Conversando sobre composición con: Gadiel Espinoza (Primera parte)

Conversando sobre composición con: Gadiel Espinoza (Primera parte)

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Un compositor con herencia.

Una entrevista a Gadiel Espinoza, cantante y compositor mexicano. Conocido en la década de los ´90 por ser de los coristas titulares de Marcos Witt, tanto para sus grabaciones como para eventos y giras. Tiene cuatro producciones en su haber: “La cruz” (2001), “Momentos de intimidad” (2003), “Mi herencia” (2006), disco homenaje a la mayor influencia en su vida y ministerio, su padre. Y su más reciente producción: “Al que vive” (2011). Actualmente forma parte de los salmistas de Vástago Producciones y del equipo pastoral de la iglesia Centro Cristiano Amigos y Hermanos, en Culiacán, Sinaloa, México. Su esposa se llama: María Teresa, con quien tienen tres hijos: Dana Ruth, Gadiel y Rafael. Una conversación a las 11 de la mañana en Multiplaza, Antiguo Cuscatlán, El Salvador.

Nota: Durante la entrevista se mencionan algunas canciones que podrá escuchar si se dirige al player ubicado al final de esta entrada. Allí podrá escuchar un breve track para que conozca la canción que el compositor se ha referido.

Gadiel, gracias por permitirme conversar contigo. Yo supe de ti principalmente porque siempre te veía haciéndole coros a Marcos Witt y bueno, a través de mi hermano, Elí. Fíjate que hace varios años cuando oí el disco de Danilo Montero, “Eres Todopoderoso”, pues alguien me dijo que “Usa mi vida”, que está allí, la escribió tu papá. Entiendo que tu vena de compositor proviene de allí…

Gadiel: Sí, por ese lado la bendición generacional ha sido muy clara en mi vida.. En mi hogar, las letras de canciones y la música eran el pan de cada día. Ese era el aire que se respiraba siempre en la casa. Mi papá fue un músico y compositor sin estudios formales, pero con una gracia de Dios muy interesante. En sus canciones siempre se notaba algo muy singular y genuino. Él componía muy sencillo. Por ejemplo, si escuchas: “Usa mi vida”, la canción que mencionaste, es una canción sencillita, pero que tiene un contexto, una historia y una vivencia. Algo que mi papá siempre me enseñó fue: “Hijo, yo creo en la inspiración divina, pero la inspiración viene cuando hay una vivencia clara y notable en tu vida”. O sea, es cuando vives algo que entonces puedes tomar papel y lápiz, y escribir de parte de Dios, una canción.

Mi papá escribió “Usa mi vida” porque era el quinto de doce hermanos. Él estaba atravesando un momento de decisión difícil, donde debía escoger si servir a Dios en el ministerio o asumir la responsabilidad de sus doce hermanos. Por eso oró: “No tengo mucho que ofrecer, no tengo ningún grado intelectual, sólo tengo un corazón que ofrecerte”. Fue en ese contexto que escribió “Usa mi vida” (oír en el player). Tomando una decisión de servir al Señor.

Una vivencia te da autoridad para hablar de un tema. Eso te faculta para la composición. Hay canciones que te invitan a que hagas un compromiso con Dios, pero muchas veces, aunque tengas letras espectaculares, de tanta letra se te olvida lo que Dios requiere de ti.

¿A qué edad comenzaste a escribir? ¿Cuándo descubriste que tenías esa misma inclinación de tu padre?

Gadiel: Mi papá siempre ha sido una inspiración para mí. Ver la fidelidad de Dios sobre él, que siendo alguien con pocas posibilidades siempre reflejó una gran pasión por servir a Dios. Eso marcó mi vida. En realidad yo no quería nada con la música, ¡es más!, yo no quería nada con el evangelio. Es que estaba enojado con Dios. Fíjate, desde muy pequeño no teníamos nada, nos enseñaban que entre menos tuvieras más santo serías. Así era el pensamiento de aquel entonces. Por eso yo no quería saber nada de la iglesia. Yo decía: “¿Sabes qué? Yo voy a estudiar, voy a ser profesional, ¡voy a ser rico! Y voy a sacar a mi papá de todo esto”. Pero en el momento menos esperado Dios llegó a mi vida…

¿Cuántos años tenías?

Gadiel: Creo que 9 años. Dios ya había hecho un milagro en mí. Si conoces mi testimonio pues yo era un niño que iba a perder mi voz, que no iba  a poder hablar ni escuchar. A los 6 años Dios me sanó y tuve esa cosquillita de un llamado del Señor sobre mí. Entonces, a los 9 años vino un despertar ministerial en mi padre y yo comencé a ver otra perspectiva del llamado. Allí comenzó el gusto por la música y mis preguntas de niño de saber cómo había logrado hacer algunas cosas.

