Conversando sobre composición con: Alejandro Alonso (Segunda parte)

Conversando sobre composición con: Alejandro Alonso (Segunda parte)

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Premio Arpa a la Trayectoria 2012.

Una entrevista a Alejandro Alonso, compositor, músico y productor mexicano de amplia trayectoria. Entres sus grabaciones están: “Cántico de libertad” (1982), “Alguien” (1992), “Tu santidad me envuelve” (1994), “Heme aquí” (1999), “De regreso a casa” (2001) y “Cicatrices de amor” (2007). Misionero durante  7 años en Chile, actualmente es pastor de la Iglesia Maranatha Chapell, en San Diego, California. Ganador del Premio Arpa como Solista en 2004, recientemente fue galardonado con el Premio Arpa a la Trayectoria 2012. Su esposa se llama Pamela, tienen tres hijos y diez nietos. Una conversación vía Skype a las 12 del medio día.

Nota: Durante la entrevista se mencionan algunas canciones que podrá escuchar si se dirige al Player ubicado al final de esta entrada. Posicione el cursor sobre el título de la canción que desea oír y de inmediato se reproducirá un breve track para que conozca la canción a la que el compositor hizo referencia.

Alejandro, como desde el inicio hiciste equipo con un letrista, ¿te gusta más componer con alguien o te sientes mejor componiendo solo?

Alejandro: Muchas canciones las he escrito solo, pero ahora que tengo mucho más tiempo para estar con mi esposa me ha funcionado muy bien que seamos coescritores. Ella tiene muy buenas ideas, tanto en la producción como en la composición. Yo bien podría atribuirme sus ideas porque es mi esposa, pero pienso que es justo reconocerla. Además, eso le anima a ella en todo lo que estamos haciendo. Yo siempre viajo con ella, además es músico…

¿Qué instrumento toca?

Alejandro: La flauta transversa. Cuando tocamos adoración, ella me acompaña. Mucha de la música de adoración que tocamos no es mía, son de amigos; la música que yo compongo, aunque he compuesto de adoración, es música de mensaje.

¿A qué canciones te refieres?

Alejandro: Las del disco “Tu santidad me envuelve”, por ejemplo. Hay alguna que otra mía, pero la mayoría son de amigos que las escribieron. O que yo las compuse con ellos.

¿Tienes alguna canción memorable que compusiste a solas?  Háblame de una que signifique mucho para ti por la forma en que nació…

Alejandro: Hay varias. La que más me impacta es “Visión de amor” (oír en el player) del disco “Alguien” y que compuse en un momento en el que estaba meditando en el amor de Dio. La escribí imaginando a Dios cantándonos. Yo no iba a grabar esa canción porque cuando la tocaba lo hacía para yo escucharla, Dios cantándome a mí. Un día mi esposa me dijo: “¿Por qué no la vas a grabar?” Y yo le dije: “¡Cómo me voy a atrever a decir que Dios está cantando!” Ella me dijo: “Pero David hizo lo mismo, hay Salmos que son Dios hablándole al hombre”. Así que la grabé.

La montamos con Abraham Laboriel, Justo Almario, Alex Acuña, ¡todos en el estudio al mismo tiempo! Yo estaba cantando y cuando ellos salieron del estudio tenían lágrimas en sus ojos. Les tocó la letra tremendamente. Esa es una canción que compuse solo y que para mí es muy significativa.

¿Alguna significativa que compusiste en equipo? Con tu esposa o alguien más…

Alejandro: Mira, hay una canción que se llama “Qué pedí, qué recibí” (oír en el player) de “Cicatrices de amor”, la compuse con la persona con quien comencé a componer al principio. Es que dejamos de componer por muchos años…

Con quien escribiste “Oración”

Alejandro: Sí, él se apartó del Señor por un tiempo pero cuando regresó, regresó con fuerza. Él escribió la letra como letra, como te dije, es un poeta…

¿Cómo se llama?

Alejandro: Ignacio García…

¿Cuánto tiempo después se juntaron?

Alejandro: Es que no nos juntamos, él le dio ese poema a una sobrina y como mi esposa le estaba sacando fotos a su hermana, que también es cantante, ella llegó a mi casa y me dijo: “Mira, le puse melodía a esta letra pero yo no sé tocar ningún instrumento”.

¿Tú sabías que la había escrito tu amigo?

Alejandro: Sí, porque también a mí me la envió, pero esta sobrina la leyó y le puso melodía. El asunto es que me gustó mucho lo que ella hizo. Le puse varias series de acordes y eso, como te dije antes, hace que las canciones sean distintas unas de las otras, ¿me entiendes?

Sí, claro…

Alejandro: Después la simplifiqué. Una de las cosas que me gustan en la música es minimizar. Minimizar es usar la menor cantidad de cambios de acordes y la menor cantidad de instrumentos. Eso es lo más placentero para mí.

