Compositores emergentes 3

Compositores emergentes 3

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Conozca a: Yuri Banegas.

La Aventura de Componer fue diseñado para los cientos de compositores cristianos amateurs dispersos en todo el mundo. Como dice muy bien el propósito del blog: Este sitio pretende brindar una base bíblico filosófica del arte de escribir canciones, además de técnicas que le ayuden a componer su primera canción o a perfeccionar las que ya tiene. Como sé que cientos de ellos frecuentan este sitio a continuación comparto la serie: “Compositores emergentes”. La cual consiste en 12 preguntas básicas hechas a compositores que están surgiendo en las naciones, que aunque no tienen la trayectoria de compositores experimentados como los que he entrevistado para la serie: “Conversando sobre composición”, efectivamente tienen algo que compartir de sus propias aventuras de composición. En esta oportunidad le presento a: Yuri Banegas.

12 Preguntas para el compositor emergente:

1. ¿Qué te motiva a componer?

El motivo de mis composiciones siempre ha sido Jesús. Él ha sido el centro y principal pretexto en mis canciones. Pero he escrito temas basados en el romance, la familia, la vida cotidiana, la condición social, etc. Como dice Pablo en su carta a Filipenses 4:8: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. En esto está basada mi motivación de componer.

2. ¿Cuál es tu método para escribir canciones? (¿Inicias por la letra, melodía o armonía?)

No tengo un método preferido para componer, he tenido varias experiencias en las cuales iniciar por la letra ha sido el camino más cómodo para hacer la canción; sin embargo, en otras ocasiones he construido alguna armonía que me pareció interesante con la guitarra o el piano, y luego le puse la letra.

He tenido la experiencia de escribir canciones enfocadas en un tema, ya sea para un evento o por ejemplo, para un hogar de niños huérfanos, una maratónica, un hospital o hasta canciones infantiles. En estos casos, he pedido a la institución una descripción por escrito de la filosofía o visión de su evento, con el fin de hacer mía la institución y escribir como ellos lo harían, decir con una canción lo que ellos quieren decirle a los demás. Para esto también es muy importante ir a los lugares, hablar con la gente involucrada en el trabajo y estar con los beneficiarios, tocar a las personas, reír y si es posible, llorar con ellos. Es hacer mía esa visión.

Luego de eso las ideas van fluyendo y casi siempre he comenzado por escribir los versos, ya que al tener un documento y un panorama más claro se me ha hecho más fácil comenzar, en estos casos por la letra.

He tenido otras experiencias, como la de estar simplemente orando y tocando la guitarra, y en ese momento de comunión especial con Dios han fluido cantos espontáneos a los cuales les he dado seguimiento para poder desarrollar mejor la idea con más detenimiento.

3. ¿Tienes algún horario o rutina para componer?

No tengo un horario pero sí un espacio favorito, la soledad. Creo que la quietud y el tiempo a solas son de las circunstancias que más abonan a la concentración cuando voy a preparar una composición. En mi caso, me es muy difícil mantener la concentración si hay muchos distractores alrededor, aun así he tenido experiencias en las cuales he compuesto canciones en lugares atestados de personas. En una ocasión estaba esperando una persona en un café, y tenía que preparar un tema para un campamento de la iglesia. Había estado meditando en varias ideas sobre el tema central del campamento pero no tenía nada concreto. De repente en el café, mientras esperaba, comencé a hilvanar varios versos en mi mente, tomé una servilleta y escribí lo que días después sería el himno lema del campamento.

Algo similar me ocurrió en otro lugar, yo solía caminar de mi casa a la iglesia, un trayecto de unos 20 minutos, y una tarde que me dirigía al culto de oración, la puesta del sol me hizo pensar en varias ideas. Mientras caminaba iba tarareando esas ideas hasta que llegué a la iglesia. Ya en el templo tenía una canción con música y letra.

4. ¿Qué papel juegan las Escrituras en tu estilo personal de componer?

Para mí la Palabra de Dios es lámpara a mis pies, sus preceptos, promesas, historias, enseñanzas, reflexiones, exhortaciones y amonestaciones son el único camino para conocer a Jesucristo. En ellas, dijo el Señor, tenemos la vida eterna. Por eso la Palabra de Dios ha sido, es y será siempre indispensable en mi estilo personal de componer. En otras palabras, creo que como compositores tenemos una responsabilidad con esto, y es de dejar que sea el estilo mismo de la Palabra la que impregne nuestros cantos y liturgia.

Hoy en día hemos sacrificando la fidelidad del texto bíblico, por el estilo personal, poético y muchas veces “romántico” de decir las cosas. No estoy en contra de la poesía, de hecho valoro mucho el buen uso de ella y el correcto uso del idioma con toda su riqueza gramatical; se trata del mensaje.

Muchos compositores no basan sus canciones en la Escritura porque simple y sencillamente no conocen la misma. No basta leer esporádicamente la Biblia, se trata de conocerla, a fin de no ser avergonzados como malos obreros de Jesucristo (1 Tim 2:14).  

5. ¿Crees en la inspiración y cómo la experimentas?

Definitivamente creo en la inspiración, pero debemos diferenciarla de otros términos con los que solemos confundirnos; la revelación y la iluminación.

La revelación es el acto mediante el cual Dios da a conocer lo que no podría saberse de otra manera. Creo que Dios se revela en la naturaleza, el firmamento, incluso en los sentimientos. Podríamos llamar a esto una “revelación natural”, pero esta revelación no redime. Lo que llamo una “revelación especial” es la que encontramos en la Escritura, el Dios que se revela en la Palabra y en la persona de Jesucristo, como bien lo dijo él mismo: “Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre” (Juan 8:19). Si no fuera por la voluntad soberana de Dios de rebelarse a nosotros no le conoceríamos nunca.

