dios-es-bueno-1.jpg“Rey de Gloria”, del disco: Dios es bueno, de Marcos Witt.

Una entrevista a Arnoldo Ramírez y Nestor Delgado, compositores salvadoreños. Arnoldo es músico y fue estudiante del Instituto Canzion El Salvador. Nestor también es músico y trabaja en una industria de alimentos. Ambos se congregan y ministran la alabanza en la Iglesia Auditorio ”Jesús es el Señor” y son autores de la canción: “Rey de gloria” que Marcos Witt incluyó en el disco: “Dios es bueno”, grabado en Puerto Rico en el año 2005. Una conversación aen el restaurante “La Panetiere” del Centro Comercial Multiplaza en Antiguo Cuscatlán a las 3:00 p.m.

Arnoldo y Nestor, gracias por apartar un tiempo para relatarme la historia detrás de la canción “Rey de gloria” y de cómo llegó a parar al disco: “Dios es bueno”, de Marcos Witt. Hasta donde yo sé Uds. son los primeros salvadoreños que han logrado conseguir algo como eso. Incluso Marcos lo dijo públicamente en un recital que Instituto Canzion celebró a mediados de 2005 en la iglesia Templo Cristiano, ¿lo recuerdan? Yo estuve allí, yo oí cuando Marcos dio la noticia y preguntó dónde estaba Arnoldo. Así que cuéntenme, ¿cómo comenzó todo? ¿Cómo fue que escribieron la canción?

Arnoldo: Todo comenzó desde que Nestor y yo servimos en la iglesia, en el Auditorio Cristiano Jesús es el Señor. Ambos componíamos y cantábamos de vez en cuando nuestras canciones en grupos pequeños. Por ejemplo, yo lo hacía en las reuniones de oración misionera y Nestor también por su lado. Así lo hicimos algún tiempo hasta que yo entré a inicios del 2005 a estudiar al Instituto Canzion (El Salvador) los días sábados.

Al mes que iniciaron las clases anunciaron en un devocional que Marcos Witt había pedido canciones de los alumnos de todas las escuelas de Latinoamérica para seleccionar una de entre todas para su próximo disco. Cuando escuché la invitación dije para mí: “¿Cómo puedo grabar algo si nunca lo he hecho?” Cuando me fui a mi casa iba con esa espinita en mi mente y pensé en llamarle a Nestor.

Me imagino que la canción “Rey de gloria” fue una de las primeras que cantaron como equipo de alabanza en las reuniones de la iglesia… ¿Fue así?

Nestor: Sí, la gente no sabía que era nuestra. Una vez hasta mi hermana me aseguró que ya la había escuchado en la radio. Y sí, como dice Arnoldo, nosotros comenzamos a cantar nuestras propias canciones en la iglesia sin que la gente supiera quién las había escrito. ¡Algunos hasta pensaron que eran de Jesús Adrián Romero! (ríe).

Arnoldo: Fijate que yo siempre abogaba que como grupo escribiéramos nuestras propias canciones y siempre traté de apoyar esa iniciativa. Por eso, cuando en Instituto Canzion abrieron esa oportunidad de enviar canciones para Marcos dijeron que de preferencia enviáramos canciones que ya se hubieran cantado congregacionalmente, que nuestros pastores y líderes las hubieran escuchado. Dijeron eso para asegurarse que las canciones tuvieran alguna clase de respaldo y así evitar enviar canciones con doctrina rara.

Pero, como te decía, luego de escuchar la invitación a presentar nuestras canciones, me fui a mi casa con esa idea en la cabeza de que yo nunca había grabado nada y bueno, sin imaginar lo que iba a suceder después. Igual yo estaba entusiasmado con hacerlo. Como ya habíamos cantado “Rey de gloria” en la iglesia pensé que esa era la indicada que debía enviar. Cuando llegué llamé a Nestor y le conté lo que nos habían dicho en Canzion. Le propuse enviar su canción y me dijo: “Está bien… ¡Hagámoslo!”

