Conversando sobre composición con: Frank y Liza Mejía (Primera parte)

Conversando sobre composición con: Frank y Liza Mejía (Primera parte)

- en Conversando sobre composición
1068
6


Compositores de CCI, San Pedro Sula.

Una conversación con Frank y Liza Mejía, y el pastor Mario Valencia. Frank es pianista y arreglista, labora a tiempo completo en la iglesia, mientras que Liza es maestra de Biblia en la Escuela Cristiana Ovidio Decroly y profesora de canto. El Hno. Mario Valencia en el pastor principal del Centro Cristiano Internacional (CCI) en San Pedro Sula. Él junto con el matrimonio Mejía han conseguido formar un equipo de alabanza que acostumbra cantar periódicamente sus propias canciones. Una conversación con los tres en la casa de Frank y Liza, primero con ellos a las 11:00 de la noche y el día siguiente con el Hno. Mario a la 1:30 p.m.

Frank y Liza ¿desde cuándo componen? ¿Cuándo descubrieron que podían escribir canciones?

Frank: Desde muy pequeño comencé a estudiar música, a los 7 años. Estaba en un grupo pequeño en la iglesia junto con mis papás y yo comencé a tocar el teclado porque no había quien lo hiciera. Habían personas que tenían la letra de alguna canción y me preguntaban: “¿Me podrías ayudar con la música?” Y desde los 8 ó 9 años comencé a hacerlo. Siempre lo que más me ha gustado ha sido hacer la música más que la letra.

Liza: Comencé a componer como a los nueve años. Comencé escribiendo poesía, historias y todo lo que tenia que ver con fantasía. Comencé a componer como una manera de desahogarme, de expresar y de decir lo que no podía decir a los demás sobre cómo me sentía en cuanto a algo en particular. Comencé a escribir en forma de cartas al Señor. La primera carta que le escribí fue a los 9 años y recuerdo que era una carta donde le decía que estaba muy llena de ansiedad y tristeza. En la carta le entregaba mi corazón para que lo transformara y lo llenara de gozo. Lo hice porque unos meses atrás mi papá había muerto y me sentía sola e incomprendida. Y bueno, por primera vez sentí que necesitaba pedirle ayuda. Así fue como comencé a componer. Con el tiempo ya no fueron cartas de auxilio, sino una forma de expresar mi amor hacia él. De este modo la composición fue transformándose en más de lo que era al principio.

Liza, cuando comenzaste a escribir, ¿les mostraste a otros tus canciones? ¿Cómo fue la reacción de ellos ante el don que tenías?

Liza: La verdad es que tardé muchos años en mostrar una canción a alguien porque sinceramente tenia un concepto de la composición muy personal, que era algo sólo mío. Sin embargo, a través de los años Dios me fue mostrando que lo que él me daba no era solo para mí, sino para mostrarlo a los demás. Fue hasta hace muy poco, ¡después de 150 canciones!, que comencé a mostrar lo que el Señor me estaba dando. Lo hice cuando entré en mi primera relación seria, cuando estaba a punto de casarme. Yo dije: “Voy a compartir el resto de mi vida con una persona y obviamente conmigo van mis canciones. Tengo que mostrarlas”. /p>

Yo acostumbro escribir mis canciones en libros y yo los escondía y no dejaba que nadie los viera. Ya casada hubo un momento de confrontación con mi esposo donde me dijo: “Tus libros son parte tuya y yo soy tu esposo y tienes que compartir tus libros conmigo”. Comenzó a abrirlos y a verlos y yo sentí que estaba invadiendo mi privacidad. En realidad todo eso fue un trato del Señor porque no era así, él no estaba invadiendo mi privacidad.

Yo sabía que mis canciones eran buenas, pero tenía temor que me las robaran o me las copiaran. Por eso prefería no mostrarlas. Yo decía para mi: “Esto todavía no va bendecir la vida de nadie porque me las pueden robar. Por eso, hasta que sepa que no me las van a robar las voy a mostrar”. Entonces, yo decidía a quién bendecir con mis canciones y a quién no. Luego el Señor me mostró que yo no era quién para decidir a quién bendecir y a quién no. Las canciones eran para que las mostrara y bendijera a todos.

