Una entrevista a Coalo Zamorano compositor de muchos temas de Grupo Canzion, productor musical y ganador del Grammy Latino. Fue fundador del proyecto VCV (Vida, Camino y Verdad) con quienes grabó dos discos: VCV y QUÉ? Actualmente es director de alabanza en Lakewood Church, en EEUU, de la que Marcos Witt es pastor y donde ha grabado los discos: “Cosas poderosas” y “Eres mi pasión”. Una conversación en el Hotel Camino Real de Ciudad de Guatemala, Guatemala, a las 8:00 p.m.

Coalo, gracias por apartar un tiempo para conversar. Alguna vez escuché a Marcos Witt decir que mientras ustedes vivían en Durango, México, el Señor le habló de cómo iba a hacer grandes cosas en tu familia. Dime, ¿cómo fue que te acercaste al Señor y comenzaste en todo esto de la música cristiana?

Coalo: Sí, efectivamente Marcos sintió eso de parte de Dios y bueno, en ese entonces Marcos no era quien es ahora. La verdad es que justo él comenzaba su ministerio. Creo que ese mismo año Marcos decidió ser un ministro itinerante. A los meses que me convertí comencé a viajar con él. Recuerdo que me invitó y yo le ayudaba a cargar las maletas. Fue una época increíble porque presencié el inicio de su ministerio y el de Canzion. Ver todo ese proceso me ayudó mucho a crecer.

¿En ese entonces ya tocabas un instrumento o tenías algún interés por la música?

Coalo: No, para nada. Antes de ser cristiano lo único que hacia era cantar la música que mis papás ponían en la casa, pero no era que yo decía: “¡Eh, yo quiero cantar!” Cuando me entregué al Señor simplemente comencé a congregarme en la iglesia y allí fue donde se despertó en mí el interés por la música.

Luego de convertirte, ¿cuándo fue que comenzaste a componer?

Coalo: Pasaron como 4 ó 5 años hasta que me dí cuenta que el Señor me había dado el don. Tampoco fue algo espectacular donde de repente dije: “¡Yo puedo escribir canciones!” Mas bien fue un deseo mío por adorar a Dios. Recuerdo que esa vez estaba en mi habitación con mi guitarra y estaba escuchando un casete en inglés de Integrity, ¡creo!, y al acabarse el casete el botón de play saltó, pero yo seguí tocando con mi guitarra y me quedé adorando al Señor espontáneamente. Allí nació mi primera canción. Francamente yo no sabía lo que estaba pasando. Después se la mostré a alguien y quiso cantarla en un evento. Me acuerdo también que por ese tiempo a un amigo y a mí nos nació la inquietud de ponerle música a los Salmos. Se la pusimos a varios y acostumbrábamos hacer eso de vez en cuando.

¿Cuál fue esa primera canción que escribiste?

Coalo: “Cantemos a Jesús” (escúchela aquí), que se incluyó en uno de los primeros discos de Canzion. La grabó José Luis Torres y precisamente el disco se llamó así: “Cantemos a Jesús”.

¿Cómo te sentiste de que tu primera canción se grabara en una producción?

Coalo: Fue un proceso muy interesante. La verdad nunca fue algo que yo soñara. Ahora sé que todo esto fue algo que el Señor tenía planeado para mi y yo le doy gracias que fue algo que se dio y no algo que yo busqué. Si hubiera sido así de seguro me afano y me desenfoco haciendo cosas que no son el propósito de Dios. Pero al mirar atrás veo que las piezas fueron cayendo por sí solas.

Recuerdo que en ese entonces participamos con el grupo de alabanza en un congreso para mujeres y había una predicadora invitada. Una noche, luego de ministrar, esta hermana dijo: “Tengo una palabra para el equipo de alabanza”. Cuando dijo eso todos nos extrañamos porque el evento era para mujeres, nosotros estábamos allí solo para apoyar. La predicadora nos hizo pasar al frente y dijo: “Ustedes van a escribir canciones que se van a oír en todo el mundo y Dios va a usar esas canciones que les va a dar”. Literalmente todos nos volteamos a ver y nos causó risa. Pensamos: “¡De plano que a esta hermana se le fue!” Lo interesante fue que dentro de ese grupo que pasamos estaba Lorena Witt, mi esposa y que en ese entonces éramos solo amigos, Saúl Morales, Sergio González, etc.

