Conversando sobre composición con: David Scarpeta (Primera parte)

Conversando sobre composición con: David Scarpeta (Primera parte)

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Compositor de «Volver a respirar».

Una entrevista a David Scarpeta, músico profesional, cantante y compositor colombiano. Ha grabado los discos: “Tómame en tus brazos” (2003) y “Volver a respirar” (2010). Actualmente es pastor del área hispana de Grace Community Church, en Houston, Texas. Su amor por exaltar el nombre del Señor a través de la alabanza y adoración, lo ha llevado a crear cánticos nuevos con los cuales la juventud se identifica y busca, a través de sus contenidos, el sentido para cambiar su forma de vida. Su esposa se llama: Diana, y tiene 3 hijos, Daniela, Natanael y Jonathan. Una conversación entre la ciudad de Sonsonate y de San Salvador, a las 12 del medio día, aquí en El Salvador.

Nota: Durante la entrevista se mencionan algunas canciones que podrá escuchar si se dirige al Player ubicado al final de esta entrada. Posicione el cursor sobre el título de la canción que desea oír y de inmediato se reproducirá un breve track para que conozca la canción a la que el compositor hizo referencia.

David… ¿Escarpeta o Scarpeta?

David: Scarpeta, sin “E”…

Entiendo que eres colombiano…

David: Sí, nací en Bogotá, en el año de 1979. Realmente no nací en Bogotá, yo digo que allí porque todo mundo conoce dónde es, pero yo nací en un pueblecito que se llama: Ubaté, que queda a dos horas de Bogotá.

Me llamó mucho la atención tu nacionalidad porque hay muchos ministerios musicales de Colombia que hoy se conocen en el mundo. Me refiero a Alex Campos, Pescao Vivo, etc. ¡Y ahora tú! ¿A qué se deberá ese fenómeno?

David: Lo que pasa es que el colombiano es alguien con mucho talento, no digo que quienes son de otras nacionalidades no lo sean, pero el colombiano tiene algo especial. Conozco a colombianos fuera del país que son gente muy exitosa. De paso, hace poco leí un estudio que decía que las compañías más grandes tienen colombianos en sus departamentos creativos. Ellos se han dado cuenta que el colombiano tiene una creatividad muy grande y pienso que eso, más la unción y la presencia del Señor, ha llevado a los salmistas a una posición muy importante en el mundo. 

¿Desde cuándo comenzaste en la música?

David: Yo empecé a los 4 años, viajando con mi papá, Tito Scarpeta. Él es evangelista y cantábamos rancheras las veces que lo acompañaba. Curiosamente nadie en mi familia tiene esa vena musical, pero a mi papá le pareció bien perfilarme en la música. Ya a los 6 años entré al Conservatorio allá en Bogotá. Estudié muchos instrumentos, ¡hasta Órgano! Imagínate, estudié ese organote de 3 pisos. Me acuerdo que esa clase en particular era aburridísima…

¿Cuántos años estudiaste en el Conservatorio?

David: Como 6 ó 7 años. Al terminar la escuela ingresé a la Universidad del Bosque, allá en Bogotá y ya a nivel profesional estudié piano clásico, piano Jazz y canto lírico.

¿Cuántos años estudiaste en total?

David: ¡Toda mi vida! Hasta los 24 años, de allí para acá ya no seguí porque me casé, tuve hijos y me enfoqué en la familia, el pastorado, el ministerio, etc.. También estudié en el seminario bíblico de las Asambleas de Dios en Bogotá. Esa es más o menos mi formación.

¿A qué edad comenzaste a escribir canciones? ¿Te enseñaron en el Conservatorio o aprendiste por tu propia cuenta?

David: Cuando hablas de escribir entiendo que te refieres a canciones cristianas, pero hay diferentes formas de componer. Por ejemplo, como a los 18 años, mientras estaba en la universidad compuse música para instrumentos, no música de adoración; sin embargo, como a los 12 años experimenté la composición de canciones para el Señor. Realmente fueron experiencias lindas. Al principio, cuando comienzas a escribir hay canciones que escuchas años después y dices: “¡Nada que ver! ¡Cómo pude escribir esto tan feo!” Pero si no empiezas a componer no te desarrollas en el arte. Pero así fue conmigo, comencé desde joven…

¿Te acuerdas de tu primera canción? ¿La grabaste o la dejaste guardada por allí?