La inspiración es el “vehículo” mediante el cual llegó al hombre la revelación especial de Dios. Los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por esa revelación de Dios. En otras palabras, Dios se reveló al hombre y éste (el hombre) fue inspirado por el Espíritu Santo para decir (escribir) las palabras de Dios. Y recibimos iluminación cuando el Espíritu Santo vivifica las palabras de la Escritura.  

Francamente no creo en nuevas revelaciones aparte de lo que ya quedo escrito en la santa Palabra de Dios. Por lo tanto, si la inspiración viene a mí, debido a que su Espíritu ilumina alguna porción de la Escritura y la ha hecho carne en mi vida, entonces soy inspirado para escribir esas palabras que vienen de lo alto.

6. ¿Cada cuánto escribes canciones? (cada día, semana o al mes)

La mayoría de las canciones que he escrito responden a momentos que Dios ha permitido a lo largo de mi vida. Algunas experiencias personales o de personas cercanas, o como mencioné anteriormente, a petición de terceros. Se me hace difícil poder estipular un tiempo medible para esta actividad, pero sí, lo hago con bastante frecuencia.

7. Para ti, ¿componer es doloroso o placentero?

Además de ser compositor, soy músico y cantante, pero la mayor satisfacción personal y espiritual la he tenido en mi faceta de escritor. No podría ser nunca una actividad dolorosa, todo lo contrario, disfruto mucho componiendo y siento que es, en el ministerio de la alabanza y adoración, mi proyección más fuerte.

8. ¿Cuándo y cómo escribiste tus primeras canciones?

Debo reconocer que desde muy niño sentí siempre esta atracción por el arte de la música y composición. Es más, tengo uno que otro poema por ahí que algún día compartiré. Mi padre es abogado, pero su primera profesión la dedicó al magisterio y en esos años de infancia cultivó en mi esa admiración por las letras, ya que él también fue muy dado a la escritura. Además tuve esa inclinación por la música desde la infancia y ya para la edad de 15 años ejecutaba la guitarra y desde entonces comencé a dar mis primeros pasos en la composición musical.

9. ¿Cuáles son tus géneros o estilos musicales favoritos para componer y por qué?

No voy a negar que las influencias del medio hacen mella en nosotros y por ende, somos marcados muchas veces por la generación en que crecemos. Por esta razón, siento que la predominancia de las décadas de los ´80 y ´90 marcaron bastante mis preferencias en cuanto a estilos musicales como el pop y la balada. Pero también con el tiempo y la madurez, nuestra apreciación musical se va ampliando y he ido adaptando otros géneros, más modernos y también conservadores a mis composiciones.

10. ¿Cuántas canciones has escrito en toda tu vida?

No tengo un dato concreto de ello, pues muchas canciones que escribí, sobre todo al inicio, no pudieron registrarse en ninguna base de archivos; pero creo que he compuesto alrededor de unas 250 a 300 canciones.

11. ¿Cuáles han sido los más grandes problemas que has enfrentado a la hora de componer?

El pecado. No hay otro elemento más distractor y confuso que el pecado; sin embargo, paradójicamente en algunos momentos de mi vida, en los cuales mi condición ante el Señor ha sido reprochable, Dios ha usado esas circunstancias para proveerme de un canto que nació como producto de esa experiencia y de la restauración que encontré en él.

12. ¿Qué consejo le daría a aquellos que ya componen o están aprendiendo a componer?

Que no desmayen. Hay momentos donde nuestras vidas pasan por un desierto, hay sequía, hay soledad, pero en esas situaciones podemos ver la mano de Dios obrando, quizá sea el yunque de Dios para pulir nuestro talento.

Que vayamos a la Palabra de Dios, que esa sea nuestra fuente de inspiración, que nuestras composiciones sean cristocéntricas, no poniendo al hombre como el centro de las cosas sino a Jesucristo. No pensemos en entretener a la gente si no en llevarles la voz de Dios a través de nuestros cantos.

Lean, lean, lean y por último… ¡Lean! Un compositor que no lee no podrá nunca enriquecer su lenguaje y sus composiciones, sino que serán pobres en contenido. Es bueno recibir algún curso de redacción, aprender las reglas básicas de puntuación. Creo que el compositor es un comunicador y de eso se trata, de comunicar un mensaje, y estamos hablando del mensaje más importante para la humanidad.

También es importante recibir algún curso de técnicas de poesía, conocer la métrica de los versos, como se forma un diptongo, como usar la metáfora, y otros elementos que hacen rica la composición lírica. Leer poesía ayuda mucho a esto. Asimismo, tener a la mano un buen diccionario y otro de sinónimos y antónimos, en pocas palabras, conocer mejor el idioma.

Cuerdas de amor
Yuri Banegas

Con cuerdas de amor me has atado
por siempre tu siervo seré,
anhelo vivir a tu lado
soñar en tu regazo, en ti descanzaré.

Te amo con toda mi vida
el gozo de mi salvación
no son sólo frases vacías;
tu eres mi alegría, cautívame Señor

Coro:
/
Cautívame, atráeme
en pos de ti yo correré Señor
Cautívame, atráeme
atráeme con cuerdas de amor/

Yuri Banegas se congrega en la iglesia Brigadas de Amor Cristiano, su esposa se llama Karla y tienen dos hijos. Es diseñador gráfico y catedrático en una universidad hondureña. Sirve en el equipo de alabanza de su iglesia desde hace más de 20 años.

Noel Navas.

1 Comentario

  1. ¡Hermosa alabanza y hermoso testimonio! Dios bendiga a mi hno Yuri por aportar su granito de arena en nuestra propia aventura 😀

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