Nestor, ¿cómo reaccionaste cuando te llamó Arnoldo?

Nestor: Fue como ver la mano de Dios, pues al final fue la que se incluyó en el disco de Marcos. Fijate que yo compongo desde que tengo memoria. Lo hago de forma natural porque yo nunca he estudiado música formalmente. Yo aprendí a tocar bajo, guitarra y batería empíricamente, y siempre he cantado desde chiquito. Es más, en mi casa aún se acuerdan de las canciones que inventé cuando tenía 6 años. ¡Mi hermana me las canta! (ríe). El asunto es que cuando tengo mis devocionales me gusta tomar mi guitarra, color azul y que apodo: “La niña”, y a veces el momento se presta para componer.

El día que escribí “Rey de gloria” fue después de un ensayo con el grupo de alabanza. Todos se fueron y tomé mi guitarra y el Señor comenzó a ministrarme. La canción surgió en 5 ó 6 minutos. Cuando la hice me quebranté tanto que comencé a llorar mientras adoraba al Señor. Francamente nunca le había contado a alguien cómo fue que la escribí. ¡Hasta hoy! Como te dije, estaba llorando como cuando tengo mis devocionales personales, con la diferencia que fue después de un ensayo. Esa misma semana se la mostré a Arnoldo y él inmediatamente me animó a que la cantáramos en las reuniones del domingo.

Fue en ese entonces que apareció la oportunidad de que los estudiantes de Instituto Canzion enviaran a Marcos sus canciones… ¿Verdad?

Arnoldo: Sí, como un mes después, y como nos habían dado una semana para presentarlas, le llamé a Nestor y ambos nos reunimos con el encargado del ministerio de alabanza, con Nelson Polanco. Le contamos lo que queríamos hacer y nos apoyó.

Nestor: Además, en la congregación tenemos un hermano, su nombre es: Carlos López, que tiene un estudio profesional. Él es alguien muy conocido en los medios. Les graba a todos los artistas de TCS (Telecorporación Salvadoreña) y además, graba para la Teletón y compañías importantes. Nelson Polanco le llamó para que nos apoyara y nos recibió en el estudio. Otro amigo de la iglesia, Rodolfo Avendaño, cantó la canción y entre todos hicimos los coros.

Arnoldo: El domingo siguiente Carlos López nos entregó el demo de la canción, le saqué algunas copias y lo entregué al Instituto Canzion el lunes por la mañana (escúchelo aquí).

¡Qué rápido actuaron! ¿A qué se debió la urgencia por entregarla?

Arnoldo: Porque había alguien del Instituto que iba a viajar a Canzion e iba a llevarse todas las propuestas de una sola vez. Además, parece ser que había una fecha límite para entregarlas. Por eso, cuando Carlos López nos entregó el demo le puse mi nombre: “Arnoldo Ramírez, El Salvador”, y los del Instituto lo enviaron junto con todas las demás canciones que habían reunido.

¿Cuánto tiempo tuvieron que esperar hasta que les confirmaron que la canción había sido seleccionada para cantarse en el disco de Marcos?

Arnoldo: Como 4 meses. Fue entonces que a mediados del 2005 el Instituto Canzion celebró un recital en el auditorio de la iglesia Templo Cristiano, donde tú estuviste. Fue un viernes por la noche y yo no asistí. Mi sorpresa fue que el lunes siguiente que llegué al Instituto varios compañeros comenzaron a felicitarme. Me decían: “¡Felicidades! ¡Canzion va a grabar la canción que enviaste!” Me contaron cómo Marcos anunció la noticia y preguntó por mi desde la plataforma y bueno, que yo no estaba. La verdad pensé que todos estaban bromeando, pero ese mismo día de la administración del Instituto me enviaron a decir que me pusiera en contacto con Bruce Calderón, me dieron su correo electrónico y me dijeron que enviara ciertos datos que él me pedía. Cuando lo hice, Bruce me respondió confirmándome que efectivamente la canción que envié iba a ser incluida en el disco: “Dios es bueno” que Marcos grabaría en vivo en Puerto Rico.