David: Nunca la grabé pero me acuerdo de ella como si la hubiera escrito hoy. Me marcó mucho esa canción.

¿Por qué?

David: Es que en la iglesia de mi papá había un piano viejo, viejo, viejo. La iglesia era muy pequeña y como vivíamos en la casa que tenía la iglesia, yo iba y me sentaba en el piano a tocar tipo 10 u 11 de la noche. Tocaba y cantaba. Un sábado me pasó que fui a tocar y al siguiente día domingo estando en la iglesia llegó una señora que pasó a testificar. Mi papá le dio el micrófono y dijo: “Anoche como a las 10 yo iba pasando frente a la iglesia y estaba en una crisis muy terrible y quería quitarme la vida. Pasé por la iglesia y escuché los sonidos de un piano, nadie cantaba, solo tocaba. Yo me senté afuera porque el templo estaba cerrado, no sé cómo explicarles pero algo me tocó. Yo sé que fue Dios. Allí mismo oré y le pedí al Señor que entrara en mi corazón. Regresé a mi casa y boté todo que tenía listo para suicidarme. Yo no sé quién estaba tocando ayer aquí pero ayer recibí al Señor”.

¡Cuando yo oí eso quedé tan impresionado! El poder de la música cargada del poder de Dios. Experiencias así me fueron ayudando. Fue por ese tiempo que yo iba a tocar al piano viejo de la iglesia que compuse mi primera canción. Ella habla del profundo vacío que hay en el corazón y del anhelo que uno tiene por Dios. Fue una época espectacular en mi vida.

¿Cómo fue tu ritmo de composición a partir de esa primera canción? ¿Comenzaste a escribir a diario, a la semana, al mes?

David: Esa pregunta es muy buena, porque quien compone es como el que está aprendiendo a nadar o a conducir un auto. O sea, necesitas práctica para perfeccionarte. Algunos cuando escriben su primera canción les sale tan fea y tan horrible que se frustran y ya no vuelven a componer. En mi caso me pasó algo parecido. Comencé a escribir canciones bonitas, más o menos bonitas, no tan bonitas y unas que eran… ¡Horribles!…

Jajaja…

David: Y yo escuchaba las composiciones de otros. Por eso un consejo que le doy a la gente que compone es que no se comparen. No se comparen con otros compositores y no quieran parecerse a ellos. Cada compositor es distinto y Dios tiene para cada quien su propia fuente. El punto es que por ese entonces yo me frustraba. Me acuerdo que el mejor compositor cristiano era Marcos Vidal, ¡y para mí lo continúa siendo!, para mí es el “Poeta de la canción cristiana”…

Lo mismo opino yo…

David: Y entonces yo escribía y escribía y las canciones no me salían bien, y por eso dejé el don en el baúl. “Yo seré bueno para componer refrigeradoras y lavadoras, pero no soy bueno para componer canciones”, pensaba.

¿Pensaste eso con tu primera canción o cuando ya llevabas varias?

David: Cuando ya llevaba varias y no me gustaban. Después volví a destapar el baúl…

¿Cuánto tiempo después?

David: Pasaron bastantes años, unos 10 quizá. Después de esa época de pensar que no me gustaban mis canciones vino un tiempo donde sí me comenzó a gustar lo que hacía y hasta llegaron a formar parte de mi primer disco. Al notar eso despertó una vez más dentro de mí todo eso de la composición. Claro, ya tenía otra madurez y otras experiencias que había adquirido en la universidad. Por eso yo creo que es importante estudiar, porque cuando tú estudias puedes enriquecer la composición y aprender a diseñar distintos tipos de situaciones para la gente.

¿Qué canciones recuerdas que compusiste y que te llevaron a decir: “¡Wow! ¡Realmente soy bueno para esto!”? ¿Puedes mencionarme algunas?