Frank: Al principio fue un momento de confrontación. Yo pensaba: “Voy a casarme con ella y ni siquiera quiere compartir sus libros conmigo”. Pero cuando comencé a leer y ver tanta letra, letra y letra, les vi gran potencial. Luego, junto con nuestro pastor pensamos que las canciones eran tan buenas que debíamos mostrarlas a la congregación. Desde ese tiempo para acá todas las canciones que Liza hace son el propósito de honrar el nombre del Señor, no para esconderlas.

Liza, me llama la atención que no querías mostrar a nadie tus canciones, que no las querías compartir con otros. ¿Qué te motivo a encerrarte en ese pensamiento? ¿De dónde surge ese deseo de callar?

Liza: Lo que sucedió fue que yo estaba en el mejor momento de mi composición a los 16 años. Ya había superado esa etapa de inseguridad y sabia que lo que hacía era bueno. Resulta que hubo un concurso de compositores a nivel nacional y oí el anuncio de la actividad, donde invitaban a aquellos que tuvieran una canción inédita a que hicieran una grabación casera y la enviaran a la radio. La idea era que escogerían las mejores canciones del país. De todos lo que enviaron sus canciones escogieron a 100 y luego a 10. ¡Yo quedé entre esas 10! Y bueno, para hacer de una historia larga una corta, quedé en primer lugar.

Muchos de los que participaron en ese concurso son artistas que hoy en día en mi país son reconocidos en el medio cristiano. Ellos quedaron en segundo, tercero o quinto lugar. Todos eran mucho mayores que yo. Por eso, el haber ganado el concurso significó mucho para mí. No sólo porque confirmó mi talento, sino porque supe que realmente mis canciones ministraban a la gente.

El asunto es que como enganche del concurso ofrecieron una grabación, que todos quienes ganaran iban a grabar un cd. Ese cd lo iban a producir y enviar a una casa disquera. Cuando gané resultó ser que no tenían los fondos. La radio organizadora del concurso dio falsas expectativas y no cumplió lo prometido. Eso me decepcionó mucho. Tenía 16 años y la expectativa que iban a grabar una canción mía. El ver que no iba a ser así me hizo sentir frustrada.

A pesar de eso, el siguiente año me volví a inscribir en el mismo concurso y quedé otra vez entre los 10 finalistas. Pero por ´x´ o ´y´ razón una de las personas que estaban entre los jurados se me acercó la noche de la final y me dijo que quería que entendiera que yo no iba a ganar el primer lugar otra vez. Me dijo que las personas que patrocinaban el evento eran de otra iglesia y que alguien de esa iglesia tenía que ganar por fuerza. Dijo que ya habían debatido entre los jueces que mi canción era la mejor, pero que me iban a dar el tercer lugar. Él siguió diciéndome que sentían que yo ya había ganado el año pasado y que lo justo era darme un tercer lugar. ¡Saber eso terminó de destrozarme!

Creo que después de lo que te acabo de contar, no fue tanto el temor a que me robaran mis canciones lo que me impedía mostrarlas a otros, sino el enojo de sentirme traicionada. Sentir que entre el pueblo del Señor existen personas con otros motivos. Eso me hizo ocultar mi talento y decirle al Señor: “Señor, me has dado un gran talento, un gran regalo y no quiero ponerlo en manos de personas que vayan a derrocharlo, robarlo y darle mal uso”. Todo eso me hizo tener mucha desconfianza.

frank-y-liza-1.jpgFue entonces que estando a punto de casarte que se da la confrontación de mostrarle tus composiciones a Frank…

Liza: Sí, Frank supo de ese concurso nacional de composición, pero no sabía que yo era quien había ganado. Él recordaba remotamente de una niña que ganó. Por eso, cuando supo que fui yo comenzó a decirme que le mostrara mis canciones.

¿Te fue difícil comenzar a mostrárselas?

