Compositores de La Biblia (Segunda parte)

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MoisésBreves lecciones de sus vidas y canciones.

Un estudio sobre la vida y canciones de algunos de los más destacados compositores que registra la Biblia. Allí están, entre historia y profecía, entre Génesis y Apocalipsis. Algunos se ven, otros cuesta encontrarlos. Algunos los conoce: Moisés, David, Salomón. Otros usted ni se imagina que componían: Adán, Isaías, ¡el mismo Jesús! Todos escribían canciones. Estas son sus historias, sus canciones y las lecciones que aprendemos de ellos. En esta oportunidad le presento a: Moisés.

Moisés
El compositor trascendente.

¿Quién no sabe quién es Moisés? ¿Quién no vio la película “Los diez mandamientos” o “El príncipe de Egipto”? Todos sabemos quién fue.

El niño rescatado del río
El hijo adoptivo de la hija de faraón
El hebreo que convivió con los egipcios
El joven heredero del trono
El defensor de uno de sus hermanos
El asesino que pensó que nadie lo vería
El caminante errante del desierto
El pastor que se encontró con una zarza
El libertador que volvió por sus hermanos
El caudillo que juzgó a los dioses paganos
El líder que guió a Israel entre las aguas
El hombre que se encontró con Dios en el monte
El dador de las leyes divinas
El guía del pueblo por el desierto
El mentor que discípulo a Josué
El compositor del pueblo de Israel

Seguramente usted asintió ante cada uno de los calificativos que asigné a Moisés, ¿verdad? Probablemente al último no. Es que hemos conocido a este hombre por sus grandes dotes de liderazgo; mas no por sus habilidades musicales.

Vienen a mi mente por lo menos tres de sus canciones: La canción del mar (Éxodo 15), la canción que Dios le dictó antes de morir (Deuteronomio 32) y el Salmo 90. ¡Tres grandes canciones!

Según los estudiosos los 40 años que Moisés vivió en Egipto no fueron en balde. Como hijo de la hija de faraón fue instruido con el conocimiento más alto de la época. En los mejores colegios y universidades del Egipto imperial. Con los maestros y catedráticos más destacados de aquel entonces. ¿Qué aprendió? Las ramas del conocimiento más importantes de esa generación, incluyendo: las artes. ¿Dónde más sino en Egipto obtuvo sus conocimientos musicales? ¿Dónde más sino en palacio de Faraón aprendió la poesía y el canto? ¿En el desierto? No, en Egipto.

Dicha preparación académica fue lo que lo facultó para expresarse musicalmente después de ver al mar aplastar a sus perseguidores, para recibir dictado de la canción que hablaría a Israel dentro de Canaán y para escribir una de las canciones más importantes del gran himnario de Israel.

Moisés el líder… Moisés el compositor.

LECCIONES DE COMPOSICIÓN DE LA VIDA DE MOISÉS.

1. Valore sus experiencias.

“Echó a la mar los carros del faraón… ¡Oh, oh, oh, oh! ¡Hey! ¡Hey!” ¿Quién no cantó eso alguna vez? Imagínelo: Más de 600 mil israelitas frente al mar y un ejército enfurecido detrás. En ese momento Moisés alza la vara y el mar se parte en dos frente a los ojos atónitos del pueblo. Al instante, no hubo israelita que no se inscribiera a la maratón dentro del mar. ¡Todos corrieron para salvar sus vidas! Mientras ellos corrían los egipcios se lanzaron en nueva persecución pero ahora dentro del mar. Cuando el último israelita tocó la otra orilla las aguas no se cerraron. ¡No señores! El ejército egipcio aun venía tras de ellos. De repente… ¡CRASSSHHH!… El mar se cerró abruptamente y Moisés puso un canto de celebración en boca de todos.

Esta historia tiene todos los elementos para un exitazo hollywoodense: acción, emoción y… ¡Redención! Moisés tomó dichos ingredientes, los mezcló con elementos poéticos y ¡pum! surgió una gran canción.