David: Sí, me acuerdo en especial de una: “Desde el profundo vacío”, muy linda, nunca la grabé, pero me marcó muchísimo. A través de ella comprendí que Dios tenía algo especial para mí. De allí seguí escribiendo y comencé a juntarme con gente que era muy buena para componer. Un hombre que marcó mi vida, se llama: Wilton Gómez, él no es músico, tenía un oído malísimo y no cantaba absolutamente nada. Pero hacía unas canciones que yo le preguntaba: “¿De dónde las sacas?” Ni si quisiera músicos profesionales hacían cosas como las que él hacía. Fue a través de Wilton y su ejemplo que entendí que el Espíritu Santo es el mejor inspirador de canciones. Es que si yo te cantara esas canciones hoy quedarías impresionado. Son canciones de alguien que no es músico y no tiene experiencia en nada. Eso a mí me desafió muchísimo.

¿Dónde se conocieron?

David: En mi iglesia, te estoy hablando de hace muchísimos años. Nos juntábamos en el día y en la noche para componer, pasábamos mucho tiempo en la presencia del Señor, entonces él me ayudó mucho a poner cimientos para los niveles de composición en los que yo entraría.

¿Aprendiste más sobre composición en el Conservatorio o empíricamente?

David: Se unen las dos cosas. Yo digo que lo que tú aprendes en el Conservatorio son los elementos musicales, pero lo que aprendes en lo empírico, principalmente con la ayuda del Espíritu Santo, es lo sobrenatural. Es cuando se juntan ambos elementos que la música se convierte en algo poderoso.

Me imagino que cuando llegó el momento de grabar tu primer disco, “Entre tus brazos”, allá por el 2003, ya tenías un buen banco de canciones de donde escoger…  

David: Cuando grabé mi primer disco tenía unas 20 canciones de las cuales escogimos 10…

¿Qué canciones puedes mencionar que nacieron de una forma muy especial o que tengan una anécdota memorable y que incluiste en tu primera grabación?

David: Me acuerdo de “Es para ti” (oír en el player). Nació cuando el disco ya estaba terminado. El disco lo grabamos en vivo y ya lo estábamos masterizando. De repente, dos días antes de terminar, el Señor me dio esa canción y yo le dije al productor que la iba a meter a punta de piano, sin instrumentos. La canción llegó al ser el hit del disco. Es una canción profunda y que renueva el corazón.

Cuando hablas de que el Espíritu Santo es el principal inspirador de canciones, ¿qué opinas de quienes piensan que la disciplina de sentarse a diario a componer es igual de importante que ese elemento espiritual que mencionas?

David: Yo digo que ambas cosas deben unirse. Porque cuando tú te vuelves empírico pierdes la disciplina, y sin disciplina no caminas. Esto es como que si yo nunca leyera la Biblia, pero la leo cada mes, y por eso cada mes siento que me habla el Señor. Eso no funciona. O cuando yo digo voy a ir al gimnasio a hacer ejercicio todos los días pero no lo hago, sino que voy cada dos meses. Igual no funciona.

La inspiración del Espíritu fluye mejor cuando hay una disciplina de base para recibir dicha inspiración. Si soy disciplinado para componer, por ejemplo, ayer estaba en el hotel y tenía mi Iphone a la par, francamente yo paso todo el día meditando y si me vienen frases o palabras, las guardo. Tú le preguntas a cualquier compositor y verás que todo el tiempo están conectados, por eso, si de repente les viene una melodía o una letra, como son disciplinados para componer, guardan esas ideas.

La constancia y la rutina más la inspiración del Espíritu producen un crecimiento en tu composición. Esa es la forma de no quedarse siempre en lo mismo. Yo soy de los que creo que cada disco debe ir más allá, tanto en lo musical, como en revelación y contenido. En vez de descender debes que ir avanzando y subiendo. Cada disco debe tener una línea de pensamiento.