Ayúdenme a entender algo: la canción la escribieron los dos, ¿o sólo fuiste tú, Nestor? Se los pregunto porque en los créditos del cd aparecen los nombres de ambos. ¿Me podrían aclarar eso?

diosesbueno2.jpgArnoldo: Sí, claro. Cuando Bruce me confirmó que iban a grabar la canción le comenté que éramos dos quienes nos habíamos involucrado en hacerla llegar a través del Instituto. Le pregunté si había problema con eso y me dijo que no, que simplemente le enviara ciertos datos adicionales que me pedía y así poder redactar el contrato. Luego, cuando lo recibí, me reuní con Nestor y le comenté que ahora que había que firmar yo no tenía problema de que mi nombre no figurara y que de ahora en adelante Bruce tendría que cerrar el acuerdo con él. ¿Por qué? Porque yo había sido solamente un mediador en todo esto.

Nestor: La verdad es que yo no quería que Arnoldo se hiciera a un lado, él había sido parte vital en que la canción llegara a Marcos, así que le dije: “Mirá, vos y yo comenzamos esto juntos, así que quiero que los dos continuemos”. Y le propuse que firmáramos ambos y nos repartiéramos las regalías mitad y mitad según la cláusula donde se especificaba el número de participantes del contrato.

Arnoldo, ¿por qué decidiste enviar la canción “Rey de gloria” si tú no la habías escrito? ¿Por qué no mejor enviar una tuya?

Arnoldo: Lo pensé, pero como en el Instituto nos habían pedido que de preferencia enviáramos canciones que ya se hubieran cantado en alguna reunión de la iglesia, me entusiasmé con esa. Por eso quise llamar de inmediato a Nestor, grabarla y enviarla. Es más, te confieso algo: Yo sentía que la canción “Rey de gloria” era la que tenía que enviar. Es una canción que hizo Nestor, mi amigo con quien he trabajado por años y hemos sido amigos desde siempre. Además, yo había tocado esa canción con el equipo de alabanza y visto adorar profundamente a nuestra congregación mientras la entonábamos. Esa fue la razón por la que quise enviarla, porque es una canción muy especial para mí y para nuestra iglesia. No sé cómo decírtelo, es como que si Nestor la haya parido y yo hubiera sido el padrino (risas).

Me parece sumamente interesante cómo manejaron esta situación porque les soy franco, cualquier otra persona hubiera dicho: “Bueno, Arnoldo, gracias por tu ayuda pero la canción Dios me la dio a mi y yo la escribí, así que las regalías del contrato me pertenecen”. O del otro lado, Arnoldo pudo haber hecho todas las gestiones ante Canzion sin avisarte a ti Nestor, y luego darte la sorpresa de que no aparecía tu nombre en los créditos. ¡Pero ninguno de los dos hizo eso! Esto es lo que me sorprende: que demostraron un verdadero espíritu de compañerismo y hermandad a lo largo del proceso. Ahora bien, continuando con la historia, luego de firmar el contrato y de saber la fecha exacta que se grabaría el disco en Puerto Rico, ¿nunca hicieron planes de viajar y presenciar la grabación?

Nestor: La verdad es que yo en ese entonces estaba preparándome para irme como misionero a Argentina, así que no podía.

Arnoldo: No, la verdad no hicimos planes.

Bueno, se realizó la grabación en Puerto Rico, salió a la venta el disco, ¿y qué sucedió después?

