Conversando sobre composición con: César Garza (Primera parte)

Conversando sobre composición con: César Garza (Primera parte)

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Fundador de “Alas de Águila”.

Una entrevista con César Garza, cantante, productor y compositor de amplia trayectoria. Productor de las primeras grabaciones de Marcos Witt (“Adoremos”, “Tu y yo” y “Proyecto AA”), pasando por Jesús Adrián Romero (“Te daré lo mejor”) y colaborando en las grabaciones de Lilly Goodman (“Vuelve a Casa” y “Sobreviviré”), Abel Zavala (“Guárdame en tu Presencia”), Alejandro del Bosque (“Sin Ti No Vivo”) y Marcela Gándara (“Más que Un Anhelo”), César se ha caracterizado por imprimir su sello de excelencia en cuanto proyecto ha participado. Durante doce años dirigió “Alas de Águila”, con quienes ministró en todo el continente a adolescentes y jóvenes por medio de retiros, congresos y conciertos de la mano de las grabaciones: “Alas de Águila” y “Nuevas Alturas”. Una conversación a las 4 de la tarde vía Skype.

¡Hola César! ¡Qué gusto saludarte!

César: Igualmente, igualmente.

La verdad llevo varios meses pensando en entrevistarte y se me ocurrió contactarte a través de Facebook y ves, aquí estamos…

César: ¿Estás en El Salvador?

Sí… 

César: Démosle entonces…

César, yo supe de ti a través del disco “Adoremos” de Marcos Witt. Imagínate… ¡1988! En los créditos decía César Garza. ¿Fue allí que comenzaste en la música o desde cuándo?

César: Desde niño me gustó la música. Mis papás descubrieron que yo tenía ese gusto al punto que en lugar de juguetes yo pedía discos. Me fascinaba todo lo que tenía que ver con la música.

Resulta que una vecina mía estudiaba acordeón en una escuela. Cuando mis papás se enteraron dijeron: “Metámoslo allí y veamos qué aprende”. Yo tenía 6 años cuando me compraron un acordeón, pero fue hasta los 7 que entré a la escuela.

¿En qué ciudad vivías en aquel entonces?

César: En Monterrey, México.

Ok…

César: Allí aprendí toda la teoría musical. Estudiaba música clásica en acordeón, no es que aprendí tocar música norteña. Estudié por 10 años. Como en mi casa teníamos un piano, pues lo que aprendía en el acordeón lo trasladaba al piano. Yo solo. Desde allí comencé a sacar melodías.

A los 17 años me fui como estudiante de intercambio a los EE.UU. y la familia con la que me tocó vivir eran cristianos evangélicos…

¿Aun no lo eras tú?

César: Crecí en un hogar católico, y desde los 15 años era el organista y director del coro en la iglesia. Entonces a los 17 recibí a Cristo en Tennessee, EE.UU. Sinceramente al inicio no entendí la magnitud de mi decisión, pero poco a poco fui aprendiendo que había algo nuevo en mí y que tenía un deseo por buscar más de Dios.

Un año después, cuando regresé del intercambio, ya en mi ciudad comencé a buscar una iglesia evangélica que me gustara y donde pudiera crecer espiritualmente.

Primero fui con los bautistas, muy buena exposición de la Palabra de Dios, pero no me sentí totalmente identificado. Muy solemne. Luego conocí una iglesia pentecostal, y bueno, eran todo lo opuesto. ¡Mucha energía, música muy avivada y mucho grito!

¡Típica iglesia pentecostal! ¿No?

César: Sí, allí recibí el bautismo del  Espíritu Santo y esas reuniones me impactaron.

Por ese entonces unos amigos músicos me invitaron a ser parte de una banda que se llamaba “Mitzvah”. Ellos ya tenían cierta trayectoria en Monterrey y me invitaron a tocar teclado con ellos. Ese fue el primer grupo al que pertenecí. “Mitzvah” era un grupo muy evangelístico, viajábamos por varias ciudades y con ellos comencé a conocer los teclados electrónicos. La verdad aprendí mucho allí.

Algo que no te conté fue que a los 19 años me fui otra vez a EE.UU. a estudiar audio. En México no había dónde estudiar eso y mis papás hicieron la inversión para que estudiara. Fuimos a un curso corto pero muy efectivo, en la ciudad de Chillicothe, Ohio. Al regresar otra vez a México me posicioné en estudios de grabación muy importantes, de los mejores de Monterrey en aquel tiempo.

La verdad ese era uno de mis sueños y lo cumplí antes de los 20 años. Eran estudios de música secular. Lo que hacía allí era grabar grupos de lunes a viernes y los fines de semana yo tocaba con “Mitzvah”.

Un día un amigo de la iglesia, José Pérez, llegó al estudio de grabación con alguien más y me dijo. “César, te  presento a un amigo que anda buscando estudios de grabación…” Cuando vi a esa persona pues la reconocí de inmediato porque un día antes yo lo había visto ministrar en una iglesia y me impactó muchísimo. Mi amigo me dijo: “Te presento a Marcos Witt”.

Marcos me dijo: “Estoy de visita en Monterrey y ando conociendo estudios porque estoy planeando mi segundo proyecto”. Como estábamos en el estudio y tenía a un grupo grabando, delegué en alguien que hiciera mi trabajo y los llevé a otro estudio con una cabina más pequeña. Marcos me pidió que le mostrara qué cosas había hecho yo.

Resulta que recién acabábamos de terminar la mezcla de “Mitzvah” y se la mostré a Marcos. Él me hizo muchas preguntas, como: “¿Quién programó la batería?” Y le dije: “Yo…” Y él: “¿Quién programó el bajo?” “Yo…” Volvía repetir. “¿Quién hizo el arreglo de las voces?” Le dije: “Yo…” Fíjate que no todo lo había hecho yo en esa grabación, pero curiosamente todo lo que Marcos me preguntó sí lo había hecho yo. Y Marcos siguió preguntando: “¿Y quién hizo la mezcla” Y otra vez: “Yo”.

ESTA ENTREVISTA FUE SELECCIONADA PARA SER PUBLICADA EN EL EBOOK: “LA AVENTURA DE COMPONER (CÓMO Y POR QUÉ ESCRIBIR CANCIONES PARA DIOS)”, POR LO QUE PUEDES LEERLA DE FORMA COMPLETA, JUNTO A OTRAS MÁS, ALLÍ. PARA ADQUIRIR EL LIBRO SIMPLEMENTE DA CLIC AQUÍ.

1 Comentario

  1. Wow! Esta entrevista era buenisima… Voy a la 2da parte 🙂

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