Nuestras aventuras en Dios y experiencias espirituales pueden convertirse en nuestra próxima canción. No las menosprecie. Examínelas nomás y verá que contienen los mismos ingredientes que impulsaron a Moisés a la composición. Abra bien los ojos, preste atención, tome nota y anímese a componer después de una aventura como la que el pueblo de Israel vivió.

2. Dios da canciones.

Siempre que yo oía la expresión: “Dios me dio esta canción”, me incomodaba. Hasta el día de hoy no sé por qué. Simplemente me parecía súper religioso que los cantantes que visitaban mi iglesia introdujeran sus canciones de esa manera. Un día encontré el texto donde Dios le dijo a Moisés: “Ahora pues escribe este cántico” (Deuteronomio 31:19). “Caramba…” pensé, “¡De veras que Dios puede inspirar canciones!” Es decir, lo que los cantantes itinerantes decían era cierto: Dios las da.

Dos ejemplos contemporáneos vienen a mi mente. El primero: Marcos Witt. En repetidas ocasiones él ha testificado cómo el Espíritu Santo le cantó al oído la canción: “Enciende una luz”. Miles de cristianos en el mundo podrían testificar de cómo el Espíritu ha testificado a su espíritu que esta canción tiene un toque divino.

El segundo ejemplo que viene a mi mente es: Julio Melgar. Personalmente él me relató la vez que viajando en un avión el Señor le habló fuertemente al corazón y le dijo: “Toma lápiz y papel. La canción que te voy a dictar va a ser como un “Cuán grande es él”. Será un sonido que convocará a la gente”. Y s verdad, “Creo en ti” ha sido un sonido que ha convocado a la iglesia a una profunda experiencia de adoración.

Efectivamente Dios da canciones. Moisés lo experimentó, Marcos Witt, Julio Melgar y miles de otros compositores lo han experimentado… ¡Usted lo puede experimentar!

3. El principio de la trascendencia.

Hay un texto que siempre me ha inquietado: “Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego, y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pié sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Y cantaban el cántico de Moisés…” (Apocalipsis 15:2-3). “¡Dios mío!” he pensado, “De qué calibre habrá sido la canción de Moisés que milenios después se seguirá cantando”.

Lo que pasa es que la canción de Moisés que aparece en Éxodo 15 encierra un principio muy importante sobre composición. Un principio que si lográramos aplicar podríamos escribir canciones de similar calibre. Yo lo llamo: “El principio de la trascendencia”. El cual dice: “Las canciones que transcienden épocas son aquellas con las cuales las personas se identifican en cualquier época”.

Mire lo que dice el texto: “Ví también como un mar de vidrio… y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pié sobre el mar de vidrio…” y entonces los describe cantando el cántico de Moisés. Es decir, las circunstancias que experimentaron quienes alcanzaron la victoria sobre la bestia, su imagen y todo el reino del mal, son las mismas que experimentaron los israelitas cuando vencieron a faraón, su ejército y todas las fuerzas del mal. ¿Comprende?

Cuando un compositor escribe una canción con la cual muchos se identificarán en el futuro entonces esos muchos adoptarán para sí dicha canción a modo de himno. Si Israel venció a faraón, los redimidos de Apocalipsis a la bestia y nosotros en la actualidad estamos venciendo a Satanás… ¡Qué mejor que el cántico de Moisés para expresarnos en un mismo sentir!

Esas son las canciones que trascienden, aquellas con las que todos nos identificamos.

Continúa…

2 Comentarios

  1. ohh! mis respetos noel!

    esta buenisimo tu articulo, un estudio muy muy profundo,la enseñanza esta muy buena,aprendi de esos principios, gracias noel.
    DIOS TE BENDIGA.

  2. DANIEL: Mano, gracias por tus palabras y comentarios. Ojala te gusten los siguientes artículos que vienen.

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

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