Arnoldo: Después de la grabación yo siempre estuve pendiente de la página web de Canzion. Estaba esperando noticias de la grabación. La veía y nada. Hasta que pusieron unos demos de algunas canciones, pero no de la nuestra. La primera vez que la oí fue unos meses después que salió el disco a la venta, allá por Octubre o Noviembre, un amigo me llamó y me dijo que sintonizara la radio porque estaban sonándola. Luego, cuando supe que el cd había llegado a la librería fui a comprarlo. Estando frente al mostrador y mientras me hacían la factura yo no aguantaba las ganas de decirle a todo mundo: “¡Hey… miren! ¡Mi nombre sale con el de mi amigo en este cd de Marcos!” Tenía ganas de abrir el cd y decirle al vendedor que mi nombre estaba allí y hasta tuve ganas de sacar mi documento de identidad para demostrarle que era verdad. ¡Sentía una emoción increíble!

Nestor: ¿Sabes de qué me acuerdo? De algo que me sucedió unos meses después de que salió el disco. Eran inicios del 2006 y yo ya estaba de misionero en Argentina. Recuerdo que cuando el disco estuvo a la venta llegué a Buenos Aires y luego me enviaron a otro lugar, a un Instituto misionero. 3 ó 4 días después de haberme hospedado entré al Instituto y en una especie de salita que está antes de las habitaciones estaban unas hermanas cantando la canción: “Rey de gloria” junto al cd de Marcos y bueno, cuando las oí me conmoví. Quizá ellas vieron mi reacción y me preguntaron: “¿Ya habías escuchado esta canción? ¡Es del nuevo cd de Marcos!” Yo les respondí: “¡Ay mis hermanas! ¡De verdad que aquí hay una gran bendición!” y les dije que yo había escrito la canción. Ella dijeron: “No, no es cierto. ¡No te creemos!” Como yo me había llevado a Argentina mi guitarra azul (“La niña”), me dijeron que la tocara y cantara. Saqué la guitarra y se las canté, vieron mi nombre en la portada del cd y les relaté como Arnoldo y yo habíamos hecho llegar esa canción a Marcos.

Es más, como estudiantes del Instituto teníamos que hacer varias visitas a iglesias y congregaciones, y bueno, siempre que llegábamos el director presentaba a cada uno de los misioneros que estábamos allí. Él siempre me presentaba como uno de los compositores de Marcos Witt. Cuando hacía eso todo mundo se me quedaba mirando expectante. ¡Hasta los músicos! Era como que si los de la alabanza se intimidaran ante mí pensando que yo era un músico extraordinario (ríe), sin saber que Dios se perfecciona en la simpleza.

¿Cómo reaccionaron sus familias al ver que la canción estaba en el cd de Marcos?

Nestor: Bueno, mi familia fue a comprar el disco y el dvd. Mi mamá se gozaba porque decía: “Este mi hijo compone desde chiquito y miren como Dios lo está bendiciendo”. Ella pudo evidenciar que mi llamado misionero se estaba confirmando a través de la provisión. Lo que pasa es que las regalías de la canción me sirvieron para financiar parte de mi viaje y estadía en Argentina. Claro, mi iglesia me ayudó con el 70% de los gastos, pero las regalías completaron lo que aún necesitaba. A lo largo de este proceso me di cuenta que Dios pone todo como él quiere. Él sabía que esta canción iba a grabarse, que yo iba a necesitar el dinero y también que Arnoldo iba a necesitar ese dinero.

Arnoldo: Mi familia también reaccionó contenta y feliz. Ellos vieron que el esfuerzo que había hecho en el grupo de alabanza de la iglesia había valido la pena. Es que a veces me decían: “¿Qué es lo que ganas con hacer todo eso que haces?” Pero cuando vieron el respaldo de Dios cambiaron y hasta dijeron que él me estaba empujando a dedicar parte de mi vida a la música. Además, como dice Nestor, el dinero me sirvió. Dejé de estudiar los días sábados y me inscribí para estudiar la carrera técnica entre semana siempre en Instituto Canzion.

diosesbueno3.jpg¿Y la iglesia? ¿Cómo reaccionó la iglesia y sus pastores?