Para nuestra sorpresa un año más tarde algunos colaboramos en la logística del Congreso Música ´90 que Marcos organizó por ese entonces. Si recuerdas esos congresos después se llamaron: Congreso Adoradores. En fin, en ese congreso, Juan Salinas, que es un reconocido compositor, quiso hacer un taller para enseñar canciones nuevas y así darle material a la gente para sus iglesias. Antes del evento nos preguntó si teníamos canciones escritas y le dijimos que sí, pero que estaban medio feas. Tú sabes como uno puede ser con sus propias canciones, las vemos como cancioncitas no más. Pero Juan las quería oír, literalmente nos forzó a que se las enseñáramos. Yo le mostré: “Cantemos a Jesús”; Lorena: “Tu amor por mi”; Sergio Gonzáles: “De gloria en gloria”, etc. Canciones que después se incluyeron en proyectos de Canzion.

Me acuerdo que estábamos en el Congreso y Juan comenzó a impartir su taller. Tenía  unos músicos tocando nuestras canciones y vimos que las cantaban. Nos emocionamos mucho y nos decíamos: “¡Ve, están cantando nuestras canciones!”

¿Cuál fue la primera canción que tú escribiste y que Marcos Witt incluyó en uno de  sus discos?

Coalo: Creo que la primera que él grabó fue: “Al que es digno” (escúchela aquí). Lo que pasó con esa canción es que yo dirigía la alabanza en la iglesia y Dios comenzó a poner en mi corazón que escribiera canciones. Por lo general yo no escribo pensando en proyectos, claro, de repente aparece alguien que me pide una para un disco, pero lo que yo hago, incluso ahora que estoy en Lakewood, es que al terminar la alabanza pienso: “¡Cómo me gustaría escribir una canción que hable de esto o de aquello” Cuando lo hago puedo hasta imaginarme a la gente cantándola, no para mi satisfacción, sino porque sé que esa canción, que aún no he escrito, podría bendecir a la iglesia. El asunto es que así lo hacía desde que vivía en Durango, en esa iglesia de cien personas en la que estábamos, yo decía: “¡Quisiera escribir una canción con la que la gente pueda exaltar al Señor!” Y así fue que escribí “Al que es digno”. Por ese tiempo Emanuel Espinoza estaba colaborando en la producción del nuevo disco de Marcos, “Venció”, y me preguntó si tenía canciones. Hice un demo y se lo dí. Así fue como al final de cuentas se grabó.

De la misma forma sucedió con el disco: “Enciende una luz”. Yo había escrito algunas canciones y las cantaba en la iglesia. Entonces, cuando Marcos no andaba viajando y se quedaba en Durango, pues se congregaba con nosotros, en la alabanza él me escuchaba cantar y luego me preguntaba: “Oye, ¿esa canción es tuya? Me gustaría grabarla”. Fue así como incluyó algunas mías como: “No podría vivir” (escúchela aquí), “Me has llamado a conocerte” (escúchela aquí) y “Jesús, eres mi buen pastor” (escúchela aquí).

Me da la impresión de que eres un compositor sumamente prolífico, ¿cuántas canciones escribes a la semana o al mes?

Coalo: No, para nada. Yo soy muy bohemio a la hora de escribir canciones. Si me esforzara y me disciplinara creo que podría escribir una canción diaria o quizá dos por semana, pero como no he tenido esa necesidad no lo hago.

¿Y cuánto tiempo tardas en escribir una?

Coalo: Tampoco tengo un patrón, es que soy tan empírico, tan rústico en esto que no tengo un patrón. A veces me ha pasado que digo: “Voy a escribir una canción…” Me siento y tengo que esperar una hora para que me salga un verso. ¡Me sale pero con dolores de parto! (se ríe). Cuando me pasa eso mejor me detengo. No me siento a gusto haciendo eso.