Liza: Sí, estaba un poco renuente. Pero todo fue paso a paso, así que en el proceso de un año le fui mostrando todo lo que había hecho.

¿Qué crees que fue lo que te ayudó a sanar tu corazón de esas dos malas experiencias en esos concursos?

Liza: Creo que el momento en el que el Señor comenzó a sanar esa área en mí fue cuando recién nos habíamos casado y nos mudamos a la ciudad en la que vivimos hoy. Cuando vinimos aquí tomamos el ministerio de alabanza y comenzamos a ver la necesidad de cantar canciones nuevas, canciones que pudieran alcanzar a otros. Al oír el estilo que la iglesia tocaba, al ver el nuestro y al hablar con el pastor, comenzamos a considerar la posibilidad de cantar nuestras canciones. Cuando lo hicimos vimos la reacción de la gente. Cada vez que cantaba una canción propia el Señor iba sanándome. Cada vez que permitía que alguien más oyera, el Señor iba sanando. Hasta que ya no recuerdo esas malas experiencias con un ´sin sabor´, sino como una experiencia en mi vida que Dios usó para enseñarme algo.

Uds. me comentaron que lo que lo escriben forma parte del repertorio de la iglesia, ¿desde cuándo tienen el hábito de cantar sus propias canciones delante de la congregación?

Frank: Desde hace unos seis años. Pero hace tres años sucedió que a mucha gente le gustaba cómo tocaba el piano mientras el pastor predicaba y me propusieron que hiciera un cd instrumental, ya que lo que yo hacía en el piano era algo inédito. Lo hice y hasta la fecha nos piden el cd y otros nos llaman para decirnos cómo les ha servido en su comunión con Dios. Por cierto, el cd se llama: “Mi tiempo con Dios”. Es un cd de piano para cultivar un encuentro en oración con Dios.

¿Y cada cuánto muestran una canción propia e inédita a la iglesia?

Frank: Aproximadamente cada mes o mes y medio. No nos gusta saturar a la iglesia con canciones inéditas.

¿Cómo descubrió vuestro pastor que Uds. podían componer? ¿Cómo supo que tenía a su disposición ese recurso y que podía echar mano del ministerio de la composición para respaldar el ministerio de la predicación?

Frank: Yo lo conocía a él desde antes. Él fue mi pastor de jóvenes y sabia que yo era músico. Cuando vine a esta ciudad nos encontramos de nuevo. En cuanto a Liza él tenía referencias de que cantaba. Cuando vinimos a la iglesia comenzamos a hablar. Al ver que nos invitaban de otras iglesias y al comprobar que teníamos la facilidad de escribir, entonces él comenzó a pedir y a pedir canciones según surgiera la necesidad.

Entonces Uds. no sólo escriben como forma de expresión personal, durante el día o entre la semana; sino que hacen canciones por encargo. ¿Alguna vez vuestro pastor les he pedido una canción y Uds. no han conseguido escribir algo?

Liza: La verdad es que cuando se trata de escribir acerca del Señor y de todos sus atributos, siempre hay algo que decir. Nunca me quedo sin saber qué escribir. Pero no, nunca hemos llegado a ese punto de no haber podido crear algo. Cuando el pastor Mario nos pide una canción por lo general ya hemos escrito sobre ese tema. El Señor nos ha impulsado escribir algo aún antes que él nos lo haya pedido. Por eso, cuando nos lo pide ya lo tenemos hecho, porque el Señor nos ha estado hablado sobre lo mismo. Por ejemplo, si es un Día la madre, ahí sí comenzamos a escribir. Pero usualmente estamos en sintonía y cuando nos pide un canto por lo general coincide con uno que ya habíamos hecho unas semanas antes. Casi siempre estamos en sintonía.

¿Qué reacciones han visto en las personas ante la iniciativa de Uds. por cultivar vuestra propia identidad musical como grupo de alabanza al cantar lo que ustedes componen?

