Composición segura (Segunda parte)

Composición segura (Segunda parte)

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Otros parámetros para experimentarla.

La vez pasada vimos dos de los parámetros que deberíamos considerar si es que anhelamos experimentar la composición segura. ¿Qué es la composición segura? Aquella donde el compositor desarrolla una certeza interior tal que le garantiza que sus canciones están excelentemente elaboradas. Vimos cómo la preparación musical, formal o informal, pueden contribuir a ello. Y también, cómo el hecho de conocer profundamente las Escrituras nos libra de los errores doctrinales en las letras. En esta ocasión revisaremos dos parámetros más.

No. 3:  La composición segura aumenta con el conocimiento literario.

Con conocimiento literario me refiero a los componentes poéticos que hacen de una canción una canción bien elaborada. Es decir, la letra de una canción no es palabras, frases y versos al azar. No, debe haber una justificación para cada palabra, frase o verso que escribimos. Ellas se ubican deliberada y estratégicamente para confeccionar inteligentemente el mensaje que queremos brindar.

En este sentido, el buen compositor debe ser un amante del idioma. Deben gustarle las palabras, el vocabulario, su significado y correcto uso, y hasta la gramática. Usted no sabe la cantidad de canciones que me envían mal escritas a mi blog. Desde que comencé La Aventura de Componer brindo un servicio de evaluación de canciones donde doy mis observaciones de aval y de mejora. La mayoría de letras que recibo tienen errores gramaticales. Palabras con “S” a las que le ponen “C”, con “V” que vienen con “B” y hasta palabras mal acentuadas. ¡Ni se diga verbos mal conjugados!

En otro artículo del blog he narrado la breve conversación que hace unos meses sostuve con un compositor. Esa vez me mostró su canción y luego de escucharla le pedí permiso para hacerle una crítica a la letra. Él asintió y comencé a explicarle que algunos verbos estaban mal conjugados, que si cambiaba tal o cual palabra entonces la letra estaría bien. ¿Sabe qué me dijo? “Mmm… La composición es inspiración, es expresión, no es respetar las reglas gramaticales”.

¿¿¿What???

Yo no digo que el compositor deba postularse a miembro de la Real Academia de la Lengua, pero deberíamos dominar la gramática en la medida de lo posible. Le soy sincero, cuando yo dudo del significado o escritura de una palabra, voy al diccionario. Principalmente vía Internet. De ese modo me cercioro de que lo que estoy escribiendo vaya bien escrito, bien acentuado y bien utilizado.

Me fascina la forma como la escritora mexicana Keila Ochoa Harris lo expresa en los siguientes párrafos:

“¿Importa si en tu camisa blanca se ven manchas de comida? ¿Importa si tus zapatos nuevos traen lodo? ¿Importa si el recibo del teléfono trae un error de unos cuantos dólares de más? ¿Importa si el profesor se presenta a los alumnos sin haberse añado? ¿Importa si hablas con la boca llena? ¿Importa si hablas con palabras altisonantes? ¿Importa si mascas chicle mientras te diriges a un público? ¿Importa si la canción venía sin dos acordes? ¿Importa si el actor decide saltarse unas líneas de su diálogo? ¿Importa si la pintura está terminada?

¿Importa la ortografía? No solo es tu carta de presentación, sino que dice mucho de ti. Si eres un futuro escritor, ¿no muestran las faltas de ortografía que has leído poco? Aún más, escribir con faltas de ortografía pudiera mandar el mensaje de que no amas el idioma. Y si no amas el idioma, ¿para qué quieres escribir?

El artista ama y respeta las teorías de los colores; el escultor ama las formas y el mármol; el músico ama los sonidos y sus combinaciones; el escritor ama el idioma. Si lo amas, mejora tu ortografía”.

El amor por el idioma es el primer paso. De allí el compositor debe dominar el arte de la versificación. ¿Cuál es ese? La habilidad de crear versos. Toda letra de canción es la suma de muchos versos. El compositor debe saber qué es un verso, qué es una estrofa, qué es la métrica, qué es la rima, qué son las figuras literarias, etc.

¿Lo ve? Componer canciones no es cuestión de un don espiritual que las personas reciben de parte de Dios y lo pueden ejercer de una sola vez. Podría pasar, pero no es la generalidad. Inclusive, si usted estudia la lista de dones de ministeriales de Efesios 4, los dones del Espíritu de 1 Corintios 12 y los dones espirituales de Romanos 12, uno por uno le podría demostrar que esos dones requieren adiestramiento. No es que usted los recibe y ya los puede ejercer olvidando para siempre que debe aprender más sobre ellos. No, quien reciben dones de parte de Dios y que desea utilizarlos con madurez debería adiestrarse en cómo ejercerlos más efectivamente.

Lo mismo pasa con la composición. Hay que estudiar para poder ejercerlo como don de Dios.

Hace un tiempo fui a impartir un Taller motivacional de composición al Instituto Canzion, aquí en El Salvador. ¿Taller motivacional? Sí, así les llamo a los talleres que duran una hora, je. Durante mi plática conté mi testimonio de cómo comencé a componer. Relaté historias de canciones que sobrenaturalmente han aparecido en mi vida y cómo en la Biblia se habla de dichas experiencias. Di algunos tips prácticos para comenzar la Aventura de Componer y al final abrí un espacio de preguntas y respuestas. En ese momento, me llamó la atención lo que una señorita dijo frente a todos: “¡Ja! Yo pensé que para componer se necesitaba estudiar, ¡ya vi que no!”