Últimamente lo que me ha estado pasando y es una oración que tenido este año, es que le estoy pidiendo a Dios que me dé canciones que vengan de momentos especiales. Claro, si yo quiero puedo escribir una canción y lo he hecho. Por ejemplo, cuando Marcos grabó el disco: “Vivencias”, nos juntamos varios compositores y nos fuimos a un lugar muy bonito a escribir. Surgieron buenas canciones. Francamente me gusta esa dinámica, pero personalmente las canciones que he escrito y que más me gustan han surgido de momentos especiales de estar con él.

Como te digo no tengo un patrón de decir: “Me voy a tomar un café por la mañana y voy a sentarme a escribir”. Lo que suelo hacer es tomar mi guitarra y ponerme a adorar. De repente, mientras lo hago, comienzo una progresión de acordes que me gustan y si estoy leyendo la Biblia o reflexionando en algo que el Señor me ha hablado, comienzo a componer.

¿Podrías hablarme un poco sobre VCV (Vida, Camino y Verdad)? ¿Qué los motivó a producir los dos discos que grabaron?

Coalo: Con VCV pasó que cuando era líder de jóvenes noté que mis muchachos escuchaban música cristiana pero en inglés, juvenil. Claro, lo poquito que había en ese entonces. Al parecer llegó un momento en el que ya no les atraía mucho la alabanza y adoración, y por eso preferían oír ese tipo de música. Una vez le pregunté a uno: “¿Y entiendes lo que estás oyendo?”  Me dijo: “No, pero se oye bien”. O sea, ellos preferían escuchar música en inglés sin importar que no entendieran nada. Cuando me percaté de ese fenómeno pensé: “¡Qué genial sería que hiciéramos ese mismo tipo de música pero en español!” Recordá que en ese entonces no existía Rojo, Ray, Kiosko y todas las bandas que ahora hay. A partir de esa inquietud nació la idea de VCV. Claro, con algo más: decidimos tomar la Biblia e intentar ser lo más literal posible, al punto de titular las canciones con las citas bíblicas de donde nos basábamos para componer. De este modo muchos jóvenes memorizarían la Palabra con un estilo musical juvenil y a la vez, sabrían en qué parte de la Biblia encontrar el tema del que se estaba hablando. Dentro de esas canciones escribimos: “1 Timoteo 4:12” (“Sé ejemplo”, escúchela aquí) y “Efesios 6:1-3” (“Hónralos”, escúchela aquí).

¿Vieron algún fruto producto del esfuerzo de VCV?

Coalo: Sí, cumplimos nuestro propósito. El primer disco llegó a muchos lugares y la juventud lo recibió muy bien. No quiero jactarme de lo que te voy a decir, pero tengo la satisfacción de que fuimos de los primeros en alcanzar a nuestra generación con música juvenil en español. Y como podrás imaginarte fuimos criticados ya que salimos con una propuesta diferente. Al ver atrás me da risa porque ahora oyes lo que hicimos y lo comparas con lo de hoy, y dices: “Qué suave tocábamos antes” (se ríe).

Fíjate que el Señor usó VCV para alcanzar a muchos jóvenes, recibimos testimonios de muchachos que enderezaron sus vidas con nuestra música. Por cierto, el primer disco lo sacamos con un libro devocional y muchos nos contaron que tomaban el devocional, escuchaban las canciones y buscaban al Señor. Eso les ayudó a cambiar y a tomar buenas decisiones. Creo que el propósito de VCV se cumplió.

