Composición vertical (Primera parte)

Composición vertical (Primera parte)

- en Composición vertical
2003
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VerticalVerticalidad Vrs. Horizontalidad.

En los últimos meses he sostenido un par de conversaciones con personas que desean grabar discos de música cristiana. Como usted sabe (y si no se lo digo yo) mucho del éxito de un disco radica en la escogitación de canciones. No es que sea el todo pero sí un componente muy importante. En este sentido cuando hablo con quienes desean grabar es inevitable para mi preguntarles: “¿Y ya tienes las canciones que vas grabar?” Por lo general me contestan que no. Es allí donde vuelvo a preguntar: “¿Cuál quieres que sea el tema o énfasis a desarrollar de tu disco?” Una vez más no lo saben, pero algunos han coincidido en decir: “Lo único que sé es que quiero canciones verticales, quiero hacer un disco exclusivamente de alabanza y adoración vertical”. Como han sido ya varios los que me han respondido de forma similar he llegado a preguntarme si quienes hablan de verticalidad no exageran un poco el énfasis. Por lo tanto, permítame compartir algunas ideas al respecto.

Hay algunos asuntos que me preocupan de este énfasis único de la adoración vertical. No es que el énfasis esté mal, al contrario es algo que necesitábamos dentro de la vida de adoración de la iglesia. El asunto es que probablemente algunos estén cayendo en un énfasis desmedido cuando se habla sobre ello. Voy al grano: las canciones verticales de adoración son importantes, pero no al grado de menospreciar las canciones horizontales. Ambas tienen su valor e importancia dentro del movimiento de adoración congregacional.

Permítame explicarme mejor. Hubo una etapa del movimiento de alabanza y adoración en Latinoamérica que se cayó en escribir demasiadas canciones centradas en nosotros mismos. Como dicen quienes hablan del tema: se cayó en escribir canciones más horizontales que verticales. Es cierto, pasó. Fue una especie de bache, un énfasis desmedido de este tipo de canciones en el que se descuidó cantar más enfocados en Dios que en nosotros mismos y nuestras necesidades.

El mismo Jesús Adrián Romero reconoció dicho error al afirmar en la portada de su disco: “Te daré lo mejor” lo siguiente: “Muchos de los ministerios de alabanza y adoración, el mío incluido, hemos dedicado gran parte de nuestra música para animar a la iglesia, clamar por nuestras necesidades o ministrar al corazón de personas heridas. Y el área más importante a la cual hemos sido llamados a ministrar continúa descuidada. Pero el Espíritu Santo en estos días está inquietando a los hijos de Dios alrededor del mundo a llevar a cabo nuestra tarea más importante: ministrar al Señor, tocar su corazón, satisfacer sus anhelos. Algo maravilloso está sucediendo alrededor del cuerpo de Cristo. Estamos empezando a ver un despertar en el área de ministrar al Señor. La iglesia quiere bendecir al Señor más que ser bendecida. La iglesia quiere dar al Señor más que recibir de él”.

Producto de esta identificación de que nuestra música ha sido muy horizontal el movimiento de adoración se volcó en redireccionar la composición de canciones a una alabanza y adoración más vertical que horizontal. Claro, hacerlo le trajo un nuevo dinamismo a la adoración y la vida de los adoradores alcanzó (y sigue alcanzando) niveles de profundidad muy especiales. A mi modo de ver este hecho ha sido estupendo. Yo mismo me he sentido beneficiado con este énfasis. Todos nos estamos centrando más en la persona de Dios que en nosotros mismos.

Sin embargo, aunque yo soy un promotor de la adoración y composición de canciones verticales me preocupa escuchar a quienes desean grabar discos de alabanza y adoración que quieren incluir puras canciones verticales menospreciando las canciones horizontales como si no las necesitáramos. Sí, es cierto, debemos centrarnos en Dios, pero eso no significa que sea malo que cantemos sobre cosas que tengan que ver con nosotros mismos. La verticalidad no debería desplazar ciertos rasgos de horizontalidad que la alabanza y adoración requieren.

En algunos círculos hasta se ha llegado a creer que dentro de la adoración ya no deberían existir canciones horizontales porque eso cae en exaltarnos a nosotros mismos más que a Dios. Es cierto, no debemos exaltarnos a nosotros mismos, pero hay momentos en que debemos ministrarnos horizontalmente unos a otros.

Vamos, lo horizontal no tiene de negativo si se sabe que tiene su valor como parte de la verticalidad de la alabanza. Repito: percibo que el excesivo énfasis en la verticalidad le está restando relevancia a la horizontalidad que a veces necesitamos. Voy a ser aún más atrevido: lo vertical no es más espiritual que lo horizontal. Ambos tipos de canciones tienen su lugar en el cuerpo de Cristo. Ninguna es mejor que otra, todas tiene su aporte según el momento y su uso dentro de la iglesia local.

Continúa…

1 Comentario

  1. Por algo la cruz tiene: un madero vertical y otro horizontal.

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