¿No se le llama también a eso “Economía musical”?

Alejandro: Sí… ¿Y sabes? Es necesario. Uno puede complicar las canciones demasiado. Fíjate, ella me decía: “Mi hermano dice que esta nota se oye defectuosa”. Yo le dije: “Mira, no es defectuosa, lo que pasa es que en tu mente estás escuchando otra cosa”. Fíjate, la canción va en Do, con acordes normales de Sol con bajo de Si, luego La, ¿me entiendes? Y de repente iba un Fa, otra vez La, ¡entonces aparecía la nota rara! Fue allí que vi que lo que necesitaba era Fa menor y la canción quedó perfecta. Eso le dio un buen toque porque en ese momento lo que la letra dice es muy especial. ¡Quedó muy buena esa canción!

A esta altura de tu ministerio, supongo que has recibido testimonios de personas que han sido impactadas por tus canciones…

Alejandro: Hay muchos. Uno fue de un locutor de radio en Miami que me dijo que estaba buscando de Dios y que nada de lo que escuchaba de la música cristiana lo movía. Un día alguien le pasó el disco “Alguien”, él estaba justamente escuchándolo en la playa, frente al mar. Resulta que la primera canción se llama “Junto al mar”, donde yo narro el encuentro de Pedro con Jesús. Esto nadie lo sabe a menos que yo relate la historia en un concierto, pero la letra dice: “Era junto al mar que le conocí, puso sus ojos en mí. Con autoridad sobrenatural dijo: ´Sígueme´, etc.” (oír en el player). Este locutor me dijo que cuando escucho el disco comenzó a llorar y bueno, se entregó al Señor.

¡En la playa!

Alejandro: Sí, otro testimonio que me gustó mucho fue uno de Tijuana. Fui a una congregación y un señor me contó que su hijo le había dado “Alguien”, no recuerdo si fue escuchando la canción “Junto al mar” o “Visión de amor” y bueno, me dijo que recibió al Señor escuchando una canción mía. Resulta que después ese hijo que le regaló mi disco se apartó del Señor, y ahora él le obsequió “De regreso a casa” y entonces el hijo volvió a los pies del Señor.

Alejandro, no sabía que eras pastor, pero viene a mi mente preguntarte: ¿Cómo se beneficia tu faceta de compositor el que tú seas pastor y como la de pastor el que seas compositor?

Alejandro: Mira, en cierta manera son dos cosas diferentes. En mi congregación estudiamos la Palabra de Dios de manera sistemática, capítulo por capítulo, versículo por versículo. Hacer eso me nutre mucho, no solo en mi vida personal y de la iglesia, sino también cuando hago música.

Hubo un tiempo que fui misionero en Suramérica y cuando volví me quería dedicar exclusivamente a la música, quería dejar de enseñar la Palabra. Pero me pasó como a Jeremías, algo me quemaba el corazón y tenía que predicar. Así comencé a dar estudios bíblicos y eso se convirtió en iglesia. Somos una iglesia relativamente pequeña.

¿Tú crees en ese concepto de que las canciones son sermones cantados?

Alejandro: Algunas sí eh, otras son demasiado repetitivas que creo que no. Hay unas que son sermones cantados y otras que son experiencias. Yo me baso en el libro de los Salmos para decirte esto, lo que te voy a decir es controversial. Hay iglesias que no les gustan las canciones que hablen algo negativo porque creen que si lo declaras, te va a pasar eso. Yo no lo creo…

¡Ni yo!

Alejandro: Por eso cuando estudias el libro de los Salmos ves que dicen : “¿Hasta cuándo Señor me vas a ayudar? ¿Hasta cuándo voy a estar así?” El salmista está cantando su frustración y eso está en la Palabra de Dios. “¡Clamo a ti y no me oyes!” ¿Era cierto eso que decía? Dios siempre escucha pero él tiene su tiempo, y a veces uno siente que no nos oye. Un hijo de misioneros me dijo una vez: “La gente necesita escuchar cómo pensamos y cómo vivimos los cristianos. Y a eso le debes poner música”. Entonces yo trato de hacer eso. Yo grabé esa canción del Salmo 40, que se llama “Pacientemente” (oír en el player) que habla de la desesperación, porque de eso habla el Salmo. Yo utilicé mis palabras y lo puse en poesía.

Continúa…

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2 Comentarios

  1. Qué gran deleite leer las palabras de un hermano que ha bendecido tanto mi vida.
    Yo conocí a Jesús a los 13 años, y ya entonces apreciaba la buena música… la poca música cristiana que iba conmigo en esos tiempos era la de Alejandro Alonso… cómo he disfrutado su música…. cómo he disfrutado sus letras… y lo sigo haciendo… Gracias a Dios por su vida y por haber hecho música tan buena y tan diferente para la época en la que salió con sus primeros discos…

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