Liza: Hemos visto mucho, mucho apoyo. Han aceptado nuestros cantos. Cada canto ha sido propicio en su momento. Ver que alzan sus manos, adoran y entran en momentos íntimos de adoración nos confirma que la congregación nos apoya y que el Señor también. Nunca nos han dicho que una canción es fea.

Frank: También hemos visto a la congregación cantar una canción nueva al sólo proyectarla en la pantalla. Hemos tenido experiencias así. Bueno, hemos tenido ambas, de cantarla y luego que ellos se unan a nosotros y también, de cantarla por primera vez y que de inmediato se unan a nosotros como si ya la conocieran de mucho tiempo. Es algo inexplicable. Es impactante oír a algunos decirnos por qué no habíamos cantado esas canciones antes.

¿Qué los impulsó a cantar vuestra música propia? ¿Por qué no se quedaron cantando lo de otros como todo mundo hace? ¿Cuál fue la clave que los llevó a no cantar solamente lo de los cds, sino lo de Uds. mismos?

Liza: Los cantos de otros ministran, pero como compositora el Señor me da algo que es propio. Algo que es de mi propio caminar con Dios. Donde recibo promesas propias y palabras propias. Él me ha dado tanto que la música desborda y tengo que compartirla. Una canción que él me da y que arde en mi tengo que compartirla con la congregación. De esta forma ellos reciben lo mismo que yo. Lo que a mi me fue impartido ahora quiero impartirlo a los demás. Claro, eso puede suceder con canciones de un cd, pero es mucho mejor que suceda con tu propia música.

Continúa…

6 Comentarios

  1. nelson Lopez Lazo

    Bendicones frank y Liza, Dios les brinde esa oportunidad, en la que puedan bendecir e impactar con sus dones, no solo en la casa CCI sino en las naciones, pues tienen talento y don de Dios. Bendiciones Nelson,

  2. El temor más grande de los compositores es la burla y el no ser aceptados…pero estos pensamientos malevolos!!!! pueden superarse con el apoyo y la perseveranncia. Bendiciones

  3. Me siento muy bendecido de saber que Dios tiene gente como ustedes para inspirar la adoración en medio de su pueblo. Sigan adelante escribiendo aquello que el Espíritu Santo haga nacer en sus vidas a través de la música.

  4. Bueno que puedo decir acerca de estos chavos son increibles, Dios les ha dado un un don inmenso y lo se por que hay una cancion de ellos que me fascina y la verdad no sabia que era de ellos y eso que la he tocado junto a ellos,ya que Dios me ha dado el privilegio, el honor, pero sobre todo la bendicion de compartir con ellos en el ministerio de alabanza.Solo les digo que Dios los bendiga mucho y muchas gracias por compartir su don con nosotros.

    Reuniones de Jovenes Rescue todos los sabados a las 7:00 de la noche en la Iglesia CCI todos los chavos estan invitados no se pierdan de esa bendicion.

  5. respuestas a las preguntas, yo creo que es por que hemos tenido malas experiencias, y en mi caso personal tengo mucho miedo al rechazo, y yo creo que por eso es que no me estan facil mostrar lo que he hecho a las de mas personas,y pues la verdad yo creo que es un temor infundido, ya que aveces yo me siento como un caracol, que sale de su caparazón y despues alguien viene y lo asusta, y lo molesta para que salga, pero entre mas molesta el caracol mas se mete en su concha y aunque ya se haya ido el sujeto, no vuelve a salir con la misma libertad, pero ya Dios esta tratando con eso jajaja

  6. Frank y Liza son para mi y mi familia una verdadrera bendicion, ellos nos llenaron con su amistad desde el primer dia que tuvimos el placer de conocerlos. Sus canciones so de gran bendicion ya que me la mayoria de ellas podemos oir y palpar una ralidad en sus vidas, ellos cantan de lo que tienen en el corazon y nadie puede tener en el corazon asuntos ajenos, lo que quiero decir es que lo que sale de sus corazones lo han vivido y lo podemos apreciar cuando nos ministran.

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te podría interesar

¿Se pueden usar canciones seculares dentro de los servicios de adoración de la iglesia?

A través de esta serie de 5 entradas,