Mi papá me habló de sus vivencias, de que para componer hay que conocer las necesidades de la gente, hay que tener un tema y que las canciones deben tener un principio y un final. Como te dije, él no estudió nada de eso, pero sí la vivencia y eso me lo transmitió. Es más, uno de mis hermanos escribe más canciones que yo. Él también es corista en algunos discos de Marcos y de Jesús Adrián Romero, aunque sus canciones no han sobresalido aun.

¿Cuál fue la primera canción que escribiste?

Gadiel: La escribí en Juventud Con Una Misión (JUCUM), en México. Fue una canción que me  pidieron. Me dijeron: “Necesitamos una canción para el congreso de misiones”. Así que me puse a escribir…

¿Ya tocabas algún instrumento o solo cantabas?

Gadiel: Mano, ¡yo no toco ningún instrumento! Fíjate, tu hermano, Elí, me enseñó un poquito de piano cuando estábamos en Durango, pero eso a mí ya se me olvidó. Tu hermano sí es buen pianista. Pero yo veo mi talento como un don de Dios, yo escucho música en mi mente. Cuando yo le doy las canciones  al productor de mis discos, se las doy con melodía y con ideas principales. Yo llego y le digo: “Mira, esto es lo que quiero…” Quizá hasta le muestre algunos conceptos que he estado oyendo. O sea, yo doy mis ideas, el productor pone también las suyas y bueno, esa es la manera en que escribo mis canciones.

¿Qué pasó con esa primera canción?

Gadiel: El congreso se llamó: “Impacto”, pero mi canción tenía que ver con las misiones, con la necesidad de predicar el evangelio, no con el nombre exacto del congreso. Así nació.

¿Nunca se grabó o quedó para el olvido?

Gadiel: Nunca se grabó, pero hace poco la escuché y dije: “¡Ops! ¿Qué es eso?” (se ríe). Resulta que en un evento de jóvenes en México alguien me mostró la canción en un casetito… ¡Tenían el casetito mano!… Y me la mostraron.

¿Qué edad tenía cuando escribiste esa primera canción?

Gadiel: 16 años.

¿Después de esa primera experiencia seguiste componiendo o dejaste descansar el don por algunos meses?

Gadiel: La composición tiene su momento. Tiene su kairos. Su ventana de tiempo, cuando llega… ¡Llega! Yo respeto mucho la manera en que muchos compositores escriben canciones. Por ejemplo, se proponen algo, se sientan y se ponen a escribir. Eso está bien, eso es un talento. Pero para mí la composición es algo más sublime, más íntimo, más espontáneo. No es algo prefabricado.

Mira, yo he escrito canciones que están en el disco: “Momentos de intimidad”, una que se llama: “Así Señor”. Mi hijo tenía un añito, tenía calentura y mano, era interesante verlo llorar y llorar pero cuando mi esposa le daba pecho, porque aun le daba, mi hijo se dormía. La fiebre menguaba y el niño se calmaba al nomás amamantarlo mi esposa. Yo decía: “¡No puede ser! ¿La leche materna es medicinal o qué?” Y bueno, de allí comencé a pensar que cuando nos acercamos al regazo de Dios, a su corazón, al estar cerca de él, experimentamos algo similar a lo que yo vi que mi hijo experimentaba con su madre. Así que una de esas madrugadas en las nos despertó y mi esposa lo amamantó, pues comencé a escribir la canción…

¿En la madrugada? 

Gadiel: Sí, en la madrugada. Comencé a escribir: “Como un niño desea el abrazo de mamá, como su madre quisiera su rostro acariciar. Y así Señor anhelo de tu gloria. Así Señor tu rostro contemplar, etc” (oír en el player). Fue una experiencia muy única, muy bonita. Mucha gente me ha escrito contándome cómo les ha bendecido la canción. Ellos la llaman: “La canción del niño”, en vez de llamarla “Así Señor” (se ríe). A veces hasta me la piden en los conciertos: “¡Hermano! ¡Échese la canción del niño!” (se ríe). Así que hasta que una vez me explicaron cuál era entendí a cuál se referían.

Toda canción tiene su experiencia. Por ejemplo, “A el alto y sublime” (oír en el player), es una canción que ya estaba escrita. Ves, es un texto de Isaías…

¿La que está en un disco de Cumplidores de Promesas en español y donde canta Coalo, Marcos y Frank Giraldo?

Gadiel: Sí, imagínate, fue en 1996 que grabamos ese disco. Maranatha Music contrató a Canzion para que lo produjera y bueno, allí Juan Salinas me pidió esa canción que en realidad ya se había grabado en “Eres Dios altísimo”, de Roberto Torres.

Con esa canción ocurrió algo, es un canto escritural pero con una melodía muy pero muy especia que ha bendecido a las naciones.