Desafortunadamente… Mira que lo que te voy a decir es importante… La mayoría de cantantes cristianos son desordenados en su línea de pensamiento. Graban de aquí, graban de allá, ¡lo que caiga! Pero eso no debería ser así porque al final lo que marcará el corazón de la gente no es la música, es la letra y el contenido. Por ejemplo, tú escuchas el disco: “Volver a respirar” y notarás que hay una sola línea de pensamiento…

Un concepto que envuelve todas las canciones…

David: Exacto, un concepto que envuelve todo, una línea de composición. Entonces, son varios elementos: La disciplina, el hábito de sentarte a componer, la conexión que debes tener con el Señor. Todos estos elementos propician la inspiración. Si a eso le sumas un norte, un objetivo que alcanzar, entiendes por qué hay compositores cuyo énfasis es la restauración de las personas, para otros la adoración congregacional, otros es lo profético, etc.

Si en cada disco y grabación debemos ascender, como dices tú, ¿qué hábitos crees que favorecen nuestra forma de componer? Digamos, en el área de escribir mejores letras…

David: Yo digo que son dos cosas. Uno, la Palabra. Si tú escribes para Dios y para la iglesia, pero no lees la Palabra, ¡estás frito! Si no la lees tus palabras y tus letras van a ser igualitas a las del mundo. Cuando hablo de igualitas me refiero a que el contenido va a ser vacío. Aunque hay canciones que escriben quienes no son cristianos y filosóficamente son impresionantes, el cristiano debe componer partiendo de la Palabra porque eso es lo que cambia el corazón de la gente. Desafortunadamente muchos compositores cristianos no tienen Palabra en sus canciones. Son composiciones superficiales, sacan una frase que dice: “Gracias Señor, gracias Señor, gracias Señor”, y claro, yo sé que hay que darle gracias al Señor, pero siempre decimos lo mismo. No hay crecimiento. La Palabra entonces te da ese crecimiento.

Lo segundo que te ayuda es el carácter. Cuando tú carácter ha sido formado y ha sido fortalecido, tu manera de escribir cambia. Por ejemplo, si yo escribo todo el tiempo “Perdóname Señor, perdóname Señor, perdóname Señor” y no paso de allí, mi carácter se ve reflejado en mis canciones. Pero si mi carácter como hijo de Dios es transformado y llevado a un nivel más alto, mis letras automáticamente van a cambiar. ¿Por qué? Porque las letras y las canciones son el reflejo del carácter de quien está escribiendo.

Esto que te digo es muy difícil y en mi vida lo he comprobado. Cuando tú haces canciones experimentas una unión espiritual con lo que estás viviendo. Cuando hablas con compositores que no son cristianos ellos pueden contar cómo escribieron sus canciones y hasta decir: “Yo escribí esta canción cuando tal y tal cosa me pasó”. Entonces tú puedes conocer el corazón de una persona a través de sus canciones. ¡Lo mismo pasa con el cristiano! Tú puedes conocer el corazón de quien escribe para el Señor a través de sus letras. Tú no solo conoces el carácter de una persona por medio de sus canciones sino también su estado espiritual. Como dijo el apóstol Pablo: “Somos cartas leídas…” Tú eres lo que las letras de tus canciones dicen.

Continúa…

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3 Comentarios

  1. Muy buena entrevista Noel, Felicidades, los Cristianos cantamos y cantamos alabanzas, pero es muy bueno conocer la inspiración de cada compositor, eso edifica nuestras vidas, muchos idolatran a los cantantes y los imitan como decía Marcos Witt en su entrevista contigo, pero detras de ellos esta la Inspiración del Espíritu Santo, y se lee que sus palabras tienen un contenido de humildad!!!
    Gracias Noel, que Dios engrandezca todo lo que estas haciendo Parara el Señor

  2. Me gustan los ingredientes! Empirico (practica) y disciplina (constancia) mas unción del Espíritu Santo.

  3. “Somos cartas leídas…” Tú eres lo que las letras de tus canciones dicen.

    Exelente tu trabajo Noel, hace un tiempo corto que vengo siguiendo tu sitio y me es de mucha bendición conocer las experiencias de gente que escribe para el Señor y pasa los mismo problemas que cada uno de nosotros. Ahora me voy a leer la segunda parte de la entrevista.

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