Le tuve que explicar que el tiempo era muy breve para hablar de las habilidades literarias y musicales que necesita desarrollar el compositor, y de inmediato enfaticé con los ojos bien abiertos: “¡¡¡Así que sí se necesita estudiar para componer!!!”

No. 4: La composición segura aumenta con el tiempo.

Es conocidísimo el testimonio que Marcos Witt ha contado donde relata cómo escribió su hit mundial: “Enciende una luz”. Simplemente se estaba bañando y él afirma que el Espíritu Santo le cantó. Testimonios similares pasaron con canciones suyas como: “Renuévame”, “Gracias” y “Sobrenatural”. Se estaba bañando, ¡y pum!, compuso las canciones.

¿Qué opino de este tipo de testimonios? Que me encanta escucharlos. Realmente es emocionante oír este tipo de relatos; sin embargo, el compositor inmaduro, que escucha historias así, podría malinterpretar estos testimonios y llegar a creer que la composición se da fácil y sin esfuerzo. “Al fin y al cabo”, piensa él, “¿No dice Marcos Witt que compuso muchas de sus canciones mientras estaba en la regadera pues?”

Es cierto, ese tipo de experiencias ocurren. Yo mismo las he experimentado. Me ha pasado que en cuestión de diez minutos he compuesto una canción y al terminarla digo: “¡Qué tremendo! ¡Esta canción no existía hace 10 minutos!” Pero experimentar eso no significa que la composición no requiera esfuerzo. La composición implica trabajo, cansancio y sudor. Como dijo una vez Joan Manuel Serrat: “Compongo todos los días para que cuando la inspiración me sorprenda me encuentre trabajando”.

Sí, usted podría componer espontáneamente como Marcos, pero no es la generalidad. Composición es trabajo.

El problema de creer que las mejores canciones son las que nacen de una sola vez, radica en que la rapidez no favorece la composición segura. Es decir, que si usted compone demasiado rápido y las da por concluidas, usted podría dejar errores sin corregir debido a la premura. ¿Estoy diciendo con esto que las canciones de Marcos, o de otros compositores que han escrito  instantáneamente, contienen errores? No, pero si llegamos a creer que la mejor composición es la exprés, corremos un gran peligro.

Darlen Zscech, en su libro “Adoración sin reservas”, brinda el siguiente consejo a quienes deseamos mejorar nuestra forma de componer. Ella dice: Algunas veces el primer borrador es la forma lineal, pero lo animo que lo deje a un lado por un tiempo. Luego un día o más días después, léalo como si nunca lo hubiera visto antes. Busque una idea nueva; explore una nueva expresión para ver si la letra puede ganar claridad y significado. Revise en oración la canción de principio a fin”.

Lo esencial aquí es darle a las ideas de canciones tiempo para que maduren. Tiempo para evaluarlas bíblica y literariamente, y revisar si están correctas. Tiempo para ver si la melodía y el ritmo son los adecuados según el mensaje que queremos transmitir e inclusive, si los acordes y el arreglo han sido bien escogidos.

Si usted se apresura, podría equivocarse.

En cuanto a composición se refiere, el compositor debe ser amigo de la paciencia. A veces estamos tan emocionados por algo que hemos creado que damos por terminada una canción y ¡zaz!, la mostramos a la congregación. Al bajar de la plataforma, y ya he oído testimonios así, se acerca el pastor y dice: “Oye, ¿en qué rayos estabas pensando cuando escribiste eso? Corrige esto y aquello, y luego la vuelves a presentar, sino… ¡No!”

¿Quiere ahorrarse vergüenzas? Perfeccione sus canciones en el tiempo.

Otros compositores, cuando descubren su don para componer se les mete la idea de que deben grabar un proyecto musical. Y yo no digo que eso esté mal. Pero mi recomendación siempre es que tengan paciencia. Que esperen a reunir unas 20 ó 30 canciones (¡ojala más!) y entonces evaluar la posibilidad de grabar.

En mi opinión, no es después de las primeras 10 canciones que alguien debe ir al estudio. No, es mejor esperar a tener un buen banco de canciones y no una alcancía tipo cochinito para aventurarse a producir un disco. Al tener un buen número de composiciones inéditas, recibir el consejo de nuestros líderes y la sabiduría de Dios, tal vez se podría decidir grabar. Se lo garantizo, sus mejores canciones no serán sus 10 primeras. Espere unos meses, quizá un par de años y verá que las siguientes 10 ó 20 superarán las de sus inicios.

Use de paciencia y experimentará la composición segura.

Continúa…

1 Comentario

  1. ELISEO CRUZ VELAZQUEZ

    TENEIS TODA LA RAZON….HACE TIEMPO VEIA EN LA T.V. A UN DOCTOR CIRUJANO PLASTICO RECONOCIDO EN MEXICO POR SU TRAYECTORIA EN ARREGLAS CUERPOS DE LOS FAMOSOS Y LE PREGUNTARON..DOCTOR, COMO OBTENER EL ESTOMAGO DE LAVADERO, EL DOCTOR RESPONDIO, FACIL PORQUE TODOS LO TENEMOS, LA NATURALEZA NO LOS REGALO, LOS CUADRITOS LO TENEMOS ABAJO DE LA GRASA, ESCONDIDITOS PERO HAY ESTAN, SOLO ES CUESTION DE EJERCITARLOS Y VERAS QUE SE DESARROLLARAN, CLARO HACIENDO EJERCICIO Y CON UNA BUENA DISCIPLINA. ASI SON LOS REGALOS DEL ESPIRITU SANTO, EL NOS LOS ENTREGA PERO TAMBIEN HAY QUE PULIRLOS PARA DAR LO MEJOR AL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

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