Salvador, a lo más que podrán aspirar es a estudiar en el Instituto Canzion. La cual es la escuela de música cristiana más respetada y que dentro de su carrera ministerial se imparte la materia de composición y arreglos, y que dura un semestre (¿O qué? ¿Ya la quitaron? ¿Raúl? ¿Estás allí?).

Entonces, ¿cómo podemos tener la seguridad de que lo que escribimos está bien escrito si no hemos estudiado profesionalmente? Pues preparándonos empíricamente. Lea todo cuanto pueda sobre composición, pregunte todo cuanto pueda sobre composición, converse todo cuanto pueda sobre composición y lo más importante, ¡componga cuanta canción pueda componer! De nada sirve teorizar sin practicar. Lo que lo hará un mejor compositor no es dominar intelectualmente el tema, sino saber llevar a la práctica toda esa teoría que usted está almacenando en el cerebro.

Ese es el camino para tener la certeza de que lo que usted compone realmente es una buena canción. Crezca como escritor de canciones y el temor a equivocarse a componer algo erróneo desaparecerá paulatinamente. Crezca como letrista y como músico y verá que poco a poco irá adquiriendo tal destreza sobre el arte de componer, que su confianza en sí mismo le dirá: “Mano, ¡esta canción que compusiste está muy bien hecha!”

No. 2: La composición segura aumenta con el conocimiento bíblico.

Como estoy hablando de composición de canciones cristianas, entonces puedo mencionar este componente. No existe composición cristiana sin las Escrituras. La canción debe ser estrictamente escritural o basada en principios bíblicos para entonces ser considerada una canción cristiana.

Algunos compositores cuando escriben no están seguros de si lo que escribieron es bíblicamente correcto. En lo personal esa inseguridad es mejor que asumir que su canción está bien escrita. Yo prefiero mil veces un compositor que busque confirmar si sus versos honran las doctrinas de la Palabra a uno que no busca corroborarlo. Sin embargo, lo que le ayudará a usted a tener la certeza de que sus canciones están escritas correctamente será su conocimiento bíblico, teológico y doctrinal.

¿Desea experimentar la composición segura? Sumérjase en las Escrituras.

¿Cómo puede sumergirse? Estudiándolas (¡Lo siento, no hay otro camino!).

Aunque ya lo he mencionado anteriormente, aun resuenan en mi mente las palabras del pastor Sugel Michelén cuando me dijo: “Los compositores de antaño eran teólogos que sabían expresarse poéticamente. Los compositores de hoy solo saben expresarse poéticamente”. También recuerdo algo que mi amigo Alex Navas me dijo una vez: “En el pasado la composición era empujada por la teología”.

Interesante, ¿no?

Muy probablemente la composición segura fue lo que motivó a Juan Calvino (Siglo XVI) a ser tan estricto con las canciones congregacionales. Llegó al punto de censurar cualquier canción que no fuera escritural, al extremo de solo cantar los salmos en la adoración y de que por 100 años los salmos metrificados dominaran la composición de aquel entonces.

Hoy sabemos que un canto por lo menos debe honrar las doctrinas bíblicas para ser considerado cristiano, pero la verdad es que jamás nos equivocaremos al componer si usamos las palabras literales de las Escrituras para las letras de nuestras canciones.

Lamentablemente muchos compositores no han cultivado la disciplina espiritual de leer, estudiar, meditar y memorizar la Palabra. Algunos ni siquiera saben de memoria Juan 3:16 y mucho menos los textos básicos para evangelizar a una persona. ¿Cree que estoy exagerando? Le aseguro que no. Realmente es triste encontrarse músicos y cantantes con grandes dones artísticos, pero superficiales en el conocimiento bíblico.

Hace unos meses le lancé un reto a un líder amigo, un reto un tanto arrogante. Lo confieso, ¡no fue la actitud correcta!, pero lo que quería ilustrarle era que nos hace falta estudiar teología entre nuestras filas. Yo le dije: “Tráeme a tus discípulos, déjame hacerles un examen de la Trinidad y antes de una hora te los haré Testigos de Jehová”.

¡Me pasé! ¿Verdad? Je.

Estimados amigos, lo que pasa es que el conocimiento de la Palabra es tan escaso en nuestros días que eso se ve reflejado en nuestras canciones. Los cantantes, músicos y compositores saben todo sobre sus cantantes favoritos, sus últimas grabaciones y hasta lo último en instrumentos musicales de vanguardia, ¡pero la mayoría no saben encontrar el libro de Abdías en sus Biblias!

Un compositor cristiano debería ser el principal estudiante de la Biblia en su iglesia local. Ojala que pudiera esforzarse por ir al Instituto Bíblico u obtener alguna licenciatura en teología. Pero como sé que muchos no lo haremos, por lo menos deberíamos habituarnos a meditar cantidades industriales de la Palabra todos los días, a hacer muchas preguntas bíblicas a nuestros pastores o líderes y a estudiar libros que verdaderamente desafíen nuestra forma de pensar y de ejercer nuestra fe.

Entonces, cuando hayamos integrado la Escritura a nuestras vidas y nuestras vida a la Escritura, de forma natural se verá reflejada en nuestras canciones. De este modo, serán ricas en contenido, profundas en pensamiento y con más probabilidades de ser doctrinalmente correctas.

En resumen, escribiremos “el cántico más seguro”, del que habló mi amigo Josh en Facebook.

Continúa…

2 Comentarios

  1. Mi hermano Dios te bendiga, en esta serie de entradas has escrito puros párrafos dignos de compartir en un estado de facebook o twitter jejeje en serio, que bendición!

  2. Excelente artículo Noel, digno de un guión de clases… Bendiciones, siempre es un gusto leerte.

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