¿Prefieres escribir solo o en equipo? Hasta donde yo sé a la mayoría les gusta hacerlo solo, pero veo que en VCV y para el disco de Marcos, “Vivencias”, lo hiciste con más gente…

Coalo: Mira, tanto escribir canciones solo o en equipo tienen su toque. A mi me gusta escribir solo cuando quiero reflejar una experiencia mía. Tú sabes, es mi experiencia y nadie mejor que yo sabe qué decir, o sea, es mía. Es un tipo de composición muy personal y son cosas que el Señor está tratando conmigo. En ese sentido, cuando estoy trabajando canciones de ese tipo no me gusta que intervenga alguien más. ¡Excepto mi esposa! Ella es mi filtro. Cuando escribo yo se las muestro y ella es bien sincera conmigo. Nunca finge y me dice: “¡Hay qué increíble lo que haces!” No, ella claramente me dice: “¡Uy, no! ¡Ta´ bonita, pero…!” Otras veces no, me dice: “¡Esa canción está increíble!” Cuando se expresa así yo sé que mi canción de verdad tiene algo especial.

Por otro lado, componer en equipo es algo que tienes que hacer con gente con la que te llevas bien, con quienes has hecho ´click´. Si no haces eso componer se puede volver una competencia para ver quién crea la mejor frase o quien se inventa la mejor melodía. Hace unos años me pasó algo gracioso. Resulta que con un amigo escribimos varias canciones juntos y cuando lo hicimos nunca pensamos en que alguien iba a querer grabarlas. Quizá hasta lo hicimos por diversión. Pero sucedió que sí, que alguien que andaba buscando canciones para grabar se interesó por ellas. Cuando llegó el momento de firmar el contrato de regalías y mi amigo vio que había dinero de por medio, me reclamó de por qué los porcentajes iban a ser 50 y 50. Me dijo: “¡Pero yo hice más que tú en las canciones!” Yo le expliqué que mis aportes también habían sido importantes.

¿Y cediste?

Coalo: No, ¡cómo crees! Es que mira, no se trata de qué tanta letra pones o no pones. Tú puedes poner 10 versos pero yo te puse el coro de la canción, y si el coro es el gancho y lo que la hace más atractiva entonces mi aporte es igual de importante que el tuyo

Cuéntame algo, siempre relacionado a esta dinámica de componer en equipo, en alguna parte leí que para el disco “Vivencias” Marcos convocó a algunos de ustedes para realizar una especie de retiro de composición. ¿Cómo fue esa experiencia?

Coalo: Fíjate que ya habíamos hecho ese tipo de retiros antes, pero no tan planeado como ese. Cuando Marcos quiso producir “Vivencias” se le ocurrió juntar a varios. Nos reunimos Gamaliel Morán, Nestor Cano, Emanuel Espinoza, Melvin Cruz, Marcos y yo. Algunos vivíamos en México y volamos a Houston. De allí nos fuimos a una cabaña afuera de la ciudad y durante dos días nos reunimos a componer las canciones del disco. Todos nos llevamos muy bien, colaborábamos unos con otros, bromeábamos, etc.

La dinámica básicamente consistió en llevar algunas ideas desde casa. Por ejemplo, yo siempre tengo en mi mente acordes, ideas para melodías, pero a veces uno se atora y no sabes cómo seguir. Cuando nos juntamos esa vez todos decíamos: “Ponle esto, cámbiale aquello, mejor ponle esta melodía, etc”. En un momento Marcos nos dijo: “Quiero una canción que hable de la fidelidad de Dios”. Él tenía un coro para la canción pero le hacía falta la estrofa y recuerdo que comencé a tocar algo espontáneo con la guitarra. Marcos me dijo: “¡Oye, eso se oye genial!” y comenzamos a sacar la canción. Así fue como escribimos: “Dios ha sido fiel” (escúchela aquí)

La única noche que estuvimos en la cabaña algunos que vivían en Houston se tuvieron que ir a sus casas, y nos quedamos a dormir Marcos, Nestor y yo. Hablamos y tocamos. El asunto es que Nestor y yo ya traíamos unas ideas de la casa, que eran: “La fuerza de tu amor” (escúchela aquí) y “Tiempo” (escúchela aquí). En un momento Marcos nos pregunto si teníamos algo y le mostramos las canciones. Nos dijo: “¡Oigan! ¡Quiero grabarlas!” y así fue como las incluyó en el disco.

Continúa…