Me sorprende oírte porque yo también compongo como tú, en la mente. Yo también oigo música dentro de mí. Yo toco piano, pero lo básico mano. Cuando la inspiración me asalta me viene letra y melodía, y entonces voy al piano con mis “pininos” a musicalizarla. Esta experiencia tuya es la mía… ¡Y la de muchos!…

Gadiel: Yo creo que cuando se compone uno tiene que salir de lo normal, de la atmósfera terrestre y comenzar a flotar un poquito en la atmósfera de Dios. Mano, yo no soy religioso ni fanático, de esos que dicen que se metieron al lugar santísimo para componer y todo el rollo. Yo no mano, ¡yo he escrito canciones mientras me baño! Hasta cuando estoy frustrado y enojado haciéndole preguntas a Dios sobre por qué de algunas cosas. Interesantemente hasta en esos momentos Dios te responde y pueden nacer canciones bien interesantes.

Una de las últimas canciones que escribí se llama “He aprendido”, que está en el nuevo disco: “Al que vive”. La canción nació en un momento de frustración. Yo llevaba muchos años viviendo en EE.UU., mis hijos nacieron allá y bueno, ya estaba acostumbrado al estilo de vida de la ciudad y de repente Dios me pidió salir y volver México. El asunto es que en medio de ese tira y encoje tuve que salir. ¡Hasta el país me pidió salir! Fíjate cómo es Dios que hasta el gobierno me pidió que saliera.

Uno se aferra a muchas cosas, pero Dios obra a su manera. Cuando venía de regreso en el auto iba enojado y con muchas preguntas. Yo decía: “¿Por qué hay silencio a mi petición Dios mío? Hay tantas preguntas de interrogación, ¡yo no entiendo!” De repente, le dije a mi esposa: “Toma, maneja”. Y comencé a componer: “Cuando hay silencio a mi petición, cuando tengo dudas o interrogación. Cuando no encuentro una solución, siento desmayar en mi corazón, etc”. Yo estaba orando eso a Dios y comencé a llorar. Fue allí que dije: “Dame de tu paz, ayúdame a entender”. Una atmósfera de paz inundó el auto. Durante media hora no hablamos con mi esposa y al llegar a la oficina escribí el coro: “Jesús, he aprendido a descansar en tu amor. Mi confianza hoy he puesto en tu corazón, etc” (oír en el player). O sea, de un momento de frustración entré a una realidad diferente. Es que cuando entras al lugar secreto de Dios y dejas que él comience a hablarte, ¡todo cambia! ¿Me entiendes? Esas son las mejores canciones que pueden haber.

¿Cómo entonces encontrar el equilibrio entre esperar ese empujoncito “divino” para componer y sentarse deliberadamente a hacerlo?

Gadiel: Yo prefiero la composición espontánea, la que nace de un momento especial y claro, respeto muchísimo a quienes saben sentarse al instrumento y decir: “Vamos a escribir una canción sobre esto y lo otro”. No desacredito que esas canciones vayan a bendecir a la gente, porque los talentos Dios lo da y punto. Pero mi forma personal de escribir es así. Por supuesto que puedo sentarme y escribir algo en este momento, pero debe haber un momento en el que debo evaluar lo que hago y preguntarme: “¿Esta canción tiene potencial de bendecir o solo fue de una mera emoción que tuve? ¿Va a trascender o solo va a impresionar por lo lindo de la letra?”

Mi papá siempre fue bien claro conmigo, él me decía: “Cada canción debe provocar algo en la vida de la gente, una risa, una lágrima, un momento de reflexión”. Mi padre no habla mucho, pero cuando hablaba me hacía pensar. Yo aprendí mucho sobre composición por él. Yo no soy un gran escritor, no estoy escribiendo todo el tiempo, pero cuando escribo lo tomo muy en serio porque sé que soy un comunicador del corazón de Dios hacia su pueblo. Y lo que Dios quiere comunicar no es algo vacío, sino algo trascendental para la la gente. Nuestras canciones deben de provocar algo en la vida de quienes las oigan.

Continúa…

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4 Comentarios

  1. Me identifico con el testimonio de Hno. Gadiel … Componer de vivencias es un ‘capitulo’ muy especial. Dios siga bendiciendo su ministerio.

  2. Sus alabanzas al Señor, han tocado mi vida, gracias por transmitirnos sus vivencias y mensajes de Dios para su pueblo

  3. Gadiel Espinoza es el que hace los coros en el álbum “Con manos vacías” de Jesús Adrián Romero? En “Mi Jesús, mi amado” se me parece mucho la voz de él

  4. Me fascinan las canciones del hno:gadiel espinosa tiene una voz muy privilegiada se siente la unción en sus canciones q dios lo siga bendiciendo con ese ministerio

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