Arnoldo: Todos estaban contentos, pusieron el audio de la grabación de Marcos un domingo en el culto y la gente se impresionó.

Nestor: Sí, ese día cuando terminamos de tocar, mientras yo iba bajando de la plataforma, el pastor dijo: “¡Hermanos! Quiero contarles de una bendición para esta iglesia”. Habló de la canción y que la había grabado Marcos Witt. El del sonido puso la canción y muchos comenzaron a cantarla porque ya la conocían. Al final la gente muy contenta, felicitándonos. Después, durante la semana, el pastor se reunió conmigo para que le contara la historia que ya te contamos y además, para conversar algunas cosas del viaje misionero que estaba por hacer.

Miren, ¿me permitirían hacerles una pregunta sumamente indiscreta? ¡Es pura curiosidad mía! ¿Cuánto dinero les dieron como regalías?

Nestor: Mirá, yo te lo voy a decir, pero mejor fuera de la entrevista. Es que fijate que es bien fácil hacer números y pensar: “Si meto tantas canciones en el disco de fulano y si lo multiplico por tanto es tanto”. Entonces, cuando haces eso te distraes y te sales de lo que Dios ha planeado. Me gustaría que quienes lean la entrevista y los aspirantes a compositor no llegaran a decir: “¡A pues sí! ¡Si me van a dar tanto, entonces le voy a meter ganas!” No, pero lo que sí te puedo decir es que Dios bendice con esto.  

Te comento que ahora lo que Dios ha puesto en mi corazón es mandar mis canciones a ciertos cantantes, pero de forma gratuita. Ya si ellos quieren darme regalías, bienvenidas sean. Haciéndolo así me protejo que no lo estoy haciendo por dinero. ¿Sabes qué me ha estado pasando? Que ahora cuando compongo no sólo escribo la canción sino que hasta siento a qué cantante se la debo dar. Francamente no sé cómo contactarlos ni si los voy a encontrar en el camino, pero he decidido ofrecerlas de forma gratuita.

Me parece magnífico todo lo que me han dicho, me gustaría saber si hay alguna lección que aprendieron a través de esta experiencia. ¿Podrían hablarme un poquito de eso?

Arnoldo: Claro, hay mucha gente que me ha dicho: “¡Hey! ¿Qué suerte la que tuvieron!” Pero yo no le atribuyo nada a la suerte, sino a la bendición de Dios. No hay suerte en esto de la música ni en ningún otro proyecto que uno emprenda. Eso es lo que yo aprendí en medio de todo esto.

Nestor: Yo creo lo que la Biblia dice, que Dios ha preparado de antemano las buenas obras en las que quiere que andemos. Para unos va a ser involucrarse en misiones, otros en la alabanza, y otros en la composición. Pero si te enfocas en lo terrenal: que vas a tocar con Marcos, que vas a tocar con Jesús Adrián, etc, estás desenfocado. Ellos son iguales que nosotros, son instrumentos. Debes enfocarte en el Dios que hace los instrumentos. Si alguien tiene el deseo de componer y pone su mirada en Dios, él va a decidir dónde poner tu canción. Pero si desenfocas tu mirada te puede pasar lo que me pasó a mí, cuando dije: “¡Pongámonos las pilas! ¡Hagamos otra canción y mandémosla!” Mi mirada se movió de las bases, del lugar de donde surgió mi canción, de mi devoción por Dios.

¿Sabes? Si pones tu mirada en Dios, él se encarga de las canciones. Él las va a poner a donde tengan que estar. Puede ser que una canción solo quede en el campamento de jóvenes para el cual la hiciste. Y Dios la bendijo para ese campamento, no está destinada para recorrer el mundo. Quizá otra canción ni la toquen en tu iglesia, pero va a reventar en todas las iglesias del mundo. Lo principal es no salirnos de las bases, de la fuente y poner nuestros ojos en las cosas de arriba.

Noel Navas.